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miércoles, 29 de enero de 2020

Nuestras Realidades Espirituales en Cristo - Clase 8


Clase 8
El Espíritu Santo en Nosotros

2 Corintios 6:14-18
14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?
16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos,  Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.
17 Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré,  
18 Y seré para vosotros por Padre, vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. 

Dios ya no habita en templos hechos de manos humanas, Dios habita ahora dentro de personas, los creyentes somos ahora el templo de Dios, y Dios habita en nosotros.

Juan 7:37-39
37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Jesús a través de su obra redentora permitió que el Espíritu Santo llegase a vivir en nuestras vidas.

Hechos 10:38
38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Jesús mismo durante su ministerio fue ejemplo de un creyente caminando bajo la unción y poder del Espíritu Santo.

Lucas 3:21-22, 4:14
21 Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió,
22 y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.
14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Jesús no empezó su ministerio hasta ser lleno del Espíritu Santo.

Juan 14:12,15-18
12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.
16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.  
18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

Jesús dijo que nosotros haríamos incluso mayores obras que las que él hizo, pero que no las haríamos solos sino que el consolador, el Espíritu Santo a estar en nosotros.

Juan 14:26
26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

El Espíritu Santo que vive en nosotros nos enseña todas las cosas y nos hace recordar las cosas que Jesús nos dice.

¿Cuándo es que Jesús nos habla? Cuando pasamos tiempo en la Palabra de Dios y la depositamos en nuestro Espíritu. En ese momento le damos materia prima al Espíritu Santo para que pueda hablarnos.

Juan 15:26
26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

El consolador es enviado por el Padre y por Jesús para estar con nosotros, es él Espíritu Santo, quien viene para dar testimonio de Jesús.

Hechos 5:1-10
1 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad,
2 y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.
3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?
4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida,
¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.
5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.
6 Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron. 
7 Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido.
8 Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto.
9 Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti.
10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.

En la historia de Ananías y Safira vemos que Pedro les dice que al mentir al Espíritu Santo, le estaban mintiendo a Dios. Es decir, que el Espíritu Santo es Dios.

Al contrario de lo que los testigos de Jehová dicen, el Espíritu Santo es Dios mismo.

Juan 3:1-7
1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

El día que nacimos de nuevo, nacimos del Espíritu de Dios; no fue un volver a nacer como dentro del vientre de nuestra madre, o la reencarnación que piensan las religiones orientales; el nuevo nacimiento es el renacimiento del Espíritu Santo por la obra interior del Espíritu  Santo.

1 Corintios 3:16-17
16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

Ese día nos convertimos en el templo del Dios viviente y el Espíritu Santo vino a morar en nosotros.

1 Pedro 2:4-5
4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,
5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Ahora somos casas espirituales que deben ofrecer sacrificios espirituales a Dios.

1 Juan 4:4
4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

No tenemos que temer ningún ataque del diablo porque el mayor, el Espíritu Santo está morando en nuestro interior.

Romanos 8:9-11
9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.
11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Debemos tomar ventaja del mayor que mora en nosotros, apropiarnos de los beneficios que tenemos por su morada en nosotros, y dejar que actúe en nuestras vidas.

martes, 1 de marzo de 2011

Entendiendo la Unción - Parte 2

La Unción en el Antiguo Testamento - Parte 1

En el Antiguo Testamento la unción se daba para separar a una persona para que realice un servicio especial que Dios le había encomendado; en particular era ungidos el Rey, el Sacerdote y el Profeta, en casos especiales también fueron ungidos los jueces y personas que Dios separaba para realizar tareas específicas.

También eran ungidos los utensilios del templo y sus diversas cosas en señal de consagración.

La palabra unción viene del hebreo “mashaj” que significa: “ungir, untar, consagrar”

Esta palabra aparece más de 70 veces en el Antiguo Testamento.

Su primera aparición se encuentra en Génesis 31.13:

Génesis 31:13
Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.

Este pasaje hace referencia a Génesis 28:

Gen 28:18-22
18 Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.
19 Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el,[a] aunque Luz[b] era el nombre de la ciudad primero.
20 E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,
21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.
22 Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

Aquí vemos como Jacob hizo un voto a Jehová y ungió la piedra que había usado de cabecera en señal de consagración.

Ese es el sentido de la unción en este pasaje: consagrar algo para un fin específico.

Notemos que Jacob utilizó aceite para consagrar la piedra, y a lo largo del Antiguo Testamento vemos que el aceite fue el elemento utilizado para ungir, sea un objeto como en este caso o sobre personas como veremos más adelante.

El uso más común de mashaj en el Antiguo Testamento tiene que ver con «ungir» con el fin de apartar a alguna persona u objeto para algún ministerio o función.

Por ejemplo, veamos la unción de los recipientes y utensilios del tabernáculo:

Éxodo 29:36
36 Cada día ofrecerás el becerro del sacrificio por el pecado, para las expiaciones; y purificarás el altar cuando hagas expiación por él, y lo ungirás para santificarlo.

Aquí vemos como es que el altar debía ser ungido después del sacrificio por el pecado para santificarlo.

Éxodo 30:25-29
25 Y harás de ello el aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa.
26 Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio,
27 la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso,
28 el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base.
29 Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado.

En este pasaje vemos como el tabernáculo, el arca del testimonio, todos los mobiliarios y utensilios debían ser consagrados con el aceite de la santa unción.

Éxodo 40:9-11
9 Y tomarás el aceite de la unción y ungirás el tabernáculo, y todo lo que está en él; y lo santificarás con todos sus utensilios, y será santo.
10 Ungirás también el altar del holocausto y todos sus utensilios; y santificarás el altar, y será un altar santísimo.
11 Asimismo ungirás la fuente y su base, y la santificarás.

Nuevamente vemos como el tabernáculo y todos sus elementos eran ungidos para santificarlos.

Incluso en Éxodo 30 se da la receta para la preparación de este aceite santo para la consagración.

Éxodo 30:22-25
22 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:
23 "Escoge tú mismo las mejores plantas aromáticas: unos seis kilos de la mejor mirra, unos tres kilos de canela y unos tres kilos de caña aromática;
24 unos seis kilos de casia --pesados según el peso oficial del santuario-- y tres litros y medio de aceite de oliva.
25 Haz con todo esto el aceite santo de consagrar, de la misma manera que un perfumero prepara sus perfumes. Este será el aceite santo de consagrar,