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miércoles, 12 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 8 - Como Incrementar la Unción

Clase 8
Como Incrementar la Unción

Si una persona está llamada a un oficio habrá una unción sobre ella aunque no la reconozca; y sin importar en que oficio esté llamado, uno puede hacer algo para determinar el grado de unción que tenga.

Uno puede prepararse para la unción; si no viene sobre uno es que no se ha preparado. Incluso la unción puede llegar a incrementarse.

Uno incrementa la unción al estudiar la Palabra y orar; también la unción puede decrecer si uno es negligente en estudiar la Palabra y orar.

2 Timoteo 2:15
15  Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado,  como obrero que no tiene de qué avergonzarse,  que usa bien la palabra de verdad.

Me gusta la Versión King James que dice: “Estudia para presentarte aprobado a Dios....”

Un ministro que no estudia será avergonzado, porque la gente se dará cuenta de ello, y él perderá la unción o no estará en manifestación. Pero si hace su parte, esto no sucederá.

Cuando estudias y oras, cuando te levantas en fe, la unción vendrá.

En mi vida me he dado cuenta que cuando me levanto y empiezo en fe, la unción viene; por lo general, sencillamente empiezo con mis notas y de pronto la unción está ahí, sea para enseñar o predicar. Yo empiezo en fe y aunque no sienta nada especial la unción nunca falla en manifestarse.

Estoy seguro que te has dado cuenta de que has visto ministros pararse en su oficio que estén más o menos ungidos que otros con el mismo oficio; y has visto ministros que estén más ungidos en algunas ocasiones.

Esto sucede porque hay áreas y grados de unciones.

Por ejemplo, recordemos la historia de Elías y Eliseo.

Elías y Eliseo fueron dos profetas del Antiguo Testamento; cuando Elías estaba por partir, Eliseo le pidió recibir una doble porción de su unción; eso no significaba tener dos Espíritus Santos, ya que solo hay uno.

Esta doble porción a la que se refería Eliseo era una doble porción de la unción que tenía Elías para pararse en el mismo oficio.

Eliseo podía hacer este pedido ya que también estaba parado en el oficio del profeta. Esta medida de unción no estaba disponible para alguien que no estuviese llamado a ese oficio.

Por ejemplo, si eres llamado para ser pastor no necesitas la unción de un profeta, sino la de otro ministro que esté parado en el mismo oficio.


Como Recibir un Manto

En los círculos cristianos se habla mucho de recibir el manto de otro ministro; cuando parte un ministro a la presencia del Señor, los ministros se preguntan: ¿Quién recibirá su manto? ¿De qué están hablando?

En 1 Reyes 19:19 encontramos la respuesta: “Partiendo él de allí,  halló a Eliseo hijo de Safat,  que araba con doce yuntas delante de sí,  y él tenía la última.  Y pasando Elías por delante de él,  echó sobre él su manto.”

En este pasaje el manto era el símbolo de ese oficio; era como un sinónimo de la unción del Espíritu Santo; era una muestra que el Espíritu Santo venía sobre Eliseo, pero no era la unción en si misma; era un símbolo del Espíritu Santo y el poder de Dios.

El manto cubre al ministro para que pueda ministrar bajo la unción que va con el oficio o llamado que Dios le dio.

A veces la unción viene como si vistiera un abrigo, aunque no lo lleve puesto; es el poder de Dios que te envuelve y te hace sentir así.

Sigamos viendo la historia para ver cómo obtener un manto.

1 Reyes 19:20
20  Entonces dejando él los bueyes,  vino corriendo en pos de Elías,  y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre,  y luego te seguiré.  Y él le dijo: Ve,  vuelve;  ¿qué te he hecho yo?

Elías le estaba diciendo: “Si vas a poner otras cosas primero, sin importar lo legítimas que sean, no disfrutarás de la plenitud de la unción de Dios.”

Eliseo no regresó para darles un beso de despedida a sus padres; sino que tomó su yugo de bueyes, los mató y cocinó y dio de comer a la gente con ellos; después de eso se fue tras Elías para servirlo.

2 Reyes 20:21
21  Y se volvió,  y tomó un par de bueyes y los mató,  y con el arado de los bueyes coció la carne,  y la dio al pueblo para que comiesen.  Después se levantó y fue tras Elías,  y le servía.

Lo que hizo Eliseo fue quemar sus puentes, se colocó en una posición de no poder volver atrás, rompió con su pasado a fin de poder servir a Elías y cumplir su ministerio.

Sigamos con la historia:

2 Reyes 2:1-2
1  Aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo,  Elías venía con Eliseo de Gilgal.
2  Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí,  porque Jehová me ha enviado a Bet-el.  Y Eliseo dijo: Vive Jehová,  y vive tu alma,  que no te dejaré.  Descendieron,  pues,  a Bet-el.

Eliseo estaba siguiendo muy de cerca a Elías; Elías intentaba de convencerlo para que se aleje; Dios estaba probando a Eliseo, a través de Elías, con un propósito; quería asegurarse que Eliseo tenía lo que se necesitaba para recibir la unción. Pero vemos aquí lo que Eliseo le dijo: “Vive Jehová,  y vive tu alma,  que no te dejaré.”

Finalmente Eliseo llegó al lugar que quería, veamos el verso 9:

2 Reyes 2:9
9  Cuando habían pasado,  Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti,  antes que yo sea quitado de ti.  Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.

Eliseo quería una doble porción de la unción de Dios para levantarse en el oficio de profeta. Dios unge hombres y mujeres para el ministerio, pero algunos pueden ser más ungidos que otros.

En el verso 10, Elías le dijo: “Cosa difícil has pedido.  Si me vieres cuando fuere quitado de ti,  te será hecho así;  mas si no,  no.”

Sigamos viendo la historia:

2 Reyes 2:11-13
11  Y aconteció que yendo ellos y hablando,  he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos;  y Elías subió al cielo en un torbellino.
12  Viéndolo Eliseo,  clamaba: ¡Padre mío,  padre mío,  carro de Israel y su gente de a caballo!  Y nunca más le vio;  y tomando sus vestidos,  los rompió en dos partes.
13  Alzó luego el manto de Elías que se le había caído,  y volvió,  y se paró a la orilla del Jordán.

Eliseo se mantuvo firme al lado de Elías y estaba con el cuando fue subido al cielo.

En el verso 12 vemos algo muy interesante, antes de tomar el manto de Elías, Eliseo se quitó su ropa y la partió en dos partes; luego levantó el manto de Elías y se lo puso, porque ese manto cubría a toda la persona.

Así que Eliseo vio cuando Elías fue llevado al cielo y obtuvo la doble porción del Espíritu de Elías para levantarse en el oficio de profeta.

Si leemos el relato de la vida de Eliseo veremos que en su vida hubo el doble de milagros que los que ocurrieron con Elías

Al estudiar esta historia aprendemos algo acerca de obtener la unción; Eliseo permaneció con Elías; no dejo que el profeta se aleje de su vista; lo siguió muy de cerca; obtuvo el mismo espíritu de Elías.

La misma unción o el mismo espíritu, vienen por asociación; estar en el mismo entorno o por influencia.

Es estar asociado junto a un hombre de Dios nos permite obtener el mismo tipo de unción que tiene; no puedes estar junto a alguien sin que se te peguen sus características.

Otra forma es por estar en el mismo entorno o ambiente, si vas a las mismas reuniones del hombre de Dios que sigues, y bajo sus enseñanzas, tarde o temprano se te pegará lo que tiene.

Una tercera manera es por influencia, puede ser que no estés cerca del ministro por no estar asociado o no poder estar en sus reuniones, pero puede influenciar tu vida estudiando sus libros, oyendo los audios o viendo los videos de sus prédicas.

Entonces, ¿cómo es que Eliseo obtuvo la doble porción de Elías? Por seguirlo muy de cerca.

Es un hecho que serás guiado a seguir a ciertos ministros, pero hay ciertas cosas que los ministros deben ser advertidos en esto.

Si vas a seguir a alguien, asegúrate que está siguiendo al Señor; si ellos se apartan tan solo un poquito, no sigas eso; aprende de la fe de ellos, pero no los sigas tan de cerca.

Recuerda estas tres cosas:

Primero: Ten el llamado de Dios en tu vida.

Segundo: Sigue al Señor Jesús, quien es la cabeza de la iglesia, muy muy de cerca.

Tercero: Si quieres el mismo tipo de ministerio que otro tiene, sigue ese ministerio muy de cerca.

Si el deseo por eso está en tu corazón, por lo general Dios lo puso; pero el manto no caerá automáticamente sobre ti.

Necesitamos ser cuidadosos de a quien seguimos en el ministerio; un joven que sigue muy de cerca a otro hombre, cometerá los mismos errores. Aprende lo que puedas pero mira siempre su doctrina.

Recuerda lo que dijo Pablo en 1 Corintios 11:1: “Sed imitadores de mí,  así como yo de Cristo.”

Mientras el ministro que sigas, siga a Cristo, eso será seguro par

lunes, 10 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 6 - La Unción Para Predicar y Enseñar


Clase 6
La Unción Para Predicar y Enseñar

A veces la gente me ha preguntado cual es la diferencia entre predicar y enseñar; y es que por lo general cuando un ministro sale adelante para compartir la gente dice: “Está predicando”; o al final se acercan al ministro y le dicen: “Que buena estuvo la prédica”; sin diferenciar si en realidad estuvo predicando o enseñando.

Pero la verdad es que si hay diferencia entre ambas; no son lo mismo, es el mismo Espíritu pero la unción es diferente.

Bajo mi ministerio he ministrado bajo la unción de predicar y enseñar, y les puedo asegurar que son dos cosas completamente distintas.

Jesucristo mismo bajo su ministerio terrenal utilizó ambas unciones según la necesidad y l propósito del Espíritu Santo.

Mateo 4:23
23 Y recorrió Jesús toda Galilea,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Mateo 9:35
35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

En estos versos vemos que Jesús predicaba, enseñaba y sanaba a los enfermos.

Veamos el ministerio de predicación de Jesucristo.

En Marcos 1:14  dice: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios.”

Juan el Bautista fue el precursor del ministerio de Jesucristo.

Juan 1:6-8
6 Hubo un hombre enviado de Dios,  el cual se llamaba Juan.
7 Este vino por testimonio,  para que diese testimonio de la luz,  a fin de que todos creyesen por él.
8 No era él la luz,  sino para que diese testimonio de la luz.

Juan, hablando de si mismo dijo lo siguiente:

Juan 1:17-27
15 Juan dio testimonio de él,  y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí,  es antes de mí;  porque era primero que yo.
16 Porque de su plenitud tomamos todos,  y gracia sobre gracia.
17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada,  pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
18 A Dios nadie le vio jamás;  el unigénito Hijo,  que está en el seno del Padre,  él le ha dado a conocer.
19 Este es el testimonio de Juan,  cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú,  quién eres?
20 Confesó,  y no negó,  sino confesó: Yo no soy el Cristo.
21 Y le preguntaron: ¿Qué pues?  ¿Eres tú Elías?  Dijo: No soy.  ¿Eres tú el profeta?  Y respondió: No.
22 Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
23 Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
24 Y los que habían sido enviados eran de los fariseos.
25 Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué,  pues,  bautizas,  si tú no eres el Cristo,  ni Elías,  ni el profeta?
26 Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.
27 Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.

Juan estaba anunciando la venida del Mesías.

Veamos un poco más acerca del ministerio de Juan el Bautista:

Marcos 1:2-9
2 Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti.
3 Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas.
4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.
5 Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.
6 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.
7 Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado.
8 Yo a la verdad os he bautizado con agua;  pero él os bautizará con Espíritu Santo.
9 Aconteció en aquellos días,  que Jesús vino de Nazaret de Galilea,  y fue bautizado por Juan en el Jordán.

En este pasaje vemos más claramente el ministerio de Juan, él fue llamado para anunciar la venida de Jesús y llamar a la gente al arrepentimiento.

Esto es lo que es la predicación es un anuncio de algo, una proclamación. No es tanto una explicación sino un anuncio.

Strong traduce el término predicar de esta manera:

kerússo; de afinidad incierta; proclamar (como proclamador público), especialmente la verdad divina (el evangelio): predicar, pregonar, proclamar, publicar, heraldo, divulgar.

Vemos que la persona que predica es como un heraldo que está proclamando, pregonando, publicando o divulgando una verdad del Evangelio.

Eso era lo que hacía Juan cuando anunciaba como un heraldo la venida de Jesús.

El Diccionario de Historia del traductor Babylon que está en internet define heraldo de esta manera:

Definición de Heraldo (Diccionario de Historia)
Durante la Edad Media, oficial de un rey, príncipe o magnate que estaba encargado de llevar mensajes de una parte a otra y de pregonar y anunciar los acontecimientos públicos importantes, como por ejemplo la proclamación de los reyes.

Esto es lo que hace la unción para predicar, esta proclamando y anunciando las verdades del evangelio para que las personas puedan conocerlas.

Veamos la predicación en la vida de Jesús:

Marcos 1:14-15
14 Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,
15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos,  y creed en el evangelio.

Vemos que la predicación de Jesús era un anuncio sencillo y claro: “Arrepiéntanse y crean el Evangelio.”

En Lucas 8:1 vemos a Jesús predicando el Evangelio: “Aconteció después,  que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas,  predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios,  y los doce con él.”

El predicar en si era un anuncio del evangelio.

En Marcos 16:15-16 vemos como Jesús enmarca la predicación dentro de la Gran Comisión: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado,  será salvo;  mas el que no creyere,  será condenado.”

El anuncio era muy sencillo: Prediquen el evangelio el que crea será salvo y el que no será condenado.

Podemos ver esto claro en el potente mensaje que dio Pedro en Pentecostés (Hechos 2:14-37), podemos ver como su mensaje fue directo llevando a la gente a una decisión; no era explicación sino un anuncio de la salvación que Jesucristo hizo por ellos.

Como decía al principio yo he experimentado tanto la unción para predicar como para enseñar en mi ministerio, y les puedo decir que ambas son diferentes y se sienten de manera diferente.

Como hemos dicho la unción para predicar anuncia pero como veremos más adelante la unción para enseñar explica.

A mí me gusta ir al cine; pero hace tiempo me di cuenta que el comercial de la película es diferente a la película en sí.

El comercial te llama a ver la película, y eso es lo que hace la predicación, nos llama a conocer lo que Cristo hizo por nosotros.

La predicación es el que, la enseñanza es el cómo.

La predicación es más alegre y vivaz; la enseñanza es más tranquila.

La predicación aviva a la gente, la enseñanza la edifica.

Son dos unciones diferentes pero el Espíritu es el mismo.

La unción para predicar levante, exhorta y motiva a la gente pero la unción para enseñar los hace pensar y reflexionar.

He visto a la gente mientras predico como es que se emocionan, gritan amenes y como que hay un avivamiento o fiesta espiritual; pero la enseñanza apaga un poco los amenes y mantiene a la gente tranquila, escuchando y reflexionando.

Otra cosa que he visto es que cuando el ministro está bajo la unción hay un elemento de inspiración, muchas veces fluyendo en el don de profecía para edificar, animar y exhortar a los creyentes (en especial en la unción de predicar); y de los dones de revelación para traer el mensaje a la gente con verdades frescas y nuevas (en especial en la unción para enseñar.

Innumerables veces me he preguntado ¿de dónde salió eso? Y muchas veces enseñanzas enteras han venido por inspiración.

Estaba hace pocos años enseñando en Chile acerca de sanidad divina cuando de pronto empezó a salir una nueva enseñanza acerca de cómo ministrar sanidad a otros; no era una “enseñanza nueva” pero era una revelación diferente que trajo más luz a los oyentes.

Hace pocos meses estaba invitado a predicar justo el día de San Valentín, y de pronto salieron estas palabras: “Estoy enamorado;” la gente se quedo callada, y empecé a predicar: “Estoy enamorado de Jesús.”

Fue una prédica por inspiración donde exaltaba la obra de Cristo en el creyente exhortando y animando a los creyentes en lo que son en Cristo.

Hablemos un poco de la unción para enseñar

Jesús tuvo un ministerio muy fuerte en cuanto la enseñanza, si vamos por los evangelios veremos que se pasó la mayor parte del tiempo enseñando.

En Lucas 4 vemos que desde el inicio de su ministerio terrenal Jesús empezó a empezar a enseñar:

Lucas 4:14-27
14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea,  y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos,  y era glorificado por todos.
16 Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.
17 Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18 El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19 A predicar el año agradable del Señor.
20 Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.
22 Y todos daban buen testimonio de él,  y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca,  y decían: ¿No es éste el hijo de José?
23 El les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico,  cúrate a ti mismo;  de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum,  haz también aquí en tu tierra.
24 Y añadió: De cierto os digo,  que ningún profeta es acepto en su propia tierra.
25 Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías,  cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses,  y hubo una gran hambre en toda la tierra;
26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías,  sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.
27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo;  pero ninguno de ellos fue limpiado,  sino Naamán el sirio.

Vemos aquí como Jesús enseñaba en las sinagogas, tomaba un pasaje de la Escritura y lo iba explicando.

Lucas 4:31-32
31 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo.
32 Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.

Aquí vemos la diferencia de Jesús con los otros maestros, él enseñaba con autoridad, es decir, él estaba enseñando bajo la unción.

En Marcos 1:22 volvemos a ver esto: “Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

Veamos el significado de estas dos palabras, enseñar y doctrina en strong:

Enseñar: didásko; forma prol. (caus.) de un verbo prim. dáo (aprender); enseñar (en la misma aplicación amplia): enseñar, instruir, aprender.

Doctrina: didajé; de didásko; instrucción (el acto o la material): doctrina, enseñanza, enseñar.

Entonces vemos que la doctrina es la enseñanza en sí y el enseñar es el acto de entregar esa doctrina a otros.

El hecho de enseñar bajo la unción era lo que le daba autoridad a la enseñanza.

En el camino a Emaús podemos ver está unción de enseñanza saliendo de Jesús hacia sus discípulos.

Lucas 24:25-32
25  Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos,  y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
26  ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas,  y que entrara en su gloria?
27  Y comenzando desde Moisés,  y siguiendo por todos los profetas,  les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
28  Llegaron a la aldea adónde iban,  y él hizo como que iba más lejos.
29  Mas ellos le obligaron a quedarse,  diciendo: Quédate con nosotros,  porque se hace tarde,  y el día ya ha declinado.  Entró,  pues,  a quedarse con ellos.
30  Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio.
31  Entonces les fueron abiertos los ojos,  y le reconocieron;  mas él se desapareció de su vista.
32  Y se decían el uno al otro:  ¿No ardía nuestro corazón en nosotros,  mientras nos hablaba en el camino,  y cuando nos abría las Escrituras?

Aquí vemos la unción del maestro, vemos como al explicar la Palabra trae luz al corazón de la gente.

Notemos que Jesús les explicó directamente de la Biblia y les abrió los ojos.

Eso es lo que hace la unción para enseñar, explica la Palabra, mientras que la unción para predicar la anuncia.

viernes, 7 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 5 - Tú Ya Estás Ungido Por Estar en Cristo


Clase 5
Tú Ya Estás Ungido Por Estar en Cristo

Si eres un creyente nacido de nuevo, tú estás en Cristo, si Cristo en ti tú estás en Él.

La palabra Cristo significa "el ungido" y si estás en Cristo significa que estás en el Ungido y en su unción.

En 1 Juan 2:20 y 27 dice que la unción está en ti.

1 Juan 2:20, 27
20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo,  y conocéis todas las cosas.
27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

La unción del Espíritu Santo está sobre ti y la unción permanece. La unción no se va, la unción permanece en ti.

La unción está siempre contigo; si caminas para adelante la unción está contigo; si caminas para atrás la unción sigue contigo, si vas para el costado la unción continúa a tu lado. Si te acuestas la unción sigue ahí y cuando te levantas también.

En Efesios 1:13-14 dice lo siguiente: "En él también vosotros,  habiendo oído la palabra de verdad,  el evangelio de vuestra salvación,  y habiendo creído en él,  fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida,  para alabanza de su gloria."

Cuando tú recibiste a Jesús fuiste sellado con el Espíritu Santo de la promesa. Esto no es el bautismo con el Espíritu que recibiste posteriormente; sino que en ese momento recibiste a la persona del Espíritu Santo en tí.

Al nacer de nuevo el Espíritu Santo vino a morar en ti; y cuando vino el Espíritu Santo vino la unción sobre ti; por ese motivo es que tú y yo tenemos la unción.

Tú no tendrás la unción, ¡tú ya la tienes!

¿Qué es la unción? Es el poder de Dios para hacer lo que no puedes hacer; el poder de Dios que te capacita para hacer algo.

La palabra unción es sinónima de la palabra untar.

A quien no le gusta el pan con mantequilla, es una de las cosas que más me gusta; me pueden colocar palta, jamón, pate o mermelada y mí preferida siempre será la mantequilla.

¿Qué sucede cuando colocamos la mantequilla a un pan? ¿Cómo queda la mantequilla? Quedan juntos, unidos, pegados.

Si le echamos mantequilla a un pan, ¿se la podemos quitar? no podremos hacerlo, por más que tratemos y tratemos la mantequilla siempre quedará pegada al pan.

Es lo mismo que pasa contigo; tú estás en Cristo; Cristo está en ti, su unción está pegada en ti.

Un predicador decía una vez: "El Espíritu Santo está contigo cuando tú manejas, pero cuando empiezas a manejar a más de 100 kilómetros por hora se va."

Eso es una gran falsedad; el Espíritu Santo sigue contigo; y si vas a 200 kilómetros por hora sigue contigo; y si aceleras a 300 kilómetros por hora sigue ahí, y si llegas a los 500 kilómetros por hora y te matas, y te vas al cielo; el Espíritu Santo estuvo contigo todo el tiempo, no se va en ningún momento.

El Espíritu Santo está morando en ti, la unción está sobre ti.

Ahora, lo que debemos entender es que la unción viene sobre nosotros y nos capacita para hacer algo. La unción no es solo para nosotros es también para llevarla a los demás. La unción que Dios te dio no es solo para tí sino también para que la lleves a otros lados; para poder ministrar a otras personas.

En Hechos 10:38 dice: "Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret,  y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo,  porque Dios estaba con él."

Dios ungió a Jesús de Nazaret con un propósito, en este caso particular para hacer bienes y sanar a todos los oprimidos por el diablo.

La unción vino sobre Jesús para hacer algo.

Vamos al capítulo 4 de Lucas donde nos habla más específicamente de la unción sobre Jesús.

Lucas 4:14-18
14  Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea,  y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
15  Y enseñaba en las sinagogas de ellos,  y era glorificado por todos.
16  Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.
17  Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18  Espíritu del Señor está sobre mí,  Por cuanto me ha ungido PARA. . .

La unción es PARA; la unción es PARA; la unción no es solo para guardártela; la unción es siempre para hacer algo.

Sigue diciendo:

Lucas 4:18-19
18  Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido PARA dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19  A predicar el año agradable del Señor.

Vemos aquí el propósito del ministerio de Jesús; predicar, liberar, sanar, dar buenas noticias.

El evangelio son siempre buenas noticias, hemos sido ungidos para predicar buenas noticias.

¿Cuál es la buena noticia para el pobre? Que en Cristo ya somos ricos. No lo seremos sino que ya lo somos.

Sea que tengas dinero o que no lo tengas ya eres rico; solo tienes que aprender a caminar en la bendición que ya está en ti.

Son buenas noticias para los pobres, no tienen que quedarse en el estado en el que están; porque por medio de Cristo ya somos ricos.

Pero también son buenas noticias para el enfermo; no tienes por qué estar más tiempo enfermo; Jesús ya tomó tus enfermedades, llevó tus dolencias y por sus llagas ya fuiste curado.

El evangelio son buenas noticias para ti  y para los demás; y tú has sido llamado, has sido ungido por Dios para hacer algo.

Sigamos leyendo Lucas 4

Lucas 4:20-21
20  Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21  Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Veamos lo que pasa acá; Jesús les está diciendo: "Hoy se ha cumplido delante de ustedes esta Escritura."

¿Que Escritura? Lo que dice en Isaías 61, que es lo que estaba leyendo Jesús; que la unción estaba sobre Él.

Y la unción sigue sobre Jesús porque en Hebreos 13:8 dice que Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y siempre.

Jesús no ha cambiado, el sigue haciendo lo mismo el día de hoy; pero ¿cómo lo hace hoy? A través de su cuerpo.

La iglesia es llamada el cuerpo de Cristo, Jesús es la cabeza y nosotros el cuerpo.

Efesios 1:22-23
22  Y sometió todas las cosas bajo sus pies,  y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
23  la cual es su cuerpo,  la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Jesús es nuestra cabeza.

En el Salmo 133, hablando de la unción y la comunión dice lo siguiente:

Salmo 133
1   ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!
2  Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras;
3  Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

De ese mismo modo la unción viene sobre Jesús que es la cabeza y desciende sobre todo su cuerpo.

En Mateo 28:18-19 cuando habla de la autoridad del creyente dice: "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto,  id,  y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  y del Hijo,  y del Espíritu Santo."

Es decir, cuando Cristo resucitó, recibió toda la autoridad, y si la cabeza recibió la autoridad también la recibió su cuerpo; y lo que Jesús les está diciendo es que ya que el recibió toda la autoridad, también la tiene su cuerpo; es decir nosotros que somos la iglesia.

La cabeza no puede recibir los pies y que los pies se queden sin ella. Tú eres el cuerpo de Cristo y como tal recibiste la unción.

Tu ya tienes la unción, porque como Él es, eres tú en este mundo (1 Juan 4:17).

Como Cristo es, eres tú en este mundo; si Jesucristo es ungido, tú también eres ungido.

Es por eso que nos llamamos cristianos; cristiano significa uno como Cristo; o un pequeño Cristo; o como me dijo hace años un hermano eres un cristito.

Cristo significa "el ungido"; entonces el cristiano también significa "uno que es ungido".

Al llamar a tu hermano "cristiano" le estás diciendo que es un ungido; no le estás diciendo que será un ungido; como si hablásemos de algo en el futuro sino que en el presente ya es un ungido. Es un ungido hoy.

Tú ya tienes la unción, y es por la unción que hay en ti que puedes hacer algo. Y es por esa misma unción que tu puedes hacer las obras de Jesús en esta tierra.

Tu has sido llamado para hacer las obras de Jesús en esta tierra; ¿Y cuáles eran las obras de Jesús en esta tierra? Él predicaba, enseñaba y sanaba a los enfermos.

En Mateo 4:23 dice: "Y recorrió Jesús toda Galilea,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo." Y en Mateo 9:35 dice: "Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo."

Las obras de Jesús consistían en predicar, enseñar y sanar a los enfermos; y eso debemos hacer hoy porque estamos ungidos para eso.

Él nos dio el ejemplo para que también hagamos lo mismo; podemos ver esto al leer los Evangelios donde Jesús hacía estas cosas.

Tú puedes hacer también las obras de Jesús en esta tierra y ser de bendición para la gente porque tienes la unción.

En Juan 14:12 dice: "De cierto,  de cierto os digo: El que en mí cree,  las obras que yo hago,  él las hará también;  y aun mayores hará,  porque yo voy al Padre."

¿Cuáles son las obras mayores de las que habla Jesús?

Cuando Jesús estuvo en la tierra ninguna persona nació de nuevo, porque el Espíritu Santo no había sido enviado porque Jesús aún no había sido glorificado.

Pero cuando Jesús murió y resucitó, el Consolador fue enviado a la tierra.

Y fue la primera vez que estuvo con los discípulos después de resucitar que Jesús que Jesús sopló sobre ellos y ellos recibieron el Espíritu Santo.

Juan 20:19-22
19  Cuando llegó la noche de aquel mismo día,  el primero de la semana,  estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos,  vino Jesús,  y puesto en medio,  les dijo:  Paz a vosotros.
20  Y cuando les hubo dicho esto,  les mostró las manos y el costado.  Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.
21  Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros.  Como me envió el Padre,  así también yo os envío.
22  Y habiendo dicho esto,  sopló,  y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

Las mayores obras son que nosotros predicamos el Evangelio y resucitamos muertos cada día. Cada vez que predicas el Evangelio y una persona nace de nuevo, ¡tú resucitas un muerto espiritual!

Resucitamos gente que está muerta espiritualmente, los cuales estaban yendo al infierno pero que ahora han pasado de muerte a vida; sus pecados son perdonados, y ahora son salvos, ahora tienen la vida eterna; tienen el Espíritu Santo y tienen la unción, como tú.

¿Sabías que el día más traumático de Satanás fue el día de Pentecostés?

Porque ese día, cuando el Espíritu Santo se derramó sobre la iglesia, el diablo se dio cuenta y dijo: "Uyuyuy, antes era solo Jesús y ahora son 120."

Y un rato después Pedro predicó y se convirtieron 3,000 más y ahora eran 3,120.

Ese día le dio un patatús al diablo. Quedó completamente traumatizado cuando vio gente completamente ungida como Jesús.

Y tú estás entre esa gente ungida.

Hay gente que le tiene miedo al diablo pero el diablo es quien te tiene miedo a ti; porque Cristo está en ti; y por eso tu estás ungido.

Para poder ministrar a otros, tú debes saber quien eres; y si sabes quien eres podrás ministrar a otros.

Durante mis 40 años de cristiano he visto muchísimos cristianos derrotados, y esto sucede principalmente porque no saben quienes son en Cristo.

No saben que están en Cristo, no saben que tienen la unción, no saben que tienen la autoridad. No saben que tienen el poder.

¡Algunos ni siquiera saben que tienen el Espíritu Santo!

Pero tú lo tienes.

Tu eres más que un vencedor (Romanos 8:37).

¿Que significa ser más que un vencedor? Sencillamente que alguien venció por ti y que tú estás disfrutando la victoria.

Un pastor se fue a almorzar con el evangelista que había invitado a su iglesia. Comieron una gran y abundante cena y llegó la hora de pagar la cuenta.

"Yo pago", dijo el evangelista; "No, yo pago", dijo el pastor; y así estuvieron un rato mientras los ánimos de ambos se iban caldeando.

Cuando estaban listos a golpearse. el mozo les dijo que vean la cuenta; y al verla descubrieron que estaba escrita en ella la palabra "cancelado".

Cuando preguntaron, ¿quién pago?, el mozo les señaló una mesa donde habían unos hermanos sonriéndoles.

Ellos habían disfrutado de la cena sin haber pagado nada.

Nuestra cuenta ya fue pagada, la victoria ya fue hecha, Jesucristo ya venció al diablo, y el diablo ya fue derrotado.

El diablo ya no tiene poder sobre ti, Cristo ya te dio la victoria.

Tú tienes la unción; la unción está en ti; tienes la capacidad porque Dios te la ha dado. Te la ha dado para hacer las cosas que antes no podías hacer pero que ahora si puedes.

Porque Cristo está en ti; porque no eres tú sino Cristo en ti, porque no es tu poder sino el poder de Dios en tí; es lo que está en ti, la unción que está en ti.

A veces cuando hay varios hermanos orando por una persona y alguien sana dicen: "Fue mi mano, fue mi mano lo que la sanó."

Una vez en una reunión después de orar por una persona un pastor veía su mano, como si hubiese sido su mano lo que provocó el milagro.

¡No! ¡No es tu mano! ¡Es lo que está detrás de tú mano!

No eres tú, es el que está contigo; es el que cuando tú actúas conforme a la Palabra, la respalda con señales y prodigios.

Por eso en Marcos 16:20 cuando dice: "Y ellos,  saliendo,  predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían." Lo que en realidad dice en el griego es que él Señor trabajaba juntamente con ellos confirmando la Palabra con las señales que le seguían.

Cuando tú predicas el evangelio Jesús está trabajando juntamente contigo; por eso no debes ir confiado en tus propias habilidades sino confiado en Cristo que está contigo. Porque lo que tú no puedes hacer, Él si lo hace. Además, tú con Él son la mayoría absoluta, son el equipo ganador.

Cristo en tí, tú tienes la unción.

Entonces ya sabes quién eres, eres un ungido, eres un cristiano.