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lunes, 3 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 1 - La Unción en el Antiguo Testamento


Clase 1
La Unción en el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento la unción se daba para separar a una persona para que realice un servicio especial que Dios le había encomendado; en particular era ungidos el Rey, el Sacerdote y el Profeta, en casos especiales también fueron ungidos los jueces y personas que Dios separaba para realizar tareas específicas.

También eran ungidos los utensilios del templo y sus diversas cosas en señal de consagración.

La palabra unción viene del hebreo “mashaj” que significa: “ungir, untar, consagrar”

Esta palabra aparece más de 70 veces en el Antiguo Testamento.

Su primera aparición se encuentra en Génesis 31.13:

Génesis 31:13
Yo soy el Dios de Bet-el,  donde tú ungiste la piedra,  y donde me hiciste un voto.  Levántate ahora y sal de esta tierra,  y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.

Este pasaje hace referencia a Génesis 28:

Gen 28:18-22
18  Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.
19  Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.
20  E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,
21  y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.
22  Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

Aquí vemos como Jacob hizo un voto a Jehová y ungió la piedra que había usado de cabecera en señal de consagración.

Ese es el sentido de la unción en este pasaje: consagrar algo para un fin específico.

Notemos que Jacob utilizó aceite para consagrar la piedra, y a lo largo del Antiguo Testamento vemos que el aceite fue el elemento utilizado para ungir, sea un objeto como en este caso o sobre personas como veremos más adelante.

El uso más común de mashaj en el Antiguo Testamento tiene que ver con «ungir» con el fin de apartar a alguna persona u objeto para algún ministerio o función.

Por ejemplo, veamos la unción de los recipientes y utensilios del tabernáculo:

Éxodo 29:36
36  Cada día ofrecerás el becerro del sacrificio por el pecado, para las expiaciones; y purificarás el altar cuando hagas expiación por él, y lo ungirás para santificarlo.

Aquí vemos como es que el altar debía ser ungido después del sacrificio por el pecado para santificarlo.

Éxodo 30:25-29
25 Y harás de ello el aceite de la santa unción;  superior ungüento,  según el arte del perfumador,  será el aceite de la unción santa.
26  Con él ungirás el tabernáculo de reunión,  el arca del testimonio,
27  la mesa con todos sus utensilios,  el candelero con todos sus utensilios,  el altar del incienso,
28  el altar del holocausto con todos sus utensilios,  y la fuente y su base.
29  Así los consagrarás,  y serán cosas santísimas;  todo lo que tocare en ellos,  será santificado.

En este pasaje vemos como el tabernáculo, el arca del testimonio, todos los mobiliarios y utensilios debían ser consagrados con el aceite de la santa unción.

Éxodo 40:9-11
9 Y tomarás el aceite de la unción y ungirás el tabernáculo, y todo lo que está en él; y lo santificarás con todos sus utensilios, y será santo.
10 Ungirás también el altar del holocausto y todos sus utensilios; y santificarás el altar, y será un altar santísimo.
11 Asimismo ungirás la fuente y su base, y la santificarás.

Nuevamente vemos como el tabernáculo y todos sus elementos eran ungidos para santificarlos.

Incluso en Éxodo 30 se da la receta para la preparación de este aceite santo para la consagración.

Éxodo 30:22-25
22  El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:
23  "Escoge tú mismo las mejores plantas aromáticas: unos seis kilos de la mejor mirra, unos tres kilos de canela y unos tres kilos de caña aromática;
24  unos seis kilos de casia --pesados según el peso oficial del santuario-- y tres litros y medio de aceite de oliva.
25  Haz con todo esto el aceite santo de consagrar, de la misma manera que un perfumero prepara sus perfumes. Este será el aceite santo de consagrar,

Mashaj es un término importante tanto en el pensamiento del Antiguo como del Nuevo Testamento, del cual se deriva el término mesías.

Mashaj implica la unción para un oficio o función especial.

En el Antiguo Testamento la unción venía principalmente sobre tres personas, el sacerdote el profeta y el rey.

Ya desde la época de Moisés se empezó a ungir al sumo sacerdote en función de su oficio.

Éxodo 29:4-9
4  Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión,  y los lavarás con agua.
5  Y tomarás las vestiduras,  y vestirás a Aarón la túnica,  el manto del efod,  el efod y el pectoral,  y le ceñirás con el cinto del efod;
6  y pondrás la mitra sobre su cabeza,  y sobre la mitra pondrás la diadema santa.
7  Luego tomarás el aceite de la unción,  y lo derramarás sobre su cabeza,  y le ungirás.
8  Y harás que se acerquen sus hijos,  y les vestirás las túnicas.
9  Les ceñirás el cinto a Aarón y a sus hijos,  y les atarás las tiaras,  y tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo.  Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.

Éxodo 30:30
30  Ungirás también a Aarón y a sus hijos,  y los consagrarás para que sean mis sacerdotes.

En Éxodo 40 podemos ver el momento en que Aarón y sus fueron ungidos y consagrados como sacerdotes.

Éxodo 40:12-15
12  Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión,  y los lavarás con agua.
13  Y harás vestir a Aarón las vestiduras sagradas,  y lo ungirás,  y lo consagrarás,  para que sea mi sacerdote.
14  Después harás que se acerquen sus hijos,  y les vestirás las túnicas;
15  y los ungirás,  como ungiste a su padre,  y serán mis sacerdotes,  y su unción les servirá por sacerdocio perpetuo,  por sus generaciones.

Vemos aquí que la unción significaba la separación de Aarón y sus hijos para entrar al ministerio sacerdotal para el cual Dios los había designado.

El aceite derramado sobre ellos era un tipo de la unción del Espíritu Santo, que solo venía sobre la persona en el Antiguo Pacto, ya que Jesús aun no había derramado Su sangre por nuestros pecados y venido a vivir dentro de personas.

Así que este aceite derramado significaba que la persona estaba ungida por Dios para desarrollar el ministerio u oficio al cual lo había designado.

El profeta también era ungido y separado para el ministerio que Dios le había encomendado.

1 Reyes 19:15-19
15  Y le dio Jehová: Ve,  vuélvete por tu camino,  por el desierto de Damasco;  y llegarás,  y ungirás a Hazael por rey de Siria.
16  A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel;  y a Eliseo hijo de Safat,  de Abel-mehola,  ungirás para que sea profeta en tu lugar.
17  Y el que escapare de la espada de Hazael,  Jehú lo matará;  y el que escapare de la espada de Jehú,  Eliseo lo matará.
18  Y yo haré que queden en Israel siete mil,  cuyas rodillas no se doblaron ante Baal,  y cuyas bocas no lo besaron.
19  Partiendo él de allí,  halló a Eliseo hijo de Safat,  que araba con doce yuntas delante de sí,  y él tenía la última.  Y pasando Elías por delante de él,  echó sobre él su manto.

En este pasaje Dios le dijo a Elías que unja a 2 reyes y un profeta.

Dios mandó a Elías para ungir a Eliseo para que cumpla con el ministerio de profeta; notemos que fue Dios quien lo llamó no Elías.

En el Salmo 105:15 dice: “No toquéis,  dijo,  a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.”

Es decir, Dios está llamando ungidos a los profetas; ellos tenían la unción para profetizar y traer el mensaje de Dios a la gente.

En 1 Reyes 22:14 vemos lo que hacía el profeta del Antiguo Testamento: “Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré.”

El oficio del profeta oía a Dios y traía el mensaje a la gente.

Finalmente veamos la unción para el oficio del rey.

Saúl fue ungido con aceite por el profeta Samuel cuando Dios le reveló que había sido elegido para ser rey de Israel.

1 Samuel 9:15-16, 10:1
15  Y un día antes que Saúl viniese,  Jehová había revelado al oído de Samuel,  diciendo:
16  Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín,  al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel,  y salvará a mi pueblo de mano de los filisteos;  porque yo he mirado a mi pueblo,  por cuanto su clamor ha llegado hasta mí.
1  Tomando entonces Samuel una redoma de aceite,  la derramó sobre su cabeza,  y lo besó,  y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?

Al ungir Samuel a Saúl lo estaba separando para el oficio como rey para el cual Dios lo había separado.

Posteriormente, cuando Saúl se rebeló contra Dios y trató de matar a David; David cuando tuvo oportunidad de matarlo se rehusó a hacerlo porque Saúl era “el ungido del Señor.”

1 Samuel 24:6
6  Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor,  el ungido de Jehová,  que yo extienda mi mano contra él;  porque es el ungido de Jehová.

David mismo fue ungido por Samuel para ser rey de Israel.

1 Samuel 16:1-13
1  Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl,  habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel?  Llena tu cuerno de aceite,  y ven,  te enviaré a Isaí de Belén,  porque de sus hijos me he provisto de rey.
2  Y dijo Samuel: ¿Cómo iré?  Si Saúl lo supiera,  me mataría.  Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada,  y di: A ofrecer sacrificio a Jehová he venido.
3  Y llama a Isaí al sacrificio,  y yo te enseñaré lo que has de hacer;  y me ungirás al que yo te dijere.
4  Hizo,  pues,  Samuel como le dijo Jehová;  y luego que él llegó a Belén,  los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con miedo,  y dijeron: ¿Es pacífica tu venida?
5  El respondió: Sí,  vengo a ofrecer sacrificio a Jehová;  santificaos,  y venid conmigo al sacrificio.  Y santificando él a Isaí y a sus hijos,  los llamó al sacrificio.
6  Y aconteció que cuando ellos vinieron,  él vio a Eliab,  y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido.
7  Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer,  ni a lo grande de su estatura,  porque yo lo desecho;  porque Jehová no mira lo que mira el hombre;  pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos,  pero Jehová mira el corazón.
8  Entonces llamó Isaí a Abinadab,  y lo hizo pasar delante de Samuel,  el cual dijo: Tampoco a éste ha escogido Jehová.
9  Hizo luego pasar Isaí a Sama.  Y él dijo: Tampoco a éste ha elegido Jehová.
10  E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel;  pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a éstos.
11  Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos?  Y él respondió: Queda aún el menor,  que apacienta las ovejas.  Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él,  porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.
12  Envió,  pues,  por él,  y le hizo entrar;  y era rubio,  hermoso de ojos,  y de buen parecer.  Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo,  porque éste es.
13  Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos;  y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David.  Se levantó luego Samuel,  y se volvió a Ramá.

Veamos lo que dice el Salmo 89 acerca de David:

Salmo 89:19-21
19  Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; he exaltado a un escogido de mi pueblo.
20  Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi santa unción.
21  Mi mano estará siempre con él, mi brazo también lo fortalecerá.

Dios lo escogió primero y luego lo ungió para ser rey, y desde ese momento el Espíritu Santo vino sobre David.

Veamos finalmente que Salomón también fue ungido para cumplir con el oficio de rey

1 Reyes 1:38-39
38  Y descendieron el sacerdote Sadoc,  el profeta Natán,  Benaía hijo de Joiada,  y los cereteos y los peleteos,  y montaron a Salomón en la mula del rey David,  y lo llevaron a Gihón.
39  Y tomando el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del tabernáculo,  ungió a Salomón;  y tocaron trompeta,  y dijo todo el pueblo: ¡Viva el rey Salomón!

Dios ungía y consagraba a los reyes para cumplir con su oficio.

En estos tres casos (el sacerdote, el rey y el profeta) la unción del Espíritu Santo vino sobre cada uno de ellos luego de ser ungidos con aceite para poder cumplir con el oficio que Dios les había designado.



jueves, 31 de octubre de 2019

Jesucristo - Segunda Parte

Profecías Acerca de Jesús
En el Antiguo Testamento

En el Libro de los Hechos vemos que los Apóstoles apelaron a dos hechos fundamentales para demostrar que Jesús era el Mesías, la resurrección de Jesús y las profecías del Antiguo Testamento.

Es interesante ver que desde el mismo principio de la Biblia se encuentran referencia acerca del Salvador que vendría al mundo.

Hay más de 300 profecías en el Antiguo Testamento acerca de Jesús, y la exactitud de algunas es realmente asombrosa, veamos algunas de ella para demostrar que Jesús es el Mesías o Salvador del mundo.

La primera de todas se encuentra en Génesis 3:14-15: “Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”

Aquí vemos varias cosas, en primer lugar la enemistad que siempre ha existido entre Satanás y los hombres. Nos habla de la simiente de la mujer, es decir de Jesús, quien no nacería de forma natural, sino por medio de una virgen, y finalmente la victoria que tendría la simiente de la mujer sobre la simiente de la serpiente. La victoria de Jesús sobre Satanás a través de su muerte en la cruz (este te herirá en la cabeza y tu le herirás en el calcañar).

Otra profecía impactante se encuentra en Isaías 7:14, donde habla acerca del nacimiento virginal de Jesús: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”

Esta profecía tiene su cumplimiento en Mateo 1:18-25: “El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.”

Maria se encontraba encinta y José, decidió separarse de ella porque pensó que le había sido infiel. Pero un ángel se le apareció y le dijo que había concebido del Espíritu Santo y que el niño que iba a nacer era el Mesías.

Mateo interpreta que este hecho fue el cumplimiento de la profecía de Isaías.

Otra promesa interesante en cuanto al nacimiento de Jesús es que Miqueas predijo el lugar de su nacimiento: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2).

El cumplimiento de esto se ve en Lucas 2:1-7: “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”

Es interesante ver que José y Maria vivían en Nazaret, que quedaba al norte de Israel, pero tuvo que haber un censo para que ellos viajasen a Belén, que era el lugar dispuesto por las Escrituras para que nazca el Mesías.

Otra cosa acerca de esta profecía es que la gente de Israel conocía el lugar donde iba a nacer el Mesías. En Mateo 2:1-6 dice: Una serie de profecías nos muestran el linaje de donde vendría el Mesías:

a. Jesús como simiente de Abraham (Génesis 22:18), su cumplimiento lo vemos en Mateo 1:1 y Gálatas 3:16.
b. Hijo de Isaac (Génesis 21:12) su cumplimiento lo vemos en Lucas 3:23-24.
c. Hijo de Jacob (Números 24:17), su cumplimiento lo vemos en Lucas 3:23-24.
d. Hijo de Judá (Génesis 49:10) su cumplimiento está en Lucas 3:23, 33.
e. Descendiente de Isaí (Isaías 11:1), su cumplimiento está en Lucas 3:23, 32.
f. Hijo de David (Jeremías 23:5), su cumplimiento está en Lucas 3:23, 31; además podemos ver varias veces en los evangelios que la gente llamaba a Jesús: hijo de David.

Aquí vemos una línea recta desde Abraham viendo de que familia y linaje provendría Jesús.

Como estas hay muchas profecías que trata de su vida, ministerio, muerte y resurrección, lo cual nos da plena convicción de que Jesús es el Hijo de Dios.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Las Doctrinas Acerca de Dios - Parte 10 - La Misericordia de Dios



Clase 8
La Misericordia de Dios

La misericordia es uno de los atributos más poderosos de Dios en el que Él muestra su gran amor por nosotros.
Salmo 103:8-10
8  Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira,  y grande en misericordia.
9  No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.
10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.

1. La Misericordia de Dios en el Antiguo Testamento
Cuando Satanás se rebeló ante Dios recibió inmediatamente su castigo; pero cuando el hombre pecó no recibió su castigo inmediatamente sino que Dios le concedió la oportunidad de recibir salvación.
La misericordia es uno de los atributos más claros de la Biblia; que es revelada en las vidas de Moisés, Jacob y David, así como en el pueblo de Israel.
Debemos borrar de nuestras mentes la idea falsa e injusta que en el Antiguo Testamento Dios se mostraba frío para ejercer Su justicia.
Por el contrario; en el Antiguo Testamento podemos ver muchísimas evidencias de la misericordia de Dios; no solo con sus siervos, sino también repetidamente a los rebeldes que merecen el castigo.
La misericordia de Dios es la que nos concede lo que no nos merecemos, las riquezas de Su gracia.
Un ejemplo claro se encuentra en la salida de Lot de Sodoma:
Génesis 19:16
16  Y deteniéndose él,  los varones asieron de su mano,  y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas,  según la misericordia de Jehová para con él;  y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.
Otro caso claro es la misericordia que Dios mostró continuamente a Israel:
Éxodo 34:6-9
6  Y pasando Jehová por delante de él,  proclamó:  ¡Jehová!  ¡Jehová!  fuerte,  misericordioso y piadoso;  tardo para la ira,  y grande en misericordia y verdad;
7  que guarda misericordia a millares,  que perdona la iniquidad,  la rebelión y el pecado,  y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado;  que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos,  hasta la tercera y cuarta generación.
8  Entonces Moisés,  apresurándose,  bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.
9  Y dijo:  Si ahora,  Señor,  he hallado gracia en tus ojos,  vaya ahora el Señor en medio de nosotros;  porque es un pueblo de dura cerviz;  y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado,  y tómanos por tu heredad.
Éxodo 15:13
13  Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; lo llevaste con tu poder a tu santa morada.

El Libro de los Salmos
El libro de los Salmos cita las misericordias de Dios más que ningún otro libro de la Biblia.
David menciona más de ochenta veces las misericordias de Dios y llama misericordioso a Dios muchas veces.
Salmo 67:1
1  Dios tenga misericordia de nosotros,  y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros;  Selah.
Salmo 23:6
6  Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmo 100:5
5  Porque Jehová es bueno;  para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.
Salmo 103:8
8  Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira,  y grande en misericordia.

2. La Misericordia de Dios en el Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento la misericordia de Dios se encarna en la persona del Señor Jesucristo; su sacrificio en la cruz testifica para siempre la tierna predisposición de Dios de perdonar al pecador.
Hebreos 2:17
17  Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos,  para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere,  para expiar los pecados del pueblo.
Jesús pagó en la cruz el justo precio por nuestro pecado; al ser satisfecha la ley divina quebrantada por el pecado, la sentencia que pendía sobre nosotros fue anulada; por eso es que Dios puede otorgarnos libremente la gracia salvadora.
El Nuevo Testamento está lleno de ejemplos de la misericordia de Dios hacia el pecador; por medio de Jesús, Dios Padre concede su perdón y su bondad a todos los que se arrepienten de sus transgresiones.
Un caso conocido es la mujer sorprendida en adulterio:
Juan 8:1-11
1  Y Jesús se fue al monte de los Olivos.
2  Y por la mañana volvió al templo,  y todo el pueblo vino a él;  y sentado él,  les enseñaba.
3  Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio;  y poniéndola en medio,
4  le dijeron:  Maestro,  esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.
5  Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres.  Tú,  pues,  ¿qué dices?
6  Mas esto decían tentándole,  para poder acusarle.  Pero Jesús,  inclinado hacia el suelo,  escribía en tierra con el dedo.
7  Y como insistieran en preguntarle,  se enderezó y les dijo:  El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
8  E inclinándose de nuevo hacia el suelo,  siguió escribiendo en tierra.
9  Pero ellos,  al oír esto,  acusados por su conciencia,  salían uno a uno,  comenzando desde los más viejos hasta los postreros;  y quedó solo Jesús,  y la mujer que estaba en medio.
10  Enderezándose Jesús,  y no viendo a nadie sino a la mujer,  le dijo:  Mujer,  ¿dónde están los que te acusaban?  ¿Ninguno te condenó?
11  Ella dijo:  Ninguno,  Señor.  Entonces Jesús le dijo:  Ni yo te condeno;  vete,  y no peques más.
En este caso vemos como la misericordia de Dios cambió por completo la situación de esta mujer.

3. La Misericordia de Dios en la Vida del Creyente
La misericordia de Dios continúa alcanzando y bendiciendo hoy al hombre.
En su misericordia Dios revela Su amor por todos los hombres ofreciendo salvación gratuita por medio de Jesucristo; ya que no desea la muerte de los pecadores sino que reciban la vida eterna.
El creyente conoce por experiencia propia la misericordia de Dios; el Padre derrama continuamente sobre nosotros Su amor, gracia y todas las bendiciones provistas en Su Palabra.
Lamentaciones 3:22-23
22  Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos,  porque nunca decayeron sus misericordias.
23  Nuevas son cada mañana;  grande es tu fidelidad.
No importa la situación en que nos encontremos, nuestros pecados, fallas o fracasos, la misericordia de Dios siempre está extendida hacia nosotros, y listo para recibirnos con los brazos abiertos.
Hebreos 4:16
16  Acerquémonos,  pues,  confiadamente al trono de la gracia,  para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
En todo momento el creyente puede acercarse con confianza a Dios y alcanzar Su misericordia para hallar gracia y oportuno socorro.