lunes, 14 de septiembre de 2015

Doctrina de Bautismos

El Bautismo con el Espiritu Santo 2

Doctrina de Bautismos




Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la fe en Dios, DE LA DOCTRINA DE BAUTISMOS, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.

- Hebreos 6:1-3

Hace unos días un creyente me escribió en facebook cuando coloque la primera enseñanza de esta serie; me dijo: "Es falso que exista un bautismo con el Espíritu porque solo hay un bautismo."
El problema que hay con esta opinión es que podemos ver que en este pasaje se habla de la doctrina de bautismos. No nos habla de un solo bautismo, sino de varios bautismos, por los que un creyente debería pasar.
Voy a tocar este punto porque muchos creyentes dicen: “Yo ya recibí todo el Espíritu Santo que se necesita cuando recibí a Jesús.” Lo cual solo es cierto en parte, y sabemos que toda verdad a medias es una mentira.
En esta parte veremos los diversos tipos de bautismo que vemos en Nuevo Testamento; y en especial los que se refieren al creyente. En la Biblia nos habla de varios tipos de bautismos: el bautismo para arrepentimiento de Juan, el bautismo en agua del creyente, el bautismo del Espíritu Santo y el bautismo del creyente en el cuerpo de Cristo.
En todo bautismo hay tres elementos: El bautizador, la persona bautizada y el elemento en que se es bautizado

El Bautismo para Arrepentimiento de Juan el Bautista

Este bautismo, fue un bautismo de arrepentimiento como preparación de la venida del Mesías. Era un bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados era especialmente para los judíos, como preparación para la venida de su Mesías; del cual Juan fue precursor.

Mateo 3:1,5,6
1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.
5 Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia alrededor del Jordán,
6 y eran bautizados por en el Jordán, confesando sus pecados.


En este bautismo se ven tres elementos, los cuales se usan en cada uno de los diferentes tipos de bautismo. En primer lugar se halla el bautizador. En este caso el bautizador es Juan. En segundo lugar esta el elemento en el que se bautiza. Este elemento es el agua; ya que Juan bautizaba a la gente en el río Jordán. En tercer lugar se encuentra el bautizado. Los bautizados eran las personas que venían al Jordán para arrepentirse de sus pecados y prepararse para la venida del Mesías.

El Bautismo en Agua del Creyente

El bautismo en agua del creyente se ve en Mateo 28:19, dentro de la Gran Comisión: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”
Un ejemplo del bautismo de agua se ve en la predicación de Felipe al eunuco etíope:

Hechos 8:35-38
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino llegaron a cierta agua, y dijo al eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco y lo bautizó.

En este pasaje vemos en primer lugar el requisito para ser bautizado en agua: creer en Jesucristo; es decir, ser un creyente. También vemos los tres elementos del bautismo: El bautizador es un discípulo, quien bautizaba en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; la persona bautizada es un creyente que ha oído y creído la Palabra; y el elemento es el agua.

El Bautismo con el Espíritu Santo

El bautismo con el Espíritu, también llamado la promesa del Padre se ve en Hechos 1:4-5: “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”
En el evangelio de Juan vemos quien es el que bautiza con el Espíritu Santo.

Juan 1:29-34
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí, porque era primero que yo.
31 Y yo no lo conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.
32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu Santo que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.
33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es le que bautiza con el Espíritu Santo.
34 Y yo le vi, y he dado testimonio que este es el Hijo de Dios.


Jesucristo es el que bautiza con el Espíritu Santo, él es el bautizador. El elemento es el Espíritu Santo. ¿Quiénes son los bautizados? En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos (los ciento veinte hermanos – Hechos 1:13-15). Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”
También podemos ver en Hechos 8:14-17; 9:17; 10:44-46 y 19:1-7, que el bautismo con el Espíritu Santo es para los creyentes.
Hace unos años estaba con mi esposa en el hospital, pues debían tomarle una ecografía para saber el estado de su embarazo. Mientras esperaba salí a conversar con un hermano que tenía un puesto de golosinas en las afueras del hospital, Mientras conversábamos, le mostré estas escrituras. Le pregunté si creía que iba ha recibir el Espíritu Santo y me dijo que si; así que le impuse las manos y empezó a hablar en lenguas. Había recibido el Espíritu Santo.
De estos pasajes vemos que el que es bautizado es el creyente.
Entonces: Jesús es el que bautiza; el Espíritu Santo es el elemento en que se bautiza; y, el creyente en Jesucristo es el que es bautizado.

El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo


En 1 Corintios 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos (los creyentes) bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”
El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo es aquel en el que el creyente nace de nuevo y es injertado en el Cuerpo de Cristo. Es interesante notar que este bautismo es diferente al bautismo en agua del creyente.
Aquí el bautizador es el Espíritu Santo; el bautizado es el creyente; y el elemento en que es bautizado es el Cuerpo de Cristo.
Este bautismo ocurre cuando nacemos de nuevo. El Espíritu Santo nos injerta dentro del Cuerpo de Cristo. Pasamos a formar parte de la Iglesia. Nos convertimos en hijos de Dios. El bautismo de agua, por otro lado, es una declaración pública de la fe que hemos tomado. Es decirle a Dios, a los hombres y Satanás que hemos decidido seguir a Jesucristo.
Por este motivo en Marcos 16:15-16 dice: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere (no dice el que no fuere bautizado) será condenado.”
Vemos aquí que el creer es lo esencial para salir de la condenación. El bautismo en agua tiene su importancia, y todo creyente debería hacerlo; pero no es lo que nos salva; como hemos dicho, es por el creer.
Yo creo que todo creyente debería bautizarse en agua lo mas pronto posible; debido a que, al obedecer al Señor en esta ordenanza, su entrega al Señor tendrá mayor significado; pero debe entender que eso no le da la salvación.
En 1 Corintios Pablo es claro respecto a la misión de la iglesia:

1 Corintios 1:17
17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.


Dios nos envió a predicar el evangelio, esa es la misión de la Iglesia.
Yo recibí a Cristo el 4 de Noviembre de 1979, fui bautizado en el Espíritu Santo el 2 de Enero de 1980, y fui bautizado en agua en Mayo de 1982. A finales de 1980 me repartieron un folleto de un grupo cristiano que se reunía cerca de mi casa. Decidí ir el domingo en la mañana; pues, yo me reunía en las tardes. Ya tenía cerca de un año de creyente, había casi terminado de leer la Biblia por primera vez, oraba, estaba predicando el evangelio, siendo guiado y usado por Dios. Pero llego a este lugar y me dicen que si no soy bautizado en agua no soy salvo. El confesar a Jesús como Señor de mi vida no había sido suficiente, necesitaba algo más.
Mi abuelita paterna recibió a Jesús a los 96 años, 3 días antes de morir. Una mañana ella empezó a gritar desesperada, estaba viendo el infierno, veía gente que se quemaba y no quería ir ahí. Tuvimos ocasión de predicarle el Evangelio y ella recibió a Jesús. Luego de eso todo cambió, cuando Cristo entró en su corazón ella tuvo otra visión, ella empezó a ver a mi abuelo, que había partido al cielo 20 años antes, y a otros familiares. Y le dijo a mi abuelo que pronto iba ha estar con él. Los días siguientes, ella decía, que Jesús era bello y maravilloso. A los tres días ella partió al cielo sin dolor.
No tuvo tiempo para bautizarse; había estado 6 meses en cama, y no se levantó. Sin embargo, nadie me va ha decir que se fue al infierno por no bautizarse. Eso no es bíblico. Ella creyó en Jesús y lo confesó como su Señor.
Este grupo estaba equivocado, el bautismo en agua no nos salva; ciertamente es una experiencia espiritual, pero no es requisito para la salvación. Sin embargo hay un bautismo que entra en acción cuando nacemos de nuevo, el bautismo del creyente dentro del cuerpo de Cristo. Esto es el nacer del Espíritu de Juan 3.

domingo, 13 de septiembre de 2015

El Bautismo Con El Espíritu Santo 1

El Bautismo Con El Espíritu Santo 1

Introducción


Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñaran sueños. Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.
- Hechos 2:17-21

Este pasaje nos habla de un derramamiento que ocurrirá en el tiempo final; el derramamiento del Espíritu Santo.

Desde el siglo pasado este ha sido una temas controversiales de la iglesia. Comenzando en el avivamiento de la calle Azusa en 1906, de donde se extendió por medio de las iglesias pentecostales y luego con el movimiento carismático hasta el día de hoy.

El día de hoy vivimos en la etapa del último gran avivamiento, y una de las características de él es que millones de creyentes caminarán con la plenitud y poder del Espíritu Santo. Pero todo eso empieza cuando recibimos el Bautismo del Espíritu Santo.

Durante las siguientes enseñanzas estaremos estableciendo la doctrina del Bautismo con el Espíritu Santo, de modo que puedan conocer y recibirlo.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Orígenes del Pentecostalismo

Orígenes del Pentecostalismo


Los primeros "Pentecostales" modernos aparecieron en 1901 en Topeka, Kansas en la escuela Bíblica Betel conducida por Charles Fox Parham, maestro de Santidad y ex pastor Metodista.

La primera persona en ser bautizada con el Espíritu Santo fue Agnes Ozman, una de las estudiantes de la Escuela Bíblica Betel, quien habló en lenguas el primer día del nuevo siglo, el primero de Enero de 1901.

Como resultado de este Pentecostés de Topeka, Parham formuló la doctrina de que las lenguas eran la "Evidencia Bíblica" del bautismo con el Espíritu Santo.

Parham fundó un movimiento eclesiástico el cual llamó "Fe Apostólica" y comenzó a tener avivamientos través del Medio Oeste Americano para promover esta nueva experiencia.

Fue en 1906, cuando el Pentecostalismo consiguió atención mundial a través del avivamiento de la Calle Azuza de Los Ángeles, California, dirigidos por el predicador Afro-Americano William Joseph Seymour.

El aprendió acerca del bautismo con el Espiritu Santo y su evidencia inicial de hablar en lenguas en una escuela Bíblica que Parham condujo en Houston, Texas en 1905. Invitado a pastorear una congregación negra de Santidad en Los Ángeles en 1906, Seymour abrió su histórica reunión en Abril, 1906 en un edificio de una antigua Iglesia Africana Metodista Episcopal (AME) en 312 Calle Azusa en el centro de Los Ángeles.

Por mas de tres años, la "Misión Apostólica de Fe" de la calle Azusa condujo tres servicios al día, siete días a la semana, donde miles de personas recibieron el bautismo con el Espíritu Santo y su evidencia de hablar en lenguas.

Este avivamiento se propagó por medio de 'La Fe Apostólica', un periódico que Seymour enviaba gratuitamente a 50,000 subscriptores.

De la calle Azusa, el Pentecostalismo se propagó rápidamente alrededor del mundo y comenzó a adelantar hasta convertirse en una de las mayores fuerzas del cristianismo teniendo en la actualidad más de 500 millones de miembros entre pentecostales y el movimiento carismático que surgió posteriormente.

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿Se están perdiendo las lenguas?


Esta es una pregunta que me hago en tiempos recientes: ¿Se están perdiendo las lenguas?

Al participar en diversos foros cristianos por Internet y en grupos de facebook, me he encontrado con que muchos creyentes pentecostales se están alejando de lo que creían los padres de este movimiento y ya no aceptan el hablar en lenguas como la evidencia del bautismo con el Espíritu Santo

Hace unos años tuve una discusión con un pastor que me dijo que era un pentecostal conservador. ¿Y por qué decía que era un pentecostal conservador?


Porque no creía que todos los bautizados con el Espíritu Santo deberían hablar en lenguas,  sino solo algunos.

Yo le respondí: "Tú no eres un pentecostal conservador. Un conservador es el que mantiene el status quo, y en el movimiento pentecostal el status quo es que los creyentes reciban el bautismo con el Espíritu Santo y que hablen en lenguas. ¿Que hubiera dicho Seymour de su posición? El creyente pentecostal que usted define como conservador, en realidad es un rebelde, un renegado, un disidente o un progresista del movimiento pentecostal"

VER: Algo se está perdiendo

Por esos días la encuestadora cristiana PEW hizo una encuesta en 10 países entre los que se encontraban algunos de mayoría pentecostal y se llevó con la sorpresa que cerca del 40% de los pentecostales (49%) y carismáticos (32%) no hablaban en lenguas.

John Green, asociado en jefe del Foro Pew sobre Religión y Vida Pública, y científico político de la Universidad de Akron, en Ohio; dijo “Pienso que la creencia pentecostal clásica de que hablar en lenguas era la evidencia verdadera del segundo bautismo del Espíritu Santo, por lo menos en la práctica, no es aceptada extensamente alrededor del mundo”.

Está encuesta fue hecha en el 2006 y para la fecha (2015) he visto que el énfasis en la enseñanza del bautismo en el Espíritu y el hablar en lenguas ha bajado considerablemente.

Me recuerdo haber leído un libro de David Wilkerson hace muchísimos años lamado "La Visión"; en este libro el decía que en los siguientes años la gente del movimiento carismático dejaría el énfasis que tiene hacia las lenguas.

Eso es lo que estoy viendo en este tiempo, lo cual es muy triste, ya que son la evidencia del bautismo con el Espíritu Santo, y Jesús dijo que el bautismo con el Espíritu Santo es el poder de Dios para ser testigos.

Es por ese motivo que a partir de este artículo estaré colocando enseánzas acerca del bautismo del Espíritu Santo y el hablar en lenguas.



miércoles, 8 de julio de 2015

Sabiendo que la Sanidad te Pertenece



Sabiendo que la Sanidad te Pertenece

El mejor método de recibir sanidad es conocer que la sanidad te pertenece. Colocar en tu corazón Isaías 53:4-5, Mateo 8:17 y 1 Pedro 2:24; donde dice que Jesús tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.

No estoy hablando de conocer estos versos de una manera mental. Eso te serviría tanto como decir “dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis.”

En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios.”

La fe viene cuando nosotros estamos colocando la Palabra de Dios en nuestro interior, una y otra vez hasta ser revelada en nuestro espíritu.

Continuar colocándola hasta que forme parte de nosotros.

En 1987 estaba jugando fútbol con varios hermanos de la iglesia; yo jugaba de defensa, y en un momento que un delantero venia rápidamente, yo coloque mi pierna para quitarle el balón. Como la venia muy rápido, al golpear nuestras piernas me fracture la rodilla.

Estuve estudiando y proclamando la Palabra, respecto a mi sanidad, durante tres días, pero nada sucedió sino empeore. Así que fui al doctor.

La rodilla había duplicado su tamaño, así que el doctor me puso un yeso en la pierna. Me dijo que debía usarlo por dos semanas, y luego usar una venda elástica por tiempo indefinido; me advirtió, además, que no le echase agua al yeso.


Estuve tres días en mi casa depositando la Palabra de Dios en mi interior, hasta que la fe se formó en mi; en ese momento tuve la fe para sanidad, supe que la sanidad estaba a mi disposición.

Esa noche fui a un servicio; y mientras escuchaba la enseñanza, el Espíritu Santo me dijo: “Si dices que estas sano, ¿qué haces con un yeso?”

Así que la mañana siguiente, me metí en la ducha y luche con el yeso durante una hora para poder sacármelo. Cuando logró salir, me di cuenta que mi rodilla estaba completamente sana; todavía continúa así hasta hoy.

En Josué 1:8 dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en él, para que guardes y hagas conforme a lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

Eso fue lo que me pasó, continué meditando la Palabra de día y de noche respecto a mi sanidad, hasta que finalmente llegó la fe para ser sanado, y recibí mi sanidad.

Eso es lo que debes hacer, medita en los versos que te ofrecen tu sanidad una y otra vez, hasta que la fe se produzca en tu corazón, y puedas recibir lo que Dios ya te dio.

martes, 7 de julio de 2015

Recibiendo Sanidad a través de los Dones del Espíritu Santo

Recibiendo Sanidad a través de los Dones del Espíritu Santo


En 1 Corintios 12:9 dice: “...y a otro, dones de sanidades por el mismo espíritu.”

Este es un método distinto a los que hemos estudiado; en este método no depende de la fe de la persona sino de Dios.

¿Qué son los dones de sanidades?

Son manifestaciones sobrenaturales del poder sanador de Dios que fluyen de un individuo a otro.

Todas las cosas que recibimos de Dios son dones. Por eso, en cierto sentido toda sanidad es un don; pero no toda sanidad es una manifestación del Espíritu. Las manifestaciones del Espíritu son iniciadas por el Espíritu Santo.

Debemos notar que este pasaje nos habla de dones de sanidades, es decir nos habla en plural. Esto quiere decir que hay un tipo de don para cada enfermedad.

Por ejemplo hay gente que tiene una unción especial para casos de vista, y en sus campañas casi todos los ciegos o gente con problemas de visión son sanados; otros con problemas de huesos, o de tumores, o cualquiera sea la enfermedad.

A veces estos dones vienen acompañados de otros, como la Palabra de Conocimiento (una porción del conocimiento de Dios respecto a eventos pasados o presentes) o el Discernimiento de Espíritus (una visión en el mundo espiritual respecto a los espíritus que sean de Dios, sean humanos, ó del diablo).

En mi ministerio, he visto este don, a través de la Palabra de Conocimiento, muchas veces sabia que parte del cuerpo de la gente estaba mal.

Recuerdo un servicio, cuando era pastor asistente de la iglesia “La Palabra de Fe” de Callao", ciudad portuaria en el Perú.

Estaba empezando una serie de enseñanzas basadas en la sanidad divina; después de la adoración, empecé a sentir las zonas del cuerpo en que la gente estaba enferma, mucha gente fue sanada de diversas enfermedades. Al final de la predica, cuando se hizo el llamado para sanidad, no había ningún enfermo, todos habían sido sanados.

En Hechos 8:5-8 vemos los dones de sanidades en acción en el ministerio de Felipe, el evangelista: “Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad.”

Notemos que aquí dice que las sanidades eran de cojos y paralíticos. Evidentemente Felipe tenía dones de sanidades para las enfermedades específicas de parálisis y cojera.

Los dones de sanidades, son manifestaciones específicas de sanidad, para gente específica, con necesidades especificas, en momentos específicos.

La gran evangelista Kathryn Kuhlman, tenía muchos de estos dones en sus reuniones. Dios le daba palabra específica, acerca de enfermedades que tenia la gente.

Los dones de sanidades, son sanidades que Dios inicia; y ocurren cuando el Espíritu Santo desea.

sábado, 27 de junio de 2015

La Gracia de Dios y la Sanidad Divina



Tenemos sanidad incluida en la gracia de Dios.

En Efesios 2:8-9 dice que somos salvos por gracia por medio de la fe, y esto no es de nosotros porque es un don de Dios.

La palabra griega que se utiliza para "SALVOS" es SOZO, que no solo significa salvación eterna sino que tiene varios significados, entre los cuales se incluye la sanidad.

En la obra completa de Cristo en la cruz se incluye la sanidad.

Isaías 53:4-5
4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Mateo 8:16-17
16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;
17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

1 Pedro 2:24
24 Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Nuestra sanidad divina no depende de lo que hagamos, nuestras oraciones o confesiones o pactos u ofrendes. Depende de una persona, JESUCRISTO y su obra en la cruz.

El precio de nuestra sanidad ya fue pagado, el don (o regalo) de nuestra sanidad ya nos fue dado por Dios.

Solo recibimos este don de Su gracia por medio de la fe.

Por sus llagas ya fuimos sanados.

jueves, 25 de junio de 2015

La Oración de Acuerdo y la Sanidad Divina



Haciendo la Oración de Acuerdo Basados en Mateo 18:19-20

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que esta en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
- Mateo 18:19-20

La Versión Amplificada lo traduce así: “Otra vez les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo (armonizan, hacen juntos una sinfonía) en la tierra acerca de alguna (cualquiera y toda) cosa que pidan, ocurrirá y será hecha por mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres se reúnen (unidos como mis seguidores) en mi nombre, allí estaré yo en medio de ellos.”

Por lo general mucha gente usa el verso 20 fuera de contexto y solo lo aplica para los servicios de la iglesia. Pero en realidad esto no es así, sino que los versos 19 y 20 van juntos.

Lo que el verso 20 quiere decir es: “Cuando dos personas están de acuerdo en oración, ahí está Jesús para respaldar lo que pidan.” Esta oración es exitosa porque Jesús es el que la respalda.

Para entender mejor este tipo de oración desmenucemos este pasaje.

Lo primero que se necesita es dos personas de acuerdo.

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra.

La palabra griega para pusieren de acuerdo es sumphoneo; que significa según W. E. Vine: “estar en acuerdo, principalmente en instrumentos musicales, se usa en el Nuevo Testamento para el acuerdo de personas respecto a una materia”.

De esta palabra es que viene sinfonía. Por eso la versión amplificada dice: “armonizan, hacen juntos una sinfonía.”

En mi iglesia local “La Palabra de Fe” (hoy La Comunidad Carismática de Lima) en Lima, Perú; participé del ministerio de música tocando la guitarra acústica.

En el grupo había varios instrumentos; guitarra acústica y eléctrica, bajo, sintetizadores, batería, bongo y trompeta, además de los cantantes.

Todos los viernes nos reuníamos para practicar las canciones que íbamos a cantar el domingo y aprender nuevas canciones para servicios futuros. A veces pasábamos más de una hora por canción, y a veces durante varias semanas, para poder tocar en armonía; pues, si no tocábamos juntos iba a salir mal la música del servicio.

Para el domingo estábamos listos para hacer una sinfonía, para que todo instrumento y voz se acoplen, y podíamos ser de bendición para la gente.


Si alguien no estaba preparado, y tocaba en otra nota o fuera de ritmo, iba ha causar confusión en el grupo, por eso el que no iba al ensayo, no tocaba o cantaba.

Para que hubiera sinfonía, todo el grupo debía estar acoplado y unido.

Lo mismo sucede con la oración.

Tanto en la iglesias que he pastoreado como en mis viajes misioneros, muchas personas viene para pedir que oré de acuerdo con ellos; por lo general, les preguntó si creen que iban a recibir lo que íbamos a pedir, si ellos me dicen que si, yo oro con ellos y reciben; pero, si me dicen: “pastor, eso espero,” yo les digo que no voy a orar por ellos, porque ellos están esperando, mientras que yo estoy creyendo. 

Lo segundo que debemos ver es que nuestra oración debe tener una meta: acerca de cualquiera cosa que pidieren.

Debemos entender que para Dios no hay límites.

En Marcos 10:27, Jesús les dijo a sus discípulos: “Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.” En Mateo 1:37 el ángel Gabriel le dijo a María: “Porque nada hay imposible para Dios.”

Dios no tiene límites, somos nosotros los que limitamos a Dios. Para Dios no hay imposibles, todo lo que le pedimos, nos lo dará.

Tú también debes hacer algo para recibir de Dios.

En Marcos 9:23 Jesús le dijo al padre del endemoniado: “Jesús le dijo: Si puedes, al que cree todo le es posible.”

No importa que enfermedad tengas, para Dios no hay imposibles, puede que tengas cáncer, sida, diabetes, o lo que sea, para Dios no hay imposibles.

No le coloques un límite a Dios, el solo quiere que le pidas.

No seas de aquellos que dicen: “La sanidad no es para mí, yo soy uno de aquellos que Dios no va a sanar.”

Recuerda que no hay imposibles para Dios; al decir eso, le estás diciendo a Dios que El no puede sanarte. El diablo es “el enfermador,” al decir que Dios no puede quitarte una enfermedad que el diablo te ha puesto, estas diciendo que el diablo es mayor que Dios. ¿Estas dispuesto a creer eso?

No le pongas un límite a Dios, él tiene el poder para darte todo lo que le pidas, él sanará tu enfermedad.

Lo tercero es que Dios responderá tu oración.

Como dice al final del verso: “Les será hecho por mi Padre que esta en los cielos.” Esto significa que Dios te lo dará.

En 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Dios siempre responde tu oración y te da lo que le pides cuando oras de acuerdo a su voluntad; y la sanidad divina es parte de su voluntad.

Por eso, Dios te dará todo lo que le pidas cuando estés de acuerdo con otra persona.

Lo cuarto que debes hacer es orar en el nombre de Jesús.

Como dice el verso 20: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

De ahí vemos que la oración de acuerdo debe ser hecha en el nombre de Jesús.

¿Y que pasa cuando oramos en el nombre de Jesús? En Juan 16:23-24 dice que recibiremos todo lo que le pidamos.

Por eso, puedes hacer la oración de acuerdo con otra persona para recibir tu sanidad.