miércoles, 9 de noviembre de 2016

Las Dos Obras del Espíritu Santo en el Creyente - Parte 1

El Bautismo con el Espíritu - Parte 3

Primera Obra del Espíritu Santo en el Creyente
El Nuevo Nacimiento


Muchos creyentes piensan que cuando reciben a Jesús, reciben toda la experiencia que tendrán en su vida con el Espíritu Santo que tendrán en su vida. Nada más lejos de la verdad.

Al momento de recibir a Jesús recibimos al Espíritu Santo; que viene a ser las arras de nuestra herencia; es decir la garantía que tenemos la vida eterna

Efesios 1:13-14 (RV60)
13  En él también vosotros,  habiendo oído la palabra de verdad,  el evangelio de vuestra salvación,  y habiendo creído en él,  fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14  que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida,  para alabanza de su gloria.

Efesios 1:14 (BL95)
14  Que es el anticipo de nuestra herencia. Por él va liberando al pueblo que hizo suyo, para que al fin sea alabada su Gloria.

Efesios 1:14 (PDT)
14  El Espíritu es como un adelanto o una garantía de que recibiremos lo que Dios prometió. La promesa de Dios llegará cuando se complete nuestra liberación, y así podremos alabar a Dios por su grandeza.

Efesios 1:14 (BLS)
14  Lo recibieron como prueba de que Dios cumplirá su promesa cuando haya liberado totalmente a los que formamos su pueblo. Por eso, alabamos la grandeza de Dios.

Estas arras son un adelanto, anticipo y prueba que nos garantiza que recibiremos la herencia que nos ha prometido.

Tener el Espíritu Santo es lo que nos hace hijos de Dios.

Juan 4:13-14 (RV60)
13  Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua,  volverá a tener sed;
14  mas el que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás;  sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:14 (Castillian)
14  En cambio, nunca más tendrá sed aquel que beba del agua que yo ofrezco, porque el agua que yo le daré se convertirá en su interior en una fuente inagotable de vida eterna.

Juan 4:14 (DHH)
14  Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá atener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna. 

La primera obra del Espíritu Santo en el creyente es el nuevo nacimiento, el el cual el Espíritu Santo viene a vivir en el interior del creyente.

Juan 14:15-17 (RV60)
15  Si me amáis,  guardad mis mandamientos.
16  Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre:
17  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Jesús les dijo a sus discípulos que el Espíritu Santo moraba con ellos pero que muy pronto iba a estar dentro de ellos.

Ezequiel 36:26-27 (RV60)
26  Os daré corazón nuevo,  y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros;  y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,  y os daré un corazón de carne.
27  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu,  y haré que andéis en mis estatutos,  y guardéis mis preceptos,  y los pongáis por obra.

Esta es la promesa que Dios había hecho a través del profeta Ezequiel, que el Espíritu Santo iba a vivir en los creyentes.

El hombre estaba muerto espiritualmente debido al pecado, su corazón estaba muerto y era como una piedra, pero Dios prometió un cambio el corazón del hombre iba a ser renacido.

Esto fue lo que Jesús le explicó a Nicodemo en Juan 3:

Juan 3:1-8 (RV60)
1  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo,  un principal entre los judíos.
2  Este vino a Jesús de noche,  y le dijo: Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él.
3  Respondió Jesús y le dijo: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de nuevo,  no puede ver el reino de Dios.
4  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?  ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre,  y nacer?
5  Respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios.
6  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8  El viento sopla de donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Evidentemente Nicodemo no entendió lo que le estaba diciendo Jesús. Pensaba que Jesús estaba hablando de un nacimiento físico; pero Jesús le empieza a explicar que estaba hablando del renacimiento del espíritu humano.

Jesús le siguió explicando más del plan de salvación

Juan 3:9-15 (RV60)
9  Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?
10  Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel,  y no sabes esto?
11  De cierto,  de cierto te digo,  que lo que sabemos hablamos,  y lo que hemos visto,  testificamos;  y no recibís nuestro testimonio.
12  Si os he dicho cosas terrenales,  y no creéis,  ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
13  Nadie subió al cielo,  sino el que descendió del cielo;  el Hijo del Hombre,  que está en el cielo.
14  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,  así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

Aquí encontramos el plan de salvación; primero le dice que Él es el enviado, el Hijo de Dios, que descendió del cielo para traer salvación a los hombres.

Luego le dice que Él tenía que tomar la naturaleza pecaminosa y satánica del hombre a fin de poder ser nuestro substituto y morir por nosotros en la cruz.

El toma la figura de la serpiente de bronce que Moisés hizo en el desierto para salvar al pueblo de Israel de la picadura de las serpientes.

Números 21:4-9 (NVI)
4  Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del Mar Rojo, bordeando el territorio de Edom.  En el camino se impacientaron
5  y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés: ¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida!
6  Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran,  y muchos israelitas murieron.
7  El pueblo se acercó entonces a Moisés, y le dijo: Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti.  Ruégale al Señor que nos quite esas serpientes. Moisés intercedió por el pueblo,
8  y el Señor le dijo: Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren, vivirán.
9  Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos,  miraban a la serpiente de bronce y vivían.

La serpiente de bronce colgada de un hasta tiene varias simbologías: la serpiente es un tipo de Satanás, el asta en que fue colgada significa la maldición y el bronce nos habla de la naturaleza humana.

Gálatas 3:13 (Castillian)
13 Pero Cristo nos ha liberado de la maldición de la ley mosaica, cargando sobre sí mismo, al morir en la cruz, la maldición que a nosotros nos correspondía, porque dicen las Escrituras: "Maldito el que muere colgado en un madero".

Gálatas 3:13 (JER)
13 Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: “Maldito todo el que está colgado de un madero.”

Jesús en la cruz tomó nuestra naturaleza de pecado, que era la naturaleza del diablo y se hizo maldición por nosotros para poder darnos vida.

2 Corintios 5:21(BL95)
21  Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no cometió pecado, para que así nosotros participáramos en él de la justicia y perfección de Dios.

2 Corintios 5:21(BLS)
21  Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.

2 Corintios 5:21(Castillian)
21  Porque Dios tomó a Cristo, que de sí mismo no conocía el pecado, y le hizo cargar con el nuestro como si fuera suyo; de esta forma, a nosotros, libres ya de toda culpa, Dios nos declara justos.

2 Corintios 5:21(LXX)
21  Al que no conocía pecado, por nosotros pecado hizo, para que nosotros nos hiciésemos justicia de Dios en él.

2 Corintios 5:21(DHH)
21  Cristo no cometió pecado alguno; pero por causa nuestra, Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Cristo.

Jesús que nunca conoció ni cometió pecado, Dios hizo que por nosotros tome, cargue y se haga pecado, para de esa manera nos declare inocentes y justos, para poder participar de su justicia y perfección.

Eso ocurrió cuando Jesús fue levantado en la cruz como la serpiente de bronce en el asta; Él tomó nuestra naturaleza en si mismo y se hizo pecador para poder declararnos justos delante de Dios.

Volvamos a Ezequiel 36:

Ezequiel 36:26-27 (NBLH)
26  "Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. 
27  "Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas.

En el nuevo nacimiento, al recibir nuestra justificación, Dios coloca su Espíritu en nosotros y recibimos un nuevo espíritu eso fue lo que sucedió con los apóstoles:

Juan 20:19-22 (Castillian)
19 Aquel mismo día primero de la semana, al caer la noche, se reunieron los discípulos. Tenían las puertas cerradas por temor a los dirigentes judíos, pero de pronto se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ¡Paz a vosotros! 
20  Después les mostró las manos y el costado, y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Él siguió diciéndoles:
21  Del mismo modo que el Padre me envió, también yo os envío a vosotros.
22 En seguida sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos y les dijo “Recibid el Espíritu Santo”, ellos recibieron el Espíritu Santo.

En ese momento ellos nacieron de nuevo.

martes, 8 de noviembre de 2016

El Bautismo con el Espíritu Santo - Doctrina de Bautismos

El Bautismo con el Espíritu Santo 2

Doctrina de Bautismos




Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la fe en Dios, DE LA DOCTRINA DE BAUTISMOS, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.

- Hebreos 6:1-3

Hace unos días un creyente me escribió en facebook cuando coloque la primera enseñanza de esta serie; me dijo: "Es falso que exista un bautismo con el Espíritu porque solo hay un bautismo."

El problema que hay con esta opinión es que podemos ver que en este pasaje se habla de la doctrina de bautismos. No nos habla de un solo bautismo, sino de varios bautismos, por los que un creyente debería pasar.

Voy a tocar este punto porque muchos creyentes dicen: “Yo ya recibí todo el Espíritu Santo que se necesita cuando recibí a Jesús.” Lo cual solo es cierto en parte, y sabemos que toda verdad a medias es una mentira.

En esta parte veremos los diversos tipos de bautismo que vemos en Nuevo Testamento; y en especial los que se refieren al creyente. En la Biblia nos habla de varios tipos de bautismos: el bautismo para arrepentimiento de Juan, el bautismo en agua del creyente, el bautismo del Espíritu Santo y el bautismo del creyente en el cuerpo de Cristo.

En todo bautismo hay tres elementos: El bautizador, la persona bautizada y el elemento en que se es bautizado

El Bautismo para Arrepentimiento de Juan el Bautista

Este bautismo, fue un bautismo de arrepentimiento como preparación de la venida del Mesías. Era un bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados era especialmente para los judíos, como preparación para la venida de su Mesías; del cual Juan fue precursor.

Mateo 3:1,5,6
1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.
5 Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia alrededor del Jordán,
6 y eran bautizados por en el Jordán, confesando sus pecados.


En este bautismo se ven tres elementos, los cuales se usan en cada uno de los diferentes tipos de bautismo. En primer lugar se halla el bautizador. En este caso el bautizador es Juan. En segundo lugar esta el elemento en el que se bautiza. Este elemento es el agua; ya que Juan bautizaba a la gente en el río Jordán. En tercer lugar se encuentra el bautizado. Los bautizados eran las personas que venían al Jordán para arrepentirse de sus pecados y prepararse para la venida del Mesías.

El Bautismo en Agua del Creyente

El bautismo en agua del creyente se ve en Mateo 28:19, dentro de la Gran Comisión: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”
Un ejemplo del bautismo de agua se ve en la predicación de Felipe al eunuco etíope:

Hechos 8:35-38
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino llegaron a cierta agua, y dijo al eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco y lo bautizó.

En este pasaje vemos en primer lugar el requisito para ser bautizado en agua: creer en Jesucristo; es decir, ser un creyente. También vemos los tres elementos del bautismo: El bautizador es un discípulo, quien bautizaba en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; la persona bautizada es un creyente que ha oído y creído la Palabra; y el elemento es el agua.

El Bautismo con el Espíritu Santo

El bautismo con el Espíritu, también llamado la promesa del Padre se ve en Hechos 1:4-5: “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”
En el evangelio de Juan vemos quien es el que bautiza con el Espíritu Santo.

Juan 1:29-34
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí, porque era primero que yo.
31 Y yo no lo conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.
32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu Santo que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.
33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es le que bautiza con el Espíritu Santo.
34 Y yo le vi, y he dado testimonio que este es el Hijo de Dios.


Jesucristo es el que bautiza con el Espíritu Santo, él es el bautizador. El elemento es el Espíritu Santo. ¿Quiénes son los bautizados? En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos (los ciento veinte hermanos – Hechos 1:13-15). Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”

También podemos ver en Hechos 8:14-17; 9:17; 10:44-46 y 19:1-7, que el bautismo con el Espíritu Santo es para los creyentes.

Hace unos años estaba con mi esposa en el hospital, pues debían tomarle una ecografía para saber el estado de su embarazo. Mientras esperaba salí a conversar con un hermano que tenía un puesto de golosinas en las afueras del hospital, Mientras conversábamos, le mostré estas escrituras. Le pregunté si creía que iba ha recibir el Espíritu Santo y me dijo que si; así que le impuse las manos y empezó a hablar en lenguas. Había recibido el Espíritu Santo.
De estos pasajes vemos que el que es bautizado es el creyente.
Entonces: Jesús es el que bautiza; el Espíritu Santo es el elemento en que se bautiza; y, el creyente en Jesucristo es el que es bautizado.


El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo

En 1 Corintios 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos (los creyentes) bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”

El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo es aquel en el que el creyente nace de nuevo y es injertado en el Cuerpo de Cristo. Es interesante notar que este bautismo es diferente al bautismo en agua del creyente.

Aquí el bautizador es el Espíritu Santo; el bautizado es el creyente; y el elemento en que es bautizado es el Cuerpo de Cristo.

Este bautismo ocurre cuando nacemos de nuevo. El Espíritu Santo nos injerta dentro del Cuerpo de Cristo. Pasamos a formar parte de la Iglesia. Nos convertimos en hijos de Dios. El bautismo de agua, por otro lado, es una declaración pública de la fe que hemos tomado. Es decirle a Dios, a los hombres y Satanás que hemos decidido seguir a Jesucristo.

Por este motivo en Marcos 16:15-16 dice: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere (no dice el que no fuere bautizado) será condenado.”

Vemos aquí que el creer es lo esencial para salir de la condenación. El bautismo en agua tiene su importancia, y todo creyente debería hacerlo; pero no es lo que nos salva; como hemos dicho, es por el creer.

Yo creo que todo creyente debería bautizarse en agua lo mas pronto posible; debido a que, al obedecer al Señor en esta ordenanza, su entrega al Señor tendrá mayor significado; pero debe entender que eso no le da la salvación.

En 1 Corintios Pablo es claro respecto a la misión de la iglesia:

1 Corintios 1:17
17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.


Dios nos envió a predicar el evangelio, esa es la misión de la Iglesia.

Yo recibí a Cristo el 4 de Noviembre de 1979, fui bautizado en el Espíritu Santo el 2 de Enero de 1980, y fui bautizado en agua en Mayo de 1982. A finales de 1980 me repartieron un folleto de un grupo cristiano que se reunía cerca de mi casa. Decidí ir el domingo en la mañana; pues, yo me reunía en las tardes. Ya tenía cerca de un año de creyente, había casi terminado de leer la Biblia por primera vez, oraba, estaba predicando el evangelio, siendo guiado y usado por Dios. Pero llego a este lugar y me dicen que si no soy bautizado en agua no soy salvo. El confesar a Jesús como Señor de mi vida no había sido suficiente, necesitaba algo más.

Mi abuelita paterna recibió a Jesús a los 96 años, 3 días antes de morir. Una mañana ella empezó a gritar desesperada, estaba viendo el infierno, veía gente que se quemaba y no quería ir ahí. Tuvimos ocasión de predicarle el Evangelio y ella recibió a Jesús. Luego de eso todo cambió, cuando Cristo entró en su corazón ella tuvo otra visión, ella empezó a ver a mi abuelo, que había partido al cielo 20 años antes, y a otros familiares. Y le dijo a mi abuelo que pronto iba ha estar con él. Los días siguientes, ella decía, que Jesús era bello y maravilloso. A los tres días ella partió al cielo sin dolor.

No tuvo tiempo para bautizarse; había estado 6 meses en cama, y no se levantó. Sin embargo, nadie me va ha decir que se fue al infierno por no bautizarse. Eso no es bíblico. Ella creyó en Jesús y lo confesó como su Señor.

Este grupo estaba equivocado, el bautismo en agua no nos salva; ciertamente es una experiencia espiritual, pero no es requisito para la salvación. Sin embargo hay un bautismo que entra en acción cuando nacemos de nuevo, el bautismo del creyente dentro del cuerpo de Cristo. Esto es el nacer del Espíritu de Juan 3.

lunes, 7 de noviembre de 2016

El Bautismo Con El Espíritu Santo - Introducción

El Bautismo Con El Espíritu Santo 

Introducción


Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñaran sueños. Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.
- Hechos 2:17-21

Este pasaje nos habla de un derramamiento que ocurrirá en el tiempo final; el derramamiento del Espíritu Santo.

Desde el siglo pasado este ha sido una temas controversiales de la iglesia. Comenzando en el avivamiento de la calle Azusa en 1906, de donde se extendió por medio de las iglesias pentecostales y luego con el movimiento carismático hasta el día de hoy.

El día de hoy vivimos en la etapa del último gran avivamiento, y una de las características de él es que millones de creyentes caminarán con la plenitud y poder del Espíritu Santo. Pero todo eso empieza cuando recibimos el Bautismo del Espíritu Santo.

Durante las siguientes enseñanzas estaremos estableciendo la doctrina del Bautismo con el Espíritu Santo, de modo que la puedan conocer y recibirlo.

viernes, 4 de noviembre de 2016

La Oración de Atar y Desatar

La Oración de Atar y Desatar

 

En verdad os digo que todo lo que prohíban y declaren impropio e ilegal en la tierra estará ya prohibido en el cielo, y todo lo que permitan y declaren apropiado en la tierra estará ya permitido en el cielo.
- Mateo 18:18 (Versión Amplificada)

La palabra atar es la palabra griega deo que significa: Cualquier tipo de atadura, ligadura, prohibición, aprisionamiento.
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La palabra desatar es la palabra griega luo que significa: Desatar, liberar, soltar quebrar, disolver, despojar, destruir.

Lucas 13:10-16
10 Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; 
11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. 
12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.
13 Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. 
14 Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. 
15 Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? 
16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?

Esta mujer había sido atada durante dieciocho años por un espíritu de enfermedad y Jesús la desató. Esa ligadura había impedido que la mujer se enderece.

La atadura impide que la persona pueda actuar libremente.

Cuando Jesús desató a la mujer permitió que su cuerpo quedase libre de la enfermedad.

1 Juan 3:8
8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

Jesús se manifestó para deshacer (luo) las obras del diablo.

Juan 14:12
12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

Como creyentes no solo podemos hacer las obras que hizo Jesús hizo sino aún mayores. 

Lucas 10:19
19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

La palabra potestad es exousia que significa: Autoridad, poder delegado.

La palabra fuerza es dunamis que significa: Poder.

Mateo 28:18
18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

Jesús recibió toda la autoridad (exousia) en el cielo y en la tierra.

¿Sobre que?

Filipenses 2:8-11
8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 
10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 
11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Jesús recibió autoridad en tres reinos, en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; no existe lugar donde no haya recibido la autoridad; ni tampoco hay nombre el cual Jesús no tenga la autoridad.

¡Nómbralo! No importa el nombre que digas Jesús tiene la autoridad. Llámese pobreza, enfermedad, muerte, no importa que nombre sea Jesús tiene la autoridad.

Efesios 1:19-23
19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, 
20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 
21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 
22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 
23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Jesús le dio esta autoridad sobre todo nombre a la iglesia, es decir, a nosotros.

Marcos 16:17-18
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Tenemos toda autoridad sobre Satanás en el nombre de Jesús.

Mateo 12:29
29 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.

Para derrotar al diablo, lo primero que debemos hacer es atarlo a él y sus obras. 

Hebreos 1:14
14 ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?

¿Quiénes son estos espíritus ministradores? Los ángeles. ¿Quiénes son los herederos de la salvación? Nosotros.

Dios le dio a los ángeles la comisión de servirnos en todas nuestras necesidades.

Salmo 103:20
20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto.

Cada vez que la Palabra de Dios sale de nuestra boca los ángeles salen para ejecutarla.

Nosotros debemos atar las fuerzas del diablo en el nombre de Jesús para prohibir e impedir que sigan actuando en nuestra contra, debemos atar a los demonios, la enfermedad, la pobreza y toda obra del enemigo para poder recuperar lo que nos ha robado.

Luego, debemos desatar las fuerzas del  cielo, a los ángeles, para permitir que las bendiciones del cielo lleguen a nuestras vidas y podamos apropiarnos de nuestras oraciones.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

La Oración de Acuerdo

La Oración de Acuerdo


Otra vez les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo (armonizan, hacen juntos una sinfonía) en la tierra acerca de alguna (cualquiera y toda) cosa que pidan, ocurrirá y será hecha por mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres se reúnen (unidos como mis seguidores)en mi nombre, allí estaré yo en medio de ellos.
- Mateo 18:19-20 (Versión Amplificada)

Mucha el verso 20 fuera de contexto y solo lo aplica para los servicios de la iglesia; pero si vemos bien veremos que está unido con el versículo 19, que habla de la oración de acuerdo.

Lo que Jesús está diciendo es esto: “Cuando dos personas están haciendo la oración de acuerdo en mi nombre, yo estoy allí para respaldar lo que pidan.”

La oración de acuerdo es exitosa porque Jesús la respalda.

Hay varias que debemos tener en cuenta con la oración de acuerdo:

En primer lugar debemos entender que esta oración se hace con dos personas que están de acuerdo. 

La palabra que se usa para acuerdo es sunfoneo que significa: Literalmente sonar juntos (sun: juntos y fone: sonido), estar de acuerdo, principalmente en cuanto a instrumentos musicales.

Durante mi vida cristiana he participado en varios equipos de música de la iglesias locales en que estuve como guitarrista.

En los grupos habían varios instrumentos además de los cantantes. Estaba la guitarra acústica y la eléctrica, el bajo, batería, tambores, teclados y hasta trompetas.

Siempre teníamos un día a la semana para practicar las canciones que íbamos a cantar el domingo y las canciones nuevas para servicios futuros. A veces pasábamos mas de una hora por canción, y en ocasiones varias semanas, para llegar a tocar en armonía; pues si no lo hacíamos la música del servicio iba a salir mal.  

El día del servicio estábamos listos para hacer una sinfonía, nuestros instrumentos y voces estaban acoplados y podíamos ser de bendición.

Si alguien no estaba preparado y tocaba en otra nota o fuera de ritmo, causaba confusión en el grupo; por eso el que faltaba al servicio no tocaba o cantaba en el servicio. Para lograr una sinfonía el grupo debía estar acoplado y unido.

Lo mismo ocurre en la oración de acuerdo; el secreto para recibir respuesta es que hagamos una sinfonía, que estemos de acuerdo en lo que oramos.

Amos 3:3
3 ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?

No podemos hacer la oración de acuerdo a menos que estemos en armonía con la otra persona.

Cuando era pastor en la ciudad de Talara, muchas veces venían los hermanos para que hiciésemos la oración de acuerdo; por lo general les preguntaba si ellos creían que iba a recibir lo que estábamos pidiendo; si ellos decían que si, yo oraba con ellos; pero si me decían “eso espero”, les decía que no podía orar con ellos, porque yo estaba en fe y ellos en esperanza; lo cual rompía el acuerdo.

En segundo lugar, nuestra oración debe tener una meta. 

Mateo 20:29-34
29 Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud. 
30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 
31 Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 
32 Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? 
33 Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. 
34 Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.

Estos dos ciegos tenían un mismo propósito, estaban siguiendo una meta.

Jesús les preguntó: “¿Qué quieren que les haga?”; y ellos le respondieron: “Queremos recobrar la vista.”

Dios espera que tengamos una meta cuando oramos, si no sabemos lo que queremos, ¿cómo podemos estar de acuerdo con otra persona?

Mateo 15:21-28
21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 
22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 
23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 
24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 
25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 
26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 
27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 
28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. 

Si queremos recibir algo de Dios, debemos ser como esta mujer cananea, debemos tener una meta clara y definida.

Lo tercero que debemos entender es que Dios nos dará cualquier cosa que pidamos.

Algo importante que debemos saber es que para Dios no hay límites.

Salmo 78:41
41 Y volvían, y tentaban a Dios, y provocaban al Santo de Israel.

Salmo 78:41 (Versión King James)
41 Si, ellos retrocedieron y tentaron a Dios, y limitaron al Santo de Israel.

La palabra provocar es la palabra hebrea tavah que significa: Establecer o poner un límite o marca.

Dios es ilimitado, somos nosotros los que limitamos a Dios.

Estaba predicando sanidad divina en una campaña de carpa, cuando se acerco una hermana para recibir sanidad, ella estaba ciega, pero cuando le pregunté que quería recibir de Dios, ella me dijo que quería ser sanada de un dolor de espalda, oré por eso y su dolor se fue.

Al final de la reunión se me acercó y me dijo que no pidió sanidad para su vista porque eso era imposible para Dios.

Ella colocó un límite a Dios, no se dio cuenta que el mismo Dios que quitó el dolor de su espalda era capaz de devolverle la vista.

Marcos 10:27
27 Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

Lucas 1:37
37 porque nada hay imposible para Dios.

Hay cosas que son imposibles para los hombres, pero no hay nada que sea imposible para Dios. 

Si queremos recibir algo de Dios, no le coloquemos limites sino creamos que Él nos dará todo lo que le pedimos.

Lo cuarto que debemos entender es que lo que le has pedido a Dios ya es tuyo.

1 Juan 5:14-15
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Si le has pedido algo a Dios de acuerdo a su voluntad, Él no solo te escuchó sino que también te lo concedió.

Lo quinto que debemos entender es que la oración de acuerdo se hace en el nombre de Jesús.

Mateo 18:20
20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. 
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Toda oración que hagamos, incluida la oración de acuerdo debe hacerse en el nombre de Jesús.

En el relato de la torre de Babel podemos ver un ejemplo del poder de la oración de acuerdo.

Génesis 11:1-6
1 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 
2 Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se estabecieron allí.
3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. 
4 Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 
5 Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. 
6 Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.

En el verso 6 vemos cuatro cosas que hicieron los hombres de Babel.

1. El Pueblo era uno solo

Estaban caminando en unidad, hacían una sinfonía.

2. Tenían un solo lenguaje

Tenían una meta definida; iban a edificar una ciudad y una torre cuya cúspide dería el cielo

3. Comenzaron la obra

Esto es lo que hacemos cuando hacemos la oración de acuerdo; nuestra acción es hacer la oración de acuerdo.

4. Nada le iba ha hacer desistir.

Ellos se mantuvieron firmes en su decisión.

Si sabemos que Dios ya respondió nuestra oración, debemos mantenernos firmes creyendo que ya tenemos lo que le hemos pedido a Dios.