sábado, 26 de octubre de 2019

Cuatro Grandes Palabras

Cuatro Grandes Palabras

En Romanos 3:21-26 encontramos 4 grandes palabras relativas a nuestra salvación:

Romanos 3:21-26
21  Pero ahora,  aparte de la ley,  se ha manifestado la justicia de Dios,  testificada por la ley y por los profetas;
22  la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,  para todos los que creen en él.  Porque no hay diferencia,
23  por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios,
24  siendo justificados gratuitamente por su gracia,  mediante la redención que es en Cristo Jesús,
25  a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,  para manifestar su justicia,  a causa de haber pasado por alto,  en su paciencia,  los pecados pasados,
26  con la mira de manifestar en este tiempo su justicia,  a fin de que él sea el justo,  y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Estas 4 grandes palabras son gracia, propiciación, redención y justificación.

La gracia nos habla de la provisión gratuita de Dios para proveernos la salvación, la propiciación de la victima sacrificial que Dios uso para proveerla, la redención del pago para lograrla y la justificación del efecto en los que la reciben.

La primera gran palabra en cuanto a la salvación es la gracia.

Efesios 2:8-9 es uno de los versículos más conocidos en cuanto a la salvación: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; por obras,  para que nadie se gloríe.”

El regalo de Dios es la salvación, la cual nos viene por gracia, no por medio de las obras, o es lo que nosotros hagamos sino lo que Dios proveyó para nosotros, lo cual lo recibimos por medio de la fe.

En Romanos 4 Pablo explica más acerca de esto:

Romanos 4:1-8
1  ¿Qué,  pues,  diremos que halló Abraham,  nuestro padre según la carne?
2  Porque si Abraham fue justificado por las obras,  tiene de qué gloriarse,  pero no para con Dios.
3  Porque  ¿qué dice la Escritura?  Creyó Abraham a Dios,  y le fue contado por justicia.
4  Pero al que obra,  no se le cuenta el salario como gracia,  sino como deuda;
5  mas al que no obra,  sino cree en aquel que justifica al impío,  su fe le es contada por justicia.
6  Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
7  diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos.
8  Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.

Hablando del ejemplo de Abraham nos muestra que nuestra justificación no es un asunto de obras sino de gracia; no es lo que nosotros hagamos sino lo que el proveyó.

Si fuese por nuestras obras o las cosas que hagamos ya no sería algo gratuito sino de un pago por las cosas que hemos hecho. Entonces podríamos hacer lo que dice Efesios 2:9, gloriarnos porque lo hemos logrado por nuestros propios medios.

La segunda gran palabra es la propiciación.

Hace un tiempo vi una película en la que en Hawaii trataban de tirar a una persona en un volcán y detener la ira de su Dios para que ese volcán no erupcione y destruya la isla.

Ese es el significado de la palabra propiciación, sacrificar una víctima para aplacar la ira de un Dios.

En Primera de Juan podemos ver dos pasajes en cuanto a la propiciación:

1 Juan 2:2, 4:10
2:2  Y él es la propiciación por nuestros pecados;  y no solamente por los nuestros,  sino también por los de todo el mundo.
4:10  En esto consiste el amor:  no en que nosotros hayamos amado a Dios,  sino en que él nos amó a nosotros,  y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

Jesucristo es la víctima que Dios eligió como propiciación por nuestros pecados.

Vayamos a Génesis para ver la promesa de un sacrificio por nuestros pecados:

Génesis 22:1-14
1  Aconteció después de estas cosas,  que probó Dios a Abraham,  y le dijo:  Abraham.  Y él respondió:  Heme aquí.
2  Y dijo:  Toma ahora tu hijo,  tu único,  Isaac,  a quien amas,  y vete a tierra de Moriah,  y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
3  Y Abraham se levantó muy de mañana,  y enalbardó su asno,  y tomó consigo dos siervos suyos,  y a Isaac su hijo;  y cortó leña para el holocausto,  y se levantó,  y fue al lugar que Dios le dijo.
4  Al tercer día alzó Abraham sus ojos,  y vio el lugar de lejos.
5  Entonces dijo Abraham a sus siervos:  Esperad aquí con el asno,  y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos,  y volveremos a vosotros.
6  Y tomó Abraham la leña del holocausto,  y la puso sobre Isaac su hijo,  y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo;  y fueron ambos juntos.
7  Entonces habló Isaac a Abraham su padre,  y dijo:  Padre mío.  Y él respondió:  Heme aquí,  mi hijo.  Y él dijo:  He aquí el fuego y la leña;  mas  ¿dónde está el cordero para el holocausto?
8  Y respondió Abraham:  Dios se proveerá de cordero para el holocausto,  hijo mío.  E iban juntos.
9  Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho,  edificó allí Abraham un altar,  y compuso la leña,  y ató a Isaac su hijo,  y lo puso en el altar sobre la leña.
10  Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
11  Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo,  y dijo:  Abraham,  Abraham.  Y él respondió:  Heme aquí.
12  Y dijo:  No extiendas tu mano sobre el muchacho,  ni le hagas nada;  porque ya conozco que temes a Dios,  por cuanto no me rehusaste tu hijo,  tu único.
13  Entonces alzó Abraham sus ojos y miró,  y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos;  y fue Abraham y tomó el carnero,  y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
14  Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar,  Jehová proveerá.  Por tanto se dice hoy:  En el monte de Jehová será provisto.

En esta historia vemos la figura de la sustitución. Dios le había pedido a Abraham que le sacrifique su hijo Isaac. Y Abraham en obediencia fue para hacerlo. Al momento del sacrificio Dios le dijo que se detenga porque se había provisto de un cordero para hacerlo.

En los versículos 7 y 8 cuando Isaac le pregunta a su padre: “Donde está el cordero para el sacrificio”; Abraham le respondió: “Dios se proveerá un cordero para el sacrificio.”

Y eso es lo que hizo Dios, se proveyó de un Cordero para sacrificarlo como pago por nuestros pecados.

La tercera gran palabra que encontramos es redención.

Aquí la palabra redención es apolutrosis, esta palabra griega significa redención en pleno o liberación total contra el pago de un precio.

En la Biblia encontramos cuatro palabras griegas para redención: agorazo que significa el comprar en un mercado de esclavos; exagorazo que signica comprar para sacar del mercado de esclavos; lutroo que significa liberar mediante el pago de un precio; y, apolutrosis que significa la redención total mediante el pago de un precio.

En 1 Pedro 1:18-19 dice: “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir,  la cual recibisteis de vuestros padres,  no con cosas corruptibles,  como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo,  como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”

La palabra rescatar es lutroo que como vimos significa redimir. Hemos sido redimidos por un gran precio, la sangre de Jesucristo.

En los mercados de esclavos, estos eran comprados con monedas de oro o plata, pero para sacarnos de la esclavitud del reino de tinieblas en el cual vivíamos, Jesucristo mismo derramó su sangre y murió por nosotros.

En Efesios 1:7 dice: “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.” 

Aquí la palabra redención es apolutrosis y nos muestra la liberación total de la culpa por los pecados, es decir, nuestra completa y total libertad del pecado por el pago del gran precio que fue la sangre de Jesucristo.

En Hebreos 9:15 dice: Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.”

Aquí la palabra remisión es apolutrosis y nos muestra, que a diferencia del primer pacto donde solo eran cubiertos los pecados de sacrificio en sacrificio, por medio de la muerte de Jesús no solo hemos sido hechos libres de las consecuencias del pecado, sino del pecado mismo.

Hemos sido hechos totalmente libres del pecado y sus consecuencias.

Nuestra cuarta palabra es justificación.

Vine define la justificación de esta manera: La justificación la absolución legal y formal de toda culpa por parte de Dios como Juez, siendo el pecador pronunciado justo al creer en el Señor Jesucristo.”

A los ojos de Dios nosotros ya no somos culpables sino inocente; legalmente Dios nos declaro inocentes y ns hizo justos.

En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Jesús que no conoció pecado por nosotros fue hecho pecado para que Dios pudiera declararnos inocentes y hacernos justos.

Esta figura la vemos en los sacrificios del Antiguo Pacto.

En Levíticos 16:1-28 podemos ver el ritual del gran día de la expiación; tomemos algunos de los versículos para poder explicarlo:

Levíticos 16:5-10
5  Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación,  y un carnero para holocausto.
6  Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo,  y hará la reconciliación por sí y por su casa.
7  Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión.
8  Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos;  una suerte por Jehová,  y otra suerte por Azazel.
9  Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y lo ofrecerá en expiación.
10  Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel,  lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él,  para enviarlo a Azazel al desierto.

Para la expiación de los pecados del pueblo eran traídos 2 machos cabríos, uno era sacrificado por los pecados del pueblo y el otro enviado al desierto.

¿Cuál era el propósito de ser enviado al desierto?

Levíticos 16:20-22
20  Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar,  hará traer el macho cabrío vivo;
21  y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo,  y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel,  todas sus rebeliones y todos sus pecados,  poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío,  y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto.
22  Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada;  y dejará ir el macho cabrío por el desierto.

El propósito de enviar al segundo macho cabrío al desierto era llevarse los pecados del pueblo a tierra inhabitada.

Eso es lo que Jesucristo hizo por nosotros en la justificación, no solo fue la víctima propiciatoria por nuestros pecados, no solo fue el pago para redimirnos y hacernos libres de ellos, sino que nos justificó quitándolos totalmente de nosotros y haciéndonos totalmente libres de ellos.

Como dice en Hebreos 10:

Hebreos 10:19-22
19  Así que,  hermanos,  teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,
20  por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo,  esto es,  de su carne,
21  y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
22  acerquémonos con corazón sincero,  en plena certidumbre de fe,  purificados los corazones de mala conciencia,  y lavados los cuerpos con agua pura. 

Ahora que tenemos libertad y pleno acceso para entrar a la misma presencia de Dios por la obra de Jesucristo en la cruz entremos confiadamente porque ya no hay nada que nos separe de Dios. El pecado y la culpa ya fueron quitados, Dios nos declaró inocentes y nos hizo justos. 

viernes, 25 de octubre de 2019

El Propósito de los Dones del Ministerio - Parte 3

El Propósito de los Dones del Ministerio - Parte 3

La gran pregunta es: ¿Hasta cuándo serán necesarios estos dones?
La respuesta a esto es importante debido que muchas iglesias y ministros piensan que algunos de estos dones como el apóstol, que es el tema de este estudio, y el profeta, cesaron cuando falleció el último de los doce apóstoles y cesó la revelación es decir, cuando se terminó el canon de la Biblia.
Cuando hablamos del canon, nos referimos a la lista total de libros aprobados para formar parte del Nuevo Testamento por considerarse como inspirados, tal como el que tenemos ahora en nuestras Biblias, lo cual ocurrió en el año 382 DC durante el sínodo de Roma.
Está gente que dice que los dones ya pasaron son llamados cesacionistas, los cuales para basar sus creencias utilizan 1 Corintios 13:9-12.
1 Corintios 13:9-12
9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;
10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.
11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño,  juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.
12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.
Ellos dicen que con la decisión de cerrar el canon de la iglesia, terminaron los ministerios del apóstol y del profeta; pero Efesios 4:13 nos dice otra cosa diferente:
Efesios 4:13
13 Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
¿Todos hemos llegado a la unidad de la fe y del conocimiento de Cristo? ¿Todos somos varones perfectos, a la estatura de la plenitud de Cristo?
Es evidente que aún no hemos llegado hasta ese lugar, por tanto no hay sentido en decir que los dones del ministerio del apóstol y el profeta han cesado.
Mientras la iglesia continúe en la tierra ellos seguirán, ya que estos dones son la provisión de Cristo para que Su iglesia alcance la madurez hasta que el venga.   
En Efesios 4:13-16 podemos ver el ideal supremo que tiene todo ministerio:
Efesios 4:13-16 (Biblia Expandida de Fe)
13 [y esto sucederá] hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno [y preciso] del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (el Ungido);
14 Entonces ya no seremos como niños, sacudidos [como naves] por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina (opiniones humanas y corrientes nuevas de enseñanza), que vienen por medio de tretas de hombres inescrupulosos, quienes astutamente traen artimañas engañosas de error para hacernos desviar y caer en sus trampas.
15 Más bien, al hablar la verdad (siendo fieles y verdaderos en doctrina y confesión) en amor, creceremos en todos los aspectos en Aquél que es la cabeza, es decir, Cristo (el Ungido),
16 de quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen al ayudarse mutuamente), conforme al funcionamiento adecuado [y actividad propia] de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo [hasta su plena madurez] en amor para su propia edificación.
De aquí podemos tomar varias conclusiones:
La primera es que la iglesia necesita estar rodeada de los dones del ministerio para llegar a la madurez y perfección en Cristo.
Lo segundo es que los creyentes recién convertidos y los que se encuentran en su niñez espiritual pueden ser trastornados fácilmente y ser llevados por vientos de doctrina y enseñanzas falsas.
Lo tercero es que los dones del ministerio que han sido puestos por Cristo nos ayudan a crecer a Su imagen.
Lo cuarto es que la iglesia no llegará a la madurez espiritual ni será conformada a la imagen de Jesucristo sin la obra de los dones del ministerio.
El problema es que muchas iglesias no llegan a la madurez espiritual ni llegan a ser conformadas a la imagen de Cristo debido a que solo han reconocido a los dones del pastor y del evangelista, y de vez en cuando al del maestro, dejando de lado al apóstol y al profeta.
Podemos concluir que los dones del ministerio no fueron puestos por Jesucristo para exaltar ni glorificar a los hombres, sino que fueron puestos para beneficio de la Iglesia. Y como hemos visto tienen una tarea doble: preparar a los creyentes para que hagan la obra del ministerio, que es la Gran Comisión y para que la iglesia sea edificada con la enseñanza de la Palabra de Dios. 

lunes, 21 de octubre de 2019

El Propósito de los Dones del Ministerio - Parte 2

El Propósito de los Dones del Ministerio - Parte 2




Veamos ahora el propósito de estos dones del ministerio.

Efesios 4:12
12 A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.

El propósito de los dones del ministerio es doble: Perfeccionar a los santos para la obra del ministerio y la edificación del cuerpo de Cristo.

Veamos otras versiones de este verso para entenderlo de manera más clara:
(Castillian)  A fin de organizar al pueblo santo para las funciones del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.
(Arcas y Fernández)  Capacita así a los fieles, para que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo.
(Amplificada)  Su intención fue el perfeccionamiento y pleno equipamiento de los santos (Su gente consagrada, [para que ellos hacer]  la obra de ministrar al Cuerpo de Cristo. 
(La Biblia de las Américas)  A fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.
(Biblia en Lenguaje Sencillo)  Hizo esto para que todos los que formamos la iglesia, que es su cuerpo, estemos capacitados para servir y dar instrucción a los creyentes.
(Palabra de Dios Para Todos)  Él dio esos dones para preparar a su pueblo santo para el trabajo de servir y fortalecer al cuerpo de Cristo.
(Biblia en Lenguaje Actual)  Así prepara a los suyos para las obras del ministerio en vista de la construcción del cuerpo de Cristo.
(Biblia de Oro)  A fin de que trabajen en la perfección de los santos en las funciones de su ministerio, en la edificación del cuerpo místico de Cristo.
(Biblia Textual)  A fin de adiestrar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.
(Biblia Expandida de Fe) a fin de que trabajen en perfeccionar (equipar completamente, capacitar, entrenar, organizar) a los santos (los creyentes en Cristo) para [que hagan] la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo (la iglesia).
Al ver todas estas versiones de la Biblia podemos tener una idea más clara de lo que nos está diciendo este versículo.
La palabra perfeccionar es la griega katartismos que significa según Vine“un ajuste o plena preparación.” Strong lo traduce así: “mobiliario completo (objetivamente): perfeccionar.”
El comentario de la Biblia Plenitud lo coloca de este modo: “Adecuar, preparar, entrenar, perfeccionar, calificar plenamente para el servicio. En el lenguaje clásico, la palabra se aplica a la colocación de un hueso durante una cirugía. El Gran Médico está haciendo ahora todos los ajustes necesarios a fin de que la Iglesia no quede «descoyuntada».”
Entonces Dios dio estos dones con un propósito que es darle a la iglesia el “mobiliario completo” a fin de que sea perfeccionada, capacitada, totalmente equipada, adiestrada,  entrenada y organizada con un propósito que es la obra del ministerio.
La Palabra ministerio es diakonia que según Strong significa: “servicio (como sirviente, etc.); figurativamente ayuda, servicio (oficial) (específicamente del maestro cristiana o tecnicamente del diaconado): quehacer, servicio, servir, socorro, ministerio, ministración, distribución.”
Esta es la palabra que se usa para el ministerio de la reconciliación en 2 Corintios 5:19 y que es lo que me parece que habla este versículo; preparar a la iglesia para que puedan cumplir con efectividad la Gran Comisión que se encuentra en Mateo 28:18-20 y Marcos 16:15-16, es decir alcanzar al mundo.
2 Corintios 5:18-20
18  Y todo esto proviene de Dios,  quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo,  y nos dio el ministerio de la reconciliación;
19  que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
20  Así que,  somos embajadores en nombre de Cristo,  como si Dios rogase por medio de nosotros;  os rogamos en nombre de Cristo:  Reconciliaos con Dios.

Mateo 28:18-20
18  Y Jesús se acercó y les habló diciendo:  Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
19  Por tanto,  id,  y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  y del Hijo,  y del Espíritu Santo;
20  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;  y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.

Marcos 16:15-16
15  Y les dijo:  Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
16  El que creyere y fuere bautizado,  será salvo;  mas el que no creyere,  será condenado.
Entonces, vemos que una función importante del ministerio quíntuple es preparar, equipar, capacitar y entrenar a los creyentes en el trabajo de predicar el evangelio a todo el mundo.
La otra labor en este pasaje es edificar el Cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia.

La palabra griega para edificación es oikodome que según Vine es el acto de construir (oikos, hogar, y demo, construir).
A través del ministerio quíntuple la iglesia es edificada en amor, fe, conocimiento, gracia y en cada uno de los diversos aspectos de la vida cristiana.

sábado, 19 de octubre de 2019

El Propósito de los Dones del Ministerio - Parte 1

El Propósito de los Dones del Ministerio - Parte 1


Para entender el ministerio debemos entender la provisión de Cristo para su iglesia, que son los dones del ministerio.

Estos los encontramos en Efesios 4:8, 11-12 donde dice: “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres…. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”

En el versículo 8, Pablo usa una ilustración del Salmo 68 donde el líder regresa de la batalla con el botín obtenido en su victoria, y siendo exaltado delante de su pueblo, reparte generosamente su botín entre sus seguidores. Por su muerte y resurrección Jesús derrotó a Satanás, rescatando a los cautivos y dándoles dones para la edificación de su iglesia.

Sal 68:18 
Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios. 

Dios dio dones a los hombres; esta palabra dones viene de la griega doma que según Vine: “destaca el carácter concreto del don más que su naturaleza benéfica (Mateo 7:11; Lucas 11:13; Efesios 4:8; Filipenses 4:17). 

Mateo 7:11 
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? 

Lucas 11:13 
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? 

Filipenses 4:17 
17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 

En estos pasajes donde se usa doma vemos que en Mateo son las buenas cosas que un padre terrenal da a sus hijos; en Lucas es el Espíritu Santo que Dios dará a los que le piden, y en Filipenses las ofrendas que estaban dando los miembros de la iglesia de Filipo para el ministerio de Pablo. 

Estos dones son cosas concretas que Jesús estaba dando a los hombres; son personas enviadas con funciones específicas para bendecir a la gente. 

Siguiendo este pasaje podemos preguntar: ¿Cuándo es que fueron dados estos dones? 

Efesios 4:8-10 
8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. 
9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 
10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 

Cuando Jesús se llevó a los santos del Antiguo Testamento que estaban cautivos en el Seno de Abraham (o Paraíso), que estaba en las partes más bajas de la tierra, esperando la consumación del gran plan de redención de Dios 

Una figura del Seno de Abraham o Paraíso lo encontramos en Lucas: 

Lucas 16:19-31 
19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 
20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 
21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 
22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 
23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 
24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 
25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 
26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 
27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 
28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 
29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 
30 El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 
31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

En este pasaje vemos cómo es que los santos del Antiguo Testamento estaban con Abraham en el Hades, que está en las partes más bajas de la tierra. 

Es por eso que cuando Jesús le dijo al ladrón que hoy estaría con él en el paraíso no se refería a que iría ese día al cielo sino que descendería al Hades, a la parte llamada el Seno de Abraham. 

Lucas 23:39-43 
39 Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. 
40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? 
41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. 
42 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. 
43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. 

Pero en 2 Corintios encontramos que el Paraíso ahora estaba en el cielo: 

2 Corintios 12:2-4 
2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. 
3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), 
4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. 

En Colosenses podemos ver cuándo es que el Paraíso fue llevado al cielo: 

Colosenses 2:13-15 
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 
14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 
15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. 

Fue en la cruz; cuando Jesús los vence, que los exhibe públicamente, como los grandes desfiles de victoria que hacían los romanos cuando tomaban una ciudad y traían de lo mejor que había en ellas. Fue en ese momento que tomo cautiva la cautividad, llevando al cielo a los santos del Antiguo Testamento. 

Por ese motivo es que sucedió lo que dice en Mateo 27:52-53: “y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.” 

Todo esto sucedió en el momento de la resurrección, y fue después que se llevó a estos santos al cielo que dio dones a los hombres. 

Viendo esto podemos afirmar también que estos dones del ministerio vienen y vinieron directamente de Cristo que luego de ser resucitado fue exaltado y sentado a la diestra de Dios.