lunes, 26 de octubre de 2015

Como Fluir con Salmos, Himnos y Cánticos Espirituales - Parte 4

Se Lleno del Espíritu 

Para poder hablar en salmos, himnos y cánticos espirituales lo segundo que debemos hacer es ser llenos del Espíritu.

En Efesios 5:18-19 dice: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Reina Valera 1995).

Entonces, aquí vemos que para hablar en salmos, himnos y cánticos espirituales debemos ser llenos del Espíritu Santo.

El verbo de “sed llenos del Espíritu”, es un tiempo imperativo continuo que debería traducirse como “sed siendo llenos”, pero no habiendo un verbo español para eso no entendemos lo que realmente quiso decir Pablo.

Lo que significa que no debemos ser solamente una vez llenos del Espíritu Santo sino que debemos de convertirlo en una experiencia continua.

Esta “llenura” del Espíritu Santo ocurre primeramente cuando recibimos el Bautismo con el Espíritu Santo, pero luego podemos ser llenos una y otra vez.

Esto fue lo que pasó cuando los primeros discípulos recibieron el bautismo con el Espíritu Santo en Hechos 2:1-4.

Hechos 2:1-4 (Nueva Versión Internacional)
1 Cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos.
2 De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban;
3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.
4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran.

Ellos fueron inicialmente llenos del Espíritu Santo, pero vemos más adelante que ellos volvieron a ser llenos del Espíritu Santo.

Hechos 4:23-31
23 Cuando quedaron en libertad, fueron a los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.
24 Al oír ellos esto, unánimes alzaron la voz a Dios y dijeron: Oh, Señor, tú eres el que HICISTE EL CIELO Y LA TIERRA, EL MAR Y TODO LO QUE EN ELLOS HAY,
25 el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David, tu siervo, dijiste: ¿POR QUE SE ENFURECIERON LOS GENTILES, Y LOS PUEBLOS TRAMARON COSAS VANAS?
26 SE PRESENTARON LOS REYES DE LA TIERRA, Y LOS GOBERNANTES SE JUNTARON A UNA CONTRA EL SEÑOR Y CONTRA SU CRISTO.
27 Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, juntamente con los gentiles y los pueblos de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste,
28 para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera.
29 Y ahora, Señor, considera sus amenazas, y permite que tus siervos hablen tu palabra con toda confianza,
30 mientras extiendes tu mano para que se hagan curaciones, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús.
31 Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor.

Vemos que Pedro, Juan y los suyos volvieron a ser llenos del Espíritu Santo luego de Pentecostés donde habían sido llenados inicialmente.

Nosotros también podemos ser llenos del Espíritu Santo continuamente.