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lunes, 26 de febrero de 2018

Recibiendo por fe tu milagro



Recibiendo por fe tu milagro

Marcos 5:24-34
24  Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.
25  Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre,
26  y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,
27  cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.
28  Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.
29  Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
30  Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?
31  Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
32  Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.
33  Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
34  Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote.

Introducción

En esta enseñanza veremos un milagro maravilloso, veremos cómo una mujer le robó un milagro a Jesús.
Esta mujer que tenía flujo de sangre, fue y utilizó su fe para recibir su milagro siguiendo ciertas pasos que al hacerlos nosotros nos ayudarán a recibir lo que queremos recibir de Dios.
Veamos un poco los antecedentes de la historia:
Jesús acaba de desembarcar su barco en Galilea, luego de echar fuera el demonio del gadareno. Cuando llega, Jairo, un principal de la sinagoga le pide que sane a su hija.
Mientras van por el camino una mujer que tenía flujo de sangre se le acerca por detrás y toca su manto.
Esta mujer tenía una enfermedad llamada flujo de sangre, esta enfermedad eran continuas hemorragias vaginales; y la mujer que la tenía era declarada inmunda.
En Levítico 25:15 dice: “Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre, todo el tiempo de su flujo será inmunda como en los días de su costumbre.
Una mujer que tenía esta enfermedad no podía acercarse a los demás, cuando alguien estaba cerca debía gritar: “Soy inmunda, soy inmunda
Ahora esta mujer había estado enferma durante 12 años, no solo era inmunda sino que al pasar tantos años enferma, y yendo de mal en peor debe haber estado muy debilitada.
Era evidente que había sido rica y lo había perdido todo; porque había ido donde muchos médicos que no pudieron curarla.
Esta mujer estaba rechazada, enferma y pobre, pero hizo algo que cambió su vida.

1. Tienes que oír la Palabra de Dios
… cuando oyó hablar de Jesús….
En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
En el griego dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Cristo.” Entonces la fe viene por oír lo que Jesús hizo, hace y hará por ti.
Esta mujer oyó hablar de Jesús, ¿exactamente que fue lo que oyó?
Marcos 1:40-42
40  Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
41  Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.
42  Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.
El leproso tenía una enfermedad de la misma categoría de Jesús, también era inmundo, y si Jesús sanó a un inmundo también sanaría a una inmunda.
¿Qué más oyó esta mujer?

Marcos 3:7-10
7  Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea,
8  de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él.
9  Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen.
10  Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.
Aquí nos encontramos otra cosa que pasaba con Jesús; las multitudes de enfermos venían a Jesús y los que lo tocaban eran sanados.
Al oír estas cosas ella decidió a elaborar un plan. Ella iria por detrás y tocaría a Jesús.

2. Debes estar diciendo lo que Jesús hará por ti
Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.
Ella empezó a hablar su camino a la sanidad, se había enterado lo que Jesús estaba haciendo y decidió empezar a de lo que recibiría de Jesús.
Proverbios 18:20-21
20  Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios.
21  La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.
En nuestras palabras hay poder; hay poder de vida o muerte, las palabras de esta mujer eran salud para su cuerpo, ella decía que sería sanada, que su cuerpo sería totalmente sanado.
En Marcos 11:23 dice: “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.”
Como veíamos en la ley de la fe, creer en el corazón y confesarlo con la boca. Es lo que hizo la mujer, había creído al oír lo que Jesús hacía que por tocar tan solo el manto de Jesús su enfermedad saldría de ella.
Igualmente, si vamos a recibir algo de Dios debemos hablarlo todo el camino hasta que lo veamos manifestado en nuestra vida.
En tu boca hay palabras de vida, palabras de salud, palabras de prosperidad, que son la Palabra de Dios saliendo de tu boca.
Si has guardado la Palabra de Dios en tu corazón, si has conocido lo que Jesús hizo por ti en Su obra completa empieza a hablarlo. Que tus palabras sean los que Dios habla de ti.
Si estas enfermos declara Isaías 53:4-5, Mateo 8:17, 1 Pedro 2:24, que Jesús tomo tus enfermedades, sufrió tus dolores, llevó tus dolencias y por sus llagas fuiste curado.
Si estás pasando necesidades declara Filipenses 4:19 donde dice que tu Dios suplirá todo lo que te falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Ponte de acuerdo con Dios, recuerda que confesar viene del griego homologeo, que significa decir lo mismo, di lo mismo que Dios dijo de ti.
Habla tu salvación, tu justicia, tu paz, tu sanidad, tu prosperidad, di las cosas buenas que Dios ya dijo de ti.

3. Debes actuar como que Dios ya te respondió
… cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto….
Mira a esta mujercita, así enferma y debilucha como estaba fue por detrás de Jesús y tocó su manto. No importó la multitud, no importo que era inmunda, ella fue por detrás d eJesús y tocó su manto.
Como vimos cuando enseñamos de la fe y las acciones; en Santiago 2:17 dice que le fe sin acciones correspondientes es una fe estéril, está muerta.
Tu fe actuará, tu fe hara siempre algo.
Hechos 14:7-10
7  y allí predicaban el evangelio.
8  Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado.
9  Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado,
10  dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.
Este cojo de nacimiento estaba escuchando el Evangelio, la obra completa de Cristo, y al oír la fe creció en su corazón, la fe siempre viene cuando la voluntad de Dios es conocida; y al oír la voz de Pablo: “Levántate derecho sobre tus pies,” el saltó y anduvo.
No basta tener fe, no basta oír la Palabra, si dices que tienes fe lo demostrarás con tus acciones, la fe siempre actúa en lo que cree.

4. Recibe tu milagro
Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
Notemos que la mujer recibió su milagro después oír, hablar y hacer.
Marcos 11:24 (RV 60)
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
Marcos 11:24 (La Biblia de las Américas)
24 Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.
Marcos 11:24 (NVI)
24 Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración,  y lo obtendrán.
No solo al momento de orar sino al creer por algo debemos saber que ya es nuestro.
En 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”
Hace un tiempo Dios me mostró que toda oración de petición termina con la alegre confesión: “Es mío, lo tengo ahora.”
Si has orado, si has creído la Palabra de Dios, declara alegremente: “Es mío, lo tengo ahora.

Conclusión
Para recibir de Dios recuerda:
1. Debes oír lo que dice la Palabra de Dios de tu situación.
2. Debes hablar la Palabra de Dios acerca de tu situación.
3. Debes hacer la Palabra de Dios de tu situación.
4. Debes recibir lo que dice la Palabra de Dios de tu situación.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Cambiando Tu Futuro 4 - Debes Hacer lo que Dice la Palabra de Dios

Debes Hacer lo que Dice la Palabra de Dios


Cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud y toco su manto.

Nuestras acciones nos derrotan o nos llevan a la victoria; de acuerdo a ellas recibiremos o estaremos listos para recibir.

Esta mujer se dio cuenta que no era suficiente con oír lo que Jesús estaba haciendo, ni decir continuamente lo que le iba a suceder. Ella debía tomar una acción correspondiente con las cosas que estaba creyendo.

En Santiago 2:17 dice: “Así también la fe si no tiene obras, es muerta en si misma.”

La Biblia Amplificada lo cita así: “Así también la fe, si no tiene obras (hechos y acciones de obediencia que la respalden) se ha destituido ella sola de poder (esta inoperativa, muerta).”

Eso mismo me paso hace años cuando jugaba un partido de fútbol. Yo jugaba de defensa, así que tenia que detener a los delanteros rivales, mientras trataba de parar a un delantero de dos metros de altura, que iba directo a nuestro arco, me fracture la rodilla.

Estuve tres días estudiando la Palabra de Dios, diciendo que Jesús era mi sanador, y que estaba sano por las llagas de Jesús. Pero en vez de mejorar iba empeorando, y mi rodilla iba creciendo de día en día, hasta tomar la forma de un puño. Así que fui al doctor.

El doctor me puso un yeso en la pierna y me dijo que junto con la fractura se me había derramado el liquido sinovial, por lo cual debía estar durante dos semanas con el yeso en la pierna y luego de eso, un tiempo indefinido con una venda en la rodilla hasta que me cure. 

Estuve tres días con el yeso hablando la palabra de Dios, diciendo que estaba sano por las llagas de Jesús, pero nada sucedía.

Hasta que la noche del tercer día mientras estaba en un servicio el Espíritu Santo me dijo: “Si tu dices que estás sano, ¿qué estás haciendo con un yeso en la pierna?”

Así que la mañana siguiente, hice lo que el doctor me dijo que no debía hacer por ningún motivo, me metí en la ducha y dejé que el agua cayera por una hora, hasta que al fin se salió el yeso, cuando lo hizo, yo estaba completamente sano.

Yo debía hacer algo para que la sanidad viniese a mi vida, tuve que hacer una acción de fe.

Eso fue lo que le paso a Pedro en Lucas 5:4–7; siendo pescador, el sabia que de día no podía pescar, pues por el brillo del sol los peces verían las redes. Por eso le dijo: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.”

A pesar que el sabia que era algo imposible, Pedro tomó la decisión de actuar conforme a las palabras de Jesús: “Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.” 

Pedro recibió la mayor pesca de su vida por actuar en base a lo que Jesús le había dicho.
Otro milagro que vemos es la historia de Elíseo y Naamán en 2 Reyes 5:1–14.

El verso 1 dice: “Naamán, general del ejercito del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenia en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso.”

Este general victorioso y amado por su rey tenia un problema grave. Sus muchos triunfos y valentía no le habían dado la sanidad que el necesitaba.

En los versos del 9 al 14 dice :

Para recibir su sanidad, Naamán tuvo que hacer algo. Tuvo que bañarse siete veces en el Jordán.

Naamán no recibió la sanidad a la primera, ni a la tercera, ni a la sexta vez, tuvo que zambullirse siete veces, tal como le dijo el profeta.

Si quieres recibir algo de Dios, debes tomar la decisión de actuar.



martes, 24 de marzo de 2009

Como Cambiar Tu Futuro - Parte 4

Paso 4
Recibe lo que Deseas de Dios

Y enseguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

En Marcos 5:29 vemos que la mujer sintió en su cuerpo que estaba sana de la enfermedad.

Notemos que la SENSACION FISICA y la SANIDAD, fueron posteriores al CREER y al ACTUAR,

Mucha gente dice: “Tengo que sentir mi sanidad, para creer que estoy sano.”

Esto es porque no están poniendo sus ojos en la Palabra de Dios sino en lo que siente su carne.

El hombre tiene cinco sentidos físicos: el tacto, la vista, el gusto, el oído y el olfato; y la mayoría de las personas basan su relación con Dios por estos sentidos.

Si las cosas la salen bien piensan que Dios esta con ellos, si fracasan sienten que Dios los olvido. Si se “sienten bien,” piensan que son salvos; si se “sienten mal,” piensan que Dios los abandonó y que necesitan recibir a Jesús nuevamente.

Cuando recién conocí al Señor, a veces no me “sentía salvo,” y volvía a repetir la oración para recibir a Jesús. Eso paso durante un tiempo hasta que conocí mas de la Palabra de Dios y tuve confianza de la seguridad de mi salvación.

En cada área de la vida cristiana si nos dejamos gobernar por nuestras sensaciones físicas seremos derrotados.

En Juan 20:24–29 vemos un ejemplo de esto:

Juan 20:24–29
24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.
25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.
27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!
29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.


Tomás estaba creyendo solamente lo que sus sentidos físicos le decían: Si no puedo ver, no lo puedo creer.

Mucha gente piensa así, pero Jesús los llama incrédulos. Si tu estas esperando ver para creer, no eres mas que un incrédulo. Un creyente cree antes de ver.

2 Corintios 4:17-18
17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez mas excelente y eterno peso de gloria;
18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.


¿Cuáles son las cosas que vemos? Los problemas, las circunstancias que nos rodean, las enfermedades, la pobreza.

¿Que cosas no vemos? La solución para todas estas cosas.

Esto es lo que pasaba con Tomás, el no podía ver a Jesús vivo; lo había visto muerto en la cruz y enterrado en el sepulcro.

Pero Pablo nos dice aquí que veamos las cosas que no se ven. Debemos ver la solución, no el problema. Debemos sacar los ojos de las circunstancias y ponerlos en la Palabra de Dios.

Estas cosas que vemos son temporales. Si estas pasando por enfermedad, Dios te ha provisto la sanidad; si estas pasando pobreza, Dios te ha provisto su bendición financiera.

Por eso en Marcos 11:24 dice: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”

Me gusta como lo dice la Versión Amplificada: “Por esta razón les digo, que todo lo que pidan en oración, crean (confíen y estén seguros) que les es concedido, y lo tendrán.”

¿En qué momento debes creer que recibes?

Al momento de orar o pedirle algo a Dios, debes creer que Dios ya te lo ha dado.

Eso es recibir, creer que ya lo tienes aunque aun no lo hayas visto; es mirar las cosas que no se ven. Es mirar la solución no el problema.

Una definición de la fe dice que la fe es el brazo que se extiende del mundo natural (las cosas que se ven) hasta el mundo espiritual (las cosas que no se ven) y recibe las cosas que estas esperando de Dios.

Si oíste la Palabra y la creíste, la estas hablando y actuando en ella, solo te falta recibir lo que ya es tuyo.

1 Juan 5:14–15
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.


Dios nos ha oído, por eso sabemos que ya tenemos las cosas que le hemos pedido.

Eso es recibir, tener confianza y plena seguridad que Dios nos ha oído, respecto a las cosas que son conforme a su voluntad, es decir, a Su Palabra.

¿Qué debemos hacer durante el tiempo que esperamos la manifestación de lo que estamos creyendo?

Hebreos 6:11–12 nos da la respuesta: “Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.”

No debemos rendirnos sino mantenernos firmes hasta el momento que recibamos la respuesta. Recordemos que la fe y la paciencia, trabajando juntas, son las que heredan las promesas.

No te basta creer un día, debes continuar hasta el momento que tengas aquello que quieres de recibir de Dios.

En 1983 postule a Ingeniería Civil la Pontificia Universidad Católica del Perú; como es la mejor universidad de mi país, Muchos jóvenes se presentan para un numero limitado de vacantes. Ese semestre se presentaron mas de 700 postulantes para 400 vacantes.

Antes del examen de admisión, yo tenia la convicción que iba a ingresar; y le decía a mis amigos: “Yo no voy a postular, yo voy a ingresar.”

El Domingo anterior al examen, le pedí a la iglesia que hiciera la oración de acuerdo conmigo, aunque yo estaba plenamente convencido que iba ha ingresar.

Así que cuando llegó el día, di el examen confiado, sabiendo que iba ha ingresar; pero cuando salieron los resultados, me encontré con que me había quedado en el puesto 437. No había ingresado por 37 puestos.

Continué yendo a la universidad, pues tenia la opción de ingresar por ampliación; pero en la universidad me dijeron que era muy difícil que ampliaran tantas vacantes, ya que lo máximo que habían ampliado eran 25, hacia varios años.

Sin embargo, me mantuve firme y continué yendo a la universidad para ver si ya había salido la ampliación. Y 21 días después, a la sétima vez que fui, encontré un letrero que decía que habían ampliado 37 vacantes, y que se podía matricular hasta el numero 437; es decir ampliaron hasta mi puesto.

¿Qué hubiera pasado si no me hubiera mantenido firme yendo a la universidad? Nada. Hubiera perdido mi bendición del Señor.

La fe y la paciencia, heredan siempre las promesas. Solo debes acercarte a Dios en fe y recibir las cosas que El ya ha provisto para ti.

Si tú le has pedido algo a Dios, ten plena confianza que El ya te ha dado aquello que le has pedido.

No te rindas antes que la respuesta te llegue, continua creyendo, manténte firme, porque ya lo tienes.

Haz como la mujer que tenia el flujo de sangre, acércate a Jesús con un toque de fe y recibe todas las cosas que Ha provisto para ti.