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lunes, 26 de febrero de 2018

Recibiendo por fe tu milagro



Recibiendo por fe tu milagro

Marcos 5:24-34
24  Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.
25  Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre,
26  y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,
27  cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.
28  Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.
29  Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
30  Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?
31  Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
32  Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.
33  Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
34  Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote.

Introducción

En esta enseñanza veremos un milagro maravilloso, veremos cómo una mujer le robó un milagro a Jesús.
Esta mujer que tenía flujo de sangre, fue y utilizó su fe para recibir su milagro siguiendo ciertas pasos que al hacerlos nosotros nos ayudarán a recibir lo que queremos recibir de Dios.
Veamos un poco los antecedentes de la historia:
Jesús acaba de desembarcar su barco en Galilea, luego de echar fuera el demonio del gadareno. Cuando llega, Jairo, un principal de la sinagoga le pide que sane a su hija.
Mientras van por el camino una mujer que tenía flujo de sangre se le acerca por detrás y toca su manto.
Esta mujer tenía una enfermedad llamada flujo de sangre, esta enfermedad eran continuas hemorragias vaginales; y la mujer que la tenía era declarada inmunda.
En Levítico 25:15 dice: “Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre, todo el tiempo de su flujo será inmunda como en los días de su costumbre.
Una mujer que tenía esta enfermedad no podía acercarse a los demás, cuando alguien estaba cerca debía gritar: “Soy inmunda, soy inmunda
Ahora esta mujer había estado enferma durante 12 años, no solo era inmunda sino que al pasar tantos años enferma, y yendo de mal en peor debe haber estado muy debilitada.
Era evidente que había sido rica y lo había perdido todo; porque había ido donde muchos médicos que no pudieron curarla.
Esta mujer estaba rechazada, enferma y pobre, pero hizo algo que cambió su vida.

1. Tienes que oír la Palabra de Dios
… cuando oyó hablar de Jesús….
En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
En el griego dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Cristo.” Entonces la fe viene por oír lo que Jesús hizo, hace y hará por ti.
Esta mujer oyó hablar de Jesús, ¿exactamente que fue lo que oyó?
Marcos 1:40-42
40  Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
41  Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.
42  Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.
El leproso tenía una enfermedad de la misma categoría de Jesús, también era inmundo, y si Jesús sanó a un inmundo también sanaría a una inmunda.
¿Qué más oyó esta mujer?

Marcos 3:7-10
7  Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea,
8  de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él.
9  Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen.
10  Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.
Aquí nos encontramos otra cosa que pasaba con Jesús; las multitudes de enfermos venían a Jesús y los que lo tocaban eran sanados.
Al oír estas cosas ella decidió a elaborar un plan. Ella iria por detrás y tocaría a Jesús.

2. Debes estar diciendo lo que Jesús hará por ti
Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.
Ella empezó a hablar su camino a la sanidad, se había enterado lo que Jesús estaba haciendo y decidió empezar a de lo que recibiría de Jesús.
Proverbios 18:20-21
20  Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios.
21  La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.
En nuestras palabras hay poder; hay poder de vida o muerte, las palabras de esta mujer eran salud para su cuerpo, ella decía que sería sanada, que su cuerpo sería totalmente sanado.
En Marcos 11:23 dice: “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.”
Como veíamos en la ley de la fe, creer en el corazón y confesarlo con la boca. Es lo que hizo la mujer, había creído al oír lo que Jesús hacía que por tocar tan solo el manto de Jesús su enfermedad saldría de ella.
Igualmente, si vamos a recibir algo de Dios debemos hablarlo todo el camino hasta que lo veamos manifestado en nuestra vida.
En tu boca hay palabras de vida, palabras de salud, palabras de prosperidad, que son la Palabra de Dios saliendo de tu boca.
Si has guardado la Palabra de Dios en tu corazón, si has conocido lo que Jesús hizo por ti en Su obra completa empieza a hablarlo. Que tus palabras sean los que Dios habla de ti.
Si estas enfermos declara Isaías 53:4-5, Mateo 8:17, 1 Pedro 2:24, que Jesús tomo tus enfermedades, sufrió tus dolores, llevó tus dolencias y por sus llagas fuiste curado.
Si estás pasando necesidades declara Filipenses 4:19 donde dice que tu Dios suplirá todo lo que te falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Ponte de acuerdo con Dios, recuerda que confesar viene del griego homologeo, que significa decir lo mismo, di lo mismo que Dios dijo de ti.
Habla tu salvación, tu justicia, tu paz, tu sanidad, tu prosperidad, di las cosas buenas que Dios ya dijo de ti.

3. Debes actuar como que Dios ya te respondió
… cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto….
Mira a esta mujercita, así enferma y debilucha como estaba fue por detrás de Jesús y tocó su manto. No importó la multitud, no importo que era inmunda, ella fue por detrás d eJesús y tocó su manto.
Como vimos cuando enseñamos de la fe y las acciones; en Santiago 2:17 dice que le fe sin acciones correspondientes es una fe estéril, está muerta.
Tu fe actuará, tu fe hara siempre algo.
Hechos 14:7-10
7  y allí predicaban el evangelio.
8  Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado.
9  Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado,
10  dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.
Este cojo de nacimiento estaba escuchando el Evangelio, la obra completa de Cristo, y al oír la fe creció en su corazón, la fe siempre viene cuando la voluntad de Dios es conocida; y al oír la voz de Pablo: “Levántate derecho sobre tus pies,” el saltó y anduvo.
No basta tener fe, no basta oír la Palabra, si dices que tienes fe lo demostrarás con tus acciones, la fe siempre actúa en lo que cree.

4. Recibe tu milagro
Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
Notemos que la mujer recibió su milagro después oír, hablar y hacer.
Marcos 11:24 (RV 60)
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
Marcos 11:24 (La Biblia de las Américas)
24 Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.
Marcos 11:24 (NVI)
24 Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración,  y lo obtendrán.
No solo al momento de orar sino al creer por algo debemos saber que ya es nuestro.
En 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”
Hace un tiempo Dios me mostró que toda oración de petición termina con la alegre confesión: “Es mío, lo tengo ahora.”
Si has orado, si has creído la Palabra de Dios, declara alegremente: “Es mío, lo tengo ahora.

Conclusión
Para recibir de Dios recuerda:
1. Debes oír lo que dice la Palabra de Dios de tu situación.
2. Debes hablar la Palabra de Dios acerca de tu situación.
3. Debes hacer la Palabra de Dios de tu situación.
4. Debes recibir lo que dice la Palabra de Dios de tu situación.

lunes, 12 de febrero de 2018

No creo en el poder de la oración

No creo en el poder de la oración


Hace años la Pastora Nancy Dufresne hizo una declaración que sacudió a todo el auditorio que asistía al seminario. Ella dijo: "Yo no creo en el poder de la oración."

Todos nos quedamos fríos por un momento hasta que ella dijo: "Yo creo en el poder del Dios que responde nuestra oración."

Esa fue una declaración muy atrevida y muy fuerte, pero a la vez muy verdadera. No es nuestra oración la que tiene el poder, es Dios mismo el que tiene el poder para responder nuestra oración.

Cuando hablamos de la oración, vemos que la gente de las diversas religiones del mundo la utilizan y no por eso tiene algún resultado. Los musulmanes oran cinco veces al día mirando hacia La Meca; los monjes budistas tibetanos oran sus mantras alrededor de la rueda de plegaria durante todo el día, las diversas religiones hablan de este poder de la oración pero no obtienen respuesta de su Dios.

En 1 Reyes 18 vemos esto:

1 Reyes 18:20-39

20 Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo.

21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
22 Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres.
23 Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré debajo.
24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho.
25 Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues que sois los más; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo.
26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho.
27 Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle.
28 Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.
29 Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase.
30 Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado.
31 Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra de Jehová diciendo, Israel será tu nombre,
32 edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano.
33 Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña.
34 Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez,
35 de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja.
36 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
37 Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.
38 Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.
39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!

Vemos aquí a Elías y los profetas de Baal, todos ellos oraron a su Dios; los profetas de Baal oraron varias horas, incluso haciendo sacrificio en sus propios cuerpos, pero esa oración no fue contestada, la oración en si no tenía el poder. Pero Elías le respondió al Dios que tenía el poder y recibió la respuesta a su oración.

No era la oración en sí la que tenía el poder, era a quien iba dirigida, al que tenía el poder para responderla.

Hace años me encontraba con unos amigos predicando en el Parque Kennedy, en Miraflores. Vimos sentados a unos Hare Krishna en una banca, un amigo mío le dijo: "Oremos ambos a nuestro Dios y al que sea más poderoso serviremos."

Ambos oraron y al final el Hare Krishna nos dijo: "Tu Dios es más poderoso; mientras oraba tuve una visión de Hare Krishna meditando tranquilamente, y de pronto aparecieron 4 como él y le dijeron asustados: '¿No sabes quién viene? Esta viniendo Jesucristo', los cinco salieron disparados."

No, no es el poder de nuestra oración la que trae la respuesta a nuestras oraciones, es el poder de Dios el que trae la respuesta a nuestras oraciones.

En Efesios 3:20 dice: "Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros."

Dios es el que tiene el poder, no nuestras oraciones, nuestras oraciones son solo el medio por el cual nos conectamos el poder de Dios.

Por eso al acercarnos ante Dios en oración, no lo hagamos confiando en nuestras propias oraciones sino en el Dios que nos da las cosas más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.

sábado, 22 de octubre de 2016

10 Cosas indispensables al momento de orar

Nuestra vida de oración es un asunto que debemos tomar en serio, por eso te voy a dar una serie de pautas que no debes de olvidar al momento de orar.




Número 1
Debes saber lo que quieres recibir de Dios

Santiago 1:6-8
6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 
7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 
8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

Si no sabes lo que quieres es difícil que puedas recibir algo de Dios.

La palabra que se usa para dudar en este pasaje es diakrino, que significa: “separar entre dos” u “oscilar”.

Cuando era niño, mis abuelos tenían un reloj de péndulo en la sala de su casa; yo veía que marcaba el tiempo yendo de izquierda a derecha una y otra vez, sin parar. Muchos creyentes hacen lo mismo, están de un lado a otro, sin saber lo que quieren.

El hombre de doble ánimo es como el niño al que se le lleva a la juguetería, quiere todos los juguetes que hay, no sabe por cual decidirse, y al final el padre es el que escoge por el niño.

Debemos aprender a decidirnos.

Juan 15:7
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Al momento de orar debemos saber lo que queremos. Notemos que el verso dice: querer y no necesitar. 

Mucha gente piensa que Dios solo quiere darnos las cosas que necesitamos; pero este verso dice que podemos pedir lo que queremos y Dios no los dará.

Marcos 10:46-52
46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 
47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 
48 Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 
49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 
50 El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 
51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 
52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

Veamos que en la sanidad de Bartimeo, Jesús le preguntó: ¿Qué quieres que te haga? Para poder recibir algo de Dios, Bartimeo necesitaba saber que quería. 

Mucha gente no recibe nada de Dios porque no quieren nada.

Dios te pregunta hoy: ¿Qué quieres que haga por ti? Así que decide lo que quieres y se determinado en ello.


Número 2
Descubre lo que la Biblia dice acerca de lo que quieres recibir

Este punto si que es importante, si quieres recibir algo de Dios debes saber si Dios lo ofrece, y ¿que mejor lugar para conocer lo que Dios ofrece sino Su Palabra?

Si ya sabes lo que quieres necesitas tener el respaldo de los versículos que prometan lo que quieres recibir de Dios.

1 Juan 5:14-15
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Aquí encontramos la clave para la oración respondida, pedir de acuerdo a Su voluntad. Y, ¿dónde encontramos su voluntad? En Su Palabra.

Si queremos tener respuesta a nuestras oraciones siempre debemos orar basados en la Palabra de Dios.

Lucas 4:1-12
1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto 
2 por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. 
3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan. 
4 Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. 
5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 
6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. 
7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. 
8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.
9 Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; 
10 porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; 
11 y, En las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. 
12 Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.

Durante la tentación en el desierto Jesús usó tres veces la Palabra de Dios para derrotar al diablo. 

La Palabra de Dios es lo que nos trae victoria en cualquier circunstancia en la que nos encontremos y nos da la respuesta deseada.

2 Pedro 1:3-4
3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 
4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

Todas las cosas que necesitamos y deseamos en esta vida ya han sido provistas por Dios. Así que nosotros podemos disfrutar de todas estas cosas.


Número 3
Pídele a Dios las Cosas que Necesitas

Esto es tan obvio que ni siquiera debería mencionarlo; pero la verdad es que muchos creyentes no le piden a Dios las cosas que desean. Como dan por descontado que Dios les dará las cosas que  desean no se lo piden.
 
Mateo 7:7-11
7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 
8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 
9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 
10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? 

El énfasis de Jesús está en que debemos pedir si es que queremos recibir.

Santiago 4:2
2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.

Las personas no reciben las cosas que desean porque no las piden.

Es como una persona que va a un restaurante, se sienta en la mesa, lee el menú, se queda una hora y se va a su casa sin comer nada. ¿Por qué no comió nada? Porque no pidió nada.

 Si quieres algo debes ir y pedirle a Dios, que Él te responderá.



Número 4
Debes orar al Padre en el Nombre de Jesús



La oración de la iglesia no es el Padrenuestro, es una bella oración que Jesús enseñó, pero nuestra oración es al Padre en el nombre de Jesús.

Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. 
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Cuando Jesús dijo estas palabra, todavía estaba en la tierra. Como aún no había muerto, ni resucitado, de nada le hubiera servido a nadie orar en el nombre de Jesús.

Él estaba hablando de un nuevo día, en el cual sus seguidores podrían orar al Padre en su nombre. Este es el día en el que vivimos hoy.

En este día, todo lo que le pedimos al Padre en el nombre de Jesús nos lo da para que nuestro gozo sea cumplido. 

Nuestro gozo no puede cumplirse si pasamos necesidades o si nuestro cuerpo está enfermo. Nuestro gozo se cumple cuando Dios nos da las cosas que necesitamos, cuando Dios responde nuestras oraciones.

La clave para esto la encontramos en el versículo 23: Pedir al Padre en el nombre de Jesús.


Número 5
Al orar debes creer que recibes

En Marcos 11 Jesús nos dijo esta importante verdad:

Marcos 11:23-24
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

En este verso vemos que debemos creer antes de recibir.

El verso 24 en la Versión Amplificada dice: “Cuando ores, ten confianza y cree que se te ha concedido, y lo tendrás.”

Mucha gente está esperando ver la respuesta para empezar a creer; pero si ya lo tienes no necesitas creer que lo tendrás.

Uno cree primero y después ve la respuesta.

Juan 20:24-29
24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 
25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 
27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 
28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 
29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Aquí vemos a Tomás diciendo: “Ver para creer”.

Tomás es como mucha gente que está esperando ver primero para luego empezar a creer. 

Pero la fe no funciona así, tu primero crees lo que has pedido y luego lo verás.

Notemos que Jesús llamó incrédulo a Tomás por decir “ver para creer”; y dijo además: “Bienaventurados los que no vieron y creyeron”. 

¿Por qué? Porque él que cree antes de ver recibirá cualquier cosa que pida.

Muchas personas quieren recibir primero y luego creer; pero Jesús nos dijo que debemos hacer todo lo contrario.

Una hermana dijo: “No voy a creer que estoy sana hasta que lo sienta en mi cuerpo.” Su pastor le respondió: “Si ya tienes tu sanidad, no es necesario que creas por ella.”

Para poder recibir respuesta a nuestras oraciones debemos creer que Dios ya nos las concedió al momento de hacerlas.


Número 6
Saca la duda de tu mente

Uno de los mayores enemigos de la oración es la duda.

Santiago 1:6-7
6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 
7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 

Como vimos antes la palabra duda nos habla de oscilar.

El problema en la iglesia es que hay muchos “creyentes margaritas”. Son creyentes que hoy creen, mañana dudan, al día siguiente creen y luego vuelven a dudar. Están siempre a ambos lados del péndulo.

Son como el joven que deshojaba una margarita mientras pensaba en su novia y decía: “Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere...”.

Así están muchos creyentes: “Creo que recibo, no creo que recibo, creo que recibo, no creo que recibo...”. Ese tipo de persona nunca recibirá de Dios.

Mateo 14:22-32
22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 
23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 
24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. 
25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 
26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 
27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 
30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 
32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.

En este pasaje podemos ver un ejemplo de lo que es la duda.

Pedro estaba en la barco y cuando vio a Jesús le dijo: “Si eres tu manda que yo camine sobre las aguas”. Y Jesús le dijo: “Ven”.

Pedro salió de la barca y empezó a caminar sobre el agua. Mientras el camino sobre las palabras de Jesús, siguió caminando por encima de las aguas; pero cuando puso sus ojos en el mar, las olas y el viento empezó a hundirse.

La duda es sacar los ojos de la Palabra de Dios y ponerlos en las circunstancias.

Marcos 11:23
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 

Siempre habrán circunstancias que se levanten en contra de lo que estamos creyendo; pero nosotros debemos rehusar dudar y ordenarle a ese monte de circunstancias adversas que se mueva.


Número 7
Ten un corazón agradecido

Alguien dijo esta gran verdad: la alabanza es el nivel mas alto de fe; y yo lo creo, porque tu le estás dando gracias a Dios por la respuesta aunque todavía no hayas visto nada.

Romanos 4:20-22
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 
21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; 
22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Eso fue lo que hizo Abraham; dio gracias de antemano, aún no había nacido Isaac, sin embargo, él daba gracias a Dios porque estaba plenamente convencido de que era capaz de hacer todo lo que había prometido.

Debemos mantenernos firmes alabando y dando gracias a Dios por respondernos aunque aun no se haya manifestado físicamente nuestra respuesta.

Filipenses 4:6
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

De nada nos sirve afanarnos y orar una y otra vez la misma oración; pues al orar por segunda vez le estás diciendo a Dios que no te escuchó la primera vez.

Cambia el afán por la alabanza, dándole gloria a Dios porque Él es poderoso para hacer todo lo que ha prometido.

Dale las gracias porque ya respondió tu oración.


Número 8
Debes depender del Espíritu Santo en nuestra vida de oración

Debemos recordar que el Espíritu Santo es nuestro ayudador y precisamente es lo que hace por nosotros, ayudarnos.

Romanos 8:14
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Los hijos de Dios somos guiados por el Espíritu Santo. Dios quiere que dependamos del Espíritu Santo en cada área de nuestras vidas y eso incluye nuestra vida de oración.

Romanos 8:26-27
26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 
27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

El Espíritu Santo nos ayuda a orar de manera eficaz.

A veces no sabemos como o por que orar, por eso necesitamos del Espíritu Santo para que nos enseñe el motivo y la manera en que debemos orar.

Juan 14:15-17
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 
16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

La palabra Consolador es la palabra griega parakletos (parakletos), que entre otras cosas significa ayudador.

El Espíritu Santo es nuestro ayudador, es quien nos ayuda a tener oraciones exitosas.

Una traducción literal de Romanos 8:26 es esta: “El Espíritu mismo hace intercesión por nosotros en lenguaje que no puede expresarse con lenguaje articulado.”

1 Corintios 14:2,14-15
2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.
14 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. 
15 ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.

En el verso 2 vemos que la persona que ora en lenguas esta orando misterios por el Espíritu Santo. Es decir habla por el Espíritu Santo.

Los versos 14 y 15 nos dicen que no debemos conformarnos con orar únicamente intelectualmente; debemos orar también con el Espíritu Santo. 

Otro motivo para orar en lenguas lo encontramos en Romanos 8:26, donde dice que no sabemos pedir como conviene. Nosotros no sabemos, pero el Espíritu Santo si lo sabe y quiere ayudarnos a orar correctamente.

Dependamos del Espíritu Santo para poder orar de manera eficaz.


Número 9
No dejes de orar por otros

La oración de intercesión debe ser una parte importante de nuestra vida de oración.

1 Timoteo 2:1-4
1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 
2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 
3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 
4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

La oración de intercesión no es una oración que hacemos para nuestro beneficio personal, es una oración en beneficio de otras personas.

Cuando intercedemos tomamos el lugar de otro; te pones en medio de Dios y la persona, abogando a favor la persona.

Tu oración puede ser por salvación, sanidad o cualquier otro motivo.

Gálatas 6:2
2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

Al interceder tomas la carga de otro como si fuera tuya, para que así esa persona pueda alcanzar victoria.


Número 10
Aprende a edificarte orando en lenguas



La oración en lenguas es un medio importante que Dios nos dio para nuestra edificación personal.

Judas 20
20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo

1 Corintios 14:4
4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

El orar en lenguas nos ayuda espiritualmente, nos hace percibir la presencia del Espíritu Santo y nos edifica.

La palabra edificar es la misma que se usa para recargar.

Cada vez que a nuestro celular se le acaba la batería nosotros lo recargamos y vuelve a funcionar.

Lo mismo sucede con el hablar en lenguas; cuando sentimos como que algo nos falta, es tiempo de orar en lenguas y recargarnos del poder de Dios.

El orar en lenguas tiene un valor triple: Nos ayuda a orar por lo que no sabemos; nos ayuda a interceder y nos edifica espiritualmente.

Oremos continuamente en lenguas para estar siempre llenos del poder de Dios.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Conociendo y Creyendo en el amor de Dios por Mi

En la mañana unas palabras saltaron a mi corazón: "Hemos conocido y creído en el amor de Dios." Realmente son palabras poderosas. Sabía que estaban en la Biblia, recordaba que en Primera de Juan, como no estaba seguro empecé a leer desde el primer versículo,  finalmente en el capítulo 4 encontré lo que buscaba:

1 Juan 4:9-19
9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.
10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.
12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.
14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.
15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.
16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

Hace poco pasé por una intervención quirúrgica y al ver mi recuperación asombrosa mi doctor me dijo: "Se ve que Dios te quiere", yo le dije: "Si, yo se que Dios me ama."

El amor de Dios se manifestó en que el envió a Su Hijo, nuestro Señor Jesucristo a morir por nosotros, pero su amor consiste en que Él nos amó primero.

Todo lo que Dios hizo fue motivado por ese gran amor que Dios tiene por nosotros.

El pasaje más conocido de la Biblia, Juan 3:16 nos dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

Que grande es ese amor de Dios por nosotros, tan grande que incluso entregó a Su Hijo Unigénito para morir por nosotros, y lo hizo no porque le hayamos a Él primero, sino porque Él, unilateralmente, nos amó.

En Romanos 8:31-32 dice: "¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?"

Dios nos ama y está a favor nuestro, podemos acercarnos confiadamente a Él que nos dará todas las cosas en nuestro momento de necesidad.

Por eso, tomemos tiempo en conocer ese gran amor que Dios tiene por nosotros, pero no solo lo conozcamos sino creamos en Él.

Hace años un pastor de niños, amigo mío, estaba predicando en la ciudad de Huancayo, estando en la plaza de armas se le acercó un lustrabotas de unos 10 años. Le pidió que lustre sus zapato y le empezó a predicar. Empezó diciéndole: "¿Sabías que Dios te ama?" El niño le repreguntó: "¿Dios me ama?" "Sí, Dios te ama." "¿Dios me ama a mí?" "Sí, Dios te ama a tí." "¿A mí?" "Sí, a tí." Y el niño salió corriendo disparado gritando: "Dios me ama, Dios me ama, Dios me ama." Estaba tan emocionado que olvidó su equipo de lustrado.

Creamos como ese niño el amor que Dios ha tenido por nosotros. Sabiendo que Dios nos amó primero y que envió a Su Hijo Jesucristo para morir por nosotros.

Recuerda, Dios te ama.



miércoles, 20 de julio de 2016

La Fe es la Certeza de lo que se Espera




La Fe es la Certeza de lo que se Espera




Hace algunos días una amiga colocó un cartel en Facebook que decía: "Mis ojos verán algún día lo que le he pedido a Dios." Sonaba muy bonito y las personas colocaron varios "likes"; yo le dije: "Eso no va ha funcionar porque no es fe sino esperanza"

Para entender la fe, debemos entender que la fe y la esperanza son cosas diferentes, pero que trabajan juntas para que podamos recibir de Dios

La fe se encuentra en el tiempo presente mientras que la esperanza en el futuro.

Un joven fue un día a un negocio y le pidió al dueño que le fíe una gaseosa, el dueño le mostró un cartel que decía: “Hoy no fío, mañana si.” Al día siguiente fue de nuevo a la tienda y encontró el mismo cartel: siguió haciendo lo mismo durante varios días y siempre veía el mismo cartel, hasta que un día se dio cuenta que podía seguir yendo una y otra vez pero nunca le iban a fiar.

La esperanza esta siempre en el futuro, nunca nos ofrece la seguridad que tendremos las cosas que queremos recibir. Lo que nos da la seguridad es la fe.

Lo que hace la esperanza es trazarnos la meta, mientras que la fe la realiza.

Mi abuelo era ingeniero y mi papá es arquitecto. Cuando trabajaban juntos mi papá realizaba los planos de la casa y luego la construía mi abuelo.

Eso es lo que hace la esperanza dibuja el planos de lo que queremos recibir de Dios, y la fe lo trae a nuestras vidas.

Una hermana enferma de cáncer decía: “Yo se que Dios me sanará algún día.” Y se murió. Algunos hermanos se preguntaban porque esas palabras llenas de fe no funcionaron. La respuesta es sencilla no eran palabras llenas de fe sino llenas de esperanza.

Marcos 11:24 (Reina Valera 1960)
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Biblia al Día
Por eso os digo: Creed que ya habéis recibido todo lo que estéis pidiendo en oración, y lo obtendréis.

Dios Habla Hoy
Por eso les digo que todo lo que ustedes pidan en oración, crean que ya lo han conseguido, y lo recibirán.

Nueva Biblia de los Hispanos
Por eso les digo que todas las cosas por las que oren y pidan, crean que ya las han recibido, y les serán concedidas.

La fe cree que recibe ahora; la esperanza en el futuro. La fe y la esperanza son dos tiempos diferentes para recibir de Dios.

A veces cuando termino de hacer la oración de acuerdo (Mateo 18:19) con alguien le pregunto: “¿Cuándo vas ha recibir tu respuesta?” Si me dice ahora se que ya lo tiene porque está en fe, si me dice “Dios me lo dará algún día”, o algo parecido, se que no está en fe sino en esperanza, porque ha puesto su respuesta en el futuro y se que no recibirá de Dios.

Hagamos ajustes en nuestro creer, pongámoslo en el tiempo presente. La fe dice: “Es mío, lo tengo ahora.”

miércoles, 13 de julio de 2016

Como Comprendí la Seguridad de Mí Salvación


Siendo un nuevo creyente muchas noches tenía inseguridad de mi salvación, venía a la mente la idea de que en realidad no era salvo y para asegurarme volvía a repetir la oración del pecador para recibir a Jesús.

No se a cuantos les a pasado pero vivía con ese constante temor, que no era nada más por falta de conocimiento.

En el estudio bíblico que llevaba en el grupo de jóvenes al que asistía nos hacían memorizar versículos, y hubo uno que terminó con mis dudas.

1 Juan 5:13
13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

Yo había creído en el nombre del hijo de Dios, había creído en Jesús, entonces podía saber que tenía la vida eterna; esta vida no dependía de las cosas que yo hiciera sino de en quien había creído.

Otro pasaje que que me ayudó bastante fue Efesios 2:8-9, con el cual aprendí que la salvación no dependía de las obras que yo hiciere.

Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Ese pasaje me mostró que no era yo el que tenía que vivir una vida de "obras buenas" ni trabajar para alcanzar mi salvación, por gracia había sido salvo.

En Juan 1 me encontré con otro pasaje que me ayudó a entender lo que era la salvación:

Juan 1:12-13
12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

La salvación era la cosa más sencilla del mundo; no era por pertenecer a una familia cristiana (aunque fui el primer cristiano conocido de mi familia), ni porque yo decidiera hacerlo por mi mismo (por medio de mis buenas obras), ni porque otro lo decidiera por mi (el hecho que mis padres me hubieran bautizado de niño no había tenido efecto alguno), lo único que debía hacer era creer en Jesús y recibirlo.

Lo mejor de todo es fue saber que Dios ofreció Su salvación gratuitamente para todos los hombres. Como dice ese famoso versículo de Juan 3:16: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

Así es, al creer en Jesús tenemos vida eterna, y si tienes algo, ya es tuyo. Tú ya fuiste salvo al recibir a Jesús, recibiste la vida de Dios que es la vida eterna, y Dios no te la va a quitar porque te ama.

Así que puedes estar seguro, no perderás tu salvación por lo que hagas, porque no la recibiste por las cosas que hiciste, lo único que se requirió de ti fue creer en Jesús y recibirlo.

Disfruta sin temor tu seguridad en Cristo.