Mostrando entradas con la etiqueta oir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oir. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de marzo de 2020

Como Ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 10

Como Ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 10


Clase 10
Cómo Entrenar al Espíritu Humano

Lámpara de Jehová es espíritu del hombre....
- Proverbios 20:27

El Señor nos ilumina y guía a través de nuestros espíritus. Por eso necesitamos volvernos más conscientes de nuestro espíritu. Debemos estar más conscientes de la realidad de que somos seres espirituales y no sólo seres mentales o físicos. Necesitamos entrenar a nuestro espíritu de manera que se convierta en una guía cada vez más segura.

Algo que nos detiene a los creyentes es que somos más conscientes del mundo físico (conscientes del cuerpo) y más consciente de la mente (conscientes del alma) que del espíritu. Hemos desarrollado el cuerpo y el alma, pero casi no hemos tocado el espíritu del hombre.

Tu espíritu puede ser educado del mismo modo que tu mente. Tu espíritu puede ser fortalecido y entrenado del modo que tu cuerpo. 

Aquí has cuatro reglas que te ayudarán a entrenar y desarrollar tu espíritu:

1. DEBES  MEDITAR LA PALABRA DE DIOS.

Josué 1:8
8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Parafraseando esta verdad en el lenguaje del Nuevo Testamento, podríamos decir: "Nunca se apartará de tu boca la Palabra de Dios; particularmente el Nuevo Testamento, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito, porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien".

Si alguna vez deseas lograr algo grande en la vida; tome tiempo para meditar la Palabra de Dios. Empieza con 10 o 15 minutos diariamente como mínimo - luego incrementa el tiempo.

No se apartará de tu boca la Palabra de Dios. Habla la Palabra. Sino que meditarás en ella. Piensa en la Palabra. 

La palabra hebrea traducida como meditarás incluye la idea de murmurar. Murmura la Palabra. Háblala.

Una versión de Josué 1:8 dice en la última frase: "... serás capaz de actuar sabiamente en los asuntos de la vida". No puedes tener éxito si no sabe actuar con sabiduría en los asuntos de la vida.

¿De qué manera se puede saber cómo actuar con sabiduría en los asuntos de la vida?. Se puede saber por meditar en la Palabra de Dios y caminar en la luz de esa Palabra.


2. PONER EN PRACTICA LA PALABRA .

El poner en práctica la palabra quiere decir ser un hacedor de la Palabra.

Santiago1:22
22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores....

Empieza a ser un hacedor de la Palabra haciendo lo que la Palabra te dice que hagas en todas las circunstancias.

Algunos creen que ser hacedores de la Palabra quiere decir guardar los Diez Mandamientos. Eso no es lo que Santiago 1:22 quiere decir. Después de todo, bajo el Nuevo Pacto tenemos sólo un mandamiento; el mandamiento del amor. Jesús dijo: "un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros" (Juan 13:34).

Un hacedor de la Palabra hará eso. Si uno ama a una persona, no le robará. No dirá mentiras de él. El Nuevo Testamento dice que el amor es el cumplimiento de la ley. Si uno camina en amor no quebrantará ninguna ley dada para refrenar el pecado.

Debemos hacer lo que Dios dice en Su Palabra


3. DAR A LA PALABRA EL PRIMER LUGAR.

El entrenamiento, el desarrollo y la educación de nuestro espíritu se logra por dar a la Palabra de Dios el primer lugar en nuestra vida.

Proverbios 4:20-22
20 Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. 
21 No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón;
22 Porque son vida a los que las hayan, y medicina a todo su cuerpo.

Dios dice en este pasaje: "... está atento a mis palabras, [préstales atención, considérelas en primer lugar], inclina tu oído a mis razones [escucha lo que tengo que decir]; No se aparten de tus ojos, [siempre mira a la Palabra de Dios]; guárdalas, [mis Palabras] en ... tu corazón".

Hay gran ganancia por hacer esto. ¿Por qué nos dice Dios que pongamos su Palabra en primer lugar, que escuchemos lo que Él tiene que decir, que nos mantengamos mirando su Palabra y guardemos su Palabra en nuestro corazón?. Porque ". . . ellas [Sus Palabras] son VIDA a los que la hayan, y MEDICINA a todo su cuerpo". 

Debemos entrenarnos en preguntarnos, con relación a cualquier área: "¿Qué es lo que la Palabra de Dios dice al respecto?". Debemos preguntarnos, qué es lo que Dios dice respecto a cualquier cosa que acontezca en nuestra vida - y luego poner a la Palabra en primer lugar.

A veces la familia y los amigos intentarán presionarte para que hagas ciertas cosas; pero debes pensar en lo que la Palabra de Dios dice. Pon la Palabra de Dios en primer lugar en toda área de la vida.

4. OBEDECE INMEDIATAMENTE LA VOZ DE TU ESPÍRITU.

El espíritu humano tiene una voz que llamamos conciencia . A veces la llamamos intuición, una voz interior o guía. El mundo la llama presentimiento. Pero, lo que es, es la voz de tu espíritu hablándote. El espíritu de todo hombre, salvo o no, tiene una voz.

El espíritu humano, es el hombre espiritual, el hombre interno y oculto. Él está oculto a los sentidos físicos. No se le puede ver con los ojos físicos, ni tocar con las manos físicas. Es el hombre que se ha convertido en una nueva criatura en Cristo (2 Corintios 5:17). Cuando un hombre nace de nuevo, su espíritu se convierte en un nuevo espíritu.

Dios profetizó por medio de Ezequiel y de Jeremías que llegaría el tiempo en que sacaría del hombre el corazón de piedra y le daría uno nuevo. Dijo que pondría Su propio Espíritu dentro de nosotros. Bajo el Nuevo Pacto, este nuevo nacimiento está disponible.

El nuevo nacimiento es el renacimiento del espíritu humano. Como dice en Segunda de Corintios 5:17, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; todo lo que era viejo en tu espíritu, la antigua naturaleza, ha sido quitado y todas las cosas han sido hechas nuevas.

"Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre...." (Pr. 20:27). Tu espíritu recién nacido tiene la vida y la naturaleza de Dios. El Espíritu Santo mora en su espíritu. "... mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo" (1 Juan 4:4). El Espíritu Santo mora en tu espíritu. Dios tiene que comunicarse contigo a través de tu espíritu porque es allí donde Él se encuentra. Tu espíritu recibe su información a través de Él.

Aprende a obedecer a la voz de su espíritu.

Por supuesto, no lo lograrás rápidamente si no estás acostumbrado a hacerlo. El espíritu puede ser edificado y fortalecido del mismo modo que lo hacemos con el cuerpo y el alma. Del mismo modo que no empezaste el primer grado de la escuela en una semana y te graduaste de último año en la siguiente, tampoco tu espíritu será educado y entrenado de la noche a la mañana.

Pero si sigues estos cuatro puntos y los pones en práctica, después de un tiempo podrás conocer la voluntad de Dios el Padre, incluso en los más mínimos detalles de tu vida. Recibirá dirección y tendrás inmediatamente un sí o un no. Sabrás en tu espíritu lo que debes hacer en los asuntos de la vida.

martes, 19 de junio de 2018

Como Ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 10


Clase 10
Cómo Entrenar al Espíritu Humano

Lámpara de Jehová es espíritu del hombre....
- Proverbios 20:27

El Señor nos ilumina y guía a través de nuestros espíritus. Por eso necesitamos volvernos más conscientes de nuestro espíritu. Debemos estar más conscientes de la realidad de que somos seres espirituales y no sólo seres mentales o físicos. Necesitamos entrenar a nuestro espíritu de manera que se convierta en una guía cada vez más segura.

Algo que nos detiene a los creyentes es que somos más conscientes del mundo físico (conscientes del cuerpo) y más consciente de la mente (conscientes del alma) que del espíritu. Hemos desarrollado el cuerpo y el alma, pero casi no hemos tocado el espíritu del hombre.

Tu espíritu puede ser educado del mismo modo que tu mente. Tu espíritu puede ser fortalecido y entrenado del modo que tu cuerpo. 

Aquí has cuatro reglas que te ayudarán a entrenar y desarrollar tu espíritu:

1. DEBES  MEDITAR LA PALABRA DE DIOS.

Josué 1:8
8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Parafraseando esta verdad en el lenguaje del Nuevo Testamento, podríamos decir: "Nunca se apartará de tu boca la Palabra de Dios; particularmente el Nuevo Testamento, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito, porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien".

Si alguna vez deseas lograr algo grande en la vida; tome tiempo para meditar la Palabra de Dios. Empieza con 10 o 15 minutos diariamente como mínimo - luego incrementa el tiempo.

No se apartará de tu boca la Palabra de Dios. Habla la Palabra. Sino que meditarás en ella. Piensa en la Palabra. 

La palabra hebrea traducida como meditarás incluye la idea de murmurar. Murmura la Palabra. Háblala.

Una versión de Josué 1:8 dice en la última frase: "... serás capaz de actuar sabiamente en los asuntos de la vida". No puedes tener éxito si no sabe actuar con sabiduría en los asuntos de la vida.

¿De qué manera se puede saber cómo actuar con sabiduría en los asuntos de la vida?. Se puede saber por meditar en la Palabra de Dios y caminar en la luz de esa Palabra.


2. PONER EN PRACTICA LA PALABRA .

El poner en práctica la palabra quiere decir ser un hacedor de la Palabra.

Santiago1:22
22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores....

Empieza a ser un hacedor de la Palabra haciendo lo que la Palabra te dice que hagas en todas las circunstancias.

Algunos creen que ser hacedores de la Palabra quiere decir guardar los Diez Mandamientos. Eso no es lo que Santiago 1:22 quiere decir. Después de todo, bajo el Nuevo Pacto tenemos sólo un mandamiento; el mandamiento del amor. Jesús dijo: "un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros" (Juan 13:34).

Un hacedor de la Palabra hará eso. Si uno ama a una persona, no le robará. No dirá mentiras de él. El Nuevo Testamento dice que el amor es el cumplimiento de la ley. Si uno camina en amor no quebrantará ninguna ley dada para refrenar el pecado.

Debemos hacer lo que Dios dice en Su Palabra


3. DAR A LA PALABRA EL PRIMER LUGAR.

El entrenamiento, el desarrollo y la educación de nuestro espíritu se logra por dar a la Palabra de Dios el primer lugar en nuestra vida.

Proverbios 4:20-22
20 Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. 
21 No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón;
22 Porque son vida a los que las hayan, y medicina a todo su cuerpo.

Dios dice en este pasaje: "... está atento a mis palabras, [préstales atención, considérelas en primer lugar], inclina tu oído a mis razones [escucha lo que tengo que decir]; No se aparten de tus ojos, [siempre mira a la Palabra de Dios]; guárdalas, [mis Palabras] en ... tu corazón".

Hay gran ganancia por hacer esto. ¿Por qué nos dice Dios que pongamos su Palabra en primer lugar, que escuchemos lo que Él tiene que decir, que nos mantengamos mirando su Palabra y guardemos su Palabra en nuestro corazón?. Porque ". . . ellas [Sus Palabras] son VIDA a los que la hayan, y MEDICINA a todo su cuerpo". 

Debemos entrenarnos en preguntarnos, con relación a cualquier área: "¿Qué es lo que la Palabra de Dios dice al respecto?". Debemos preguntarnos, qué es lo que Dios dice respecto a cualquier cosa que acontezca en nuestra vida - y luego poner a la Palabra en primer lugar.

A veces la familia y los amigos intentarán presionarte para que hagas ciertas cosas; pero debes pensar en lo que la Palabra de Dios dice. Pon la Palabra de Dios en primer lugar en toda área de la vida.

4. OBEDECE INMEDIATAMENTE LA VOZ DE TU ESPÍRITU.

El espíritu humano tiene una voz que llamamos conciencia . A veces la llamamos intuición, una voz interior o guía. El mundo la llama presentimiento. Pero, lo que es, es la voz de tu espíritu hablándote. El espíritu de todo hombre, salvo o no, tiene una voz.

El espíritu humano, es el hombre espiritual, el hombre interno y oculto. Él está oculto a los sentidos físicos. No se le puede ver con los ojos físicos, ni tocar con las manos físicas. Es el hombre que se ha convertido en una nueva criatura en Cristo (2 Corintios 5:17). Cuando un hombre nace de nuevo, su espíritu se convierte en un nuevo espíritu.

Dios profetizó por medio de Ezequiel y de Jeremías que llegaría el tiempo en que sacaría del hombre el corazón de piedra y le daría uno nuevo. Dijo que pondría Su propio Espíritu dentro de nosotros. Bajo el Nuevo Pacto, este nuevo nacimiento está disponible.

El nuevo nacimiento es el renacimiento del espíritu humano. Como dice en Segunda de Corintios 5:17, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; todo lo que era viejo en tu espíritu, la antigua naturaleza, ha sido quitado y todas las cosas han sido hechas nuevas.

"Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre...." (Pr. 20:27). Tu espíritu recién nacido tiene la vida y la naturaleza de Dios. El Espíritu Santo mora en su espíritu. "... mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo" (1 Juan 4:4). El Espíritu Santo mora en tu espíritu. Dios tiene que comunicarse contigo a través de tu espíritu porque es allí donde Él se encuentra. Tu espíritu recibe su información a través de Él.

Aprende a obedecer a la voz de su espíritu.

Por supuesto, no lo lograrás rápidamente si no estás acostumbrado a hacerlo. El espíritu puede ser edificado y fortalecido del mismo modo que lo hacemos con el cuerpo y el alma. Del mismo modo que no empezaste el primer grado de la escuela en una semana y te graduaste de último año en la siguiente, tampoco tu espíritu será educado y entrenado de la noche a la mañana.

Pero si sigues estos cuatro puntos y los pones en práctica, después de un tiempo podrás conocer la voluntad de Dios el Padre, incluso en los más mínimos detalles de tu vida. Recibirá dirección y tendrás inmediatamente un sí o un no. Sabrás en tu espíritu lo que debes hacer en los asuntos de la vida.

lunes, 26 de febrero de 2018

Recibiendo por fe tu milagro



Recibiendo por fe tu milagro

Marcos 5:24-34
24  Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.
25  Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre,
26  y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,
27  cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.
28  Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.
29  Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
30  Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?
31  Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
32  Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.
33  Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
34  Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote.

Introducción

En esta enseñanza veremos un milagro maravilloso, veremos cómo una mujer le robó un milagro a Jesús.
Esta mujer que tenía flujo de sangre, fue y utilizó su fe para recibir su milagro siguiendo ciertas pasos que al hacerlos nosotros nos ayudarán a recibir lo que queremos recibir de Dios.
Veamos un poco los antecedentes de la historia:
Jesús acaba de desembarcar su barco en Galilea, luego de echar fuera el demonio del gadareno. Cuando llega, Jairo, un principal de la sinagoga le pide que sane a su hija.
Mientras van por el camino una mujer que tenía flujo de sangre se le acerca por detrás y toca su manto.
Esta mujer tenía una enfermedad llamada flujo de sangre, esta enfermedad eran continuas hemorragias vaginales; y la mujer que la tenía era declarada inmunda.
En Levítico 25:15 dice: “Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre, todo el tiempo de su flujo será inmunda como en los días de su costumbre.
Una mujer que tenía esta enfermedad no podía acercarse a los demás, cuando alguien estaba cerca debía gritar: “Soy inmunda, soy inmunda
Ahora esta mujer había estado enferma durante 12 años, no solo era inmunda sino que al pasar tantos años enferma, y yendo de mal en peor debe haber estado muy debilitada.
Era evidente que había sido rica y lo había perdido todo; porque había ido donde muchos médicos que no pudieron curarla.
Esta mujer estaba rechazada, enferma y pobre, pero hizo algo que cambió su vida.

1. Tienes que oír la Palabra de Dios
… cuando oyó hablar de Jesús….
En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
En el griego dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Cristo.” Entonces la fe viene por oír lo que Jesús hizo, hace y hará por ti.
Esta mujer oyó hablar de Jesús, ¿exactamente que fue lo que oyó?
Marcos 1:40-42
40  Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
41  Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.
42  Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.
El leproso tenía una enfermedad de la misma categoría de Jesús, también era inmundo, y si Jesús sanó a un inmundo también sanaría a una inmunda.
¿Qué más oyó esta mujer?

Marcos 3:7-10
7  Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea,
8  de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él.
9  Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen.
10  Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.
Aquí nos encontramos otra cosa que pasaba con Jesús; las multitudes de enfermos venían a Jesús y los que lo tocaban eran sanados.
Al oír estas cosas ella decidió a elaborar un plan. Ella iria por detrás y tocaría a Jesús.

2. Debes estar diciendo lo que Jesús hará por ti
Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.
Ella empezó a hablar su camino a la sanidad, se había enterado lo que Jesús estaba haciendo y decidió empezar a de lo que recibiría de Jesús.
Proverbios 18:20-21
20  Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios.
21  La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.
En nuestras palabras hay poder; hay poder de vida o muerte, las palabras de esta mujer eran salud para su cuerpo, ella decía que sería sanada, que su cuerpo sería totalmente sanado.
En Marcos 11:23 dice: “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.”
Como veíamos en la ley de la fe, creer en el corazón y confesarlo con la boca. Es lo que hizo la mujer, había creído al oír lo que Jesús hacía que por tocar tan solo el manto de Jesús su enfermedad saldría de ella.
Igualmente, si vamos a recibir algo de Dios debemos hablarlo todo el camino hasta que lo veamos manifestado en nuestra vida.
En tu boca hay palabras de vida, palabras de salud, palabras de prosperidad, que son la Palabra de Dios saliendo de tu boca.
Si has guardado la Palabra de Dios en tu corazón, si has conocido lo que Jesús hizo por ti en Su obra completa empieza a hablarlo. Que tus palabras sean los que Dios habla de ti.
Si estas enfermos declara Isaías 53:4-5, Mateo 8:17, 1 Pedro 2:24, que Jesús tomo tus enfermedades, sufrió tus dolores, llevó tus dolencias y por sus llagas fuiste curado.
Si estás pasando necesidades declara Filipenses 4:19 donde dice que tu Dios suplirá todo lo que te falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Ponte de acuerdo con Dios, recuerda que confesar viene del griego homologeo, que significa decir lo mismo, di lo mismo que Dios dijo de ti.
Habla tu salvación, tu justicia, tu paz, tu sanidad, tu prosperidad, di las cosas buenas que Dios ya dijo de ti.

3. Debes actuar como que Dios ya te respondió
… cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto….
Mira a esta mujercita, así enferma y debilucha como estaba fue por detrás de Jesús y tocó su manto. No importó la multitud, no importo que era inmunda, ella fue por detrás d eJesús y tocó su manto.
Como vimos cuando enseñamos de la fe y las acciones; en Santiago 2:17 dice que le fe sin acciones correspondientes es una fe estéril, está muerta.
Tu fe actuará, tu fe hara siempre algo.
Hechos 14:7-10
7  y allí predicaban el evangelio.
8  Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado.
9  Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado,
10  dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.
Este cojo de nacimiento estaba escuchando el Evangelio, la obra completa de Cristo, y al oír la fe creció en su corazón, la fe siempre viene cuando la voluntad de Dios es conocida; y al oír la voz de Pablo: “Levántate derecho sobre tus pies,” el saltó y anduvo.
No basta tener fe, no basta oír la Palabra, si dices que tienes fe lo demostrarás con tus acciones, la fe siempre actúa en lo que cree.

4. Recibe tu milagro
Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
Notemos que la mujer recibió su milagro después oír, hablar y hacer.
Marcos 11:24 (RV 60)
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
Marcos 11:24 (La Biblia de las Américas)
24 Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.
Marcos 11:24 (NVI)
24 Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración,  y lo obtendrán.
No solo al momento de orar sino al creer por algo debemos saber que ya es nuestro.
En 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”
Hace un tiempo Dios me mostró que toda oración de petición termina con la alegre confesión: “Es mío, lo tengo ahora.”
Si has orado, si has creído la Palabra de Dios, declara alegremente: “Es mío, lo tengo ahora.

Conclusión
Para recibir de Dios recuerda:
1. Debes oír lo que dice la Palabra de Dios de tu situación.
2. Debes hablar la Palabra de Dios acerca de tu situación.
3. Debes hacer la Palabra de Dios de tu situación.
4. Debes recibir lo que dice la Palabra de Dios de tu situación.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Cambiando Tu Futuro - Debes Oír Lo que Jesús Hizo Por Ti

Debes Oír Lo que Jesús Hizo Por Ti 


Pero una mujer que desde hacía doce años de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando OYO hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud y toco su manto.

En Marcos 5:27 vemos que la mujer oyó hablar de Jesús. La pregunta es, ¿qué cosa oyó la mujer?

En Marcos 1:28 dice: “Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.”

¿Por qué motivo ocurrió esto? Debido a las sanidades y liberaciones que Jesús estaba haciendo en esa zona.

En Marcos 1:32–34 dice: “Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a todos los endemoniados; y toda la ciudad se agolpó a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba de hablar a los demonios, porque le conocían.”

Jesús había sanado a muchas personas, y estas cosas estaban siendo conocidas en la región de Galilea, que era la zona donde vivía esta mujer.

En Marcos 1:40–42 dice: “Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla le dijo: Si quieres puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, se limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel, y le dejó.”

Al sanar a este leproso en Galilea, Jesús nos dio nos a conocer su voluntad respecto a la enfermedad: sanar a todos los enfermos. 

Y en el verso 45 dice “Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.” 

El leproso había salido por todos lados difundiendo lo que le había ocurrido. De tal forma lo hizo, que Jesús ya no podía entrar en las ciudades porque todo el mundo lo reconocía. Fue un hecho tan conocido que con toda seguridad la mujer debía haberlo sabido.

Debemos tomar en cuenta de que la lepra era una enfermedad que tenia la misma categoría que el flujo de sangre. Así que la mujer supo que había esperanza para alguien que sufriera una enfermedad como la de ella.

En Marcos 3:7–10 dice: “Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y Sidón, oyendo cuan grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él. Y dijo a sus discípulos que le tuvieren siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no lo oprimiesen. Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.” 

Esta mujer oyó que mucha gente estaba sanando por tocar a Jesús. Por ese motivo ella estaba convencida que si tan solo tocaba el manto de Jesús, seria sanada.

Esto mismo le paso a Bartimeo el ciego.

En Marcos 10:46–47 dice: “Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”

Bartimeo estaba sentado junto al camino mendigando, pero cuando oyó que venia Jesús, empezó a llamarlo a voces. El supo que su milagro estaba en camino.

Es interesante ver que llamó a Jesús, Hijo de David, el cual era un titulo de Mesías. Es decir, Bartimeo conocía las escrituras, y al oír los milagros de Jesús el estaba listo para recibir el suyo.

En Lucas 5:4–7 dice: “Cuando termino de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas EN TU PALABRA echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.”

En este pasaje se encuentra la historia de la pesca milagrosa. ¿Qué cosa motivó a Pedro para volver a tirar las redes al mar?

En el verso 5, Pedro le dijo: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas EN TU PALABRA echaré la red.”

Aquí esta la clave: EN TU PALABRA.

Si quieres recibir algo de Dios debes oír lo que Jesús hará por ti.  

Volviendo al leproso en Marcos 1:40–42, vemos que Jesús no solo puede sanarte sino que también quiere hacerlo. Su voluntad es sanarte. Su voluntad es que tu seas bendecido. 

En Juan 10:10 dice: “...yo he venido para que tengan vida, y  para que la tengan en abundancia.” En 3 Juan 2 vemos el deseo de Dios: “Amado, yo deseas que tu seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”

La voluntad de Dios es bendecirnos, que tengamos salud y que seamos prosperados en todas las cosas; pero El nos da una condición: “así como prospera nuestra alma.”

¿Cómo podemos prosperar nuestra alma?

En Santiago 1:21 dice: “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.”  

Lo que salva o prospera nuestras almas es recibir la Palabra de Dios, ahí se encuentra la respuesta, debemos recibir la palabra de Dios.

En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

De ahí vemos que para que la fe venga a tu corazón, debes oír, ¿qué cosa? La Palabra de Dios.

Oír la Palabra de Dios es el primer paso para cambiar tu futuro.

sábado, 6 de julio de 2013

Lo Que es la Fe 2 - Como Aumentar Nuestra Fe - Segunda Parte

Como Aumentar Nuestra Fe 
Segunda Parte


El  Logos  y  el  Rhema

En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” 

En la Biblia Dios Habla Hoy se lee: “Así pues, la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo”; y en la Nueva Versión Internacional: “Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje,  y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo”.

Es interesante notar término griego que se usa para palabra. Hay dos palabras que se usan en el Nuevo Testamento para palabra: 

1. Logos: Nos habla de toda la Biblia en conjunto, toda junta en un paquete. La Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.

2. Rhema: Nos habla de una materia específica, de un tema de la Palabra de Dios.

La base de la fe es la Palabra de Dios; por eso, debemos entender que aspecto de la Palabra de Dios se necesita, para poder conseguirla.

En este pasaje bíblico, se utiliza la palabra Rhema; es decir, la fe viene cuando estamos oyendo una y otra vez un tema específico de la Palabra de Dios.

Notemos que la fe no viene por oír una sola vez la Palabra, sino por el oír de una manera continua la Palabra de Dios.

Mucha gente no recibe de Dios, porque no se toman tiempo para dejar que la fe crezca en su corazón. A lo largo de la Biblia podemos ver que debemos ser diligentes en nuestro estudio de la Palabra.

En Josué 1:7-9 dice: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartara de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en el, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en el está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” 

En este pasaje vemos que Dios le dice a Josué, que la clave para el éxito en la vida se encuentra en el estudio diario de la Palabra de Dios. No solo una vez a la semana sino algo constante.

Si queremos tener fe para recibir de Dios necesitamos pasar tiempo en la Palabra de Dios para recibir lo que necesitamos. 

Otra cosa que debemos entender es que a la hora de estudiar la Palabra de Dios siempre debemos tener un norte.

Mucha gente lee la Biblia como si leyera un el horóscopo; toma la Biblia y le dice al Señor: “que tienes hoy para mi,” la abren y lo que les sale, es lo que piensan les está diciendo Dios.

Un hermano que usaba ese método, abrió su Biblia donde dice: “Judas fue y se ahorcó”; cuando lo leyó, pensó: “seguro que Dios se equivocó, leeré de nuevo para estar seguro.”

Volvió a abrir la Biblia y encontró: “Anda tu y haz lo mismo.” Al leer dijo: “Necesito una confirmación.”

La tercera vez abrió la Biblia y encontró: “Apresúrate, no te detengas;” y fue y se ahorcó.

Esa no es la manera de leer la Biblia, ni es la manera de buscar dirección de Dios. En Romanos 8:14 vemos la forma como Dios guía a sus hijos: “Por que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.” 

La forma en que Dios guía a sus hijos es a través de Su Espíritu.

Volviendo a nuestro tema; debemos de ser específicos a la hora que queremos desarrollar la fe en nuestras vidas. En Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare eso también segara.” La Biblia al Día lo dice así: “No os engañéis: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.”

En la parábola del sembrador, en Marcos 4:14 dice: “El sembrador es el que siembra la palabra.” Nosotros somos los que sembramos la Palabra en nuestros corazones; y cada semilla produce una cosecha en nuestras vidas.

Si siembras semillas de salvación, eso es lo que tu recibirás en tu vida. Si siembras semillas de prosperidad, recibirás fe para prosperar. Si siembras semillas de sanidad, tendrás fe para ser sano.
Aunque en este caso estamos hablando de la salvación, esto puede aplicarse a cualquier área de la Biblia.


Fe  Para Sanidad

Ahora veremos este proceso de la fe en la sanidad divina.

En Hechos 14:7-10 dice: “Y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en el sus ojos, y viendo que tenia fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y el saltó, y anduvo.”  

En este pasaje vemos a los tres elementos en el proceso de la fe:

1. El que da el mensaje es el apóstol Pablo
2. El mensaje es el evangelio
3. El oyente es el cojo de Listra

Hemos visto que la fe viene cuando un oye la Palabra de Dios; aquí vemos que Pablo estaba predicando el evangelio. 

¿Qué es el evangelio? Evangelio significa buenas noticias. En Lucas 4:18-19 el evangelio es descrito: “El Espíritu del Señor esta sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”

En Hechos 10:38 vemos quienes son los oprimidos: “Como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” 

Cuando Pedro le predicó a Cornelio y los suyos, les dijo que los oprimidos que Jesús vino a liberar eran las personas enfermas. Y además que el opresor es el diablo.

Por eso, cuando Pablo le predico el evangelio al cojo de Listra, le estaba diciendo que Jesús había venido a librarlo de su enfermedad, y eso produjo la fe en el para recibir su sanidad.

El cojo hizo tres cosas para poder recibir su milagro:

1. Oyó el evangelio.
2. Tuvo fe para ser sanado.
3. Actuó en la palabra de Pablo.

Este milagro que recibió el cojo también lo podemos recibir nosotros. Si tu sigues estos tres pasos también recibirás las cosas que necesitas para tu vida.

Tu ya tienes la fe, así que como este cojo de Listra debes ponerla en operación.





lunes, 9 de marzo de 2009

Como Cambiar Tu Futuro - Parte 1

Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.

Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote.

Marcos 5:25–34



Paso 1:
Debes Oír lo que Jesús Hará Por Ti

Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando OYO hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud y toco su manto.

En Marcos 5:27 vemos que la mujer oyó hablar de Jesús. La pregunta es, ¿qué cosa oyó la mujer?

Marcos 1:28
28 Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.


¿Por qué motivo ocurrió esto? Debido a las sanidades y liberaciones que Jesús estaba haciendo en esa zona.

Marcos 1:32–34
32 Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados;
33 y toda la ciudad se agolpó a la puerta.
34 Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.


Jesús había sanado a muchas personas, y estas cosas estaban siendo conocidas en la región de Galilea, que era la zona donde vivía esta mujer.

Marcos 1:40–42
40 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
41 Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.
42 Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.

Al sanar a este leproso en Galilea, Jesús nos dio nos a conocer su voluntad respecto a la enfermedad: sanar a todos los enfermos.

Y en el verso 45 dice “Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.” El leproso había salido por todos lados difundiendo lo que le había ocurrido. De tal forma lo hizo, que Jesús ya no podía entrar en las ciudades porque todo el mundo lo reconocía. Fue un hecho tan conocido que con toda seguridad la mujer debía haberlo sabido.

Debemos tomar en cuenta de que la lepra era una enfermedad que tenia la misma categoría que el flujo de sangre. Así que la mujer supo que había esperanza para alguien que sufriera una enfermedad como la de ella.

Marcos 3:7–10
7 Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea,
8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él.
9 Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen.
10 Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.


Esta mujer oyó que mucha gente estaba sanando por tocar a Jesús. Por ese motivo ella estaba convencida que si tan solo tocaba el manto de Jesús, seria sanada.

Esto mismo le paso a Bartimeo el ciego.

Marcos 10:46–47
46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.
47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!


Bartimeo estaba sentado junto al camino mendigando, pero cuando oyó que venia Jesús, empezó a llamarlo a voces. El supo que su milagro estaba en camino.

Es interesante ver que llamó a Jesús, Hijo de David, el cual era un titulo de Mesías.

Es decir, Bartimeo conocía las escrituras, y al oír los milagros de Jesús el estaba listo para recibir el suyo.

Lucas 5:4–7
4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.
6 Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.
7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.


En este pasaje se encuentra la historia de la pesca milagrosa. ¿Qué cosa motivó a Pedro para volver a tirar las redes al mar?

En el verso 5, Pedro le dijo: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas EN TU PALABRA echaré la red.”

Aquí esta la clave: EN TU PALABRA.

Si quieres recibir algo de Dios debes oír lo que Jesús hará por ti.

Volviendo al leproso en Marcos 1:40–42, vemos que Jesús no solo puede sanarte sino que también quiere hacerlo. Su voluntad es sanarte. Su voluntad es que tu seas bendecido.

En Juan 10:10 dice: “. . . yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” En 3 Juan 2 vemos el deseo de Dios: “Amado, yo deseas que tu seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”

La voluntad de Dios es bendecirnos, que tengamos salud y que seamos prosperados en todas las cosas; pero El nos da una condición: “así como prospera nuestra alma.”

¿Cómo podemos prosperar nuestra alma?

Santiago 1:21
21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.


Lo que salva o prospera nuestras almas es recibir la Palabra de Dios, ahí se encuentra la respuesta, debemos recibir la palabra de Dios.

Romanos 10:17
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.


De ahí vemos que para que la fe venga a tu corazón, debes oír, ¿qué cosa? La Palabra de Dios

Oír la Palabra de Dios es el primer paso para cambiar tu futuro.

miércoles, 29 de agosto de 2007

¿Como Puedo Aumentar Mi Fe?

Aquí hay un tema que que ha causado muchos debates desde hace muchos siglos.

Mucha gente ha tenido ideas preconcebidas y erradas acerca del tema queriendo colocar toda la responsabilidad en Dios. Cantan canciones como: "Dame fe, Señor , dame fe"; pero el hecho es que dios no les va ha darles ni aumentarles la fe.

¡Están perdiendo el tiempo!

Dios estableció claramente en la Biblia la manera en que podemos aumentar nuestra fe.

Lo primero que debemos establecer es que ha toda persona que ha nacido de nuevo, Dios ya le dio la fe; en Romanos 12:3 dice: "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno."

Al momento que recibimos a Jesús Dios ya repartió la medida de fe sobre cada uno de nosotros, es decir, tu y yo ya tenemos la medida de fe en nosotros.

Esto se encuentra muy en línea con lo que dice en Efesios 2:8-9: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."

Nuestra salvación vino por medio de la gracia a través de la fe, la pregunta como es que Dios colocó esta fe en nosotros.

En Romanos 10 dice:
Romanos 10-17
8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;
13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!
16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
En este pasaje Pablo nos declara el proceso para aumentar nuestra fe usando como ejemplo como es que una persona nace de nuevo.

Se resume de esta manera; para nacer de nuevo es necesario que escuchemos la Palabra de Dios y respondamos a ella; es decir, responder a la fe que se produzca al oír la Palabra.

La fe viene cuando oímos la Palabra de Dios, no hay otro método, la fe no viene por orar, no viene por ayunar ni de ninguna otra forma.

La fe viene única y exclusivamente por oír la Palabra de Dios.

El aumentar nuestra fe es responsabilidad de nosotros.