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lunes, 12 de septiembre de 2022

Unciones y Mantos (Ed Dufresne) Capítulo 2 - Las Unciones Dentro y Sobre


Capítulo 2
Las Unciones Dentro y Sobre

Hay un verso en Isaías que dice que la unción destruye el yugo (Isaías 10:27). ¡La unción lo devasta y desaparece completamente!

También conoces el verso de Primera de Juan que se refiere a la unción dentro (1 Juan 2:20). Yo la llamo “la unción personal;” la unción personal para mi vida diaria, para guiarme y dirigirme en las cosas del Señor.

Esta unción personal inclusive me dirige a la clase de carro que debo comprar. Mira, el Espíritu Santo, el Consolador, nos guía, dirige y enseña, tal como Jesús prometió. Necesitamos escucharlo. Necesitamos desarrollar nuestra unción personal.

Cada vez que la gente recibe a Jesús como Señor de su vida, el Espíritu Santo da testimonio a su espíritu de que es un hijo de Dios, así que son nacidos del Espíritu. Ellos tienen una unción dentro, sea que hayan recibido el bautismo del Espíritu Santo con la evidencia de hablar en lenguas o no.

Otra importante tipo de unción es la unción que viene sobre nosotros. Jesús hablo de esta unción, que es para servicio, o para ayudar a otra gente. Él dijo de sí mismo: “El Espíritu del Señor está sobre mí. . . .” así que esta no es nuestra unción personal.

Jesús dijo en Lucas 4:18, 19: “Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.

En realidad, este es el llamado, corporalmente hablando, de toda la Iglesia; ¡Predicar el Evangelio!

Diferencias en las Dos Unciones

Ahora quiero tocar algunas cosas que pienso que a menudo perdemos. Por muchos años he dejado de decir completamente ciertas cosas por el simple hecho de que no puedes construir un ministerio basado en lo sobrenatural. Espero que sepas esto: No puedes construir un ministerio sobre lo sobrenatural o los dones del ministerio. Tú debes construir un ministerio sobre la Palabra de Dios.

La unción sobre viene y va, capacitándote para pararte en diferentes oficios. Pero la unción dentro viene y permanece en ti. No solo te enseña y te guía en las cosas del Señor, sino también construye un carácter en ti.

La razón por la que mucha gente no tiene carácter es porque no escuchan al Espíritu Santo.

El Espíritu Santo te dirigirá y te guiará a toda la verdad. Aunque tu deberías desarrollar esta unción más que cualquier otra, no debes “echar al bebé con el agua que lo bañaste.” Necesitamos todas esas unciones.

Unciones Dentro del Manto

El Espíritu del Señor está sobre mí. . . .” Sabemos que Jesús hizo esta declaración muchas veces. La unción vino sobre Él, cubriéndolo como un abrigo. Me gusta decir que un manto vino sobre Él. (Me gusta usar la palabra “manto”).

Hay muchos tipos diferentes de unciones en un manto. Por ejemplo, hay diferentes tipos de unciones en el manto, u oficio, del pastor.

Yo estuve alrededor de un pastor que era verdaderamente un pastor, aunque no podía predicar fuera de un saco de papeles mojados. No era ni siquiera un buen maestro. Pero, chico, ¡él podía pastorear! El amaba y sentía empatía por su gente, y la gente lo amaba.

Aunque había un centro de enseñanza justo al final de la calle y su gente iba a reuniones especiales, ellos volvían a casa para estar alrededor del pastor. ¿Por qué? Porque él tenía un manto.

Él era un pastor. Aún cuando él no podía predicar tan bien, todavía era un “alimentador.” Un pastor es un alimentador; él alimenta el rebaño.

No Juzgues a Otros Ministros

Esa es la razón por la que no deberíamos ir por todos lados juzgando diferentes ministerios, diciendo: “Parece que está seco.” La próxima vez que tengas una muerte en tu familia, llama al tele evangelista al que le enviaste todos tus diezmos. Cuando te enfermes, ve a su puerta

No lo vas a encontrar, porque ese no es su llamado o equipo. Necesitas a un pastor en un tiempo así. Necesitas darte cuenta que necesitas todas esas variedades de unciones.

Necesitamos todas esas variedades de unciones; aún a esos maestros que piensas que son “secos” porque no gritan ni escupen.

Jesús predicó: “El Espíritu del Señor está sobre mí....”
 
Fíjate que no predicó acerca de títulos. Hay muchas personas ahora que están yendo tras títulos. “¿Qué eres tú?” es la primera pregunta que mucha gente hace.

En varias iglesias, hacen que toda la gente llame a ciertos ministros por estos títulos: Apóstol Fulano, Profeta Fulano. Después de observarlos por un tiempo, podrás decir si realmente están en ese oficio o no.

Puedes tener un título, pero eres conocido por tu unción. Eres conocido por el manto que tienes y por lo que caminas. Necesitas caminar en tu manto y en tu autoridad, porque si no crees en ella, nadie creerá en ti.
De hecho, si eres un pastor, gente inescrupulosa vendrá y tratará de alejar a tu iglesia de ti.

Cediéndote a Espíritus Familiares

Una persona que conozco fue a la reunión de un profeta. Los encargados anunciaban: “Después del servicio, iremos al cuarto de atrás y este profeta le dará una palabra a cada uno.” 

Cosas como estas me molestan por el simple hecho de que no puedo encender y apagar de esa manera el don profético. Si la unción no viene y de cualquier forma tú operas, te estás cediendo a otra cosa. No te olvides, ¡los espíritus familiares saben dónde vives y todo lo demás acerca de ti!

Mi conocido fue después al cuarto trasero, y el presunto profeta le profetizó: “Tú serás un gran, gran, gran; no solo dos “grandes” sino tres, apóstol a las naciones.

Escuché la cinta. En primer lugar, nadie más que Jesucristo es grande, sino que esta “profecía” era muy atractiva para la carne. Segundo, yo ni siquiera podía hacer que esta persona asistiera regularmente a la iglesia, así que, ¿cómo podía ser esta persona un apóstol a las naciones? Le aconsejé que pusiese esa “profecía” en el estante, que era donde pertenecía. 


viernes, 27 de marzo de 2020

Sanidad Divina - Clase 5 - Como Ayudar a Otros a Ser Sanados por Dios


Clase 5
Como Ayudar a Otros a Ser Sanados por Dios
      
¿Cómo ayudar a una persona a ser sanada?

Porque a veces nos encontramos con gente enferma y no sabemos que hacer. Le decimos "te invito al culto el día domingo y nos encontramos en lunes." Y se te muere la persona durante la semana.

¿Que hacer para ayudar a una persona para que sea sanada?

Lo primero que debes hacer es saber que estás en Cristo.

Tu estás en Cristo, si Cristo en ti tú estás en Él.

La palabra Cristo significa "el ungido" y si estás en Cristo significa que estás en el Ungido y en su unción.

En 1 Juan 2:20 y 27 dice que la unción está en tí.

1 Juan 2:20, 27
20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo,  y conocéis todas las cosas.
27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

La unción del Espíritu Santo está sobre ti y la unción permanece. La unción no se va, la unción permanece en ti.

La unción está siempre contigo; si caminas para adelante la unción está contigo; si caminas para atrás la unción sigue contigo, si vas para el costado la unción continúa a tu lado. Si te acuestas la unción sigue ahí y cuando te levantas también.

En Efesios 1:13-14 dice lo siguiente: "En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria."

Cuando tú recibiste a Jesús fuiste sellado con el Espíritu Santo de la promesa. Esto no es el bautismo con el Espíritu que recibiste posteriormente; sino que en ese momento recibiste a la persona del Espíritu Santo en tí.

Al nacer de nuevo el Espíritu Santo vino a morar en tí; y cuando vino el Espíritu Santo vino la unción sobre tí; por ese motivo es que tú y yo tenemos la unción.

Tú no tendrás la unción, ¡tú ya la tienes!

¿Que es la unción? La unción es el poder de Dios para hacer lo que no puedes hacer; el poder de Dios que te capacita para hacer algo.

La palabra unción es sinónima de la palabra untar.

A quien no le gusta el pan con mantequilla, es una de las cosas que más me gusta; me pueden colocar palta, jamón, pate o mermelada y mi preferida siempre será la mantequilla.

¿Qué sucede cuando colocamos la mantequilla a un pan? ¿Cómo queda la mantequilla? Quedan juntos, unidos, pegados.

Si le echamos mantequilla a un pan, ¿se la podemos quitar? No, no podremos hacerlo, por más que tratemos y tratemos la mantequilla siempre quedará pegada al pan.

Es lo mismo que pasa contigo; tú estás en Cristo; Cristo está en ti, su unción está pegada en ti.

Un predicador decía una vez: "El Espíritu Santo esta contigo cuando tú manejas, pero cuando empiezas a manejar a más de 100 kilómetros por hora se va."

Eso es una gran falsedad; el Espíritu Santo sigue contigo; y si vas a 200 kilómetros por hora sigue contigo; y si aceleras a 300 kilómetros por hora sigue ahí, y si llegas a los 500 kilómetros por hora y te matas, y te vas al cielo; el Espíritu Santo estuvo contigo todo el tiempo, no se va en ningún momento.

El Espíritu Santo está morando en ti, la unción está sobre ti.

Ahora, lo que debemos entender es que la unción viene sobre nosotros y nos capacita para hacer algo. La unción no es solo para nosotros es también para llevarla a los demás. La unción que Dios te dio no es solo para tí sino también para que la lleves a otros lados; para poder ministrar a otras personas.

En Hechos 10:38 dice: "Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret,  y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo,  porque Dios estaba con él."

Dios ungió a Jesús de Nazaret con un propósito, en este caso particular para hacer bienes y sanar a todos los oprimidos por el diablo.

La unción vino sobre Jesús para hacer algo.

Vamos al capítulo 4 de Lucas donde nos habla más específicamente de la unción sobre Jesús.

Lucas 4:14-18
14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.
16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.
17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
18 Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido PARA...

La unción es PARA; la unción es PARA; la unción no es solo para guardártela; la unción es siempre para hacer algo.

Sigue diciendo:

Lucas 4:18-19
18 Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido PARA dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19 A predicar el año agradable del Señor.

Vemos aquí el propósito del ministerio de Jesús; predicar, liberar, sanar, dar buenas noticias.

El evangelio son siempre buenas noticias, hemos sido ungidos para predicar buenas noticias.

¿Cuál es la buena noticia para el pobre? Que en Cristo ya somos ricos. No lo seremos sino que ya lo somos.

Sea que tengas dinero o que no lo tengas ya eres rico; solo tienes que aprender a caminar en la bendición que ya está en ti.

Son buenas noticias para los pobres, no tienen que quedarse en el estado en el que están; porque por medio de Cristo ya somos ricos.

Pero también son buenas noticias para el enfermo; no tienes porque estar más tiempo enfermo; Jesús ya tomó tus enfermedades, llevó tus dolencias y por sus llagas ya fuiste curado.

El evangelio son buenas noticias para tí y para los demás; y tú haz sido llamado, haz sido ungido por Dios para hacer algo.

Sigamos leyendo Lucas 4

Lucas 4:20-21
20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Veamos lo que pasa acá; Jesús les está diciendo: "Hoy se ha cumplido delante de ustedes esta Escritura."

¿Que Escritura? Lo que dice en Isaías 61, que es lo que estaba leyendo Jesús; que la unción estaba sobre Él.

Y la unción sigue sobre Jesús porque en Hebreos 13:8 dice que Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y siempre.

Jesús no ha cambiado, el sigue haciendo lo mismo el día de hoy; pero ¿cómo lo hace hoy? A través de su cuerpo.

La iglesia es llamada el cuerpo de Cristo, Jesús es la cabeza y nosotros el cuerpo.

Efesios 1:22-23
22 Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Jesús es nuestra cabeza.

En el Salmo 133, hablando de la unción y la comunión dice lo siguiente:

Salmo 133
1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!
2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras;
3 Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

De ese mismo modo la unción viene sobre Jesús que es la cabeza y desciende sobre todo su cuerpo.

En Mateo 28:18-19 cuando habla de la autoridad del creyente dice: "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo."

Es decir, cuando Cristo resucitó, recibió toda la autoridad, y si la cabeza recibió la autoridad también la recibió su cuerpo; y lo que Jesús les está diciendo es que ya que el recibió toda la autoridad, también la tiene su cuerpo; es decir nosotros que somos la iglesia.

La cabeza no puede recibir la unción y que los pies se queden sin ella. Tú eres el cuerpo de Cristo y como tal recibiste la unción.

Tu ya tienes la unción, porque como Él es, eres tú en este mundo (Primera de Juan 4:17).

Como Cristo es, eres tú en este mundo; si Jesucristo es ungido, tu también eres ungido.

Es por eso que nos llamamos cristianos; cristiano significa uno como Cristo; o un pequeño Cristo; o como me dijo hace años un hermanos eres un cristito.

Cristo significa "el ungido"; entonces el cristiano también significa "uno que es ungido".

Al llamar a tu hermano "cristiano" le estás diciendo que es un ungido; no le estás diciendo que será un ungido; como si hablásemos de algo en el futuro sino que en el presente ya es un ungido. Es un ungido hoy.

Tú ya tienes la unción, y es por la unción que hay en ti que puedes hacer algo. Y es por esa misma unción que tu puedes hacer las obras de Jesús en esta tierra.

Tu has sido llamado para hacer las obras de Jesús en esta tierra; ¿Y cuales eran las obras de Jesús en esta tierra? Él predicaba, enseñaba y sanaba a los enfermos.

En Mateo 4:23 dice: "Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo." Y en Mateo 9:35 dice: "Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo."

Las obras de Jesús consistían en predicar, enseñar y sanar a los enfermos; y eso debemos hacer hoy porque estamos ungidos para eso.

Él nos dio el ejemplo para que también hagamos lo mismo; podemos ver esto al leer los Evangelios donde Jesús hacía estas cosas.

Tú puedes hacer también las obras de Jesús en esta tierra y ser de bendición para la gente porque tienes la unción.

En Juan 14:12 dice: "De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre."

¿Cuáles son las obras mayores de las que habla Jesús?

Cuando Jesús estuvo en la tierra ninguna persona nació de nuevo, porque el Espíritu Santo no había sido enviado porque Jesús aún no había sido glorificado.

Pero cuando Jesús murió y resucitó, el Consolador fue enviado a la tierra.

Y fue la primera vez que estuvo con los discípulos después de resucitar que Jesús que Jesús sopló sobre ellos y ellos recibieron el Espíritu Santo.

Juan 20:19-22
19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.
20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.
21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

Las mayores obras son que nosotros predicamos el Evangelio y resucitamos muertos cada día. Cada vez que predicas el Evangelio y una persona nace de nuevo, ¡tú resucitas un muerto espiritual!

Resucitamos gente que está muerta espiritualmente, los cuales estaban yendo al infierno pero que ahora han pasado de muerte a vida; sus pecados son perdonados, y ahora son salvos, ahora tienen la vida eterna; tienen el Espíritu Santo y tienen la unción, como tú.

¿Sabías que el día más traumático de Satanás fue el día de Pentecostés?

Porque ese día, cuando el Espíritu Santo se derramó sobre la iglesia, el diablo se dio cuenta y dijo: "Uyuyuy, antes era solo Jesús y ahora son 120."

Y un rato después Pedro predicó y se convirtieron 3,000 más y ahora eran 3,120.

Ese día le dio un patatús al diablo. Quedó completamente traumatizado cuando vio gente completamente ungida como Jesús.

Y tu estás entre esa gente ungida.

Hay gente que le tiene miedo al diablo pero el diablo es quien te tiene miedo a ti; porque Cristo está en ti; y por eso tu estás ungido.

Para poder ministrar a otros, tú debes saber quien eres; y si sabes quien eres podrás ministrar a otros.

Durante mis casi 40 años de cristiano he visto muchísimos cristianos derrotados, y esto sucede principalmente porque no saben quienes son en Cristo. No saben que están en Cristo, no saben que tienen la unción, no saben que tienen la autoridad. No saben que tienen el poder. ¡Algunos ni siquiera saben que tienen el Espíritu Santo!

Pero tú lo tienes.

Tu eres más que un vencedor (Romanos 8:37).

¿Que significa ser más que un vencedor? Sencillamente que alguien venció por tí y que tu estás disfrutando la victoria.

Un pastor se fue a almorzar con el evangelista que había invitado a su iglesia. Comieron una gran y abundante cena y llegó la hora de pagar la cuenta.

"Yo pago", dijo el evangelista; "No, yo pago", dijo el pastor; y así estuvieron un rato mientras los ánimos de ambos se iban caldeando.

Cuando estaban listos a golpearse. el mozo les dijo que vean la cuenta; y al verla descubrieron que estaba escrita en ella la palabra "cancelado".

Cuando preguntaron, ¿quién pago?, el mozo les señaló una mesa donde habían unos hermanos sonriéndoles.

Ellos habían disfrutado de la cena sin haber pagado nada.

Nuestra cuenta ya fue pagada, la victoria ya fue hecha, Jesucristo ya venció al diablo, y el diablo ya fue derrotado.

El diablo ya no tiene poder sobre ti, Cristo ya te dio la victoria.

Tú tienes la unción; la unción está en ti; tienes la capacidad porque Dios te la ha dado. Te la ha dado para hacer las cosas que antes no podías hacer pero que ahora si puedes.

Porque Cristo esta en ti; porque no eres tú sino Cristo en ti, porque no es tu poder sino el poder de Dios en tí; es lo que está en ti, la unción que está en ti.

A veces cuando hay varios hermanos orando por una persona y alguien sana dicen: "Fue mi mano, fue mi mano lo que la sanó."

Una vez en una reunión después de orar por una persona un pastor veía su mano, como si hubiese sido su mano lo que provocó el milagro.

¡No! ¡No es tu mano! ¡Es lo que está detrás de tú mano!

No eres tú, es el que está contigo; es el que cuando tu actúas conforme a la Palabra, la respalda con señales y prodigios.

Por eso en Marcos 16:20 cuando dice: "Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían." Lo que en realidad dice en el griego es que él Señor trabajaba juntamente con ellos confirmando la Palabra con las señales que le seguían.

Cuando tú predicas el evangelio Jesús está trabajando juntamente contigo; por eso no debes ir confiado en tus propias habilidades sino confiado en Cristo que está contigo. Porque lo que tú no puedes hacer, Él si lo hace. Además, tú con Él son la mayoría absoluta, son el equipo ganador.

Cristo en tí, tu tienes la unción.

Entonces ya sabes quien eres, eres un ungido eres un cristiano.

Ahora que ya sabes que tienes la unción veamos lo siguiente que debes hacer para ayudar a otros a ser sanados.


(Seguirá en la próxima lección)

martes, 11 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 7 - La Unción en el Ministerio Quíntuple


Clase 7
La Unción en el Ministerio Quíntuple

Existe una unción que viene sobre aquellos que Dios ha llamado y separado para el ministerio. Aunque es el mismo Espíritu Santo, la unción para pararse en un cierto oficio es diferente a la unción que viene sobre todos los creyentes.

Con la unción uno estará mejor capacitado para enseñar, predicar o hacer otras cosas.

Como vimos al principio, en el Antiguo Testamento solo eran ungidos el profeta, el sacerdote y el rey; y luego vimos que Jesús tuvo los cinco oficios del ministerio del Nuevo Testamento durante su ministerio terrenal.

Aunque los oficios del ministerio quíntuple son los principales en la iglesia; en 1 Corintios 12 y Romanos 12 encontramos otra lista de dones ministeriales; sobre los cuales llega la unción sobre aquellos son llamados a ellos.

1 Corintios 12:28
28  Y a unos puso Dios en la iglesia,  primeramente apóstoles,  luego profetas,  lo tercero maestros,  luego los que hacen milagros,  después los que sanan,  los que ayudan,  los que administran,  los que tienen don de lenguas.

Romanos 12:6-8
6  De manera que,  teniendo diferentes dones,  según la gracia que nos es dada,  si el de profecía,  úsese conforme a la medida de la fe;
7  o si de servicio,  en servir;  o el que enseña,  en la enseñanza;
8  el que exhorta,  en la exhortación;  el que reparte,  con liberalidad;  el que preside,  con solicitud;  el que hace misericordia,  con alegría.

Puede ser que una persona pueda tener más de un oficio; pero igualmente necesita descubrir cuál es su oficio y cederse a él. Entonces será usado por Dios y tendrá excelencia en su llamado.

Dios no nos llamó a todos hacer lo mismo; a veces los ministros tratamos de ser aprendices de todo y maestros de nada; abarcamos mucho y la unción no está ahí para respaldarnos.

Por ese motivo la gente se mete en problemas, e intentan funcionar en un oficio al que no han sido llamados; lo cual es muy peligroso para ellos.

Nadie es llamado a hacer todo; nos necesitamos cada uno de nosotros; conozcamos nuestro lugar y unción ministerial.


La Unción Sobre el Apóstol

Actualmente se habla mucho del ministerio del apóstol, pareciese que tenemos apóstoles hasta en la sopa, pero es bueno conocer lo que es este ministerio para no ser engañados

La palabra apóstol viene de la griega apostolos que significa uno que es enviado.

Jesucristo, que es nuestro máximo ejemplo de un apóstol, dijo en Juan 20:21: “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.”

Un verdadero apóstol siempre tiene una comisión; no es alguien que simplemente va, sino uno que es enviado.

Podemos ver esto claramente en Hechos 13 en la vida de Bernabé y Pablo.

Hechos 13:1-4
1  Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía,  profetas y maestros: Bernabé,  Simón el que se llamaba Niger,  Lucio de Cirene,  Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca,  y Saulo.
2  Ministrando éstos al Señor,  y ayunando,  dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
3  Entonces,  habiendo ayunado y orado,  les impusieron las manos y los despidieron.
4  Ellos,  entonces,  enviados por el Espíritu Santo,  descendieron a Seleucia,  y de allí navegaron a Chipre.

Aquí vemos claramente que fueron enviados por el Espíritu Santo con una misión, convertirse en apóstoles de los gentiles.

En 2 Corintios 12:12 también vemos las señales del apóstol: “Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.”

Para entrar en este oficio se debe tener una experiencia personal con el Señor, algo muy profundo y real más allá de lo ordinario; no algo de segunda mano o que viene por tradición humana.

Veamos, por ejemplo, el llamado apostólico del Pablo:

Gálatas 1:11-12
11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno,  sino por revelación de Jesucristo.

Su llamado y conversión fueron más allá de lo ordinario, su revelación vino por medio de Jesucristo, aunque no lo había conocido durante su ministerio terrenal.

La obra del apóstol es la de colocar el fundamento.

1 Corintios 3:10
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada,  yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

Efesios 2:20
20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.

Los primeros doce apóstoles pusieron el fundamento de la iglesia al ser los primeros pioneros y predicadores del Evangelio; también pusieron el fundamento de la Iglesia al recibir el Espíritu Santo.

El ministerio del apóstol abarca todos los demás dones del ministerio; su marca distintiva es la habilidad de establecer iglesias.

El apóstol tiene un equipo sobrenatural que es llamado “administración” en la lista de 1 Corintios 12:8; la traducción de Weymouth traduce este equipo como “poderes de organización,”

Hay cuatro marcas que vemos hoy en los apóstoles:

    1.     Dones espirituales sobresalientes
2.     Una profunda experiencia espiritual
3.     Poder y habilidad para establecer iglesias
4.   Habilidad para proveer un adecuado liderazgo espiritual


La Unción Sobre el Profeta

Un profeta es aquel que tiene visiones y revelaciones entre otras cosas.

Un profeta puede tener en su ministerio la unción para predicar o la de enseñar, además de por lo menos dos de los tres dones de revelación (palabra de sabiduría, palabra de conocimiento o discernimiento de espíritus) más el don de profecía. 

La unción del profeta es el mismo Espíritu Santo pero una unción diferente.

Debemos entender que hay una diferencia entre pararse en el ministerio del profeta y fluir en el don de profecía.

Todo creyente lleno del Espíritu puede profetizar y saber algo acerca de la unción para profetizar; pero no todos son profetas.

1 Corintios 14:31
31 Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.

En 1 Corintios 14:3 dice: “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.”

Por eso es que el profetizar no te hace un profeta; es el Espíritu Santo que está en ti el que te unge para profetizar, pero esa no es la unción del don ministerial del profeta. 

Cuando era joven en el Señor y asistía al grupo carismático creíamos que todo el que profetizaba era un profeta, así que nos llamábamos profetas entre nosotros, pero eso no nos hacía profetas en absoluto.

Es una unción diferente, mucho más profunda que el profetizar; es la misma unción, porque es el mismo Espíritu, pero es como si fuera multiplicada por cien.

Las personas piensan que la unción del profeta puede manifestarse cuando el profeta quiera, pero solo ocurre cuando el Espíritu así lo desea; la unción esta potencialmente ahí, pero su manifestación no es constante.

Mientras uno se prepara, estudia y se cede al Espíritu Santo, la unción estará para funcionar en ese oficio, pero no el profeta no se parará todo el tiempo en ese oficio.

No podemos controlar la unción, pero debemos aprender a fluir con ella.

Una de las características de los profetas es que en su ministerio hay señales y prodigios.

En Hechos 2:43 dice: “Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.”

El estudiar el Antiguo Testamento vemos que en la vida de los profetas ocurrieron muchas señales y prodigios; los relatos de las vidas de Elías y Eliseo son una prueba de ello.

Otra característica del profeta es que es un vidente, como se le llama a veces en el Antiguo Testamento; un vidente es alguien que ve y sabe cosas.

Por ejemplo, el apóstol Juan, fluyendo como profeta en la isla de Patmos vio el Apocalipsis.

Apocalipsis 1:9-11
9 Yo Juan, vuestro hermano,  y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
10 Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,
11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna,  Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

Entonces podemos ver algunas características del profeta

1.  Un profeta ve primordialmente visiones y revelaciones
2.     Tiene la unción para predicar o para enseñar
3.   Fluye en por lo menos dos de los dones de revelación más el don de profecía
4.   No siempre fluye en el oficio sino cuando el Espíritu quiere
5.     En su ministerio hay señales y prodigios
6.     Fluye como vidente porque ve y sabe cosas.
 

La Unción del Evangelista

Habiendo viajado como evangelista conozco acerca de esta unción, y es una de las que produce más gozo al ver la cantidad de personas que se convierten.

El evangelista tiene la unción para predicar en su ministerio; como el profeta es una unción multiplicada de la labor que debemos hacer todos los creyentes como embajadores de Cristo para cumplir con la gran comisión.

En el libro de Hechos vemos a Felipe, nuestro ejemplo del evangelista.

Felipe era inicialmente un de los diáconos elegido en Hechos 6 para servir a las mesas; cuando empieza la persecución de la iglesia lo vemos ya en su oficio ministerial de evangelista en la ciudad de Samaria.

Hechos 8:4-13
4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.
5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces;  y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8 así que había gran gozo en aquella ciudad.
9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.
10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios.
11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.
13 También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.

Aquí vemos varias características del evangelista.

Como hemos dicho antes, es un predicador, y tiene un mensaje especial, predica a Cristo.

No importa por donde empiece el evangelista finalmente acaba en Cristo, ese es su mensaje; su meta es llevar a la gente a los pies de Cristo.

Para eso Dios ha puesto en su equipo el ministerio de sanidades, en 1 Corintios 14:28 encontramos a “los que sanan”, estos son los evangelistas.

Las sanidades en el ministerio del evangelista son los que llaman la atención de la gente hacia el mensaje que predican.

A veces he discutido con la gente acerca de la importancia de las sanidades a la hora de predicar, yo les digo lo que he visto una y otra vez; es más fácil que la gente reciba a Jesús después de ser sanada, o ver alguien que aman ser sanado.

Vemos aquí que la gente de Samaria que escuchaba a Felipe estaba impactada al ver los grandes milagros y sanidades que ocurrían entre ellos, la gente venía y se convertía a Jesús.

Me acuerdo de una campaña que realice en San Javier, el primer día estábamos en el local de la iglesia y vinieron cuatro personas en muletas, les dije que dejen las muletas y salgan corriendo, al hacerlo salieron corriendo y fueron sanados; tal fue el impacto que al día siguiente tuvimos que alquilar un teatro para seguir la campaña.

Una cosa que me he dado cuenta es que el evangelista fluye en los dones de poder, me he dado cuenta de que el don de fe, el don de hacer milagros y los dones de sanidades se encuentran ahí para ayudar al evangelista para cumplir su ministerio.

No tratemos de hacer que el evangelista enseñe, no es su oficio, no tiene esa unción, traerá más problemas que beneficios, que cumpla con lo suyo y la iglesia sea llenada de gente.

Finalmente, este es un ministerio itinerante, no estará mucho tiempo en una iglesia, Dios lo moverá a otros lugares donde haya que alcanzar gente.

Veamos que pasó con Felipe en medio del avivamiento en Samaria que empezó:

Hechos 8:26-40
26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.
27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,
28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.
29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.
30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
31 El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.
32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca.
33 En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.
34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.
39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.
40 Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando,  anunciaba el evangelio en todas las ciudades,  hasta que llegó a Cesarea.

Miren lo que pasó aquí, Felipe ya terminó el trabajo en Samaria, como él no es apóstol su trabajo no es colocar el fundamento así que es enviado al desierto para predicarle al etíope, cuando acaba su trabajo, el Espíritu Santo lo arrebata y se encuentra en Azoto, desde donde anuncia el Evangelio hasta llegar a Cesarea.

Como vemos es un ministerio itinerante

Las características del oficio del evangelista son:

    1.     Tiene la unción de predicar en su ministerio
2.     Tiene el ministerio de sanidades
3.     En su ministerio fluyen los dones de poder
4.     Su mensaje es Cristo
5.     Es un ministerio itinerante


La Unción del Pastor

Este importante oficio es el más difundido dentro de la iglesia.

En Hechos 20:17 dice: “Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.”

Al principio, cuando los apóstoles empezaban una obra en una ciudad nueva y tenían que retirarse dejaban a cargo del grupo a una persona mayor o anciano.

En Hechos 20:28 Pablo nos habla de los obispos: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.”

Aquí la palabra obispo es la griega episkopos, que significa supervisor y nos habla de la función del pastor como supervisor del rebaño que el Espíritu Santo le encomienda.

Estas dos palabras, ancianos y obispos nos hablan de los pastores de las iglesias; es anciano en cuanto a su madurez y obispo en cuanto a su trabajo como supervisores de los rebaños de creyentes.

La unción del pastor viene con la labor que Dios le ha encomendado de cuidar y alimentar el rebaño que Dios le dio.

El pastor por lo general también es maestro ya que Dios le ha encomendado la alimentación de sus ovejas.

En Efesios 4:11, cuando cita a los pastores dice: “Pastores y maestros;” lo cual muestra la conexión que hay entre ambos ministerios.

En Efesios 4 vemos la labor del ministerio quíntuple; pero en particular podemos ver la del ministerio del pastor ya que él es el que se queda a cargo de la congregación local.

Efesios 4:11-15
11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.

Esto es lo que Pablo le trato de explicar a los ancianos y obispos de la iglesia de Éfeso:

Hechos 20:17-28
17 Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
18 Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia,
19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos;
20 y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros,  públicamente y por las casas,
21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
22 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer;
23 salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.
24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.
26 Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos;
27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.
28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

El pastor tiene la unción para enseñar, y en ese sentido debe anunciar todo el consejo de Dios a la congregación para que puedan crecer de manera equilibrada.

Habiendo pastoreado más de 10 años y siendo oveja por 30, ha sido evidente para mí que el pastor fluye con el don de palabra de conocimiento y de profecía en su oficio.

Cuantas veces mientras escuchaba a mi pastor compartir la Palabra era como si alguien le hubiese contado lo que yo estaba pasando, o cuantas veces lo he visto compartir por inspiración mediante el don de profecía.

Y yo he experimentado lo mismo, a veces la gente me ha preguntado: “¿Quién le contó mi problema?” Y yo ni sabía de lo que me hablaba, solo lo había dicho al predicar.

Otra cosa que me he dado claramente es que al momento de compartir la Palabra muchas veces fluyen el don de palabra de conocimiento y el de profecía.

Estando sentado bajo el ministerio de mi pastor, tantas veces en su mensaje respondía preguntas que le hacía al Señor, o me daba el consejo exacto cuando pasaba un problema, sin que él supiera nada tal como si se lo hubiera contado.

Me ha pasado varias veces que después de compartir la Palabra a la congregación que pastoreo, la gente me preguntaba, “¿Quién le contó mi problema, pastor?”

Hay una unción en el pastor para aconsejar sobrenaturalmente a la gente.

Otra característica del pastor es su corazón, lo que llamamos “el corazón de pastor”.

Jesucristo lo describió claramente en Juan 10:

Juan 10:11-15
11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.
14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

Bajo este corazón es que el pastor ama y cuida sobrenaturalmente las ovejas que él Señor le ha encomendado.

La unción del pastor tiene estas características

    1.  Tiene principalmente la unción de enseñar en su ministerio para poder alimentar a las personas bajo su cargo
2.  Tiene el corazón del pastor para amar y apacentar a sus ovejas
3.  Fluye con los dones de Palabra de conocimiento y profecía para poder aconsejar y cuidar sobrenaturalmente a su rebaño


La Unción del Maestro

La unción del maestro no es la misma que el discipular a la gente enseñándoles verdades básicas o ser maestro de escuela dominical; es el mismo Espíritu pero la unción es multiplicada en mayor grado.

El maestro fluye en la unción de enseñar; y aunque a veces lo haga a ritmo de prédica, siempre estará enseñando a la gente.

Hemos visto que la unción de enseñar explica la Palabra de una manera clara de modo que la gente pueda entender lo que dice en ella.

En Gálatas 3:1 Pablo les dice a los creyentes de esa ciudad: “¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?”

La unción del maestro presenta claramente las Escrituras de modo que la gente pueda entender lo que dice en ellas.

Es lo que pasó en el camino de Emaús, veamos lo que dijeron los discípulos:

Lucas 24:32
32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

La Palabra enseñada por el maestro siempre toca el corazón de la gente.

Otra cosa que hace el maestro es enseñar toda la Escritura

Lucas 24:25-27
27 Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

El maestro no solo toma un pasaje de la Escritura sino que va por toda para que las personas puedan entender la verdad en ella.

Veamos el verso 27 en otras versiones para entender un poco más la unción del maestro.

Arcas y Fernández
Y, empezando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les EXPLICÓ a cada uno de los pasajes de las Escrituras que se referían a él mismo.

Biblia al Día
Entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les EXPLICÓ lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Biblia en Lenguaje Sencillo
Luego Jesús les EXPLICÓ todo lo que la Biblia decía acerca de él. Empezó con los libros de la ley de Moisés y siguió con los libros de los profetas.

Biblia Latinoamericana
Y les INTERPRETÓ lo que se decía de él en todas las Escrituras, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas.

Castillian 2003
Y comenzando por Moisés, y continuando por todos los profetas, les fue INTERPRETANDO todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.

Estos versos nos muestran más claramente el maestro, explica e interpreta lo que dice la Biblia en su conjunto acerca de un tema.

Una cosa que he visto en el don del maestro, que es uno los que tengo, es que el don de profecía opera fuertemente en su ministerio, y que muchas veces al compartir la Palabra la enseñanza llega por inspiración trayendo revelación de lo que está escrito en la Palabra a los oyentes

Algo más es que aunque trae revelación, la fuente de la revelación es la Biblia y nunca trae revelación fuera de ella.

Podemos ver las siguientes características del maestro:

    1.   Tiene la unción de enseñanza en su ministerio
2.   Su fuente de enseñanza es la Biblia y no se sale de ella
3.   En su ministerio explica e interpreta la Biblia
4.  Fluye con el don de profecía mientras enseña para edificar, consolar y exhortar a la gente


Creo que estas pautas nos ayudaran a descubrir cuál es nuestro llamado y en que unción nos movemos.