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viernes, 10 de abril de 2020

La Autoridad del Creyente - Clase 5 - La Fuente de Nuestra Autoridad


Clase 5
La Fuente de Nuestra Autoridad

Nuestra autoridad empieza con la muerte y resurrección de Jesús.

Como vimos anteriormente, para levantar a Jesús de los muertos, Dios utilizó lo que hemos llamado el poder de la resurrección; que es el poder de Dios expresado en 4 palabras:

Efesios 1:19
19  y cuál la supereminente grandeza de su poder (DUNAMIS) para con nosotros los que creemos,  según la operación (ENERGEIA) del poder (KRATOS) de su fuerza (ISJUS).

Efesios 1: 19-20 (Biblia Expandida de Fe)
19 y [para que puedan conocer y entender] cuál es la extraordinaria, ilimitada y superabundante grandeza (magnitud) de Su poder inherente para con nosotros los que creemos, según la energía operativa (actividad propia) de Su poderosa fuerza,
20  que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a Su diestra en los lugares celestiales.

En ese momento se desató la más poderosa operación de Poder que se registra en la Biblia.

En esta obra poderosa no solo resucitó a Jesús sino que lo sentó a la diestra de Dios “sobre todo principado y autoridad y poder y señorío,  y sobre todo nombre que se nombra,  no sólo en este siglo,  sino también en el venidero” (Efesios 1:21).

Por eso esta poderosa obra no solo afectaba a las fuerzas demoníacas de esa época sino también a las que estaban por operar en el futuro.

Como dice Hebreos 13:8: “Jesucristo es el mismo ayer,  y hoy,  y por los siglos.” Entonces ese mismo poder esta disponible hoy, como lo estuvo ayer y lo estará por siempre.

Veamos 6 palabras de Efesios 1:19: “para con nosotros los que creemos.”

Todo ese poder desatado estaba apuntando hacia nosotros los creyentes; Dios estaba listo para delegarnos ese poder; para conferirnos esa autoridad.

Veamos ahora lo que dice en Efesios 2:1:

Efesios 2:1
1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.

Efesios 2:1 (Biblia Castilian 2003)
1 Y a vosotros, que estabais muertos por las culpas y pecados.

Efesios 2:1 (Biblia Jerusalén)
1 Y a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados.

Efesios 2:1 (Septuaginta)
1 Y a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados.

La frase “él os dio vida” no se encuentra en el griego, sino que fue aumentado por algunos traductores de la Biblia pensando que la oración estaba incompleta; sin darse cuenta estaban diciendo que el Espíritu Santo se había equivocado cuando inspiró a Pablo a escribir de esa manera, para mostrar que con Cristo los creyentes también hemos sido resucitados.

De ahí que la traducción correcta sería: “Y a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados.”

Ahora, ¿en donde encontramos el verso que controla este pasaje? En Efesios 1:20 donde dice: “Que ha operado en el Cristo, resucitándole de muertos y sentando a su diestra en los cielos.”

Luego viene un paréntesis hasta el final del capítulo, y luego dice: “Y a vosotros.”

Es decir; de la manera que Cristo, la cabeza, ha sido resucitado, también ha resucitado a la iglesia, su cuerpo.

Vayamos a Romanos 6 para ver como Pablo sigue el mismo pensamiento.

Romanos 6:3-5
3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.

Este pasaje no nos está hablando del bautismo en agua sino del bautismo en el cuerpo de Cristo de 1 Corintios 12:13.

1 Corintios 12:13
13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

Nos está hablando del nuevo nacimiento.

En el nuevo nacimiento el creyente pasa de muerte a vida y se convierte en una nueva criatura; en ese momento ese poder de resurrección opera en el creyente y hace que su espíritu, que estaba muerto, sea resucitado.

Otra cosa más ocurre:

Efesios 2:4-6
4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

No solo nos resucitó sino que nos sentó en los lugares celestiales juntamente con Cristo.

Efesios 2:6 (Biblia Expandida de Fe)
6 y nos resucitó juntamente con Él, y también con Cristo Jesús (el Ungido) nos hizo sentar [en compañía de Él] en los cielos (los lugares celestiales).

Wuest nos explica más claramente lo que es sentarse con Cristo:

“Nos hizo sentar” es la traducción de sunkadsizo, que Expositors traduce como: nos sentó (o, nos entronizó) con Él en los cielos, y comenta: “Nos hizo participantes con Él en dignidad y dominio, para que ahora y en anticipación de nuestra futura exaltación, nuestra vida y pensamientos sean levantados a los lugares celestiales donde Él reina”.

Acerca de la frase “en Cristo Jesús”, la misma autoridad dice: “No solo ‘nos sentó con Él’, sino toda la declaración es calificada por esto. Este darnos vida, esta resurrección, este sentarnos con Él toma efecto en tal manera que estamos en Él como nuestro Representante, teniendo nuestra vida y plenitud en nuestra Cabeza.”

La elevación de Cristo junto con su iglesia a los lugares celestiales no tiene otro significado de que somos participantes, es decir, compartimos ahora en este tiempo de la autoridad que hay en Él.

Como estamos sentados juntamente con Él; entonces estamos compartiendo su trono. El compartir su trono significa que participamos de la autoridad que representa.

Por ese motivo podemos ejercer autoridad sobre los poderes demoníacos para que dejen de manipular las mentes de las personas y circunstancias que nos rodean.

Entonces, podemos concluir que la raíz de nuestra autoridad se encuentra en la resurrección y exaltación de Jesucristo.

En Mateo 28:18 Vemos como es que Jesús le confirió la autoridad a los creyentes.

Mateo 28:18 (Nueva Versión Internacional)
18  Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: --Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.

Mateo 28:18 (Versión Amplificada)
18 Jesús se acercó, y rompiendo el silencio, les dijo: Se me ha dado toda autoridad (poder para gobernar) en el cielo y en la tierra.

Jesús recibió toda la autoridad para gobernar, y en el verso 19 les dijo: “Id”.

Es decir; como Jesús ya tenía toda la autoridad; y nosotros estamos sentados juntamente con Él en Su trono, en el cielo, también tenemos la misma autoridad que Él tiene.

Jesús la ganó por nosotros, y nosotros estamos juntamente con Él, participando de su trono, entonces también tenemos esa autoridad.

Dios nos ha hecho reyes, con autoridad para gobernar:

Apocalipsis 1:5-6
5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Jesús al salvarnos nos convirtió en reyes, y nos dio la autoridad para reinar.

Romanos 5:17
17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Romanos 5:17 (Versión Amplificada)
17 Porque si por la transgresión (falta, ofensa) de un solo hombre la muerte reinó por ese uno, ciertamente mucho más reinarán como reyes en vida aquellos que reciben [de Dios] la superabundante gracia (el favor inmerecido) y el regalo gratuito de la justicia [que los pone en posición correcta con Él mismo] por medio de un solo hombre, Jesucristo (el Mesías, el Ungido).

Podemos reinar como un rey lo hace en esta vida.

¿Solo reinaremos cuando estemos en el cielo? ¡No! Reinaremos como reyes en esta vida por medio Cristo Jesús.

Ese es el significado de autoridad. Cualquier cosa que el rey diga es la ley; el rey tiene la autoridad final. Somos participantes de la autoridad que tiene el trono de Cristo.

lunes, 3 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 1 - La Unción en el Antiguo Testamento


Clase 1
La Unción en el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento la unción se daba para separar a una persona para que realice un servicio especial que Dios le había encomendado; en particular era ungidos el Rey, el Sacerdote y el Profeta, en casos especiales también fueron ungidos los jueces y personas que Dios separaba para realizar tareas específicas.

También eran ungidos los utensilios del templo y sus diversas cosas en señal de consagración.

La palabra unción viene del hebreo “mashaj” que significa: “ungir, untar, consagrar”

Esta palabra aparece más de 70 veces en el Antiguo Testamento.

Su primera aparición se encuentra en Génesis 31.13:

Génesis 31:13
Yo soy el Dios de Bet-el,  donde tú ungiste la piedra,  y donde me hiciste un voto.  Levántate ahora y sal de esta tierra,  y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.

Este pasaje hace referencia a Génesis 28:

Gen 28:18-22
18  Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.
19  Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.
20  E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,
21  y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.
22  Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

Aquí vemos como Jacob hizo un voto a Jehová y ungió la piedra que había usado de cabecera en señal de consagración.

Ese es el sentido de la unción en este pasaje: consagrar algo para un fin específico.

Notemos que Jacob utilizó aceite para consagrar la piedra, y a lo largo del Antiguo Testamento vemos que el aceite fue el elemento utilizado para ungir, sea un objeto como en este caso o sobre personas como veremos más adelante.

El uso más común de mashaj en el Antiguo Testamento tiene que ver con «ungir» con el fin de apartar a alguna persona u objeto para algún ministerio o función.

Por ejemplo, veamos la unción de los recipientes y utensilios del tabernáculo:

Éxodo 29:36
36  Cada día ofrecerás el becerro del sacrificio por el pecado, para las expiaciones; y purificarás el altar cuando hagas expiación por él, y lo ungirás para santificarlo.

Aquí vemos como es que el altar debía ser ungido después del sacrificio por el pecado para santificarlo.

Éxodo 30:25-29
25 Y harás de ello el aceite de la santa unción;  superior ungüento,  según el arte del perfumador,  será el aceite de la unción santa.
26  Con él ungirás el tabernáculo de reunión,  el arca del testimonio,
27  la mesa con todos sus utensilios,  el candelero con todos sus utensilios,  el altar del incienso,
28  el altar del holocausto con todos sus utensilios,  y la fuente y su base.
29  Así los consagrarás,  y serán cosas santísimas;  todo lo que tocare en ellos,  será santificado.

En este pasaje vemos como el tabernáculo, el arca del testimonio, todos los mobiliarios y utensilios debían ser consagrados con el aceite de la santa unción.

Éxodo 40:9-11
9 Y tomarás el aceite de la unción y ungirás el tabernáculo, y todo lo que está en él; y lo santificarás con todos sus utensilios, y será santo.
10 Ungirás también el altar del holocausto y todos sus utensilios; y santificarás el altar, y será un altar santísimo.
11 Asimismo ungirás la fuente y su base, y la santificarás.

Nuevamente vemos como el tabernáculo y todos sus elementos eran ungidos para santificarlos.

Incluso en Éxodo 30 se da la receta para la preparación de este aceite santo para la consagración.

Éxodo 30:22-25
22  El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:
23  "Escoge tú mismo las mejores plantas aromáticas: unos seis kilos de la mejor mirra, unos tres kilos de canela y unos tres kilos de caña aromática;
24  unos seis kilos de casia --pesados según el peso oficial del santuario-- y tres litros y medio de aceite de oliva.
25  Haz con todo esto el aceite santo de consagrar, de la misma manera que un perfumero prepara sus perfumes. Este será el aceite santo de consagrar,

Mashaj es un término importante tanto en el pensamiento del Antiguo como del Nuevo Testamento, del cual se deriva el término mesías.

Mashaj implica la unción para un oficio o función especial.

En el Antiguo Testamento la unción venía principalmente sobre tres personas, el sacerdote el profeta y el rey.

Ya desde la época de Moisés se empezó a ungir al sumo sacerdote en función de su oficio.

Éxodo 29:4-9
4  Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión,  y los lavarás con agua.
5  Y tomarás las vestiduras,  y vestirás a Aarón la túnica,  el manto del efod,  el efod y el pectoral,  y le ceñirás con el cinto del efod;
6  y pondrás la mitra sobre su cabeza,  y sobre la mitra pondrás la diadema santa.
7  Luego tomarás el aceite de la unción,  y lo derramarás sobre su cabeza,  y le ungirás.
8  Y harás que se acerquen sus hijos,  y les vestirás las túnicas.
9  Les ceñirás el cinto a Aarón y a sus hijos,  y les atarás las tiaras,  y tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo.  Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.

Éxodo 30:30
30  Ungirás también a Aarón y a sus hijos,  y los consagrarás para que sean mis sacerdotes.

En Éxodo 40 podemos ver el momento en que Aarón y sus fueron ungidos y consagrados como sacerdotes.

Éxodo 40:12-15
12  Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión,  y los lavarás con agua.
13  Y harás vestir a Aarón las vestiduras sagradas,  y lo ungirás,  y lo consagrarás,  para que sea mi sacerdote.
14  Después harás que se acerquen sus hijos,  y les vestirás las túnicas;
15  y los ungirás,  como ungiste a su padre,  y serán mis sacerdotes,  y su unción les servirá por sacerdocio perpetuo,  por sus generaciones.

Vemos aquí que la unción significaba la separación de Aarón y sus hijos para entrar al ministerio sacerdotal para el cual Dios los había designado.

El aceite derramado sobre ellos era un tipo de la unción del Espíritu Santo, que solo venía sobre la persona en el Antiguo Pacto, ya que Jesús aun no había derramado Su sangre por nuestros pecados y venido a vivir dentro de personas.

Así que este aceite derramado significaba que la persona estaba ungida por Dios para desarrollar el ministerio u oficio al cual lo había designado.

El profeta también era ungido y separado para el ministerio que Dios le había encomendado.

1 Reyes 19:15-19
15  Y le dio Jehová: Ve,  vuélvete por tu camino,  por el desierto de Damasco;  y llegarás,  y ungirás a Hazael por rey de Siria.
16  A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel;  y a Eliseo hijo de Safat,  de Abel-mehola,  ungirás para que sea profeta en tu lugar.
17  Y el que escapare de la espada de Hazael,  Jehú lo matará;  y el que escapare de la espada de Jehú,  Eliseo lo matará.
18  Y yo haré que queden en Israel siete mil,  cuyas rodillas no se doblaron ante Baal,  y cuyas bocas no lo besaron.
19  Partiendo él de allí,  halló a Eliseo hijo de Safat,  que araba con doce yuntas delante de sí,  y él tenía la última.  Y pasando Elías por delante de él,  echó sobre él su manto.

En este pasaje Dios le dijo a Elías que unja a 2 reyes y un profeta.

Dios mandó a Elías para ungir a Eliseo para que cumpla con el ministerio de profeta; notemos que fue Dios quien lo llamó no Elías.

En el Salmo 105:15 dice: “No toquéis,  dijo,  a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.”

Es decir, Dios está llamando ungidos a los profetas; ellos tenían la unción para profetizar y traer el mensaje de Dios a la gente.

En 1 Reyes 22:14 vemos lo que hacía el profeta del Antiguo Testamento: “Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré.”

El oficio del profeta oía a Dios y traía el mensaje a la gente.

Finalmente veamos la unción para el oficio del rey.

Saúl fue ungido con aceite por el profeta Samuel cuando Dios le reveló que había sido elegido para ser rey de Israel.

1 Samuel 9:15-16, 10:1
15  Y un día antes que Saúl viniese,  Jehová había revelado al oído de Samuel,  diciendo:
16  Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín,  al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel,  y salvará a mi pueblo de mano de los filisteos;  porque yo he mirado a mi pueblo,  por cuanto su clamor ha llegado hasta mí.
1  Tomando entonces Samuel una redoma de aceite,  la derramó sobre su cabeza,  y lo besó,  y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?

Al ungir Samuel a Saúl lo estaba separando para el oficio como rey para el cual Dios lo había separado.

Posteriormente, cuando Saúl se rebeló contra Dios y trató de matar a David; David cuando tuvo oportunidad de matarlo se rehusó a hacerlo porque Saúl era “el ungido del Señor.”

1 Samuel 24:6
6  Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor,  el ungido de Jehová,  que yo extienda mi mano contra él;  porque es el ungido de Jehová.

David mismo fue ungido por Samuel para ser rey de Israel.

1 Samuel 16:1-13
1  Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl,  habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel?  Llena tu cuerno de aceite,  y ven,  te enviaré a Isaí de Belén,  porque de sus hijos me he provisto de rey.
2  Y dijo Samuel: ¿Cómo iré?  Si Saúl lo supiera,  me mataría.  Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada,  y di: A ofrecer sacrificio a Jehová he venido.
3  Y llama a Isaí al sacrificio,  y yo te enseñaré lo que has de hacer;  y me ungirás al que yo te dijere.
4  Hizo,  pues,  Samuel como le dijo Jehová;  y luego que él llegó a Belén,  los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con miedo,  y dijeron: ¿Es pacífica tu venida?
5  El respondió: Sí,  vengo a ofrecer sacrificio a Jehová;  santificaos,  y venid conmigo al sacrificio.  Y santificando él a Isaí y a sus hijos,  los llamó al sacrificio.
6  Y aconteció que cuando ellos vinieron,  él vio a Eliab,  y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido.
7  Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer,  ni a lo grande de su estatura,  porque yo lo desecho;  porque Jehová no mira lo que mira el hombre;  pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos,  pero Jehová mira el corazón.
8  Entonces llamó Isaí a Abinadab,  y lo hizo pasar delante de Samuel,  el cual dijo: Tampoco a éste ha escogido Jehová.
9  Hizo luego pasar Isaí a Sama.  Y él dijo: Tampoco a éste ha elegido Jehová.
10  E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel;  pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a éstos.
11  Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos?  Y él respondió: Queda aún el menor,  que apacienta las ovejas.  Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él,  porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.
12  Envió,  pues,  por él,  y le hizo entrar;  y era rubio,  hermoso de ojos,  y de buen parecer.  Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo,  porque éste es.
13  Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos;  y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David.  Se levantó luego Samuel,  y se volvió a Ramá.

Veamos lo que dice el Salmo 89 acerca de David:

Salmo 89:19-21
19  Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; he exaltado a un escogido de mi pueblo.
20  Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi santa unción.
21  Mi mano estará siempre con él, mi brazo también lo fortalecerá.

Dios lo escogió primero y luego lo ungió para ser rey, y desde ese momento el Espíritu Santo vino sobre David.

Veamos finalmente que Salomón también fue ungido para cumplir con el oficio de rey

1 Reyes 1:38-39
38  Y descendieron el sacerdote Sadoc,  el profeta Natán,  Benaía hijo de Joiada,  y los cereteos y los peleteos,  y montaron a Salomón en la mula del rey David,  y lo llevaron a Gihón.
39  Y tomando el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del tabernáculo,  ungió a Salomón;  y tocaron trompeta,  y dijo todo el pueblo: ¡Viva el rey Salomón!

Dios ungía y consagraba a los reyes para cumplir con su oficio.

En estos tres casos (el sacerdote, el rey y el profeta) la unción del Espíritu Santo vino sobre cada uno de ellos luego de ser ungidos con aceite para poder cumplir con el oficio que Dios les había designado.



jueves, 23 de mayo de 2013

La Autoridad del Creyente - Capítulo 4 - La Fuente de Nuestra Autoridad


Capítulo 4
La Fuente de Nuestra Autoridad

Nuestra autoridad empieza con la muerte y resurrección de Jesús.

Como vimos anteriormente, para levantar a Jesús de los muertos, Dios utilizó lo que hemos llamado el poder de la resurrección; que es el poder de Dios expresado en 4 palabras:

Efesios 1:19
19  y cuál la supereminente grandeza de su poder (DUNAMIS) para con nosotros los que creemos,  según la operación (ENERGEIA) del poder (KRATOS) de su fuerza (ISJUS).

Efesios 1: 19-20 (Biblia Expandida de Fe)
19 y [para que puedan conocer y entender] cuál es la extraordinaria, ilimitada y superabundante grandeza (magnitud) de Su poder inherente para con nosotros los que creemos, según la energía operativa (actividad propia) de Su poderosa fuerza,
20  que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a Su diestra en los lugares celestiales.

En ese momento se desató la más poderosa operación de Poder que se registra en la Biblia.

En esta obra poderosa no solo resucitó a Jesús sino que lo sentó a la diestra de Dios “sobre todo principado y autoridad y poder y señorío,  y sobre todo nombre que se nombra,  no sólo en este siglo,  sino también en el venidero” (Efesios 1:21).

Por eso esta poderosa obra no solo afectaba a las fuerzas demoníacas de esa época sino también a las que estaban por operar en el futuro.

Como dice Hebreos 13:8: “Jesucristo es el mismo ayer,  y hoy,  y por los siglos.” Entonces ese mismo poder esta disponible hoy, como lo estuvo ayer y lo estará por siempre.

Veamos 6 palabras de Efesios 1:19: “para con nosotros los que creemos.”

Todo ese poder desatado estaba apuntando hacia nosotros los creyentes; Dios estaba listo para delegarnos ese poder; para conferirnos esa autoridad.

Veamos ahora lo que dice en Efesios 2:1:

Efesios 2:1
1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.

Efesios 2:1 (Biblia Castilian 2003)
1 Y a vosotros, que estabais muertos por las culpas y pecados.

Efesios 2:1 (Biblia Jerusalén)
1 Y a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados.

Efesios 2:1 (Septuaginta)
1 Y a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados.

La frase “él os dio vida” no se encuentra en el griego, sino que fue aumentado por algunos traductores de la Biblia pensando que la oración estaba incompleta; sin darse cuenta estaban diciendo que el Espíritu Santo se había equivocado cuando inspiró a Pablo a escribir de esa manera, para mostrar que con Cristo los creyentes también hemos sido resucitados.

De ahí que la traducción correcta sería: “Y a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados.”

Ahora, ¿en donde encontramos el verso que controla este pasaje? En Efesios 1:20 donde dice: “Que ha operado en el Cristo, resucitándole de muertos y sentando a su diestra en los cielos.”

Luego viene un paréntesis hasta el final del capítulo, y luego dice: “Y a vosotros.”

Es decir; de la manera que Cristo, la cabeza, ha sido resucitado, también ha resucitado a la iglesia, su cuerpo.

Vayamos a Romanos 6 para ver como Pablo sigue el mismo pensamiento.

Romanos 6:3-5
3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.

Este pasaje no nos está hablando del bautismo en agua sino del bautismo en el cuerpo de Cristo de 1 Corintios 12:13.

1 Corintios 12:13
13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

Nos está hablando del nuevo nacimiento.

En el nuevo nacimiento el creyente pasa de muerte a vida y se convierte en una nueva criatura; en ese momento ese poder de resurrección opera en el creyente y hace que su espíritu, que estaba muerto, sea resucitado.

Otra cosa más ocurre:

Efesios 2:4-6
4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

No solo nos resucitó sino que nos sentó en los lugares celestiales juntamente con Cristo.

Efesios 2:6 (Biblia Expandida de Fe)
6 y nos resucitó juntamente con Él, y también con Cristo Jesús (el Ungido) nos hizo sentar [en compañía de Él] en los cielos (los lugares celestiales).

Wuest nos explica más claramente lo que es sentarse con Cristo:

“Nos hizo sentar” es la traducción de sunkadsizo, que Expositors traduce como: nos sentó (o, nos entronizó) con Él en los cielos, y comenta: “Nos hizo participantes con Él en dignidad y dominio, para que ahora y en anticipación de nuestra futura exaltación, nuestra vida y pensamientos sean levantados a los lugares celestiales donde Él reina”.

Acerca de la frase “en Cristo Jesús”, la misma autoridad dice: “No solo ‘nos sentó con Él’, sino toda la declaración es calificada por esto. Este darnos vida, esta resurrección, este sentarnos con Él toma efecto en tal manera que estamos en Él como nuestro Representante, teniendo nuestra vida y plenitud en nuestra Cabeza.”

La elevación de Cristo junto con su iglesia a los lugares celestiales no tiene otro significado de que somos participantes, es decir, compartimos ahora en este tiempo de la autoridad que hay en Él.

Como estamos sentados juntamente con Él; entonces estamos compartiendo su trono. El compartir su trono significa que participamos de la autoridad que representa.

Por ese motivo podemos ejercer autoridad sobre los poderes demoníacos para que dejen de manipular las mentes de las personas y circunstancias que nos rodean.

Entonces, podemos concluir que la raíz de nuestra autoridad se encuentra en la resurrección y exaltación de Jesucristo.

En Mateo 28:18 Vemos como es que Jesús le confirió la autoridad a los creyentes.

Mateo 28:18 (Nueva Versión Internacional)
18  Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: --Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.

Mateo 28:18 (Versión Amplificada)
18 Jesús se acercó, y rompiendo el silencio, les dijo: Se me ha dado toda autoridad (poder para gobernar) en el cielo y en la tierra.

Jesús recibió toda la autoridad para gobernar, y en el verso 19 les dijo: “Id”.

Es decir; como Jesús ya tenía toda la autoridad; y nosotros estamos sentados juntamente con Él en Su trono, en el cielo, también tenemos la misma autoridad que Él tiene.

Jesús la ganó por nosotros, y nosotros estamos juntamente con Él, participando de su trono, entonces también tenemos esa autoridad.

Dios nos ha hecho reyes, con autoridad para gobernar:

Apocalipsis 1:5-6
5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Jesús al salvarnos nos convirtió en reyes, y nos dio la autoridad para reinar.

Romanos 5:17
17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Romanos 5:17 (Versión Amplificada)
17 Porque si por la transgresión (falta, ofensa) de un solo hombre la muerte reinó por ese uno, ciertamente mucho más reinarán como reyes en vida aquellos que reciben [de Dios] la superabundante gracia (el favor inmerecido) y el regalo gratuito de la justicia [que los pone en posición correcta con Él mismo] por medio de un solo hombre, Jesucristo (el Mesías, el Ungido).

Podemos reinar como un rey lo hace en esta vida.

¿Solo reinaremos cuando estemos en el cielo? ¡No! Reinaremos como reyes en esta vida por medio Cristo Jesús.

Ese es el significado de autoridad. Cualquier cosa que el rey diga es la ley; el rey tiene la autoridad final. Somos participantes de la autoridad que tiene el trono de Cristo.