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jueves, 24 de enero de 2013

El Ministerio del Apóstol - Clase 15 - La Gracia Para Servir


La Gracia Para Servir

Efesios 4:7 (Biblia Expandida de Fe)
7 Pero a cada uno de nosotros (individualmente) se nos ha concedido (repartido) la gracia (el favor de Dios que nos capacita para cumplir nuestro llamado) conforme (en proporción) a la medida del don de Cristo (el Ungido).

Junto con el llamado todo creyente ha recibido una gracia específica para servir dentro del Cuerpo de Cristo y que lo capacita cumplir con aquello que Dios le ha encomendado hacer; sea como parte del ministerio quíntuple (Efesios 4:8-16) o para su funcionamiento dentro de la iglesia local (Romanos 12:3-8).
Definamos la gracia para servir:
La gracia para servir es la habilidad de Dios liberada y obrando hacia una persona capacitándolo para trabajar efectivamente en el área a la cual Dios lo ha llamado.
Es distribuida por Dios en varias medidas de acuerdo a Su elección y llamado. Uno no puede escoger tener todos ni cualquier aspecto de la gracia para servir. Uno no puede elegir ser apóstol, profeta o cualquier otro llamado; Dios es quien los coloca.
La gracia de Dios es un depósito divino que Dios coloca en una persona, y obra a través de su vida y ministerio. Uno puede ver a una persona y pensar que nunca podría hacer lo que esa persona hace; es una gracia especial que Dios puso en esa persona.
La gracia para servir es la fuente de donde salen todos los dones ministeriales y habilidades divinas que fluyen en el Cuerpo de Cristo.
Dios nos da la gracia (o gracias) para servirle en ciertas capacidades para las cuales Él nos equipa. Por eso, si descubrimos que no estamos equipados entonces es posible que no estemos llamados para hacer eso.
Romanos 1:1-5
1 Pablo,  siervo de Jesucristo,  llamado a ser apóstol,  apartado para el evangelio de Dios,
2 que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras,
3 acerca de su Hijo,  nuestro Señor Jesucristo,  que era del linaje de David según la carne,
4 que fue declarado Hijo de Dios con poder,  según el Espíritu de santidad,  por la resurrección de entre los muertos,
5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado,  para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre.

En este pasaje vemos que Pablo siempre reconocía y colocaba en primer lugar su posición de servicio. Debemos tener siempre esto en mente para que no se nos suba a la cabeza; es bien fácil caer en el orgullo.
Nosotros no entramos en el ministerio por nosotros mismos; no es cuestión de nuestras propias habilidades sino de aquel que nos llamó y equipo para la obra.
Pablo (al igual que nosotros) tenía una gracia divina para pararse en el oficio para el cual había sido llamado.
Debemos encontrar nuestro llamado para operar en esa área.
Romanos 12:3-8
3 Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,  sino que piense de sí con cordura,  conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros,  pero no todos los miembros tienen la misma función,
5 así nosotros,  siendo muchos,  somos un cuerpo en Cristo,  y todos miembros los unos de los otros.
6 De manera que,  teniendo diferentes dones,  según la gracia que nos es dada,  si el de profecía,  úsese conforme a la medida de la fe;
7 o si de servicio,  en servir;  o el que enseña,  en la enseñanza;
8 el que exhorta,  en la exhortación;  el que reparte,  con liberalidad;  el que preside,  con solicitud;  el que hace misericordia,  con alegría.

Dios trata con cada creyente de acuerdo a la gracia que le ha dado; a diferencia de la gracia salvadora y la gracia para estar firme que es la misma para todos.
El contexto del versículo 3 nos muestra que la “medida de fe” no es tanto una proporción de fe que Dios reparte en el nuevo nacimiento sino la que recibe el creyente para ir realizando su función según el don que ha recibido para bendecir al cuerpo de Cristo.

Lo que Pablo está tratando de decir es lo siguiente: “Miren, ustedes saben que yo no me enorgullezco por la medida del don de gracia que he recibido sino que pienso de mi correctamente, porque se que no fui yo sino fue Dios quien me dio la proporción necesaria de fe para realizarlo. Así que ustedes no tengan más alto concepto de sí mismos del que debieran, porque no fueron ustedes sino Dios quien les dio la medida exacta de fe para realizar la función que están realizando dentro del Cuerpo de Cristo.”
Aquí Pablo colocó el balance, todos tenemos la gracia para servir pero hay unciones mayoras que otras y Dios le dio a cada creyente una medida de fe para realizar el ministerio que nos ha encomendado.
Veamos cómo funcionan estos dones:
No toda la predicación es profecía pero la profecía puede ocurrir durante la predicación; algunos ni siquiera se dan cuenta. La percepción de la gente de los dones espirituales a menudo no es nada más que su entendimiento del paquete.
Por ejemplo, cuando hablamos del don de misericordia; todos los creyentes deberían mostrarla pero hay una gracia especial de misericordia.
El peligro ocurre cuando pensamos que por tener una inclinación hacia un área significa que no debemos servir, ni tener misericordia ni dar, ni cualquier otra función.
Recordemos que somos llamados para servir no para edificar un trono basado en nuestro depósito de gracia de un don especial.
1 Corintios 3:10
10  Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada,  yo como perito arquitecto puse el fundamento,  y otro edifica encima;  pero cada uno mire cómo sobreedifica.

La gracia ministerial es una gracia para servir; esta gracia nos capacita para ministrar y servir a Dios con efectividad; solo debemos cedernos a esa gracia.
Es posible también que Dios te haya concedido la gracia para hacer algo y no quieras cederte a ella, a pesar que Dios haya puesto en ti el depósito para poder servirlo.
1 Corintios 4:6-7
6 Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros,  para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito,  no sea que por causa de uno,  os envanezcáis unos contra otros.
7 Porque  ¿quién te distingue?  ¿o qué tienes que no hayas recibido?  Y si lo recibiste,  ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

Otro peligro es que a veces exaltamos las personalidades humanas en vez de agradecer por la gracia que hay en ellos.
Debemos entender que no hay motivo para gloriarnos ya que todo lo que hacemos es debido a la gracia que hemos recibido de Él. Cuando hacemos algo, en realidad es Dios haciéndolo a través nuestro para poder bendecir a otras personas.
1 Corintios 15:10
10  Pero por la gracia de Dios soy lo que soy;  y su gracia no ha sido en vano para conmigo,  antes he trabajado más que todos ellos;  pero no yo,  sino la gracia de Dios conmigo.

Pablo nos está diciendo aquí que el lugar donde Dios quiere llevarnos como ministros es un lugar donde estemos tan sincronizados y armonizados con Él que no sepamos si somos nosotros o la gracia de Dios que está en nosotros.
Colosenses 1:24-29
24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros,  y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo,  que es la iglesia;
25 de la cual fui hecho ministro,  según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros,  para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios,
26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades,  pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,
27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles;  que es Cristo en vosotros,  la esperanza de gloria,
28 a quien anunciamos,  amonestando a todo hombre,  y enseñando a todo hombre en toda sabiduría,  a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;
29 para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.

Al hacer la obra de Dios. Es Dios quien está actuando poderosamente en nosotros a través de Su gracia.
Marcos 16:20
20  Y ellos,  saliendo,  predicaron en todas partes,  ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían.  Amén.

Marcos 16:20 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernández)
20 Los discípulos salieron en todas direcciones a anunciar el mensaje. Y el Señor mismo les ayudaba, y confirmaba el mensaje acompañándolo con señales milagrosas.

Marcos 16:20 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
20 Y los discípulos, por su parte, salieron a anunciar por todas partes las buenas noticias del reino. El Señor Jesús los acompañaba y los ayudaba por medio de señales milagrosas, y así Dios demostraba que los discípulos predicaban el mensaje verdadero. Amén.

Marcos 16:20 (Biblia Latinoamericana)
20  Ellos, por su parte, salieron a predicar en todos los lugares. El Señor actuaba con ellos y confirmaba el mensaje con los milagros que lo acompañaban.

Jesús trabaja con nosotros cuando predicamos Su Palabra y Dios la confirma siempre con señales y milagros.

Gálatas 1:15-16
15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,
16 revelar a su Hijo en mí,  para que yo le predicase entre los gentiles,  no consulté en seguida con carne y sangre.

Dios llamó a Pablo por Su gracia, para revelar a Su Hijo en él. Eso es lo que hace la gracia revela a Su Hijo en mí y a través de mí.
Gálatas 2:7-9
7 Antes por el contrario,  como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión,  como a Pedro el de la circuncisión
8 (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión,  actuó también en mí para con los gentiles),
9 y reconociendo la gracia que me había sido dada,  Jacobo,  Cefas y Juan,  que eran considerados como columnas,  nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo,  para que nosotros fuésemos a los gentiles,  y ellos a la circuncisión.

Dios puso un Pablo una gracia apostólica para llevarles el Evangelio a los gentiles; cuando Dios coloca en alguien una gracia para servir en el interior de alguien es porque tiene un propósito exterior.
En estos versos que hemos visto de Gálatas se define la gracia para servir; cuando Dios elige revelar a Cristo en nosotros para obrar eficazmente en nuestro interior, y actuar poderosamente a través nuestro hacia una persona específica; no lo hace porque seamos gente maravillosa sino porque Dios ama a esa persona.
Efesios 3:1-8
1  Por esta causa yo Pablo,  prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles;
2  si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros;
3  que por revelación me fue declarado el misterio,  como antes lo he escrito brevemente,
4  leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo,
5  misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres,  como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:
6  que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo,  y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,
7  del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.
8  A mí,  que soy menos que el más pequeño de todos los santos,  me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.

Pablo recibió una administración de la gracia de Dios para anunciarles el evangelio a los gentiles.
La palabra que se usa para “administración” es oikonomia, que viene de oikos (casa) y nomos (ley), así que podríamos traducirla como “la ley de la casa”. Esta palabra nos habla en sentido general de la supervisión, gerencia y administración que uno tiene sobre algo.
A Pablo se le dio la responsabilidad de tener la supervisión o gerencia sobre la gracia de Dios que Dios en el sentido de que tenía que administrarla públicamente.
En el verso 6 vemos la revelación de la gracia de Dios que Pablo recibió en cuanto a su ministerio con los gentiles y la responsabilidad que tenía de predicar y enseñar esa revelación que recibió.
Nosotros también hemos recibido una administración de la gracia de Dios para servirlo específicamente en aquello para la cual hemos sido llamados.
Filipenses 1:6-7
6  estando persuadido de esto,  que el que comenzó en vosotros la buena obra,  la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
7  como me es justo sentir esto de todos vosotros,  por cuanto os tengo en el corazón;  y en mis prisiones,  y en la defensa y confirmación del evangelio,  todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.

Todos somos participantes de la gracia.
Es el Señor quien nos hace ministros; Quien nos pone en la iglesia y quien nos da la gracia para servirlo.
Cuando recibimos la gracia siempre viene con un objetivo; el objetivo de Pablo eran los gentiles; cuando recibimos la gracia nuestro objetivo es siempre ministrar a otros.
Hebreos 12:28
28 Así que,  recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.

Sirvamos a Dios agradecidos por lo que Él hizo por nosotros.
1 Pedro 4:10-11
10  Cada uno según el don que ha recibido,  minístrelo a los otros,  como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
11  Si alguno habla,  hable conforme a las palabras de Dios;  si alguno ministra,  ministre conforme al poder que Dios da,  para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo,  a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.  Amén.

Debemos administrador el don que hemos recibido a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
Wuest traduce el verso 10 de esta manera: “En cualquier calidad o cantidad que cada uno haya recibido un don, minístrelo entre ustedes como buenos mayordomos de la variada gracia de Dios.”
El término don que se usa aquí es carisma, que es un don de gracia, un don que involucra la gracia (caris) de parte de Dios como el dador; y se refiere a capacidad espiritual especial de gracia que reciben ciertos creyentes para ayudarlos a realizar a las obligaciones especiales para las cuales Dios los ha llamado.
La palabra administrador nos habla literalmente de un mayordomo, o alguien que gobierna una casa; y de la responsabilidad del uso y disposición apropiada para algo que se ha confiado al cuidado de uno.
La gracia para servir administra el don que Dios nos dio para que ministremos a otros.

sábado, 22 de diciembre de 2012

El Ministerio del Apóstol - Clase 13 - La Unción Para Enseñar


Hablemos ahora acerca de la unción para enseñar
Jesús tuvo un ministerio muy fuerte en cuanto la enseñanza, si vamos por los evangelios veremos que se pasó la mayor parte del tiempo enseñando.
En Lucas 4 vemos que desde el inicio de su ministerio terrenal Jesús empezó a empezar a enseñar:
Lucas 4:14-27
14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea,  y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos,  y era glorificado por todos.
16 Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.
17 Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18 El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19 A predicar el año agradable del Señor.
20 Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.
22 Y todos daban buen testimonio de él,  y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca,  y decían: ¿No es éste el hijo de José?
23 El les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico,  cúrate a ti mismo;  de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum,  haz también aquí en tu tierra.
24 Y añadió: De cierto os digo,  que ningún profeta es acepto en su propia tierra.
25 Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías,  cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses,  y hubo una gran hambre en toda la tierra;
26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías,  sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.
27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo;  pero ninguno de ellos fue limpiado,  sino Naamán el sirio.

Vemos aquí como Jesús enseñaba en las sinagogas, tomaba un pasaje de la Escritura y lo iba explicando.
Lucas 4:31-32
31 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo.
32 Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.

Aquí vemos la diferencia de Jesús con los otros maestros, él enseñaba con autoridad, es decir, él estaba enseñando bajo la unción.
En Marcos 1:22 volvemos a ver esto: “Y se admiraban de su doctrina;  porque les enseñaba como quien tiene autoridad,  y no como los escribas.”
Veamos el significado de estas dos palabras, enseñar y doctrina en strong:
Enseñar: didásko; forma prol. (caus.) de un verbo prim. dáo (aprender); enseñar (en la misma aplicación amplia): enseñar, instruir, aprender.
Doctrina: didajé; de didásko; instrucción (el acto o la material): doctrina, enseñanza, enseñar.
Entonces vemos que la doctrina es la enseñanza en sí y el enseñar es el acto de entregar esa doctrina a otros.
El hecho de enseñar bajo la unción era lo que le daba autoridad a la enseñanza.
En el camino a Emaús podemos ver está unción de enseñanza saliendo de Jesús hacia sus discípulos.
Lucas 24:25-32
25  Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos,  y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
26  ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas,  y que entrara en su gloria?
27  Y comenzando desde Moisés,  y siguiendo por todos los profetas,  les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
28  Llegaron a la aldea adónde iban,  y él hizo como que iba más lejos.
29  Mas ellos le obligaron a quedarse,  diciendo: Quédate con nosotros,  porque se hace tarde,  y el día ya ha declinado.  Entró,  pues,  a quedarse con ellos.
30  Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa,  tomó el pan y lo bendijo,  lo partió,  y les dio.
31  Entonces les fueron abiertos los ojos,  y le reconocieron;  mas él se desapareció de su vista.
32  Y se decían el uno al otro:  ¿No ardía nuestro corazón en nosotros,  mientras nos hablaba en el camino,  y cuando nos abría las Escrituras?

Aquí vemos la unción del maestro, vemos como al explicar la Palabra trae luz al corazón de la gente.
Notemos que Jesús les explicó directamente de la Biblia y les abrió los ojos.
Eso es lo que hace la unción para enseñar, explica la Palabra, mientras que la unción para predicar la anuncia.

martes, 11 de diciembre de 2012

El Miunisterio del Apóstol - Clase 12 - La Unción para Predicar


Parte del equipo del ministerio quíntuple es la unción.
Alguien dijo que la prueba del llamado es la unción, es decir, si Dios te ha llamado para el ministerio quíntuple, Él pondrá sobre ti la unción para realizar la obra que te ha encomendado.
De ahí se puede definir que la unción es el poder de Dios que viene sobre alguien para capacitarlo para hacer aquello para lo cual ha sido llamado.
Aunque nuestro interés en este libro es hablar del ministerio del apóstol, voy a definir la unción sobre cada uno de los miembros del ministerio quíntuple.
Pero antes de definir estas unciones veamos la unción para predicar y enseñar.

La Unción Para Predicar y Enseñar
A veces la gente me pregunta cuál es la diferencia entre predicar y enseñar; y es que por lo general cuando un ministro sale adelante para compartir la Palabra los oyentes dicen: “Está predicando”; o al final se acercan al ministro y le dicen: “Que buena estuvo la prédica”; sin diferenciar si en realidad estuvo predicando o enseñando.
Pero la verdad es que si hay diferencia entre ambas; no son lo mismo, es el mismo Espíritu pero la unción es diferente.
Bajo mi ministerio he ministrado bajo la unción de predicar y enseñar, y les puedo asegurar que son dos cosas completamente distintas.
Jesucristo mismo bajo su ministerio terrenal utilizó ambas unciones según la necesidad y l propósito del Espíritu Santo.
Mateo 4:23
23 Y recorrió Jesús toda Galilea,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Mateo 9:35
35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
En estos versos vemos que Jesús predicaba, enseñaba y sanaba a los enfermos.

Veamos el ministerio de predicación de Jesucristo.
En Marcos 1:14  dice: “Después que Juan fue encarcelado,  Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios.”
Juan el Bautista fue el precursor del ministerio de Jesucristo.
Juan 1:6-8
6 Hubo un hombre enviado de Dios,  el cual se llamaba Juan.
7Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
8 No era él la luz,  sino para que diese testimonio de la luz.

Juan, hablando de si mismo dijo lo siguiente:
Juan 1:15-27
15 Juan dio testimonio de él,  y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí,  es antes de mí;  porque era primero que yo.
16 Porque de su plenitud tomamos todos,  y gracia sobre gracia.
17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada,  pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
18 A Dios nadie le vio jamás;  el unigénito Hijo,  que está en el seno del Padre,  él le ha dado a conocer.
19 Este es el testimonio de Juan,  cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú,  quién eres?
20 Confesó,  y no negó,  sino confesó: Yo no soy el Cristo.
21 Y le preguntaron: ¿Qué pues?  ¿Eres tú Elías?  Dijo: No soy.  ¿Eres tú el profeta?  Y respondió: No.
22 Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
23 Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
24 Y los que habían sido enviados eran de los fariseos.
25 Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué,  pues,  bautizas,  si tú no eres el Cristo,  ni Elías,  ni el profeta?
26 Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.
27 Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.

Juan estaba anunciando la venida del Mesías.
Veamos un poco más acerca del ministerio de Juan el Bautista:
Marcos 1:2-9
2 Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti.
3 Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas.
4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.
5 Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.
6 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.
7 Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado.
8 Yo a la verdad os he bautizado con agua;  pero él os bautizará con Espíritu Santo.
9 Aconteció en aquellos días,  que Jesús vino de Nazaret de Galilea,  y fue bautizado por Juan en el Jordán.

En este pasaje vemos más claramente el ministerio de Juan, él fue llamado para anunciar la venida de Jesús y llamar a la gente al arrepentimiento.
Esto es lo que es la predicación es un anuncio de algo, una proclamación. No es tanto una explicación sino un anuncio.
Strong traduce el término predicar de esta manera:
kerússo; de afinidad incierta; proclamar (como proclamador público), especialmente la verdad divina (el evangelio): predicar, pregonar, proclamar, publicar, heraldo, divulgar.
Vemos que la persona que predica es como un heraldo que está proclamando, pregonando, publicando o divulgando una verdad del Evangelio.
Eso era lo que hacía Juan cuando anunciaba como un heraldo la venida de Jesús.
El Diccionario de Historia del traductor Babylon que está en internet define heraldo de esta manera:
Definición de Heraldo (Diccionario de Historia)
Durante la Edad Media, oficial de un rey, príncipe o magnate que estaba encargado de llevar mensajes de una parte a otra y de pregonar y anunciar los acontecimientos públicos importantes, como por ejemplo la proclamación de los reyes.

Esto es lo que hace la unción para predicar, esta proclamando y anunciando las verdades del evangelio para que las personas puedan conocerlas.
Veamos la predicación en la vida de Jesús:
Marcos 1:14-15
14 Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,
15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos,  y creed en el evangelio.

Vemos que la predicación de Jesús era un anuncio sencillo y claro: “Arrepiéntanse y crean el Evangelio.”
En Lucas 8:1 vemos a Jesús predicando el Evangelio: “Aconteció después,  que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas,  predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios,  y los doce con él.”
El predicar en si es un anuncio del evangelio.
En Marcos 16:15-16 vemos como Jesús enmarca la predicación dentro de la Gran Comisión: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado,  será salvo;  mas el que no creyere,  será condenado.”
El anuncio es muy sencillo: “Prediquen el evangelio, el que crea será salvo y el que no será condenado.”
Podemos ver esto claro en el potente mensaje que dio Pedro en Pentecostés (Hechos 2:14-37), podemos ver como su mensaje fue directo llevando a la gente a una decisión; no era explicación sino un anuncio de la salvación que Jesucristo hizo por ellos.
Como decía al principio yo he experimentado tanto la unción para predicar como para enseñar en mi ministerio, y les puedo decir que ambas son diferentes y se sienten de manera diferente.
Como hemos dicho la unción para predicar anuncia pero como veremos más adelante la unción para enseñar explica.
A mí me gusta ir al cine; pero hace tiempo me di cuenta que el comercial de la película es diferente a la película en sí.
El comercial te llama a ver la película, y eso es lo que hace la predicación, nos llama a conocer lo que Cristo hizo por nosotros.
La predicación es el qué, la enseñanza es el cómo.
La predicación es más alegre y vivaz; la enseñanza es más tranquila.
La predicación aviva a la gente, la enseñanza la edifica.
Son dos unciones diferentes pero el Espíritu es el mismo.
La unción para predicar levante, exhorta y motiva a la gente pero la unción para enseñar los hace pensar y reflexionar.
He visto a la gente mientras predico como es que se emocionan, gritan amenes y como que hay un avivamiento o fiesta espiritual; pero la enseña apaga un poco los amenes y mantiene a la gente tranquila, escuchando y reflexionando.
Otra cosa que he visto es que cuando el ministro está bajo la unción hay un elemento de inspiración, muchas veces fluyendo en el don de profecía para edificar, animar y exhortar a los creyentes (en especial en la unción de predicar); y de los dones de revelación para traer el mensaje a la gente con verdades frescas y nuevas (en especial en la unción para enseñar.
Innumerables veces me he preguntado ¿de dónde salió eso? Y muchas veces enseñanzas enteras han venido por inspiración.
Estaba hace pocos años enseñando en Chile acerca de sanidad divina cuando de pronto empezó a salir una nueva enseñanza acerca de cómo ministrar sanidad a otros; no era una “enseñanza nueva” pero era una revelación diferente que trajo más luz a los oyentes.
Hace unos años estaba invitado a predicar justo el día de San Valentín, y de pronto salieron estas palabras: “Estoy enamorado;” la gente se quedo callada, y empecé a predicar: “Estoy enamorado de Jesús.”
Fue una prédica por inspiración donde exaltaba la obra de Cristo en el creyente exhortando y animando a los creyentes en lo que son en Cristo.

domingo, 2 de diciembre de 2012

El Ministerio del Apóstol - Clase 10

Los Dones del Espíritu
“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.” (1 Corintios 12:7-11).
El término griego que se usa para la palabra don es carisma que según W. E. Vine significa: “Don de gracia, don que involucra gracia (caris) de parte de Dios como el dador. Se usa. . . (b) de sus dones a los creyentes por las operaciones del Espíritu Santo en la iglesia.”
Hay cosas que debemos ver en cuanto a los dones.
En primer lugar debemos entender de quien son los dones.
Los dones no son propiedad de la persona, los dones son del Espíritu Santo; la persona es un canal a través del cual los dones se manifiestan.
En segundo lugar debemos entender que el Espíritu Santo y la persona trabajan juntos para la manifestación de los domes.
La persona no es un objeto inanimado a través del cual el don se manifiesta, sino que debe cederse al Espíritu para que los dones puedan manifestarse.
Es una cooperación mutua, el Espíritu es el que da, pero la persona se cede como canal para su manifestación.
En tercer lugar vemos que el Espíritu Santo reparte los dones como quiere.
Mucha gente dice: “Yo tengo tal o cual don y los puedo usar cuando quiero.” Pero esto no es así, los dones son del Espíritu Santo y el los reparte como Él quiere y cuando quiere.
En cuarto lugar vemos que hay diversidad de dones.
En la Biblia se nombran nueve dones del Espíritu o carismas, los cuales vamos a dividir en tres grupos por cuestión de estudio.
Los dones de revelación; que son los dones que nos revelan algo: la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento y el discernimiento de espíritus.
Los dones de poder; que son los dones que hacen algo: el don de fe, el don de hacer milagros y los dones de sanidades.
Y los dones de inspiración, que son los dones que dicen algo: la profecía, los diversos géneros de lenguas y la interpretación de lenguas.

miércoles, 24 de octubre de 2012

El Ministerio del Apóstol - Clase 7


Veamos el caso de Jeremías:
Jeremías 1:4-10
4  Vino,  pues,  palabra de Jehová a mí,  diciendo:
5  Antes que te formase en el vientre te conocí,  y antes que nacieses te santifiqué,  te di por profeta a las naciones.
6  Y yo dije:   ¡Ah!   ¡ah,  Señor Jehová!  He aquí,  no sé hablar,  porque soy niño.
7  Y me dijo Jehová:  No digas:  Soy un niño;  porque a todo lo que te envíe irás tú,  y dirás todo lo que te mande.
8  No temas delante de ellos,  porque contigo estoy para librarte,  dice Jehová.
9  Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca,  y me dijo Jehová:  He aquí he puesto mis palabras en tu boca.
10  Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,  para arrancar y para destruir,  para arruinar y para derribar,  para edificar y para plantar.

En el caso de Jeremías vemos dos cosas interesantes:
La primera es que la edad no es algo relevante en el llamado; aquí Jeremías fue llamado siendo un niño; Pablo fue llamado siendo un joven y Moisés a los ochenta años; Dios elige a la persona para llevar a cabo su plan sin importar la edad.
Lo segundo es que Dios equipa al hombre para cumplir su misión en la tierra, en la vida de Jeremías es que Dios puso sus palabras en su boca.
Veamos ahora el caso de Jonás:
Jonás 1:1-3
1  Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai,  diciendo:
2  Levántate y ve a Nínive,  aquella gran ciudad,  y pregona contra ella;  porque ha subido su maldad delante de mí.
3  Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis,  y descendió a Jope,  y halló una nave que partía para Tarsis;  y pagando su pasaje,  entró en ella para irse con ellos a Tarsis,  lejos de la presencia de Jehová.

Con Jonás podemos ver que el llamado puede ser rechazado. Y es que siendo el llamado una invitación de Dios para cumplir con un propósito divino puede ser aceptado o rechazado.
Kathryn Kullman le preguntó a Dios el por qué había elegido a una mujer para llevar a cabo su ministerio de sanidad y Dios le respondió que primero había hablado con tres hombres pero todos rechazaron su llamado.
De estos casos podemos ver varias cosas respecto al llamado en el ministerio;
1. El llamado es una invitación que Dios hace al hombre para cumplir con su plan y propósito divino.
2. El llamado es específico para cada persona.
3. El llamado tiene un propósito específico asignado.
4. El llamado no es solo una invitación sino un encargo de Dios para cumplir con el propósito específico de Dios.
5. No hay una edad o periodo en la vida para cumplir con el llamado de Dios.
6. Dios equipa al hombre para cumplir con su llamado.
7. Siendo el llamado una invitación puede ser rechazado. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

El Ministerio del Apóstol - Parte 3

Siguiendo este pasaje podemos preguntar: ¿Cuándo es que fueron dados estos dones?
Efesios 4:8-10
8  Por lo cual dice: Subiendo a lo alto,  llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.
9  Y eso de que subió,  ¿qué es,  sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?
10  El que descendió,  es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
Cuando Jesús se llevó a los santos del Antiguo Testamento que estaban cautivos en el Seno de Abraham (o Paraíso), que estaba en las partes más bajas de la tierra, esperando la consumación del gran plan de redención de Dios
Una figura del Seno de Abraham o Paraíso lo encontramos en Lucas:
Lucas 16:19-31
19  Había un hombre rico,  que se vestía de púrpura y de lino fino,  y hacía cada día banquete con esplendidez.
20  Había también un mendigo llamado Lázaro,  que estaba echado a la puerta de aquél,  lleno de llagas,
21  y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico;  y aun los perros venían y le lamían las llagas.
22  Aconteció que murió el mendigo,  y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham;  y murió también el rico,  y fue sepultado.
23  Y en el Hades alzó sus ojos,  estando en tormentos,  y vio de lejos a Abraham,  y a Lázaro en su seno.
24  Entonces él,  dando voces,  dijo:  Padre Abraham,  ten misericordia de mí,  y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua,  y refresque mi lengua;  porque estoy atormentado en esta llama.
25  Pero Abraham le dijo:  Hijo,  acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida,  y Lázaro también males;  pero ahora éste es consolado aquí,  y tú atormentado.
26  Además de todo esto,  una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros,  de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros,  no pueden,  ni de allá pasar acá.
27  Entonces le dijo:  Te ruego,  pues,  padre,  que le envíes a la casa de mi padre,
28  porque tengo cinco hermanos,  para que les testifique,  a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.
29  Y Abraham le dijo:  A Moisés y a los profetas tienen;  óiganlos.
30  El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.
31  Mas Abraham le dijo:  Si no oyen a Moisés y a los profetas,  tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.
En este pasaje vemos como es que los santos del Antiguo Testamento estaban con Abraham en el Hades, que está en las partes más bajas de la tierra.
Es por eso que cuando Jesús le dijo al ladrón que hoy estaría con él en el paraíso no se refería a que iría ese día al cielo sino que descendería al Hades, a la parte llamada el Seno de Abraham.
Lucas 23:39-43
39  Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba,  diciendo:  Si tú eres el Cristo,  sálvate a ti mismo y a nosotros.
40  Respondiendo el otro,  le reprendió,  diciendo:  ¿Ni aun temes tú a Dios,  estando en la misma condenación?
41  Nosotros,  a la verdad,  justamente padecemos,  porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos;  mas éste ningún mal hizo.
42  Y dijo a Jesús:  Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
43  Entonces Jesús le dijo:  De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Pero en 2 Corintios encontramos que el Paraíso ahora estaba en el cielo:
2 Corintios 12:2-4
2  Conozco a un hombre en Cristo,  que hace catorce años  (si en el cuerpo,  no lo sé;  si fuera del cuerpo,  no lo sé;  Dios lo sabe)  fue arrebatado hasta el tercer cielo.
3  Y conozco al tal hombre  (si en el cuerpo,  o fuera del cuerpo,  no lo sé;  Dios lo sabe),
4  que fue arrebatado al paraíso,  donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.
En Colosenses podemos ver cuándo es que el Paraíso fue llevado al cielo:
Colosenses 2:13-15
13  Y a vosotros,  estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne,  os dio vida juntamente con él,  perdonándoos todos los pecados,
14  anulando el acta de los decretos que había contra nosotros,  que nos era contraria,  quitándola de en medio y clavándola en la cruz,
15  y despojando a los principados y a las potestades,  los exhibió públicamente,  triunfando sobre ellos en la cruz.
Fue en la cruz; cuando Jesús los vence es que los exhibe públicamente, como los grandes desfiles de victoria que hacían los romanos cuando tomaban una ciudad y traían de lo mejor que había en ellas. Fue en ese momento que tomo cautiva la cautividad, llevando al cielo a los santos del Antiguo Testamento.
Por ese motivo es que sucedió lo que dice en Mateo 27:52-53: “y se abrieron los sepulcros,  y muchos cuerpos de santos que habían dormido,  se levantaron; y saliendo de los sepulcros,  después de la resurrección de él,  vinieron a la santa ciudad,  y aparecieron a muchos.”
Todo esto sucedió en el momento de la resurrección, y fue después que se llevó a estos santos al cielo que dio dones a los hombres.
Viendo esto podemos afirmar también que estos dones del ministerio vienen y vinieron directamente de Cristo que luego de ser resucitado fue exaltado y sentado a la diestra de Dios.