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miércoles, 31 de julio de 2013

Lo Qué es la Fe 12 - La Fórmula Para la Fe - Tercera Parte

La Fórmula Para la Fe 
Tercera Parte


Paso 3
No Consideres las Circunstancias Adversas

2 Corintios 4:17-18
17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;
18  no mirando nosotros las cosas que se ven,  sino las que no se ven;  pues las cosas que se ven son temporales,  pero las que no se ven son eternas.

No debemos asustarnos ni sentirnos derrotados cuando vemos una circunstancia adversa; la tribulación que pasamos es momentánea, leve y fugaz. Aunque sea real para nosotros, no pongamos nuestros ojos en las cosas naturales, sino en las espirituales; pongamos los ojos en las promesas de la Palabra de Dios las cuales nos conceden la victoria.

Abraham no consideró las circunstancias adversas, no consideró su cuerpo ni su edad, solo consideró la promesa que Dios le había hecho y finalmente consiguió el deseo de su corazón, su hijo Isaac.

Veamos lo que pasó con Pedro en el mar cuando enfrentó las circunstancias adversas..

Mateo 14:22-32
22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 
23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 
24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. 
25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 
26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 
29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 
30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 
32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.

Aquí está Pedro en medio de la tormenta, ve una silueta que camina en medio del mar y piensa con los otros discípulos que es un fantasma, y todos empiezan a gritar asustados, porque había una vieja superstición entre la gente de mar que si veían un fantasma caminando en medio del mar significaba la muerte de todos los ocupantes de la barca.
Pero Jesús les grita no teman, soy yo, y Pedro le dice: “Señor, si eres tu manda que yo vaya a ti sobre las aguas.” Y Jesús le dice: “Ven”.
Al oír la palabra de Jesús, Pedro se tira al mar y empieza a caminar sobre el mar, cada paso que da está mas cerca de Jesús, poco a poco se va acercando a él, mientras sus ojos están fijos en Jesús; pero de pronto se da cuenta que esta caminando en el mar, empieza a ver las olas, el viento, la tormenta y empieza a hundirse; ha sacado sus ojos de Jesús y lo a puesto en las circunstancias.
Entonces grita: “Jesús, sálvame”; y Jesús solamente extiende sus brazos y lo recata.

Su bendición estaba tan solo a “un brazo” de conseguirse, él había estado considerando las palabras de Jesús, pero el considerar las circunstancias adversas lo sacó de su bendición.
Tantas veces estamos listos para recibir la bendición de Dios pero al considerar los problemas y las circunstancias nos salimos de la bendición.
Consideremos a Abraham el “no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”. Abraham solo miraba la promesa que Dios le había hecho.
No consideremos las circunstancias que nos rodean sino la Palabra de Dios.


Paso 4
Alaba a Dios Por la Respuesta

Esto es lo que hizo Abraham, el se fortaleció en fe dando gloria a Dios.
Eso es lo que debemos hacer nosotros; si hemos encontrado la promesa, hemos creído que hemos recibido, y no estamos considerando las circunstancias adversas, ahora nos toca alabar a Dios por la respuesta.
1 Tesalonicenses 5:18
18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 

Debemos dar gracias en todo, no por todo; no le damos las gracias a Dios por los problemas, sino porque él es fiel en darnos las cosas que el ha prometido.

Filipenses 4:6
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 

Filipenses 4:6 (Biblia Amplificada de Fe)
6 No se angustien, ni preocupen, ni estén ansiosos por nada, sino más bien presenten sus peticiones a Dios en cualquier circunstancia [que tengan], mediante la oración y la súplica, acompañadas de acción de gracias.

Mantengamos firmes dando gracias a Dios sabiendo que Dios ha recibido las peticiones que le hemos hecho y que ya nos concedió lo que le hemos pedido.
Si funcionó con Abraham también funcionará contigo. 



lunes, 29 de julio de 2013

Lo Qué es la Fe 11 - La Fórmula Para la Fe - Segunda Parte

Paso 2
Cree la Palabra


Ya encontraste la promesa, así que ahora debes de creerla. 

Marcos 11:24
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Marcos 11:24 (Biblia del Pueblo de Dios)
24 Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán.

Marcos 11:24 (Nueva Biblia de los Hispanos)
24 Por eso les digo que todas las cosas por las que oren y pidan, crean que ya las han recibido, y les serán concedidas.

De nada te sirve encontrar la promesa si es que no crees que ya es tuya. Dios ya te la concedió, si tu has creído que las cosas que le has pedido a Dios ya son tuyas, no hay duda van a llegar a ti.

Hebreos 11:6
6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Debes acercarte a Dios sabiendo que hay un Dios que esta a tu favor, que Él recompensa a los que le buscan.

Marcos 9:14-27
14 Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos. 
15 Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. 
16 El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? 
17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, 
18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. 
19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. 
20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. 
21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. 
22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. 
23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. 
24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. 
25 Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. 
26 Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. 
27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.

Aquí vemos a un hombre en necesidad, tiene un hijo endemoniado y enfermo; ha ido donde los discípulos de Jesús para ver si podían hacer algo pero no lograron nada.
Entonces viene Jesús y el hombre le dice: “Mi hijo está endemoniado, y tus discípulos no han podido hacer nada pero SI TU PUEDES HACER ALGO ven y ayúdanos.”
Jesús se molestó y le dijo: “¿Cómo que si puedo hacer algo? ¡Todo es posible para el que cree!"
Este hombre pensaba: “Los discípulos de Jesús no han podido, quizás Jesús pueda”. Jesús le respondió: “La sanidad de tu hijo no me corresponde a mi sino a ti, tu me estás tratando de echar la responsabilidad, pero la pelota está en tu cancha, TU ERES el que debes creer.”
Estas palabras sacudieron al hombre quien le dijo: “Creo Jesús, ayúdame a estar firme.” 
En ese momento el hombre se puso dé acuerdo con Jesús y le abrió las puertas para que pudiese sanar a su hijo.
Si hemos encontrado la promesa, nos corresponde creer que ya es nuestra.






martes, 15 de enero de 2008

La Fórmula Para La Fe - 4

Paso 3
No Consideres las Circunstancias Adversas

2 Corintios 4:17-18
17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;
18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

No debemos asustarnos ni derrotarnos cuando vemos una circunstancia adversa; la tribulación que pasamos es momentánea, leve y fugaz. Aunque sea real para nosotros, no pongamos nuestros ojos en las cosas naturales, sino en las espirituales; pongamos los ojos en las promesas de la Palabra de Dios las cuales nos conceden la victoria.

Abraham no consideró las circunstancias adversas, no consideró su cuerpo ni su edad, solo consideró la promesa que Dios le había hecho y finalmente consiguió el deseo de su corazón, su hijo Isaac.

Veamos lo que pasó con Pedro en el mar cuando enfrentó las circunstancias adversas..

Mateo 14:22-32
22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.
23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.
24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.
25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.
30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.


Aquí está Pedro en medio de la tormenta, ve una silueta que camina en medio del mar y piensa con los otros discípulos que es un fantasma, y todos empiezan a gritar asustados, porque había una vieja superstición entre la gente de mar que si veían un fantasma caminando en medio del mar significaba la muerte de todos los ocupantes de la barca.

Pero Jesús les grita no teman, soy yo, y Pedro le dice: “Señor, si eres tu manda que yo vaya a ti sobre las aguas.” Y Jesús le dice: “Ven”.

Al oír la palabra de Jesús, Pedro se tira al mar y empieza a caminar sobre el mar, cada paso que da está mas cerca de Jesús, poco a poco se va acercando a él, mientras sus ojos están fijos en Jesús; pero de pronto se da cuenta que esta caminando en el mar, empieza a ver las olas, el viento, la tormenta y empieza a hundirse; ha sacado sus ojos de Jesús y lo a puesto en las circunstancias.

Entonces grita: “Jesús, sálvame”; y Jesús solamente extiende sus brazos y lo recata.

Su bendición estaba tan solo a “un brazo” de conseguirse, él había estado considerando las palabras de Jesús, pero el considerar las circunstancias adversas lo sacó de su bendición.

Tantas veces estamos listos para recibir la bendición de Dios pero al considerar los problemas y las circunstancias nos salimos de la bendición.

Consideremos a Abraham el “no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”. Abraham solo miraba la promesa que Dios le había hecho.

No consideremos las circunstancias que nos rodean sino la Palabra de Dios.

jueves, 6 de diciembre de 2007

La Fórmula Para la Fe

La Fórmula Para la Fe

(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido
- Romanos 4:17-21

En este pasaje podemos ver los cuatro pasos que siguió Abraham para conseguir el hijo que deseaba. Si seguimos estos pasos también conseguiremos las cosas que deseamos recibir de Dios.