lunes, 7 de octubre de 2013
Recibiendo el Poder de Dios - El Nuevo Nacimiento
martes, 6 de abril de 2010
Como Conectarse al Poder de Dios
Como Conectarse al Poder de Dios
Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.
Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús.
Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?
Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.
Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios. Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas.
Lucas 5:17-26
En el verso 17 dice que: “...el poder de Dios estaba con el presente para sanar”.
Hace unos años cuando iba a la ciudad de Calama, partiendo de Antofagasta, en Chile, pasamos por el negocio del hermano John, teníamos una sed bárbara y queríamos comprar algo para tomar.
Cuando bajamos lo vi cojeando y le pregunte si quería ser sanado, como el me dijo que si, le dije que corriese en medio de la calle, y mientras lo hizo recibió su milagro.
El tenía un pedazo hueso de la pierna que le faltaba y mientras corrió Dios le dio un hueso nuevo.
El poder de Dios estaba en la calle, el poder de Dios esta presente en todos lados.
En el relato de la mujer que tenía el flujo de sangre podemos ver esto más claramente.
Lucas 8:43-48
43 Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada,
44 se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.
45 Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?
46 Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí.
47 Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada.
48 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.
Jesús está aquí preguntando: “¿Quién me ha tocado?”; Pedro que siempre veía las cosas naturales se molesta y le dice: “Aquí hay una multitud, además estamos nosotros, cualquiera puede haberte tocado, como es que preguntas: ¿Quién me ha tocado?”
Jesús le respondió: “No Pedro, este toque es un toque diferente, es un toque que se ha conectado a mi poder y ha recibido un milagro.”
Mucha gente tocó a Jesús ese día pero solo una se conectó al poder sanador. Una mujer con un toque de fe activó el poder sanador de Dios.
Ese toque de fe que fueron su fe más sus acciones le trajeron ese día su sanidad.
Un pastor de Llay Llay, ciudad que queda en la cordillera central de Chile, me invitó a predicar a su iglesia luego de ver las sanidades que hubieron en una campaña en la que predique.
El le contó a su hija lo que vio y ella empezó a decir: “Hoy voy a recibir mi milagro, ¡este es mi día!”
Ella tenía displasia que es una enfermedad que hace que una pierna esté más corta que la otra. En su caso la diferencia era grande, pues eran más de cinco centímetros de diferencia.
En la tarde se encontró con su doctor quien le dijo: “¿Qué haces caminando? Tu debería ir en silla de ruedas sino tu daño será irreparable y te raerá complicaciones.” Ella le dijo, no doctor, mi Dios me sana hoy.”
La fe de esa joven se estaba expresando en sus palabras.
A la hora de ministrar ella pasó adelante y recibió su milagro, las dos piernas se igualaron delante de toda la congregación, varias personas recibieron a Jesús al ver una obra tan portentosa.
Ella se conectó al poder de Dios y recibió su milagro.
Esto fue lo que hicieron el paralítico y sus cuatro amigos.
En Lucas 5:20 dice que Jesús vio la fe de ellos.
¿Cómo es que pudo verla? Por medio de las acciones de ellos.
Ese día había tanta gente en la casa que era imposible entrar en ella, así que ellos hicieron un hueco en la pared y bajaron al paralitico por él. Además el paralítico debió tener fe para dejarse bajar por el techo.
La gente pudo ver la fe de ellos; algunos incluso la sintieron al caer pedazos de techo sobre sus cabezas.
Ese fue el momento en que el poder de Dios se activó; la acción provocó que el poder de Dios se activase y trajera la sanidad para el paralítico. La fe que había en ellos se demostró por medios de sus acciones y produjo el milagro que necesitaban.
Recibe hoy también tu milagro, conéctatele al poder de Dios por medio de la fe en la Palabra y actúa conforme has creído.
Y recibirás tu milagro hoy, tal como lo recibieron el paralítico y la mujer del flujo de sangre.
viernes, 12 de septiembre de 2008
Jesucristo, el Ungido - Parte 5
Lucas 4:14-21
14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.
16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.
17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
18 Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19 A predicar el año agradable del Señor.
20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.
En el verso 14 vemos que Jesús “volvió en el poder del Espíritu”.
La palabra poder es dunamis, que significa: “fuerza, poder milagroso (por lo general por implicación un milagro en sí mismo): eficacia, fuerza, impetuoso, maravilla, milagro, capacidad, dar, poder, poderosamente, potencia, potestad.”
Jesús entró a la sinagoga y empezó a leer el pasaje de Isaías 61 donde habla acerca de la unción sobre el Mesías.
Isaías 61:1-2
1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová. . . .
Y luego les dice algo que sacudió a los presentes:
Lucas 4:21 (Nueva Versión Internacional)
21 Y él comenzó a hablarles: “Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes."
Jesús les está diciendo: “Yo Soy el Mesías que ustedes están esperando; la unción esta sobre Mí.”
Jesús recibió la unción del Espíritu Santo sin medida para:
1. Para dar buenas nuevas a los pobre.
2. Para sanar a los quebrantados de corazón.
3. Para pregonar libertad a los cautivos.
4. Para dar vista a los ciegos.
5. Para poner en libertad a los oprimidos.
Este es el evangelio que debía predicar el ungido con la plenitud de la unción y el poder del Espíritu Santo.
sábado, 21 de junio de 2008
El Avivamiento Ya Empezó
Santiago 5:7-8
7 Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.
8 Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.
Durante años la iglesia ha estado orando por avivamiento, sin darse cuenta que los creyentes estamos en medio de él.
Como dijo mi pastor, Jim Andrews, en un seminario: “La gente siempre está hablando acerca de el avivamiento que está por venir, pero en todos los lugares que he ido ha habido conversiones, sanidades y la gente ha recibido el bautismo del Espíritu Santo... yo siempre llevo el avivamiento donde voy.”
Recientemente estuve en Chile, donde pude ver el cumplimiento de estas palabras en cada iglesia donde estuve; sanidades, milagros prodigios, Dios obrando en medio de la gente.
Y ante todo ver a la gente viniendo a los pies de Cristo cuando el evangelio era predicado.
Esta es una gran verdad, siempre llevamos el avivamiento donde vamos, cuando la iglesia se de cuenta arrasaremos al mundo con el poder de Dios.
Ciertamente hemos tenido grandes despertares en el pasado cuando grandes hombres de Dios han redescubierto verdades que habían sido olvidadas y estas han sido restauradas a la iglesia.
Verdades como la justificación por fe a través de Martín Lutero y los reformadores del Siglo XV, el bautismo del Espíritu Santo con Charles Parham, Wiliam Seymour y los padres del avivamiento pentecostal en la misión de la Calle Azusa Street a principios del siglo XX; el avivamiento de sanidad con John G. Lake y luego con los evangelistas del avivamiento de sanidad de los años 50, luego el movimiento carismático que comenzó en la década de los 60 y mas adelante el movimiento de fe con Kenneth Hagin y luego Kenneth Copeland; para entrar en el avivamiento de la gloria de Dios; un despertar del poder de Dios en el cual hemos empezado a entrar; la lluvia temprana y tardía, la última gran cosecha.
Debemos saber de donde venimos de donde venimos, para saber donde estamos y a donde vamos.
Tomemos nuestro lugar en este avivamiento que ya empezó.