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jueves, 6 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 4 - La Unción del Espíritu Santo En el Creyente


Clase 4
La Unción del Espíritu Santo En el Creyente

Muchos creyentes piensan que cuando reciben a Jesús, reciben toda la experiencia que tendrán en su vida con el Espíritu Santo que tendrán en su vida. Nada más lejos de la verdad.

Al momento de recibir a Jesús recibimos al Espíritu Santo; que viene a ser las arras de nuestra herencia; es decir la garantía que tenemos la vida eterna

Efesios 1:13-14 (RV60)
13  En él también vosotros,  habiendo oído la palabra de verdad,  el evangelio de vuestra salvación,  y habiendo creído en él,  fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14  que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida,  para alabanza de su gloria.

Efesios 1:14 (BL95)
14  Que es el anticipo de nuestra herencia. Por él va liberando al pueblo que hizo suyo, para que al fin sea alabada su Gloria.

Efesios 1:14 (PDT)
14  El Espíritu es como un adelanto o una garantía de que recibiremos lo que Dios prometió. La promesa de Dios llegará cuando se complete nuestra liberación, y así podremos alabar a Dios por su grandeza.

Efesios 1:14 (BLS)
14  Lo recibieron como prueba de que Dios cumplirá su promesa cuando haya liberado totalmente a los que formamos su pueblo. Por eso, alabamos la grandeza de Dios.

Estas arras son un adelanto, anticipo y prueba que nos garantiza que recibiremos la herencia que nos ha prometido.

Tener el Espíritu Santo es lo que nos hace hijos de Dios.

Juan 4:13-14 (RV60)
13  Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua,  volverá a tener sed;
14  mas el que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás;  sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:14 (Castillian)
14  En cambio, nunca más tendrá sed aquel que beba del agua que yo ofrezco, porque el agua que yo le daré se convertirá en su interior en una fuente inagotable de vida eterna.

Juan 4:14 (DHH)
14  Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna.

La primera obra del Espíritu Santo en el creyente es el nuevo nacimiento, el el cual el Espíritu Santo viene a vivir en el interior del creyente.

Juan 14:15-17 (RV60)
15  Si me amáis,  guardad mis mandamientos.
16  Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre:
17  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Jesús les dijo a sus discípulos que el Espíritu Santo moraba con ellos pero que muy pronto iba a estar dentro de ellos.

Ezequiel 36:26-27 (RV60)
26  Os daré corazón nuevo,  y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros;  y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,  y os daré un corazón de carne.
27  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu,  y haré que andéis en mis estatutos,  y guardéis mis preceptos,  y los pongáis por obra.

Esta es la promesa que Dios había hecho a través del profeta Ezequiel, que el Espíritu Santo iba a vivir en los creyentes.

El hombre estaba muerto espiritualmente debido al pecado, su corazón estaba muerto y era como una piedra, pero Dios prometió un cambio el corazón del hombre iba a ser renacido.

Esto fue lo que Jesús le explicó a Nicodemo en Juan 3:

Juan 3:1-8 (RV60)
1  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo,  un principal entre los judíos.
2  Este vino a Jesús de noche,  y le dijo: Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él.
3  Respondió Jesús y le dijo: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de nuevo,  no puede ver el reino de Dios.
4  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?  ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre,  y nacer?
5  Respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios.
6  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8  El viento sopla de donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Evidentemente Nicodemo no entendió lo que le estaba diciendo Jesús. Pensaba que Jesús estaba hablando de un nacimiento físico; pero Jesús le empieza a explicar que estaba hablando del renacimiento del espíritu humano.

Jesús le siguió explicando más del plan de salvación

Juan 3:9-15 (RV60)
9  Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?
10  Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel,  y no sabes esto?
11  De cierto,  de cierto te digo,  que lo que sabemos hablamos,  y lo que hemos visto,  testificamos;  y no recibís nuestro testimonio.
12  Si os he dicho cosas terrenales,  y no creéis,  ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
13  Nadie subió al cielo,  sino el que descendió del cielo;  el Hijo del Hombre,  que está en el cielo.
14  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,  así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

Aquí encontramos el plan de salvación; primero le dice que Él es el enviado, el Hijo de Dios, que descendió del cielo para traer salvación a los hombres.

Luego le dice que Él tenía que tomar la naturaleza pecaminosa y satánica del hombre a fin de poder ser nuestro substituto y morir por nosotros en la cruz.

El toma la figura de la serpiente de bronce que Moisés hizo en el desierto para salvar al pueblo de Israel de la picadura de las serpientes.

Números 21:4-9 (NVI)
4  Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del Mar Rojo, bordeando el territorio de Edom.  En el camino se impacientaron
5  y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés: ¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida!
6  Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran,  y muchos israelitas murieron.
7  El pueblo se acercó entonces a Moisés, y le dijo: Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti.  Ruégale al Señor que nos quite esas serpientes. Moisés intercedió por el pueblo,
8  y el Señor le dijo: Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren, vivirán.
9  Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos,  miraban a la serpiente de bronce y vivían.

La serpiente de bronce colgada de un hasta tiene varias simbologías: la serpiente es un tipo de Satanás, el asta en que fue colgada significa la maldición y el bronce nos habla de la naturaleza humana.

Gálatas 3:13 (Castillian)
13 Pero Cristo nos ha liberado de la maldición de la ley mosaica, cargando sobre sí mismo, al morir en la cruz, la maldición que a nosotros nos correspondía, porque dicen las Escrituras: "Maldito el que muere colgado en un madero".

Gálatas 3:13 (JER)
13 Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: “Maldito todo el que está colgado de un madero.”

Jesús en la cruz tomó nuestra naturaleza de pecado, que era la naturaleza del diablo y se hizo maldición por nosotros para poder darnos vida.

2 Corintios 5:21(BL95)
21  Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no cometió pecado, para que así nosotros participáramos en él de la justicia y perfección de Dios.

2 Corintios 5:21(BLS)
21  Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.

2 Corintios 5:21(Castillian)
21  Porque Dios tomó a Cristo, que de sí mismo no conocía el pecado, y le hizo cargar con el nuestro como si fuera suyo; de esta forma, a nosotros, libres ya de toda culpa, Dios nos declara justos.

2 Corintios 5:21(LXX)
21  Al que no conocía pecado, por nosotros pecado hizo, para que nosotros nos hiciésemos justicia de Dios en él.

2 Corintios 5:21(DHH)
21  Cristo no cometió pecado alguno; pero por causa nuestra, Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Cristo.

Jesús que nunca conoció ni cometió pecado, Dios hizo que por nosotros tome, cargue y se haga pecado, para de esa manera nos declare inocentes y justos, para poder participar de su justicia y perfección.

Eso ocurrió cuando Jesús fue levantado en la cruz como la serpiente de bronce en el asta; Él tomó nuestra naturaleza en si mismo y se hizo pecador para poder declararnos justos delante de Dios.

Volvamos a Ezequiel 36:

Ezequiel 36:26-27 (NBLH)
26  "Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
27  "Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas.

En el nuevo nacimiento, al recibir nuestra justificación, Dios coloca su Espíritu en nosotros y recibimos un nuevo espíritu eso fue lo que sucedió con los apóstoles:

Juan 20:19-22 (Castillian)
19 Aquel mismo día primero de la semana, al caer la noche, se reunieron los discípulos. Tenían las puertas cerradas por temor a los dirigentes judíos, pero de pronto se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ¡Paz a vosotros!
20  Después les mostró las manos y el costado, y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Él siguió diciéndoles:
21  Del mismo modo que el Padre me envió, también yo os envío a vosotros.
22 En seguida sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos y les dijo “Recibid el Espíritu Santo”, ellos recibieron el Espíritu Santo.

En ese momento ellos nacieron de nuevo.

En la segunda obra el Espíritu Santo hace que de nuestro interior corran ríos de agua viva, es decir ya esta dentro.

Esta obra iba a ocurrir después que Jesucristo fuese glorificado, es decir, muerto resucitado, ascendido al cielo y sentado a la diestra de Dios.

Pedro lo explicó de esta manera:

Hechos 2:33 (RV60)
33  Así que,  exaltado por la diestra de Dios,  y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo,  ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Hechos 2:33 (PDT)
33  Jesús fue llevado al cielo y ahora está a la derecha de Dios. El Padre, según su promesa, le dio el Espíritu Santo. Jesús lo ha derramado sobre nosotros; eso es lo que ustedes ven y oyen ahora.

Jesús ya fue llevado al cielo y sentado a la diestra de Dios, por eso el Padre le dio el Espíritu Santo según su promesa y Él lo derramó sobre los creyentes.

Vayamos a Juan 7:38:

Juan7:38 (BLS)
38  Ríos de agua viva brotarán del corazón de los que creen en mí. Así lo dice la Biblia.

Juan7:38 (NBLH)
38  El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.

Juan7:38 (LXX)
38  El que cree en mí, según dijo la Escritura; ríos de su vientre fluirán de agua viva.

Juan7:38 (LXX)
38  Las Escrituras dicen que del interior del que cree en mí saldrán ríos de agua viva.

Vemos que del corazón, interior, vientre, de lo más profundo del ser de los creyentes iban a correr, brotar, salir y fluir ríos de agua viva.

En Lucas 24:49 vemos para qué son esos ríos de agua viva que iban a correr de los creyentes:

Lucas 24:49 (RV60)
49  He aquí,  yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros;  pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén,  hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Lucas 24:49 (NVI)
49  Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre;  pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.

Lucas 24:49 (Scio)
49  Y yo envío al prometido de mi Padre sobre vosotros. Mas vosotros permaneced aquí en la ciudad, hasta que seais vestidos de la virtud de lo alto".

Estamos viendo que la promesa del Padre es el Bautismo con el Espíritu Santo,

En este pasaje nos dice que ellos iban a ser investidos, vestidos y revestidos del poder y la virtud que vendría de lo alto.

Veamos primero la palabra que define poder y virtud

δύναμις dúnamis; de G1410; fuerza (lit. o fig.); espec. poder milagroso (por lo general por impl. un milagro en sí mismo):-eficacia, fuerza, impetuoso, maravilla, milagro, capacidad, dar, poder, poderosamente, potencia, potestad.

Esta palabra dunamis nos habla de tener capacidad para  poder para hacer milagros.

Veamos la palabra para investidos, vestidos y revestidos:

νδύω endúo; de G1722 y G1416 (en el sentido de hundir en un vestido); investir con ropa (lit. o fig.):-poner, revestir, vestir, investir.

Me parece que cuando habla de hundirse en un vestido, es como ponerse un vestido más grande que uno, de manera que se es cubierto completamente.

Luego vemos que este poder nos habla de una obra exterior, que nos cubre.

Antiguamente se decía que ciertos ministros tenían “mantos” que los cubrían, hablando de la unción específica que tenían para realizar el ministerio que Dios les había encomendado, recordando el manto de Elías que cayó sobre Eliseo para ser su sucesor en el ministerio.

Eso es lo que ocurre cuando recibimos el bautismo con el Espíritu Santo, el poder milagroso de Dios nos cubre como un manto que nos rodea completamente.

Los 4 evangelios relatan como Jesús recibió el bautismo con el Espíritu:

Mateo 3:13-17 (RV60)
13  Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán,  para ser bautizado por él.
14  Mas Juan se le oponía,  diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti,  ¿y tú vienes a mí?
15  Pero Jesús le respondió: Deja ahora,  porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.
16  Y Jesús,  después que fue bautizado,  subió luego del agua;  y he aquí cielos le fueron abiertos,  y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma,  y venía sobre él.
17  Y hubo una voz de los cielos,  que decía: Este es mi Hijo amado,  en quien tengo complacencia.

Este relato lo encontramos en: Marcos 1:9-11, Lucas 3:21-22 y Juan 1:32-33.

En Lucas 4 podemos ver como Jesús recibió este poder dunamis luego que fue bautizado por Juan en el Jordán.

Lucas 4:14 (RV60)
14  Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea,  y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Aquí la palabra poder es dunamis; veamos en que consistía este dunamis:

Lucas 4:16-21 (RV60)
16  Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.
17  Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18  Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19  A predicar el año agradable del Señor.
20  Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21  Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

En el verso 18 vemos que el Espíritu Santo estaba sobre Él para ungirlo para que realice el ministerio que Dios le había encomendado.

Otra cosa que vemos es que Jesús no hizo ningún milagro hasta ser Bautizado con él Espíritu Santo. Jesús fue vestido con el manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo; nosotros también seremos vestidos con ese manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo.

Ese es el mismo poder que viene sobre nosotros cuando recibimos el Bautismo con el Espíritu Santo

Hechos 1:8 (RV60)
8  Pero recibiréis poder,  cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo,  y me seréis testigos en Jerusalén,  en toda Judea,  en Samaria,  y hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8 (Castillian)
8 Sin embargo, cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis la fuerza necesaria para ser mis testigos en todas partes: en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta el último rincón de la tierra.

Hechos 1:8 (EUNSA)
8  Sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.

Cuando recibimos el Espíritu Santo recibimos el poder milagroso de Dios sobre nosotros, el dunamis, para ser testigos.

Notemos que no dice dentro sino sobre, no es algo interior sino algo exterior.

En Hechos 2 podemos ver como los discípulos recibieron el bautismo con el Espíritu:

Hechos 2:1-4 (RV60)
1  Cuando llegó el día de Pentecostés,  estaban todos unánimes juntos.
2  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,  el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
3  y se les aparecieron lenguas repartidas,  como de fuego,  asentándose sobre cada uno de ellos.
4  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablasen.

Mientras ellos oraban en el Aposento Alto el Espíritu Santo se asentó sobre ellos, y todos fueron llenos (o bautizados) con el Espíritu Santo.

Como dijo Pedro más adelante eso fue lo que profetizó el profeta Joel.

Hechos 2:14-18 (RV60)
14  Entonces Pedro,  poniéndose en pie con los once,  alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos,  y todos los que habitáis en Jerusalén,  esto os sea notorio,  y oíd mis palabras.
15  Porque éstos no están ebrios,  como vosotros suponéis,  puesto que es la hora tercera del día.
16  Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:
17  Y en los postreros días,  dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños;
18  Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu,  y profetizarán.

Esta profecía se encuentra en Joel 2:28-32:

Joel 2:28-32 (RV60)
28  Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne,  y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas;  vuestros ancianos soñarán sueños,  y vuestros jóvenes verán visiones.
29  Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
30  Y daré prodigios en el cielo y en la tierra,  sangre,  y fuego,  y columnas de humo.
31  El sol se convertirá en tinieblas,  y la luna en sangre,  antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
32  Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo;  porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación,  como ha dicho Jehová,  y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Joel estaba profetizando que habría un gran mover de Dios en los últimos tiempos; que el Espíritu Santo y como consecuencia de eso habría un gran mover de salvación.

Eso es lo que estaba ocurriendo, el poder de Dios para testificar estaba siendo derramado y ese día se convirtieron tres mil personas.





viernes, 26 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 40

En está última y poderosa clase veamos como es que somos más que vencedores por estar en Cristo


Capítulo 40
SOMOS MÁS QUE VENCEDORES

"En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó." Él ha recapitulado todas las cosas que pueden atacar al creyente, y ha hecho al creyente más que un vencedor. Pocos de nosotros hemos comprendido que nuestro combate es con el que ha sido derrotado eternamente. Qué poca gente sabe que Satanás fue derrotado eternamente cuando Jesús resucitó de los muertos, que Él no hubiera podido resucitar hasta que Satanás fuera derrotado, ¡y que Jesús sería la Cabeza de un cuerpo invencible! La conciencia de pecado ha sido el enemigo destacado del creyente, pero no hay fundamento para ella. Si uno sabe que el pecado y los pecados fueron puestos de lado cuando nació de nuevo, que no hay pasado que pueda volver a confrontarlo nuevamente, eso cambiaría su vida completamente (2 Corintios 5: 17-21).
Todo lo que él ha sido y todo lo que ha hecho ha sido quitado, sus pecados fueron remitidos. Su naturaleza que lo llevaba al pecado ha cambiado. Una nueva naturaleza ha tomado su lugar. La sangre lo ha limpiado. Él es ahora totalmente uno con Cristo. Él es completo en Él.
Colosenses 2: 9-10 dice: "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos (o llenos) en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.” Efesios 2:10 dice: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras." El Padre no puede crear nada en Su Hijo que no sea perfecto para Él. Hemos sido creados en Su Hijo. La verdadera obra de esa creación se describe en 2 Corintios 5:17: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo". Esta Nueva Creación es una nueva especie que se mantiene completa y perfecta en la presencia del Padre. Esta Nueva Creación es tan perfecta como la primera creación lo fue en el huerto. La diferencia es que esta Nueva Creación es un hijo, un heredero de Dios y un coheredero con Jesucristo.
Puedes ver lo que esto significa. Los coloca en el mismo nivel que Jesús, como vencedores. Romanos 8: 1 fue escrito para nosotros, este pueblo de la Nueva Creación: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús". Usa también esta escritura, Romanos 8:31-33: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros".
En estos tres versículos tenemos la seguridad de que el Padre está a nuestro lado, y que Él nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la piedad y a una vida de victoria en esta presente época malvada en la que estamos viviendo. Él desafía a cualquiera a poner cualquier cosa en nuestra contra. Somos elegidos por Dios. Dios nos ha recreado; Dios nos ha justificado. Dios nos ha hecho lo que somos. En el versículo 35 dice: "¿Quién nos separará del amor de Cristo?" No se puede. Eres más que un pecador perdonado. Eres un hijo recreado de Dios, un amo sobre los demonios. En la mente del Padre eres completamente uno con Jesús. Pero, no termina allí. Tu triunfo, tu victoria, te hace posible estar en la presencia del Padre como si fueras el mismo Jesús.
¿Sabes lo que implica eso? Si puedes estar en la presencia del Padre sin condenación, puedes estar en la presencia de Satanás o demonios en cualquier lugar sin miedo. Eres el amo de Satanás. 2 Corintios 5:21 dice: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él." Hemos llegado a ser la justicia de Dios en Cristo, y al convertirnos en la justicia de Dios en Cristo, hemos llegado a ser amos sobre toda injusticia. Somos los dueños de las fuerzas que han hecho la injusticia. La justicia, aquí, significa la capacidad de permanecer en la presencia del Padre sin el sentimiento de culpabilidad o inferioridad, o condenación.
Eres superior a las fuerzas de la oscuridad. Tú eres un amo sobre todo lo que es malo.
No sé si están familiarizados con Juan 1:16 o no: "Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia".
¿Qué es esa plenitud? Es lo que Jesús es en sí mismo. Es lo que lo hizo lo que es.
Cuando recibiste la Vida Eterna recibiste lo mismo que hace a Jesús lo que es. Tú recibiste del Padre su misma naturaleza; así que si has recibido en tu espíritu lo que hace a Dios lo que Él es, eres como Él. Cuando la iglesia lo reconozca, va a revolucionar toda la estructura. Jesús y Pablo hablaron las palabras del Padre. Eso es lo que hizo a Jesús Omnipotente. La misma Omnipotencia está en la Revelación paulina para nosotros. Tú puedes decir: "Yo soy lo que Él dice que soy". Él dijo que tú eres Su hijo, y tú eres lo que Él dice que eres. (1 Juan 3:2). "En todas estas cosas somos más que vencedores" (Romanos 8:37), y somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. No hay poder terrenal o poder demoníaco que pueda separarnos del amor del Padre que estaba en Jesús. Tú eres Suyo, y Él es tuyo. Repasemos algunos hechos en los que puedes construir una conciencia estable de la victoria. Estas escrituras que vamos a utilizar son conocidas para ti. Colosenses 1:13-14 dice: "El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados".
Tú has sido librado del dominio de Satanás por el Nuevo Nacimiento. Has sido trasladado a la familia de Dios por el Nuevo Nacimiento. Cuando ocurrió eso, todo lo que pertenecía a la vieja vida dejó de ser. El dominio de Satanás terminó allí mismo. Todo lo que Satanás trajo al mundo por la transgresión de Adán ha sido anulado y traído bajo el poder dominador de la Nueva Creación en Cristo.
Hay una redención perfecta. Cuando tu corazón lo sabe tal como conoces el calor y el frío, el dominio de Satanás termina. Luego toma la siguiente escritura que te hemos dado: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es". ¿Notaste algo? Las cosas viejas han pasado. ¿Cuáles son las cosas viejas? El fracaso, la debilidad, el miedo, la sensación de indignidad. Han dejado de ser.
¿Qué eres? Eres una rama de Cristo. Eres una parte de Cristo como la rama es parte de la vid. Tú eres parte de Cristo, y Cristo es Dios. (Juan 15: 5). Las mismas maravillosas características que se manifestaron en el caminar de Jesús ahora pueden manifestarse en ti. Todo lo que se requiere es que tomes tu parte y hagas tu confesión tan osadamente como Jesús hizo la Suya. Desde nuestro ángulo, al mirar al Maestro, podemos ver que el secreto de su victoria estaba en su confesión continua. Él se aferró a su confesión.
Eso dice en 1 Timoteo 6:13, hablando de Jesús, "Y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato". Ahora tu batalla está dirigida en el versículo doce: "Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna."
La buena batalla de la fe es una batalla que se ha ganado hace mucho tiempo, en la que no haces más que reconocer la derrota de tu enemigo y tu propia victoria en Cristo. La lucha de la fe no es una lucha de tu parte. Es un reconocimiento y una confesión de tu parte de la victoria que tú y Cristo ganaron sobre el adversario en esa gran batalla sustitutiva que tuvo lugar antes de que Él resucitase de entre los muertos. Te identificaste en eso. Fuiste crucificado con Él. Fuiste sepultado con él. Fuiste levantado con Él. Venciste al enemigo. Ahora, con la fe plantada sólidamente sobre este fundamento, enfrentas a tu enemigo sin temor. Te atreves a decir: "Yo soy la justicia de Dios en Cristo".
Así como Jesús se atrevió a decir: "Yo soy la vid, y vosotros las ramas"; O "Yo soy la luz de este mundo"; tu di: "Yo soy lo que Él dice que soy". Más aún puedes decir: "Yo puedo hacer lo que él dice que puedo hacer." Filipenses 4:13: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Ves, estamos saliendo del reino de la debilidad hacia el reino de la victoria; y puedes decir: "Yo soy más que un Vencedor, porque estoy completo en Aquel que es la cabeza de todos los principados". Luego recuerda 1 Juan 4:4: "Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo". Eso lo resuelve. Naciste de Dios, creado en Cristo Jesús. Ahora eres un amo. Te estás convirtiendo en consciente de Dios dentro de ti. Estás aprendiendo a dejar que Él tenga Su lugar en ti.
Tal como en el pasado hemos dado libertad a nuestros sentimientos y a veces hemos dicho cosas que eran impropias, ahora estamos dando lugar a Aquel que está derramando desde nosotros hacia el exterior la Naturaleza y Vida del Padre. Le estamos diciendo: "Espíritu Santo, hazte cargo de mi discurso, de mi pensamiento, gobierna todas las facultades relacionadas con la razón y enséñame a vivir como vivió el hombre Cristo Jesús". Mira, tú no puedes fallarle. Tienes el derecho legal a Su capacidad envuelta en ese maravilloso Nombre.
Juan 14:13-14 dice: "Y todo lo que pidiereis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo". Eso no es oración, es exigir que las fuerzas de las tinieblas sean quebrantadas sobre la vida de los hombres.
Estás actuando ahora en el lugar del Amo, has desenvainado la espada del espíritu, esta Palabra viva, y en tus labios esa Palabra viva se convierte en una fuerza dominante como si saliera de los labios del Amo. Ves, estás unidos con Él. Él es la vid y tú eres una rama. Creciste de Él. Fuiste creado En Él. No olvides tu perfecta unión con Él. Mi corazón se regocija con Romanos 6:5: "Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado". Este hombre nuevo ha tomado el lugar del viejo. Hay una unión vital, absoluta entre tu espíritu y el Espíritu de Cristo, es tan vital como la rama es vital en su unión con la vid. Tú llevas su nombre ahora, y Él te lleva.
Él te ha hecho lo que eres y tú reconoces lo que eres y das lugar a lo nuevo. De esa manera lo glorificas a Él. Si te menosprecias y hablas de tu falta, le robas de la gloria de Su obra terminada en ti y das lugar a la dominación del adversario. Nunca debes hacerlo. Debes acostumbrarte a ser lo que eres. Puede que sea difícil con todos los cristianos a tu alrededor magnificando la debilidad y el fracaso, pero debes magnificar tu unión con Cristo, tu completa unidad con Él. Tú puedes hacerlo. Él es tu misma fortaleza hoy, es tu habilidad, recuerda el Salmo 23:1: "Jehová es mi pastor (que es Jesús); nada me faltará." Ahora que la profecía se convirtió en realidad, susurro: “Nada me falta”. Él me mantiene viviendo en medio de la plenitud en lugar  del desierto. Estoy bebiendo profundamente del agua de la vida, la bebida que satisface. Estoy caminando en los verdes pastos de Su comunión. Estoy disfrutando del fruto de Su maravillosa vida de amor.
"Mira, en todas estas cosas, Él y yo somos completamente uno, estoy llegando a visualizarme como realmente soy en Él. Ha sido una lucha por alejarse de las antiguas imágenes que tuve antes en mi mente. Toda mi enseñanza temprana fue una lucha contra el pecado que yo nunca vencería hasta morir. Yo estaba en una batalla continuamente día a día. Y ahora entro en la victoria de la batalla que se gana En Cristo." Alguien dijo: "¿Qué harías si el pecado nunca se hubiera sido?" Entonces vi una foto. El Padre actúa hacia mí, hacia nosotros, como si nunca hubiéramos pecado. "Amados, ahora somos hijos de Dios". Y toma 1 Corintios 1:9: "Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor". Pongámoslo en primera persona: "Mi Padre es fiel conmigo, me ha llamado a caminar con su Hijo, a vivir con Él, a llevar a cabo la obra del Hijo en su ausencia, y me ha llamado a la comunión con Él."
Él es mi Señor. Y está esa extraña expresión: "Dios es fiel". ¿Fiel a quién? Bueno, Él es fiel a Su Hijo que hizo posible que fuese recreado, para convertirse en Su mismo hijo. Me es fiel como hijo. Él me ha llamado como una Nueva Creación para tener comunión con la Cabeza de este nuevo cuerpo llamado la Iglesia, y para tener comunión con Sus hijos. La comunión significa comer juntos, soportar la presión juntos, beber de la misma copa. Me ha llamado a beber con Jesús, a vivir con Jesús, a compartir con Jesús en la salvación de los hombres perdidos y en la edificación del Cuerpo a través de la Palabra. El Padre actúa como si el pecado nunca hubiese estado tan lejos de mí. Cuando me recreó, olvidó todo acerca de mi pasado. Bueno, es que la Nueva Creación no tiene pasado. Es una "creación ahora”. Esto es victoria. No hay teorías aquí que arrojen una sombra oscura sobre la vida pasada, sino que todas están borradas. Ahora estamos en el Amado.

Preguntas
1. Explica qué puede significar para el creyente ser un "vencedor".
2. Muestra la diferencia entre la primera creación de Dios y el nuevo hombre.
3. Explica completamente Juan 1:16.
4. ¿Con qué autoridad puede decir la Nueva Creación: "Yo soy lo que Él dice que soy?"
5. Da la escritura y discute cómo el creyente construye una conciencia estable de la victoria.
6. ¿Cuál fue el secreto de la victoria de Jesús?
7. Explique Romanos 6:5 en su totalidad.
8. ¿Cómo puede el hijo de Dios robarle la gloria de Su obra terminada?
9. ¿Cuál es la actitud del Padre hacia los recreados?

10. ¿Qué revela el término "En el Amado"?