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jueves, 9 de abril de 2020

La Autoridad del Creyente - Capítulo 4 - Definiendo la Autoridad


Clase 4
La Autoridad Definida

Uno de los temas de la vida cristiana del que tenemos menos conocimiento exacto es acerca de la autoridad del creyente; a pesar que le pertenezca no solo a  unos cuantos creyentes; sino a cada cristiano nacido de nuevo.

Por eso, antes de definirla veamos algunas malas concepciones de lo que es la autoridad:

La autoridad del creyente no debe confundirse con el Bautismo con el Espíritu Santo; a veces se enseña que cuando uno recibe el Bautismo con el Espíritu eso el lo que le da la autoridad al creyente.

Lo que el creyente recibe es el poder (dunamis) para testificar.

Hechos 1:8
Pero recibiréis poder,  cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo,  y me seréis testigos en Jerusalén,  en toda Judea,  en Samaria,  y hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8 (Castilian)
Sin embargo, cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis la fuerza necesaria para ser mis testigos en todas partes: en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta el último rincón de la tierra.

El asunto es que la autoridad del creyente empieza en el mismo momento que la persona nace de nuevo. Además el bautismo con el Espíritu no es la fuente de nuestra autoridad.

La autoridad tampoco viene como un don especial del Espíritu, donde el creyente recibe un poder especial para realizar hechos poderosos, como el echar fuera demonios.

Los dones del Espíritu vienen según la voluntad del Espíritu cuando Él quiere; nuestra autoridad la podemos usar en todo momento.

Otros dicen que la autoridad del creyente no es nada más que la oración constante y ferviente.

Hay gente que al orar empieza a sentir una carga o urgencia de oración, e incluso a sentir dolores de parto; pero eso no es la autoridad del creyente; eso sencillamente es intercesión.

Ahora que hemos visto lo que no es la autoridad del creyente concentrémonos en lo que es; y para entenderla mejor definamos la diferencia entre autoridad y poder.

Los traductores de la Versión Reina-Valera de 1960, que es la más usada en español, han traducido muy bien la mayoría de las palabras griegas, pero las que se usan para "poder" y "autoridad" no fueron las más apropiadas.

Por ejemplo, en la Versión Reina-Valera, Jesús dijo en Lucas 10:19: "He aquí os doy POTESTAD de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda FUERZA del enemigo, y nada os dañará"

Veamos que palabras se usan en el griego:

POTESTAD

Exousía; viene de exesti, que es algo que se permite o es legítimo (en el sentido de capacidad); privilegio, fuerza, capacidad, competencia, libertad, maestría (concretamente: magistrado, sobrehumano, potentado, símbolo de control), influencia delegada: autoridad, derecho, dueño, jurisdicción, libertad, poder, potencia, potestad. (Strong’s)

Vine nos da una idea más clara de esta palabra:

Exousia denota libertad de acción, derecho a actuar; usado acerca de Dios, es absoluto, carente de restricciones (por ejemplo, Lucas 12:5  «poder», RV, RVR; RVR77: «autoridad»); en Hechos 1:7 lo que se indica es «el derecho a otorgar»; cuando se usa de los hombres, la autoridad es delegada.

También dice:

Exousia denota autoridad (del verbo impersonal exesti, «es válido», o «conforme a la ley»). Del significado de permiso, o de libertad para hacer como a uno le plazca, pasó al de la capacidad o poder con el que uno ha sido investido.

Entonces la autoridad es un poder delegado; una capacidad o poder con el que hemos sido investidos.

Veamos el significado de la palabra fuerza para ver contra quien tenemos autoridad:

FUERZA

Dunamis; fuerza; específicamente, poder milagroso (por lo general un milagro en sí mismo): eficacia, fuerza, impetuosidad, maravilla, milagro, capacidad, dar, poder, poderosamente, potencia, potestad. (Strong’s).

Podemos citar de este manera Lucas 10:19

“Yo les doy autoridad (poder delegado y capacidad investida) para pisar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza (poder y capacidad sobrenatural) del enemigo, y nada les destruirá”.

Cuando Jesús habla de "serpientes y escorpiones", lo está haciendo del ejército del diablo, de los demonios, espíritus malignos, y todas sus huestes. 

Debemos darnos cuenta que tenemos autoridad sobre ellos

El valor de nuestra autoridad descansa sobre el poder que hay detrás de esa autoridad.

Ya vimos en el capítulo anterior que el poder de esa autoridad es el poder de la resurrección que es el poder que Dios utilizó para resucitar a Jesús de los muertos y que es el más poderoso que existe en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.

Efesios 1:19-21 (Nueva Versión Internacional)
19  y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos.  Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz
20  que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales,
21  muy por encima de todo gobierno y autoridad,  poder y dominio,  y de cualquier otro nombre que se invoque,  no sólo en este mundo sino también en el venidero.

El creyente debe recibir la luz y entender plenamente el poder de Dios que lo respalda para poder ejercer su autoridad y enfrentarse al enemigo sin temor.

Veamos un ejemplo para entender lo que es la autoridad:

Juan es un policía de tránsito que mide un metro con 55 centímetros; el tiene un uniforme y una placa que lo demuestran; pero hay algo que lo respalda que es el gobierno del país que representa.

Si viene un camión a toda velocidad, cometiendo una infracción, el toca el pito, levanta la mano y el camión se detiene. ¿Qué poder sobrehumano de Juan hizo detenerse al camión?

Ninguno, es el poder que le ha dado su gobierno, es la autoridad que ha recibido lo que hace que el carro se detenga.

Si el chofer de camión no hace caso, toda la policía y gobierno del país que representa Juan va ha ir tras él.

No es el poder de Juan, es el poder que lo respalda.

Esa es nuestra autoridad, no somos nosotros mismos, es el poder de Dios que nos ha sido delegado y con el cual hemos sido investidos.

Efesios 6:10
Por lo demás,  hermanos míos,  fortaleceos en el Señor,  y en el poder de su fuerza.

Nuestra fortaleza es el Señor, el poder de su fuerza nos respalda, así que debemos hacer como los policías, usar nuestra autoridad extender nuestra mano y decirle al diablo ¡Alto!

Smith Wigglesworth nos cuenta una simpática experiencia que nos ilustra este punto.

Una vez en Inglaterra, estaba en una esquina esperando el autobús. Una mujer salió de una casa de pisos, y un perrito corría detrás de ella. Ella le dijo: "Perrito, vas a tener que regresar".

El perro no le hacía caso. Solo movía su cola y se pegaba a ella.

Ella le dijo: "Perrito, no puedes ir". El perrito movió su cola y se volvió a pegar a ella.

En ese momento vio que el autobús llegaba.

La mujer dio un zapatazo contra el piso y gritó: "¡Lárgate!"  El perro metió el rabo entre las piernas y se fue.

Wigglesworth dice que sin pensarlo le gritó fuertemente: "¡De esa manera deberías hacerlo con el diablo!"

Debemos entender claramente que es Jesús mismo es quien nos dio la autoridad:

En Mateo 28:18 Jesús les dijo estas palabra a sus discípulos: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.”

Aquí la palabra potestad es exousia, que como hemos visto significa: “Autoridad, poder delegado, capacidad investida”

Y en el verso 19 dice: “Por tanto, id. . . .”

Al decir “Id”, Jesús nos estaba dando esa autoridad a nosotros para que hagamos uso de ella.

Recordemos parte del significado de exousia“permiso o libertad para hacer como a uno le plazca.”

Tenemos la autoridad, pero ahora debemos tomar la decisión de hacer algo con ella. Debemos decidir si la usamos o no.

En Marcos 16:17-18 vemos más de esta autoridad que nos ha sido delegada:

Marcos 16:17-18
17  Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
18  tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Otras versiones dicen: “Estas señales seguirán a los creyentes. . . .”

Cuando dice: “En mi nombre”, está diciendo no en su propio poder, sino en el poder del nombre de Jesús.

En el derecho existe la figura del “poder legal”, una persona firma un documento legal ante un notario público a través del cual le concede a otra persona la facultad de hacer trámites y acciones en nombre de la persona que ha firmado el documento.

Cuando mi abuela ya era muy anciana (vivió hasta los 96 años), firmo un documento legal a través del cual mi papá podía cobrar su pensión en el banco.

Cada fin de mes mi papá iba al banco con ese documento y en la ventanilla los cajeros al verlo debía darle el dinero para mi abuela.

Mi papá no era mi abuela, pero a través del documento era su representante legal.

Pablo dijo en Segunda de Corintios que somos embajadores de Cristo.

2 Corintios 5:20
20  Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

La palabra embajador es el término griego presbeúo; que significa ser un anciano, actuar como representante; o un embajador.

Un embajador es un ministro público que goza de varias preeminencias, en especial el hecho de que se le considera como representante de la persona misma del jefe del estado que lo envía y acredita cerca del de otra potencia extranjera. (Enciclopedia Salvat).

A los embajadores se les llama también plenipotenciarios, es decir, que tiene todos los poderes del estado que representa.

Ese poder es la autoridad que nos ha sido delegada.

Para entender más de la autoridad veamos un poco de las leyes peruanas.

En el Perú existen 2 poderes que se encargan de legislar  y ejecutar las leyes; el poder ejecutivo y el poder legislativo.

El Poder Ejecutivo está constituido por el Presidente, quien desarrolla las funciones de Jefe de Estado. El simboliza y representa los intereses permanentes del país. A su vez, como Jefe de Gobierno, es quien dirige la política gubernamental, respaldado por la mayoría político-electoral.

El Poder Legislativo está en el congreso, que consta de 120 congresistas elegidos para un período de cinco años. Su función es la de proponer leyes que se ratifican después de haber sido aprobadas por el Congreso y promulgadas por el Presidente.

El artículo 108 de la constitución peruana dice que si el congreso aprueba una ley y el presidente no la quiere promulgar, después del tiempo prescrito por la ley, el congreso tiene la autoridad para promulgar la ley aún así el presidente no quiere hacerlo.

¿Quién le dio esa autoridad al congreso?

El pueblo peruano que lo eligió.

Una historia de la Inglaterra del Siglo XIX nos da más luces de esto:

En una ocasión el Primer Ministro de Inglaterra, W. E. Gladstone, le trajo un importante proyecto de ley a la Reina Victoria para que lo firme y pudiera convertirse en ley.

La Reina objetó el documento y después de una discusión se rehusó a firmarlo.

El Primer Ministro tenía una gran urgencia, así que le dijo a la Reina respetuosa pero firmemente: “Su Majestad;  Usted debe firmar la ley.”

Ella se volteó arrogantemente y le dijo: “Señor, yo soy la Reina de Inglaterra.”

El Primer Ministro, sin moverse, le respondió: “Su Majestad, yo soy el pueblo de Inglaterra.”

Después de pensarlo un poco, ella aceptó la situación y colocó su firma en el documento.

Aquí vemos la autoridad entre dos poderes en conflicto; gana el que tiene un mayor respaldo.

El creyente que esta totalmente consciente de la autoridad que está detrás de él, puede enfrentarse al enemigo sin ninguna duda o temor.

Efesios 6:12
12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Estos que se enfrentan con nosotros llevan nombres específicos de autoridad:

Principados (arque): Los primeros, o preeminentes.

Potestades (exousia): Autoridades, poderes delegados

Gobernadores (kosmocrator): Gobernadores, señores del mundo.

Huestes espirituales de maldad (pneumatikos poneria): Ejército espiritual invisible y poderoso de maldad.

Aunque estos 4 tipos de enemigos son poderosos; el poder que nos respalda es infinitamente más poderoso.

sábado, 15 de febrero de 2020

Los Dones del Espíritu - Introducción




Los Dones del Espíritu

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
-         1 Corintios 12:7-11

En 1 Corintios 12:1 Pablo, inspirado por el Espíritu a escribe: "No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales".

En este pasaje la palabra “dones espirituales” es pneumatikos que significa “cosas espirituales”, y en los capítulos 12, 13 y 14 va a empezar a hablarnos de estas cosas. Vemos que habla de los dones del Espíritu, del cuerpo de Cristo, de los dones del ministerio, del amor y del orden en las reuniones; pero en esta enseñanza nos centraremos en los dones del Espíritu.

En 1 Corintios 12:4 dice: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.”

El término griego que se usa para la palabra don es carisma que según Robertson significa: “Un favor otorgado o recibido si ningún mérito de nuestra parte.”

Vincent amplía el significado: “Es un don de gracia, un favor recibido sin ningún mérito del recipiente…. Y en un sentido técnico especial, indicando poderes extraordinarios otorgados a individuos por el Espíritu Santo, tales como dones de sanidades, hablar en leguas, profecía, etc.

Hay ciertas cosas que debemos ver en cuanto a los dones.
           
En primer lugar debemos entender de quien son los dones.
           
Los dones no son propiedad de la persona, los dones son del Espíritu Santo; la persona es un canal a través del cual los dones se manifiestan.

Muchas veces la gente al ver como Dios me usa con sanidades me dice que tengo el “don de sanidad”, en primer lugar no existe tal don, y en segundo lugar no es algo que sea de mi propiedad, sino el Espíritu Santo moviéndose a través de mí.

Los dones no son tuyos sino del Espíritu Santo.
           
En segundo lugar debemos entender que el Espíritu Santo y la persona trabajan juntos para la manifestación de los domes.

La persona no es un objeto inanimado a través del cual el don se manifiesta, sino que debe cederse al Espíritu para que los dones puedan manifestarse.
           
Es una cooperación mutua, el Espíritu es el que da, pero la persona se cede como canal para su manifestación.
           
En tercer lugar vemos que el Espíritu Santo reparte los dones como quiere.
           
Mucha gente dice: “Yo tengo tal o cual don y los puedo usar cuando quiero.” Pero esto no es así, los dones son del Espíritu Santo y el los reparte como Él quiere y cuando quiere.

En cuarto lugar vemos que hay diversidad de dones.
           
En la Biblia se nombran nueve dones del Espíritu o carismas, los cuales vamos a dividir en tres grupos por cuestión de estudio.
           
Los dones de revelación; que son los dones que nos revelan algo: la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento y el discernimiento de espíritus.

Los dones de poder; que son los dones que hacen algo: el don de fe, el don de hacer milagros y los dones de sanidades.
           
Y los dones de inspiración, que son los dones que dicen algo: la profecía, los diversos géneros de lenguas y la interpretación de lenguas.

Habiendo definido los dones vamos a explicar cada uno de ellos.

1. La Palabra de Sabiduría

La palabra de sabiduría es una revelación sobrenatural dada por el Espíritu de Dios con respecto al propósito divino y la voluntad de Dios.

Notemos que no es toda la sabiduría de Dios sino solo una palabra de ella, es decir, solo la parte que necesitamos conocer.

Este don siempre nos habla de cosas futuras, y por eso es condicional.

2. La Palabra de Conocimiento

También conocido como palabra de ciencia; la palabra de conocimiento es la revelación sobrenatural por el Espíritu Santo de hechos específicos conocidos por Dios.

Otra vez, notemos que no es todo el conocimiento de Dios sino solo lo que necesitamos conocer,

Este don nos habla de acontecimientos que están sucediendo en el presente o en el pasado.

3. El Discernimiento de Espíritus

El discernimiento de espíritus nos da una percepción clara (nos permite ver) dentro del mundo espiritual. Tiene un campo más limitado que los otros dos dones de revelación, porque su revelación está limitada a una sola clase de objetos - los espíritus. 

Este don no es solo el discernimiento de demonios, sino también tiene que ver con los espíritus de Dios, los ángeles y Dios mismo.

Tampoco tiene que ver con el discernir a la gente, es discernimiento de espíritus.

4. El Don de Fe

Es una manifestación sobrenatural del Espíritu Santo para recibir un milagro.  Por el don de fe uno no hace un milagro, sino que pasivamente recibe un milagro.

No es la fe normal que viene por oír la Palabra de Dios, sino una fe especial que viene más allá de nuestra fe, para poder recibir un milagro de Dios.

En mi experiencia personal, cuando este don está en acción no tengo ninguna duda que la sanidad será realizada.

5. El Don de Hacer Milagros

Un milagro es una intervención sobrenatural en el curso ordinario de la naturaleza; una suspensión temporal del orden acostumbrado a través del Espíritu de Dios.

El hacer milagros son hechos específicos realizados por Dios que rompen con el curso normal de la naturaleza para darnos aquello que Dios quiere.

6. Los Dones de Sanidades

Los dones de sanidades son acciones sobrenaturales hechas por Dios para la curación de dolencias sin medios naturales de ningún origen. 

Notemos que dones es plural no singular, es decir hay un tipo diferente de don de sanidad para cada enfermedad distinta.

7. Don de Profecía

La profecía es una declaración sobrenatural en una lengua conocida por la persona que da el mensaje y los oyentes.

Es un mensaje de Dios para los hombres para edificación, exhortación y consolación (1 Corintios 14:3).

Una cosa para notar es  que no todo el que profetiza es un profeta, lo más probable es que no lo sea, ya que el profeta es un don del ministerio.

8. Los Diversos Géneros de Lenguas

Los diversos géneros de lenguas son una declaración sobrenatural dada por el Espíritu Santo en lenguajes nunca aprendidos por el que habla, ni comprendidos por la mente del que habla, ni necesariamente siempre entendidos por el oyente.

9. El Don de Interpretación de Lenguas

La interpretación de lenguas es la demostración sobrenatural por el Espíritu del significado de una declaración en otras lenguas.


jueves, 6 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 4 - La Unción del Espíritu Santo En el Creyente


Clase 4
La Unción del Espíritu Santo En el Creyente

Muchos creyentes piensan que cuando reciben a Jesús, reciben toda la experiencia que tendrán en su vida con el Espíritu Santo que tendrán en su vida. Nada más lejos de la verdad.

Al momento de recibir a Jesús recibimos al Espíritu Santo; que viene a ser las arras de nuestra herencia; es decir la garantía que tenemos la vida eterna

Efesios 1:13-14 (RV60)
13  En él también vosotros,  habiendo oído la palabra de verdad,  el evangelio de vuestra salvación,  y habiendo creído en él,  fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14  que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida,  para alabanza de su gloria.

Efesios 1:14 (BL95)
14  Que es el anticipo de nuestra herencia. Por él va liberando al pueblo que hizo suyo, para que al fin sea alabada su Gloria.

Efesios 1:14 (PDT)
14  El Espíritu es como un adelanto o una garantía de que recibiremos lo que Dios prometió. La promesa de Dios llegará cuando se complete nuestra liberación, y así podremos alabar a Dios por su grandeza.

Efesios 1:14 (BLS)
14  Lo recibieron como prueba de que Dios cumplirá su promesa cuando haya liberado totalmente a los que formamos su pueblo. Por eso, alabamos la grandeza de Dios.

Estas arras son un adelanto, anticipo y prueba que nos garantiza que recibiremos la herencia que nos ha prometido.

Tener el Espíritu Santo es lo que nos hace hijos de Dios.

Juan 4:13-14 (RV60)
13  Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua,  volverá a tener sed;
14  mas el que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás;  sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:14 (Castillian)
14  En cambio, nunca más tendrá sed aquel que beba del agua que yo ofrezco, porque el agua que yo le daré se convertirá en su interior en una fuente inagotable de vida eterna.

Juan 4:14 (DHH)
14  Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna.

La primera obra del Espíritu Santo en el creyente es el nuevo nacimiento, el el cual el Espíritu Santo viene a vivir en el interior del creyente.

Juan 14:15-17 (RV60)
15  Si me amáis,  guardad mis mandamientos.
16  Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre:
17  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Jesús les dijo a sus discípulos que el Espíritu Santo moraba con ellos pero que muy pronto iba a estar dentro de ellos.

Ezequiel 36:26-27 (RV60)
26  Os daré corazón nuevo,  y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros;  y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,  y os daré un corazón de carne.
27  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu,  y haré que andéis en mis estatutos,  y guardéis mis preceptos,  y los pongáis por obra.

Esta es la promesa que Dios había hecho a través del profeta Ezequiel, que el Espíritu Santo iba a vivir en los creyentes.

El hombre estaba muerto espiritualmente debido al pecado, su corazón estaba muerto y era como una piedra, pero Dios prometió un cambio el corazón del hombre iba a ser renacido.

Esto fue lo que Jesús le explicó a Nicodemo en Juan 3:

Juan 3:1-8 (RV60)
1  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo,  un principal entre los judíos.
2  Este vino a Jesús de noche,  y le dijo: Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él.
3  Respondió Jesús y le dijo: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de nuevo,  no puede ver el reino de Dios.
4  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?  ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre,  y nacer?
5  Respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios.
6  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8  El viento sopla de donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Evidentemente Nicodemo no entendió lo que le estaba diciendo Jesús. Pensaba que Jesús estaba hablando de un nacimiento físico; pero Jesús le empieza a explicar que estaba hablando del renacimiento del espíritu humano.

Jesús le siguió explicando más del plan de salvación

Juan 3:9-15 (RV60)
9  Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?
10  Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel,  y no sabes esto?
11  De cierto,  de cierto te digo,  que lo que sabemos hablamos,  y lo que hemos visto,  testificamos;  y no recibís nuestro testimonio.
12  Si os he dicho cosas terrenales,  y no creéis,  ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
13  Nadie subió al cielo,  sino el que descendió del cielo;  el Hijo del Hombre,  que está en el cielo.
14  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,  así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

Aquí encontramos el plan de salvación; primero le dice que Él es el enviado, el Hijo de Dios, que descendió del cielo para traer salvación a los hombres.

Luego le dice que Él tenía que tomar la naturaleza pecaminosa y satánica del hombre a fin de poder ser nuestro substituto y morir por nosotros en la cruz.

El toma la figura de la serpiente de bronce que Moisés hizo en el desierto para salvar al pueblo de Israel de la picadura de las serpientes.

Números 21:4-9 (NVI)
4  Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del Mar Rojo, bordeando el territorio de Edom.  En el camino se impacientaron
5  y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés: ¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida!
6  Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran,  y muchos israelitas murieron.
7  El pueblo se acercó entonces a Moisés, y le dijo: Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti.  Ruégale al Señor que nos quite esas serpientes. Moisés intercedió por el pueblo,
8  y el Señor le dijo: Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren, vivirán.
9  Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos,  miraban a la serpiente de bronce y vivían.

La serpiente de bronce colgada de un hasta tiene varias simbologías: la serpiente es un tipo de Satanás, el asta en que fue colgada significa la maldición y el bronce nos habla de la naturaleza humana.

Gálatas 3:13 (Castillian)
13 Pero Cristo nos ha liberado de la maldición de la ley mosaica, cargando sobre sí mismo, al morir en la cruz, la maldición que a nosotros nos correspondía, porque dicen las Escrituras: "Maldito el que muere colgado en un madero".

Gálatas 3:13 (JER)
13 Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: “Maldito todo el que está colgado de un madero.”

Jesús en la cruz tomó nuestra naturaleza de pecado, que era la naturaleza del diablo y se hizo maldición por nosotros para poder darnos vida.

2 Corintios 5:21(BL95)
21  Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no cometió pecado, para que así nosotros participáramos en él de la justicia y perfección de Dios.

2 Corintios 5:21(BLS)
21  Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.

2 Corintios 5:21(Castillian)
21  Porque Dios tomó a Cristo, que de sí mismo no conocía el pecado, y le hizo cargar con el nuestro como si fuera suyo; de esta forma, a nosotros, libres ya de toda culpa, Dios nos declara justos.

2 Corintios 5:21(LXX)
21  Al que no conocía pecado, por nosotros pecado hizo, para que nosotros nos hiciésemos justicia de Dios en él.

2 Corintios 5:21(DHH)
21  Cristo no cometió pecado alguno; pero por causa nuestra, Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Cristo.

Jesús que nunca conoció ni cometió pecado, Dios hizo que por nosotros tome, cargue y se haga pecado, para de esa manera nos declare inocentes y justos, para poder participar de su justicia y perfección.

Eso ocurrió cuando Jesús fue levantado en la cruz como la serpiente de bronce en el asta; Él tomó nuestra naturaleza en si mismo y se hizo pecador para poder declararnos justos delante de Dios.

Volvamos a Ezequiel 36:

Ezequiel 36:26-27 (NBLH)
26  "Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
27  "Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas.

En el nuevo nacimiento, al recibir nuestra justificación, Dios coloca su Espíritu en nosotros y recibimos un nuevo espíritu eso fue lo que sucedió con los apóstoles:

Juan 20:19-22 (Castillian)
19 Aquel mismo día primero de la semana, al caer la noche, se reunieron los discípulos. Tenían las puertas cerradas por temor a los dirigentes judíos, pero de pronto se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ¡Paz a vosotros!
20  Después les mostró las manos y el costado, y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Él siguió diciéndoles:
21  Del mismo modo que el Padre me envió, también yo os envío a vosotros.
22 En seguida sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos y les dijo “Recibid el Espíritu Santo”, ellos recibieron el Espíritu Santo.

En ese momento ellos nacieron de nuevo.

En la segunda obra el Espíritu Santo hace que de nuestro interior corran ríos de agua viva, es decir ya esta dentro.

Esta obra iba a ocurrir después que Jesucristo fuese glorificado, es decir, muerto resucitado, ascendido al cielo y sentado a la diestra de Dios.

Pedro lo explicó de esta manera:

Hechos 2:33 (RV60)
33  Así que,  exaltado por la diestra de Dios,  y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo,  ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Hechos 2:33 (PDT)
33  Jesús fue llevado al cielo y ahora está a la derecha de Dios. El Padre, según su promesa, le dio el Espíritu Santo. Jesús lo ha derramado sobre nosotros; eso es lo que ustedes ven y oyen ahora.

Jesús ya fue llevado al cielo y sentado a la diestra de Dios, por eso el Padre le dio el Espíritu Santo según su promesa y Él lo derramó sobre los creyentes.

Vayamos a Juan 7:38:

Juan7:38 (BLS)
38  Ríos de agua viva brotarán del corazón de los que creen en mí. Así lo dice la Biblia.

Juan7:38 (NBLH)
38  El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.

Juan7:38 (LXX)
38  El que cree en mí, según dijo la Escritura; ríos de su vientre fluirán de agua viva.

Juan7:38 (LXX)
38  Las Escrituras dicen que del interior del que cree en mí saldrán ríos de agua viva.

Vemos que del corazón, interior, vientre, de lo más profundo del ser de los creyentes iban a correr, brotar, salir y fluir ríos de agua viva.

En Lucas 24:49 vemos para qué son esos ríos de agua viva que iban a correr de los creyentes:

Lucas 24:49 (RV60)
49  He aquí,  yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros;  pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén,  hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Lucas 24:49 (NVI)
49  Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre;  pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.

Lucas 24:49 (Scio)
49  Y yo envío al prometido de mi Padre sobre vosotros. Mas vosotros permaneced aquí en la ciudad, hasta que seais vestidos de la virtud de lo alto".

Estamos viendo que la promesa del Padre es el Bautismo con el Espíritu Santo,

En este pasaje nos dice que ellos iban a ser investidos, vestidos y revestidos del poder y la virtud que vendría de lo alto.

Veamos primero la palabra que define poder y virtud

δύναμις dúnamis; de G1410; fuerza (lit. o fig.); espec. poder milagroso (por lo general por impl. un milagro en sí mismo):-eficacia, fuerza, impetuoso, maravilla, milagro, capacidad, dar, poder, poderosamente, potencia, potestad.

Esta palabra dunamis nos habla de tener capacidad para  poder para hacer milagros.

Veamos la palabra para investidos, vestidos y revestidos:

νδύω endúo; de G1722 y G1416 (en el sentido de hundir en un vestido); investir con ropa (lit. o fig.):-poner, revestir, vestir, investir.

Me parece que cuando habla de hundirse en un vestido, es como ponerse un vestido más grande que uno, de manera que se es cubierto completamente.

Luego vemos que este poder nos habla de una obra exterior, que nos cubre.

Antiguamente se decía que ciertos ministros tenían “mantos” que los cubrían, hablando de la unción específica que tenían para realizar el ministerio que Dios les había encomendado, recordando el manto de Elías que cayó sobre Eliseo para ser su sucesor en el ministerio.

Eso es lo que ocurre cuando recibimos el bautismo con el Espíritu Santo, el poder milagroso de Dios nos cubre como un manto que nos rodea completamente.

Los 4 evangelios relatan como Jesús recibió el bautismo con el Espíritu:

Mateo 3:13-17 (RV60)
13  Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán,  para ser bautizado por él.
14  Mas Juan se le oponía,  diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti,  ¿y tú vienes a mí?
15  Pero Jesús le respondió: Deja ahora,  porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.
16  Y Jesús,  después que fue bautizado,  subió luego del agua;  y he aquí cielos le fueron abiertos,  y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma,  y venía sobre él.
17  Y hubo una voz de los cielos,  que decía: Este es mi Hijo amado,  en quien tengo complacencia.

Este relato lo encontramos en: Marcos 1:9-11, Lucas 3:21-22 y Juan 1:32-33.

En Lucas 4 podemos ver como Jesús recibió este poder dunamis luego que fue bautizado por Juan en el Jordán.

Lucas 4:14 (RV60)
14  Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea,  y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Aquí la palabra poder es dunamis; veamos en que consistía este dunamis:

Lucas 4:16-21 (RV60)
16  Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.
17  Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18  Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19  A predicar el año agradable del Señor.
20  Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21  Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

En el verso 18 vemos que el Espíritu Santo estaba sobre Él para ungirlo para que realice el ministerio que Dios le había encomendado.

Otra cosa que vemos es que Jesús no hizo ningún milagro hasta ser Bautizado con él Espíritu Santo. Jesús fue vestido con el manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo; nosotros también seremos vestidos con ese manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo.

Ese es el mismo poder que viene sobre nosotros cuando recibimos el Bautismo con el Espíritu Santo

Hechos 1:8 (RV60)
8  Pero recibiréis poder,  cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo,  y me seréis testigos en Jerusalén,  en toda Judea,  en Samaria,  y hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8 (Castillian)
8 Sin embargo, cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis la fuerza necesaria para ser mis testigos en todas partes: en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta el último rincón de la tierra.

Hechos 1:8 (EUNSA)
8  Sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.

Cuando recibimos el Espíritu Santo recibimos el poder milagroso de Dios sobre nosotros, el dunamis, para ser testigos.

Notemos que no dice dentro sino sobre, no es algo interior sino algo exterior.

En Hechos 2 podemos ver como los discípulos recibieron el bautismo con el Espíritu:

Hechos 2:1-4 (RV60)
1  Cuando llegó el día de Pentecostés,  estaban todos unánimes juntos.
2  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,  el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
3  y se les aparecieron lenguas repartidas,  como de fuego,  asentándose sobre cada uno de ellos.
4  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablasen.

Mientras ellos oraban en el Aposento Alto el Espíritu Santo se asentó sobre ellos, y todos fueron llenos (o bautizados) con el Espíritu Santo.

Como dijo Pedro más adelante eso fue lo que profetizó el profeta Joel.

Hechos 2:14-18 (RV60)
14  Entonces Pedro,  poniéndose en pie con los once,  alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos,  y todos los que habitáis en Jerusalén,  esto os sea notorio,  y oíd mis palabras.
15  Porque éstos no están ebrios,  como vosotros suponéis,  puesto que es la hora tercera del día.
16  Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:
17  Y en los postreros días,  dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños;
18  Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu,  y profetizarán.

Esta profecía se encuentra en Joel 2:28-32:

Joel 2:28-32 (RV60)
28  Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne,  y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas;  vuestros ancianos soñarán sueños,  y vuestros jóvenes verán visiones.
29  Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
30  Y daré prodigios en el cielo y en la tierra,  sangre,  y fuego,  y columnas de humo.
31  El sol se convertirá en tinieblas,  y la luna en sangre,  antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
32  Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo;  porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación,  como ha dicho Jehová,  y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Joel estaba profetizando que habría un gran mover de Dios en los últimos tiempos; que el Espíritu Santo y como consecuencia de eso habría un gran mover de salvación.

Eso es lo que estaba ocurriendo, el poder de Dios para testificar estaba siendo derramado y ese día se convirtieron tres mil personas.