Clase 7
La Unción en el
Ministerio Quíntuple
Existe
una unción que viene sobre aquellos que Dios ha llamado y separado para el
ministerio. Aunque es el mismo Espíritu Santo, la unción para pararse en un
cierto oficio es diferente a la unción que viene sobre todos los creyentes.
Con
la unción uno estará mejor capacitado para enseñar, predicar o hacer otras
cosas.
Como
vimos al principio, en el Antiguo Testamento solo eran ungidos el profeta, el
sacerdote y el rey; y luego vimos que Jesús tuvo los cinco oficios del
ministerio del Nuevo Testamento durante su ministerio terrenal.
Aunque
los oficios del ministerio quíntuple son los principales en la iglesia; en 1
Corintios 12 y Romanos 12 encontramos otra lista de dones ministeriales; sobre
los cuales llega la unción sobre aquellos son llamados a ellos.
1 Corintios 12:28
28 Y
a unos puso Dios en la iglesia,
primeramente apóstoles, luego
profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.
Romanos 12:6-8
6 De
manera que, teniendo diferentes
dones, según la gracia que nos es
dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
7 o
si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
8 el
que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
Puede
ser que una persona pueda tener más de un oficio; pero igualmente necesita
descubrir cuál es su oficio y cederse a él. Entonces será usado por Dios y
tendrá excelencia en su llamado.
Dios
no nos llamó a todos hacer lo mismo; a veces los ministros tratamos de ser
aprendices de todo y maestros de nada; abarcamos mucho y la unción no está ahí
para respaldarnos.
Por
ese motivo la gente se mete en problemas, e intentan funcionar en un oficio al
que no han sido llamados; lo cual es muy peligroso para ellos.
Nadie
es llamado a hacer todo; nos necesitamos cada uno de nosotros; conozcamos
nuestro lugar y unción ministerial.
La Unción Sobre el
Apóstol
Actualmente
se habla mucho del ministerio del apóstol, pareciese que tenemos apóstoles
hasta en la sopa, pero es bueno conocer lo que es este ministerio para no ser
engañados
La
palabra apóstol viene de la griega apostolos que significa uno que es enviado.
Jesucristo,
que es nuestro máximo ejemplo de un apóstol, dijo en Juan 20:21: “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a
vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.”
Un
verdadero apóstol siempre tiene una comisión; no es alguien que simplemente va,
sino uno que es enviado.
Podemos
ver esto claramente en Hechos 13 en la vida de Bernabé y Pablo.
Hechos 13:1-4
1
Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con
Herodes el tetrarca, y Saulo.
2
Ministrando éstos al Señor, y
ayunando, dijo el Espíritu Santo:
Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
3
Entonces, habiendo ayunado y
orado, les impusieron las manos y los
despidieron.
4
Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.
Aquí
vemos claramente que fueron enviados por el Espíritu Santo con una misión,
convertirse en apóstoles de los gentiles.
En 2
Corintios 12:12 también vemos las señales del apóstol: “Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en
toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.”
Para
entrar en este oficio se debe tener una experiencia personal con el Señor, algo
muy profundo y real más allá de lo ordinario; no algo de segunda mano o que
viene por tradición humana.
Veamos,
por ejemplo, el llamado apostólico del Pablo:
Gálatas 1:11-12
11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es
según hombre;
12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Su
llamado y conversión fueron más allá de lo ordinario, su revelación vino por
medio de Jesucristo, aunque no lo había conocido durante su ministerio
terrenal.
La
obra del apóstol es la de colocar el fundamento.
1 Corintios 3:10
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el
fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
Efesios 2:20
20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo
Jesucristo mismo.
Los
primeros doce apóstoles pusieron el fundamento de la iglesia al ser los
primeros pioneros y predicadores del Evangelio; también pusieron el fundamento
de la Iglesia al recibir el Espíritu Santo.
El
ministerio del apóstol abarca todos los demás dones del ministerio; su marca
distintiva es la habilidad de establecer iglesias.
El
apóstol tiene un equipo sobrenatural que es llamado “administración” en la
lista de 1 Corintios 12:8; la traducción de Weymouth traduce este equipo como
“poderes de organización,”
Hay
cuatro marcas que vemos hoy en los apóstoles:
1.
Dones espirituales sobresalientes
2.
Una profunda experiencia espiritual
3.
Poder y habilidad para establecer iglesias
4. Habilidad para proveer un adecuado liderazgo
espiritual
La Unción Sobre el
Profeta
Un
profeta es aquel que tiene visiones y revelaciones entre otras cosas.
Un
profeta puede tener en su ministerio la unción para predicar o la de enseñar,
además de por lo menos dos de los tres dones de revelación (palabra de
sabiduría, palabra de conocimiento o discernimiento de espíritus) más el don de
profecía.
La
unción del profeta es el mismo Espíritu Santo pero una unción diferente.
Debemos
entender que hay una diferencia entre pararse en el ministerio del profeta y
fluir en el don de profecía.
Todo
creyente lleno del Espíritu puede profetizar y saber algo acerca de la unción
para profetizar; pero no todos son profetas.
1 Corintios 14:31
31 Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.
En 1
Corintios 14:3 dice: “Pero el que
profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.”
Por
eso es que el profetizar no te hace un profeta; es el Espíritu Santo que está
en ti el que te unge para profetizar, pero esa no es la unción del don
ministerial del profeta.
Cuando
era joven en el Señor y asistía al grupo carismático creíamos que todo el que
profetizaba era un profeta, así que nos llamábamos profetas entre nosotros,
pero eso no nos hacía profetas en absoluto.
Es
una unción diferente, mucho más profunda que el profetizar; es la misma unción,
porque es el mismo Espíritu, pero es como si fuera multiplicada por cien.
Las
personas piensan que la unción del profeta puede manifestarse cuando el profeta
quiera, pero solo ocurre cuando el Espíritu así lo desea; la unción esta
potencialmente ahí, pero su manifestación no es constante.
Mientras
uno se prepara, estudia y se cede al Espíritu Santo, la unción estará para funcionar
en ese oficio, pero no el profeta no se parará todo el tiempo en ese oficio.
No
podemos controlar la unción, pero debemos aprender a fluir con ella.
Una
de las características de los profetas es que en su ministerio hay señales y
prodigios.
En
Hechos 2:43 dice: “Y sobrevino temor a
toda persona; y muchas maravillas y
señales eran hechas por los apóstoles.”
El
estudiar el Antiguo Testamento vemos que en la vida de los profetas ocurrieron
muchas señales y prodigios; los relatos de las vidas de Elías y Eliseo son una
prueba de ello.
Otra
característica del profeta es que es un vidente, como se le llama a veces en el
Antiguo Testamento; un vidente es alguien que ve y sabe cosas.
Por
ejemplo, el apóstol Juan, fluyendo como profeta en la isla de Patmos vio el
Apocalipsis.
Apocalipsis 1:9-11
9 Yo
Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de
Jesucristo, estaba en la isla llamada
Patmos, por causa de la palabra de Dios
y el testimonio de Jesucristo.
10 Yo
estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,
11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe
en un libro lo que ves, y envíalo a las
siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.
Entonces
podemos ver algunas características del profeta
1. Un profeta ve primordialmente visiones y
revelaciones
2.
Tiene la unción para predicar o para enseñar
3. Fluye en por lo menos dos de los dones de
revelación más el don de profecía
4. No siempre fluye en el oficio sino cuando el
Espíritu quiere
5.
En su ministerio hay señales y prodigios
6.
Fluye como vidente porque ve y sabe cosas.
La Unción del
Evangelista
Habiendo
viajado como evangelista conozco acerca de esta unción, y es una de las que
produce más gozo al ver la cantidad de personas que se convierten.
El
evangelista tiene la unción para predicar en su ministerio; como el profeta es
una unción multiplicada de la labor que debemos hacer todos los creyentes como
embajadores de Cristo para cumplir con la gran comisión.
En el
libro de Hechos vemos a Felipe, nuestro ejemplo del evangelista.
Felipe
era inicialmente un de los diáconos elegido en Hechos 6 para servir a las
mesas; cuando empieza la persecución de la iglesia lo vemos ya en su oficio
ministerial de evangelista en la ciudad de Samaria.
Hechos 8:4-13
4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el
evangelio.
5 Entonces Felipe, descendiendo a
la ciudad de Samaria, les predicaba a
Cristo.
6 Y
la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía
Felipe, oyendo y viendo las señales que
hacía.
7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8 así
que había gran gozo en aquella ciudad.
9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.
10 A
éste oían atentamente todos, desde el
más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder
de Dios.
11 Y
le estaban atentos, porque con sus artes
mágicas les había engañado mucho tiempo.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de
Jesucristo, se bautizaban hombres y
mujeres.
13 También creyó Simón mismo, y
habiéndose bautizado, estaba siempre con
Felipe; y viendo las señales y grandes
milagros que se hacían, estaba atónito.
Aquí
vemos varias características del evangelista.
Como
hemos dicho antes, es un predicador, y tiene un mensaje especial, predica a
Cristo.
No
importa por donde empiece el evangelista finalmente acaba en Cristo, ese es su
mensaje; su meta es llevar a la gente a los pies de Cristo.
Para
eso Dios ha puesto en su equipo el ministerio de sanidades, en 1 Corintios
14:28 encontramos a “los que sanan”, estos son los evangelistas.
Las
sanidades en el ministerio del evangelista son los que llaman la atención de la
gente hacia el mensaje que predican.
A
veces he discutido con la gente acerca de la importancia de las sanidades a la
hora de predicar, yo les digo lo que he visto una y otra vez; es más fácil que
la gente reciba a Jesús después de ser sanada, o ver alguien que aman ser sanado.
Vemos
aquí que la gente de Samaria que escuchaba a Felipe estaba impactada al ver los
grandes milagros y sanidades que ocurrían entre ellos, la gente venía y se
convertía a Jesús.
Me
acuerdo de una campaña que realice en San Javier, el primer día estábamos en el
local de la iglesia y vinieron cuatro personas en muletas, les dije que dejen
las muletas y salgan corriendo, al hacerlo salieron corriendo y fueron sanados;
tal fue el impacto que al día siguiente tuvimos que alquilar un teatro para
seguir la campaña.
Una
cosa que me he dado cuenta es que el evangelista fluye en los dones de poder,
me he dado cuenta de que el don de fe, el don de hacer milagros y los dones de
sanidades se encuentran ahí para ayudar al evangelista para cumplir su
ministerio.
No
tratemos de hacer que el evangelista enseñe, no es su oficio, no tiene esa
unción, traerá más problemas que beneficios, que cumpla con lo suyo y la
iglesia sea llenada de gente.
Finalmente,
este es un ministerio itinerante, no estará mucho tiempo en una iglesia, Dios
lo moverá a otros lugares donde haya que alcanzar gente.
Veamos
que pasó con Felipe en medio del avivamiento en Samaria que empezó:
Hechos 8:26-40
26 Un
ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el
sur, por el camino que desciende de
Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.
27 Entonces él se levantó y fue. Y
sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los
etíopes, el cual estaba sobre todos sus
tesoros, y había venido a Jerusalén para
adorar,
28 volvía sentado en su carro, y
leyendo al profeta Isaías.
29 Y
el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y
júntate a ese carro.
30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía
al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
31 El
dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con
él.
32 El
pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y
como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca.
33 En
su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la
tierra su vida.
34 Respondiendo el eunuco, dijo a
Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién
dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y
yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua;
¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y
mandó parar el carro; y descendieron
ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.
39 Cuando subieron del agua, el
Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y
el eunuco no le vio más, y siguió gozoso
su camino.
40 Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio
en todas las ciudades, hasta que llegó a
Cesarea.
Miren
lo que pasó aquí, Felipe ya terminó el trabajo en Samaria, como él no es
apóstol su trabajo no es colocar el fundamento así que es enviado al desierto
para predicarle al etíope, cuando acaba su trabajo, el Espíritu Santo lo
arrebata y se encuentra en Azoto, desde donde anuncia el Evangelio hasta llegar
a Cesarea.
Como
vemos es un ministerio itinerante
Las
características del oficio del evangelista son:
1.
Tiene la unción de predicar en su ministerio
2.
Tiene el ministerio de sanidades
3.
En su ministerio fluyen los dones de poder
4.
Su mensaje es Cristo
5.
Es un ministerio itinerante
La Unción del
Pastor
Este
importante oficio es el más difundido dentro de la iglesia.
En
Hechos 20:17 dice: “Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar
a los ancianos de la iglesia.”
Al
principio, cuando los apóstoles empezaban una obra en una ciudad nueva y tenían
que retirarse dejaban a cargo del grupo a una persona mayor o anciano.
En
Hechos 20:28 Pablo nos habla de los obispos: “Por tanto, mirad por
vosotros, y por todo el rebaño en que el
Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.”
Aquí
la palabra obispo es la griega episkopos, que significa supervisor y nos habla de la función del
pastor como supervisor del rebaño que el Espíritu Santo le encomienda.
Estas
dos palabras, ancianos y obispos nos hablan de los pastores de las iglesias; es
anciano en cuanto a su madurez y obispo en cuanto a su trabajo como
supervisores de los rebaños de creyentes.
La
unción del pastor viene con la labor que Dios le ha encomendado de cuidar y alimentar
el rebaño que Dios le dio.
El
pastor por lo general también es maestro ya que Dios le ha encomendado la
alimentación de sus ovejas.
En
Efesios 4:11, cuando cita a los pastores dice: “Pastores y maestros;” lo cual muestra la conexión que hay entre
ambos ministerios.
En
Efesios 4 vemos la labor del ministerio quíntuple; pero en particular podemos
ver la del ministerio del pastor ya que él es el que se queda a cargo de la
congregación local.
Efesios 4:11-15
11 Y
él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12 a
fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del
Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de
Cristo;
14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar
emplean con astucia las artimañas del error,
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
Esto
es lo que Pablo le trato de explicar a los ancianos y obispos de la iglesia de
Éfeso:
Hechos 20:17-28
17 Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
18 Cuando vinieron a él, les
dijo: Vosotros sabéis cómo me he
comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia,
19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas
que me han venido por las asechanzas de los judíos;
20 y
cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,
21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con
Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
22 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer;
23 salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da
testimonio, diciendo que me esperan
prisiones y tribulaciones.
24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí
mismo, con tal que acabe mi carrera con
gozo, y el ministerio que recibí del
Señor Jesús, para dar testimonio del
evangelio de la gracia de Dios.
25 Y
ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino
de Dios, verá más mi rostro.
26 Por tanto, yo os protesto en el
día de hoy, que estoy limpio de la
sangre de todos;
27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.
28 Por tanto, mirad por
vosotros, y por todo el rebaño en que el
Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.
El
pastor tiene la unción para enseñar, y en ese sentido debe anunciar todo el
consejo de Dios a la congregación para que puedan crecer de manera equilibrada.
Habiendo
pastoreado más de 10 años y siendo oveja por 30, ha sido evidente para mí que
el pastor fluye con el don de palabra de conocimiento y de profecía en su
oficio.
Cuantas
veces mientras escuchaba a mi pastor compartir la Palabra era como si alguien
le hubiese contado lo que yo estaba pasando, o cuantas veces lo he visto
compartir por inspiración mediante el don de profecía.
Y yo
he experimentado lo mismo, a veces la gente me ha preguntado: “¿Quién le contó mi problema?” Y yo ni
sabía de lo que me hablaba, solo lo había dicho al predicar.
Otra
cosa que me he dado claramente es que al momento de compartir la Palabra muchas
veces fluyen el don de palabra de conocimiento y el de profecía.
Estando
sentado bajo el ministerio de mi pastor, tantas veces en su mensaje respondía
preguntas que le hacía al Señor, o me daba el consejo exacto cuando pasaba un
problema, sin que él supiera nada tal como si se lo hubiera contado.
Me ha
pasado varias veces que después de compartir la Palabra a la congregación que
pastoreo, la gente me preguntaba, “¿Quién
le contó mi problema, pastor?”
Hay
una unción en el pastor para aconsejar sobrenaturalmente a la gente.
Otra
característica del pastor es su corazón, lo que llamamos “el corazón de pastor”.
Jesucristo
lo describió claramente en Juan 10:
Juan 10:11-15
11 Yo
soy el buen pastor; el buen pastor su
vida da por las ovejas.
12 Mas el asalariado, y que no es el
pastor, de quien no son propias las
ovejas, ve venir al lobo y deja las
ovejas y huye, y el lobo arrebata las
ovejas y las dispersa.
13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le
importan las ovejas.
14 Yo
soy el buen pastor; y conozco mis
ovejas, y las mías me conocen,
15 así como el Padre me conoce, y yo
conozco al Padre; y pongo mi vida por
las ovejas.
Bajo
este corazón es que el pastor ama y cuida sobrenaturalmente las ovejas que él
Señor le ha encomendado.
La
unción del pastor tiene estas características
1. Tiene principalmente la unción de enseñar en su
ministerio para poder alimentar a las personas bajo su cargo
2. Tiene el corazón del pastor para amar y apacentar a
sus ovejas
3. Fluye con los dones de Palabra de conocimiento y
profecía para poder aconsejar y cuidar sobrenaturalmente a su rebaño
La Unción del
Maestro
La
unción del maestro no es la misma que el discipular a la gente enseñándoles
verdades básicas o ser maestro de escuela dominical; es el mismo Espíritu pero
la unción es multiplicada en mayor grado.
El
maestro fluye en la unción de enseñar; y aunque a veces lo haga a ritmo de
prédica, siempre estará enseñando a la gente.
Hemos
visto que la unción de enseñar explica la Palabra de una manera clara de modo
que la gente pueda entender lo que dice en ella.
En
Gálatas 3:1 Pablo les dice a los creyentes de esa ciudad: “¡Oh gálatas insensatos! ¿quién
os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre
vosotros como crucificado?”
La
unción del maestro presenta claramente las Escrituras de modo que la gente
pueda entender lo que dice en ellas.
Es lo
que pasó en el camino de Emaús, veamos lo que dijeron los discípulos:
Lucas 24:32
32 Y
se decían el uno al otro: ¿No ardía
nuestro corazón en nosotros, mientras
nos hablaba en el camino, y cuando nos
abría las Escrituras?
La
Palabra enseñada por el maestro siempre toca el corazón de la gente.
Otra
cosa que hace el maestro es enseñar toda la Escritura
Lucas 24:25-27
27 Entonces él les dijo: ¡Oh
insensatos, y tardos de corazón para
creer todo lo que los profetas han dicho!
26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
27 Y
comenzando desde Moisés, y siguiendo por
todos los profetas, les declaraba en
todas las Escrituras lo que de él decían.
El
maestro no solo toma un pasaje de la Escritura sino que va por toda para que
las personas puedan entender la verdad en ella.
Veamos
el verso 27 en otras versiones para entender un poco más la unción del maestro.
Arcas y Fernández
Y, empezando por Moisés y siguiendo por
todos los profetas, les EXPLICÓ a cada uno de los pasajes de las Escrituras que
se referían a él mismo.
Biblia al Día
Entonces, comenzando por Moisés y por todos
los profetas, les EXPLICÓ lo que se refería a él en todas las Escrituras.
Biblia en Lenguaje Sencillo
Luego Jesús les EXPLICÓ todo lo que la
Biblia decía acerca de él. Empezó con los libros de la ley de Moisés y siguió
con los libros de los profetas.
Biblia Latinoamericana
Y les INTERPRETÓ lo que se decía de él en
todas las Escrituras, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas.
Castillian 2003
Y comenzando por Moisés, y continuando por
todos los profetas, les fue INTERPRETANDO todos los pasajes de la Escritura que
se referían a él.
Estos
versos nos muestran más claramente el maestro, explica e interpreta lo que dice
la Biblia en su conjunto acerca de un tema.
Una
cosa que he visto en el don del maestro, que es uno los que tengo, es que el
don de profecía opera fuertemente en su ministerio, y que muchas veces al
compartir la Palabra la enseñanza llega por inspiración trayendo revelación de
lo que está escrito en la Palabra a los oyentes
Algo
más es que aunque trae revelación, la fuente de la revelación es la Biblia y
nunca trae revelación fuera de ella.
Podemos
ver las siguientes características del maestro:
1. Tiene la unción de enseñanza en su ministerio
2. Su fuente de enseñanza es la Biblia y no se sale de
ella
3. En su ministerio explica e interpreta la Biblia
4. Fluye con el don de profecía mientras enseña para
edificar, consolar y exhortar a la gente
Creo
que estas pautas nos ayudaran a descubrir cuál es nuestro llamado y en que
unción nos movemos.