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viernes, 21 de febrero de 2020

Como ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 3

Como ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 3






Clase 3
Siendo Dirigidos por el Hombre Interior

El hombre interior, nuestro espíritu, tiene una voz, que llamamos conciencia, intuición, guía interior, o testigo interior. Esta voz se hará más clara, a medida que el creyente renacido ejercite y desarrolle su espíritu; convirtiéndose en una guía más y más segura.

Algo que nos detiene es que seamos más conscientes del mundo físico (conscientes del cuerpo) y más conscientes del mundo mental (conscientes del alma). Hemos desarrollado el cuerpo y el alma; pero, hemos dejado de lado nuestro espíritu.

Nuestro espíritu puede educarse, tal como nuestra mente. Puede ser desarrollado en fortaleza y entrenado tal como nuestro cuerpo.

Claro que una persona no renacida, no podrá seguir la voz de su espíritu porque no esta regenerado; su conciencia le permitirá hacer lo que quiera. Pero, al tener la naturaleza y la vida de Dios en nosotros, nuestra conciencia no nos permitirá hacer lo que queramos.

Si eres un cristiano renacido, el Espíritu Santo está viviendo y morando en tu espíritu. El no se comunica directamente con tu mente porque no está en tu mente; está en tu espíritu, El se comunica contigo por medio de tu espíritu.

Jesús dijo: "Y vendremos a él, y haremos morada con él" (Juan 14:23). Pablo dijo: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" (1 Corintios 3:16); escribiendo a los corintios en la Segunda carta, él dijo de nuevo: "Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo" (2 Corintios 6:16). Si Dios está morando en nosotros, entonces, allí es donde El va a hablar con nosotros.

1 Juan 3:19-20 
19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; 
20 pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. 
21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios.

Tu espíritu, no el Espíritu Santo, es quien te reprende si obras mal siendo cristiano. 

Juan 16:7-9  
7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 
8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 
9 De pecado, por cuanto no creen en mí.

Aún recuerdo cuando golpeó mi mente la realidad de este pasaje. Asistía a una iglesia donde enseñaban que el Espíritu Santo redarguye de pecado al creyente; y ahí estaba yo escuchando en el estudio bíblico este error doctrinal.

Al final de la clase fui con una lista de pasajes bíblicos que refutaban esa teoría, y ver a esa maestra, de ser su alumno estrella a bajar de nivel a los ojos. La pobre quedó tan traumada que fue y me acusó con el pastor. Y como dicen el resto es historia.

Esta mala interpretación de las Escrituras ha hecho mucho daño a los creyentes, llevándolos a un estado de condenación y conciencia de pecado, y terminando echándole la culpa al Espíritu Santo de algo que él no hace.

La verdad es que el Espíritu Santo no convence de sus pecados al creyente; Jesús dijo que Espíritu Santo convencería al mundo de pecado, y que ese pecado es el de rechazar a Jesús. Tu propio espíritu es el que es consciente desde el preciso momento en que obras mal.

Démonos cuenta de eso, y tomemos ventaja de esa guía.

Nuestro espíritu es un semáforo interior que nos muestra que camino seguir.

En 1 Pedro 3:11, citando al Salmo 34:14 dice: "Busca la paz y síguela".

Es decir, si tu corazón te reprende, es como una luz roja interior, que te dice que no vayas por ese camino. Pero si tu corazón no te reprende y tienes paz en lo que haces, sigue adelante, Dios te está guiando por ese camino.

sábado, 15 de febrero de 2020

Los Dones del Espíritu - Introducción




Los Dones del Espíritu

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
-         1 Corintios 12:7-11

En 1 Corintios 12:1 Pablo, inspirado por el Espíritu a escribe: "No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales".

En este pasaje la palabra “dones espirituales” es pneumatikos que significa “cosas espirituales”, y en los capítulos 12, 13 y 14 va a empezar a hablarnos de estas cosas. Vemos que habla de los dones del Espíritu, del cuerpo de Cristo, de los dones del ministerio, del amor y del orden en las reuniones; pero en esta enseñanza nos centraremos en los dones del Espíritu.

En 1 Corintios 12:4 dice: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.”

El término griego que se usa para la palabra don es carisma que según Robertson significa: “Un favor otorgado o recibido si ningún mérito de nuestra parte.”

Vincent amplía el significado: “Es un don de gracia, un favor recibido sin ningún mérito del recipiente…. Y en un sentido técnico especial, indicando poderes extraordinarios otorgados a individuos por el Espíritu Santo, tales como dones de sanidades, hablar en leguas, profecía, etc.

Hay ciertas cosas que debemos ver en cuanto a los dones.
           
En primer lugar debemos entender de quien son los dones.
           
Los dones no son propiedad de la persona, los dones son del Espíritu Santo; la persona es un canal a través del cual los dones se manifiestan.

Muchas veces la gente al ver como Dios me usa con sanidades me dice que tengo el “don de sanidad”, en primer lugar no existe tal don, y en segundo lugar no es algo que sea de mi propiedad, sino el Espíritu Santo moviéndose a través de mí.

Los dones no son tuyos sino del Espíritu Santo.
           
En segundo lugar debemos entender que el Espíritu Santo y la persona trabajan juntos para la manifestación de los domes.

La persona no es un objeto inanimado a través del cual el don se manifiesta, sino que debe cederse al Espíritu para que los dones puedan manifestarse.
           
Es una cooperación mutua, el Espíritu es el que da, pero la persona se cede como canal para su manifestación.
           
En tercer lugar vemos que el Espíritu Santo reparte los dones como quiere.
           
Mucha gente dice: “Yo tengo tal o cual don y los puedo usar cuando quiero.” Pero esto no es así, los dones son del Espíritu Santo y el los reparte como Él quiere y cuando quiere.

En cuarto lugar vemos que hay diversidad de dones.
           
En la Biblia se nombran nueve dones del Espíritu o carismas, los cuales vamos a dividir en tres grupos por cuestión de estudio.
           
Los dones de revelación; que son los dones que nos revelan algo: la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento y el discernimiento de espíritus.

Los dones de poder; que son los dones que hacen algo: el don de fe, el don de hacer milagros y los dones de sanidades.
           
Y los dones de inspiración, que son los dones que dicen algo: la profecía, los diversos géneros de lenguas y la interpretación de lenguas.

Habiendo definido los dones vamos a explicar cada uno de ellos.

1. La Palabra de Sabiduría

La palabra de sabiduría es una revelación sobrenatural dada por el Espíritu de Dios con respecto al propósito divino y la voluntad de Dios.

Notemos que no es toda la sabiduría de Dios sino solo una palabra de ella, es decir, solo la parte que necesitamos conocer.

Este don siempre nos habla de cosas futuras, y por eso es condicional.

2. La Palabra de Conocimiento

También conocido como palabra de ciencia; la palabra de conocimiento es la revelación sobrenatural por el Espíritu Santo de hechos específicos conocidos por Dios.

Otra vez, notemos que no es todo el conocimiento de Dios sino solo lo que necesitamos conocer,

Este don nos habla de acontecimientos que están sucediendo en el presente o en el pasado.

3. El Discernimiento de Espíritus

El discernimiento de espíritus nos da una percepción clara (nos permite ver) dentro del mundo espiritual. Tiene un campo más limitado que los otros dos dones de revelación, porque su revelación está limitada a una sola clase de objetos - los espíritus. 

Este don no es solo el discernimiento de demonios, sino también tiene que ver con los espíritus de Dios, los ángeles y Dios mismo.

Tampoco tiene que ver con el discernir a la gente, es discernimiento de espíritus.

4. El Don de Fe

Es una manifestación sobrenatural del Espíritu Santo para recibir un milagro.  Por el don de fe uno no hace un milagro, sino que pasivamente recibe un milagro.

No es la fe normal que viene por oír la Palabra de Dios, sino una fe especial que viene más allá de nuestra fe, para poder recibir un milagro de Dios.

En mi experiencia personal, cuando este don está en acción no tengo ninguna duda que la sanidad será realizada.

5. El Don de Hacer Milagros

Un milagro es una intervención sobrenatural en el curso ordinario de la naturaleza; una suspensión temporal del orden acostumbrado a través del Espíritu de Dios.

El hacer milagros son hechos específicos realizados por Dios que rompen con el curso normal de la naturaleza para darnos aquello que Dios quiere.

6. Los Dones de Sanidades

Los dones de sanidades son acciones sobrenaturales hechas por Dios para la curación de dolencias sin medios naturales de ningún origen. 

Notemos que dones es plural no singular, es decir hay un tipo diferente de don de sanidad para cada enfermedad distinta.

7. Don de Profecía

La profecía es una declaración sobrenatural en una lengua conocida por la persona que da el mensaje y los oyentes.

Es un mensaje de Dios para los hombres para edificación, exhortación y consolación (1 Corintios 14:3).

Una cosa para notar es  que no todo el que profetiza es un profeta, lo más probable es que no lo sea, ya que el profeta es un don del ministerio.

8. Los Diversos Géneros de Lenguas

Los diversos géneros de lenguas son una declaración sobrenatural dada por el Espíritu Santo en lenguajes nunca aprendidos por el que habla, ni comprendidos por la mente del que habla, ni necesariamente siempre entendidos por el oyente.

9. El Don de Interpretación de Lenguas

La interpretación de lenguas es la demostración sobrenatural por el Espíritu del significado de una declaración en otras lenguas.


martes, 11 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 7 - La Unción en el Ministerio Quíntuple


Clase 7
La Unción en el Ministerio Quíntuple

Existe una unción que viene sobre aquellos que Dios ha llamado y separado para el ministerio. Aunque es el mismo Espíritu Santo, la unción para pararse en un cierto oficio es diferente a la unción que viene sobre todos los creyentes.

Con la unción uno estará mejor capacitado para enseñar, predicar o hacer otras cosas.

Como vimos al principio, en el Antiguo Testamento solo eran ungidos el profeta, el sacerdote y el rey; y luego vimos que Jesús tuvo los cinco oficios del ministerio del Nuevo Testamento durante su ministerio terrenal.

Aunque los oficios del ministerio quíntuple son los principales en la iglesia; en 1 Corintios 12 y Romanos 12 encontramos otra lista de dones ministeriales; sobre los cuales llega la unción sobre aquellos son llamados a ellos.

1 Corintios 12:28
28  Y a unos puso Dios en la iglesia,  primeramente apóstoles,  luego profetas,  lo tercero maestros,  luego los que hacen milagros,  después los que sanan,  los que ayudan,  los que administran,  los que tienen don de lenguas.

Romanos 12:6-8
6  De manera que,  teniendo diferentes dones,  según la gracia que nos es dada,  si el de profecía,  úsese conforme a la medida de la fe;
7  o si de servicio,  en servir;  o el que enseña,  en la enseñanza;
8  el que exhorta,  en la exhortación;  el que reparte,  con liberalidad;  el que preside,  con solicitud;  el que hace misericordia,  con alegría.

Puede ser que una persona pueda tener más de un oficio; pero igualmente necesita descubrir cuál es su oficio y cederse a él. Entonces será usado por Dios y tendrá excelencia en su llamado.

Dios no nos llamó a todos hacer lo mismo; a veces los ministros tratamos de ser aprendices de todo y maestros de nada; abarcamos mucho y la unción no está ahí para respaldarnos.

Por ese motivo la gente se mete en problemas, e intentan funcionar en un oficio al que no han sido llamados; lo cual es muy peligroso para ellos.

Nadie es llamado a hacer todo; nos necesitamos cada uno de nosotros; conozcamos nuestro lugar y unción ministerial.


La Unción Sobre el Apóstol

Actualmente se habla mucho del ministerio del apóstol, pareciese que tenemos apóstoles hasta en la sopa, pero es bueno conocer lo que es este ministerio para no ser engañados

La palabra apóstol viene de la griega apostolos que significa uno que es enviado.

Jesucristo, que es nuestro máximo ejemplo de un apóstol, dijo en Juan 20:21: “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.”

Un verdadero apóstol siempre tiene una comisión; no es alguien que simplemente va, sino uno que es enviado.

Podemos ver esto claramente en Hechos 13 en la vida de Bernabé y Pablo.

Hechos 13:1-4
1  Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía,  profetas y maestros: Bernabé,  Simón el que se llamaba Niger,  Lucio de Cirene,  Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca,  y Saulo.
2  Ministrando éstos al Señor,  y ayunando,  dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
3  Entonces,  habiendo ayunado y orado,  les impusieron las manos y los despidieron.
4  Ellos,  entonces,  enviados por el Espíritu Santo,  descendieron a Seleucia,  y de allí navegaron a Chipre.

Aquí vemos claramente que fueron enviados por el Espíritu Santo con una misión, convertirse en apóstoles de los gentiles.

En 2 Corintios 12:12 también vemos las señales del apóstol: “Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.”

Para entrar en este oficio se debe tener una experiencia personal con el Señor, algo muy profundo y real más allá de lo ordinario; no algo de segunda mano o que viene por tradición humana.

Veamos, por ejemplo, el llamado apostólico del Pablo:

Gálatas 1:11-12
11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno,  sino por revelación de Jesucristo.

Su llamado y conversión fueron más allá de lo ordinario, su revelación vino por medio de Jesucristo, aunque no lo había conocido durante su ministerio terrenal.

La obra del apóstol es la de colocar el fundamento.

1 Corintios 3:10
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada,  yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

Efesios 2:20
20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.

Los primeros doce apóstoles pusieron el fundamento de la iglesia al ser los primeros pioneros y predicadores del Evangelio; también pusieron el fundamento de la Iglesia al recibir el Espíritu Santo.

El ministerio del apóstol abarca todos los demás dones del ministerio; su marca distintiva es la habilidad de establecer iglesias.

El apóstol tiene un equipo sobrenatural que es llamado “administración” en la lista de 1 Corintios 12:8; la traducción de Weymouth traduce este equipo como “poderes de organización,”

Hay cuatro marcas que vemos hoy en los apóstoles:

    1.     Dones espirituales sobresalientes
2.     Una profunda experiencia espiritual
3.     Poder y habilidad para establecer iglesias
4.   Habilidad para proveer un adecuado liderazgo espiritual


La Unción Sobre el Profeta

Un profeta es aquel que tiene visiones y revelaciones entre otras cosas.

Un profeta puede tener en su ministerio la unción para predicar o la de enseñar, además de por lo menos dos de los tres dones de revelación (palabra de sabiduría, palabra de conocimiento o discernimiento de espíritus) más el don de profecía. 

La unción del profeta es el mismo Espíritu Santo pero una unción diferente.

Debemos entender que hay una diferencia entre pararse en el ministerio del profeta y fluir en el don de profecía.

Todo creyente lleno del Espíritu puede profetizar y saber algo acerca de la unción para profetizar; pero no todos son profetas.

1 Corintios 14:31
31 Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.

En 1 Corintios 14:3 dice: “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.”

Por eso es que el profetizar no te hace un profeta; es el Espíritu Santo que está en ti el que te unge para profetizar, pero esa no es la unción del don ministerial del profeta. 

Cuando era joven en el Señor y asistía al grupo carismático creíamos que todo el que profetizaba era un profeta, así que nos llamábamos profetas entre nosotros, pero eso no nos hacía profetas en absoluto.

Es una unción diferente, mucho más profunda que el profetizar; es la misma unción, porque es el mismo Espíritu, pero es como si fuera multiplicada por cien.

Las personas piensan que la unción del profeta puede manifestarse cuando el profeta quiera, pero solo ocurre cuando el Espíritu así lo desea; la unción esta potencialmente ahí, pero su manifestación no es constante.

Mientras uno se prepara, estudia y se cede al Espíritu Santo, la unción estará para funcionar en ese oficio, pero no el profeta no se parará todo el tiempo en ese oficio.

No podemos controlar la unción, pero debemos aprender a fluir con ella.

Una de las características de los profetas es que en su ministerio hay señales y prodigios.

En Hechos 2:43 dice: “Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.”

El estudiar el Antiguo Testamento vemos que en la vida de los profetas ocurrieron muchas señales y prodigios; los relatos de las vidas de Elías y Eliseo son una prueba de ello.

Otra característica del profeta es que es un vidente, como se le llama a veces en el Antiguo Testamento; un vidente es alguien que ve y sabe cosas.

Por ejemplo, el apóstol Juan, fluyendo como profeta en la isla de Patmos vio el Apocalipsis.

Apocalipsis 1:9-11
9 Yo Juan, vuestro hermano,  y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
10 Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,
11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna,  Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

Entonces podemos ver algunas características del profeta

1.  Un profeta ve primordialmente visiones y revelaciones
2.     Tiene la unción para predicar o para enseñar
3.   Fluye en por lo menos dos de los dones de revelación más el don de profecía
4.   No siempre fluye en el oficio sino cuando el Espíritu quiere
5.     En su ministerio hay señales y prodigios
6.     Fluye como vidente porque ve y sabe cosas.
 

La Unción del Evangelista

Habiendo viajado como evangelista conozco acerca de esta unción, y es una de las que produce más gozo al ver la cantidad de personas que se convierten.

El evangelista tiene la unción para predicar en su ministerio; como el profeta es una unción multiplicada de la labor que debemos hacer todos los creyentes como embajadores de Cristo para cumplir con la gran comisión.

En el libro de Hechos vemos a Felipe, nuestro ejemplo del evangelista.

Felipe era inicialmente un de los diáconos elegido en Hechos 6 para servir a las mesas; cuando empieza la persecución de la iglesia lo vemos ya en su oficio ministerial de evangelista en la ciudad de Samaria.

Hechos 8:4-13
4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.
5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces;  y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8 así que había gran gozo en aquella ciudad.
9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.
10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios.
11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.
13 También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.

Aquí vemos varias características del evangelista.

Como hemos dicho antes, es un predicador, y tiene un mensaje especial, predica a Cristo.

No importa por donde empiece el evangelista finalmente acaba en Cristo, ese es su mensaje; su meta es llevar a la gente a los pies de Cristo.

Para eso Dios ha puesto en su equipo el ministerio de sanidades, en 1 Corintios 14:28 encontramos a “los que sanan”, estos son los evangelistas.

Las sanidades en el ministerio del evangelista son los que llaman la atención de la gente hacia el mensaje que predican.

A veces he discutido con la gente acerca de la importancia de las sanidades a la hora de predicar, yo les digo lo que he visto una y otra vez; es más fácil que la gente reciba a Jesús después de ser sanada, o ver alguien que aman ser sanado.

Vemos aquí que la gente de Samaria que escuchaba a Felipe estaba impactada al ver los grandes milagros y sanidades que ocurrían entre ellos, la gente venía y se convertía a Jesús.

Me acuerdo de una campaña que realice en San Javier, el primer día estábamos en el local de la iglesia y vinieron cuatro personas en muletas, les dije que dejen las muletas y salgan corriendo, al hacerlo salieron corriendo y fueron sanados; tal fue el impacto que al día siguiente tuvimos que alquilar un teatro para seguir la campaña.

Una cosa que me he dado cuenta es que el evangelista fluye en los dones de poder, me he dado cuenta de que el don de fe, el don de hacer milagros y los dones de sanidades se encuentran ahí para ayudar al evangelista para cumplir su ministerio.

No tratemos de hacer que el evangelista enseñe, no es su oficio, no tiene esa unción, traerá más problemas que beneficios, que cumpla con lo suyo y la iglesia sea llenada de gente.

Finalmente, este es un ministerio itinerante, no estará mucho tiempo en una iglesia, Dios lo moverá a otros lugares donde haya que alcanzar gente.

Veamos que pasó con Felipe en medio del avivamiento en Samaria que empezó:

Hechos 8:26-40
26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.
27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,
28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.
29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.
30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
31 El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.
32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca.
33 En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.
34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.
39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.
40 Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando,  anunciaba el evangelio en todas las ciudades,  hasta que llegó a Cesarea.

Miren lo que pasó aquí, Felipe ya terminó el trabajo en Samaria, como él no es apóstol su trabajo no es colocar el fundamento así que es enviado al desierto para predicarle al etíope, cuando acaba su trabajo, el Espíritu Santo lo arrebata y se encuentra en Azoto, desde donde anuncia el Evangelio hasta llegar a Cesarea.

Como vemos es un ministerio itinerante

Las características del oficio del evangelista son:

    1.     Tiene la unción de predicar en su ministerio
2.     Tiene el ministerio de sanidades
3.     En su ministerio fluyen los dones de poder
4.     Su mensaje es Cristo
5.     Es un ministerio itinerante


La Unción del Pastor

Este importante oficio es el más difundido dentro de la iglesia.

En Hechos 20:17 dice: “Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.”

Al principio, cuando los apóstoles empezaban una obra en una ciudad nueva y tenían que retirarse dejaban a cargo del grupo a una persona mayor o anciano.

En Hechos 20:28 Pablo nos habla de los obispos: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.”

Aquí la palabra obispo es la griega episkopos, que significa supervisor y nos habla de la función del pastor como supervisor del rebaño que el Espíritu Santo le encomienda.

Estas dos palabras, ancianos y obispos nos hablan de los pastores de las iglesias; es anciano en cuanto a su madurez y obispo en cuanto a su trabajo como supervisores de los rebaños de creyentes.

La unción del pastor viene con la labor que Dios le ha encomendado de cuidar y alimentar el rebaño que Dios le dio.

El pastor por lo general también es maestro ya que Dios le ha encomendado la alimentación de sus ovejas.

En Efesios 4:11, cuando cita a los pastores dice: “Pastores y maestros;” lo cual muestra la conexión que hay entre ambos ministerios.

En Efesios 4 vemos la labor del ministerio quíntuple; pero en particular podemos ver la del ministerio del pastor ya que él es el que se queda a cargo de la congregación local.

Efesios 4:11-15
11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.

Esto es lo que Pablo le trato de explicar a los ancianos y obispos de la iglesia de Éfeso:

Hechos 20:17-28
17 Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
18 Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia,
19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos;
20 y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros,  públicamente y por las casas,
21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
22 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer;
23 salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.
24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.
26 Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos;
27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.
28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

El pastor tiene la unción para enseñar, y en ese sentido debe anunciar todo el consejo de Dios a la congregación para que puedan crecer de manera equilibrada.

Habiendo pastoreado más de 10 años y siendo oveja por 30, ha sido evidente para mí que el pastor fluye con el don de palabra de conocimiento y de profecía en su oficio.

Cuantas veces mientras escuchaba a mi pastor compartir la Palabra era como si alguien le hubiese contado lo que yo estaba pasando, o cuantas veces lo he visto compartir por inspiración mediante el don de profecía.

Y yo he experimentado lo mismo, a veces la gente me ha preguntado: “¿Quién le contó mi problema?” Y yo ni sabía de lo que me hablaba, solo lo había dicho al predicar.

Otra cosa que me he dado claramente es que al momento de compartir la Palabra muchas veces fluyen el don de palabra de conocimiento y el de profecía.

Estando sentado bajo el ministerio de mi pastor, tantas veces en su mensaje respondía preguntas que le hacía al Señor, o me daba el consejo exacto cuando pasaba un problema, sin que él supiera nada tal como si se lo hubiera contado.

Me ha pasado varias veces que después de compartir la Palabra a la congregación que pastoreo, la gente me preguntaba, “¿Quién le contó mi problema, pastor?”

Hay una unción en el pastor para aconsejar sobrenaturalmente a la gente.

Otra característica del pastor es su corazón, lo que llamamos “el corazón de pastor”.

Jesucristo lo describió claramente en Juan 10:

Juan 10:11-15
11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.
14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

Bajo este corazón es que el pastor ama y cuida sobrenaturalmente las ovejas que él Señor le ha encomendado.

La unción del pastor tiene estas características

    1.  Tiene principalmente la unción de enseñar en su ministerio para poder alimentar a las personas bajo su cargo
2.  Tiene el corazón del pastor para amar y apacentar a sus ovejas
3.  Fluye con los dones de Palabra de conocimiento y profecía para poder aconsejar y cuidar sobrenaturalmente a su rebaño


La Unción del Maestro

La unción del maestro no es la misma que el discipular a la gente enseñándoles verdades básicas o ser maestro de escuela dominical; es el mismo Espíritu pero la unción es multiplicada en mayor grado.

El maestro fluye en la unción de enseñar; y aunque a veces lo haga a ritmo de prédica, siempre estará enseñando a la gente.

Hemos visto que la unción de enseñar explica la Palabra de una manera clara de modo que la gente pueda entender lo que dice en ella.

En Gálatas 3:1 Pablo les dice a los creyentes de esa ciudad: “¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?”

La unción del maestro presenta claramente las Escrituras de modo que la gente pueda entender lo que dice en ellas.

Es lo que pasó en el camino de Emaús, veamos lo que dijeron los discípulos:

Lucas 24:32
32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

La Palabra enseñada por el maestro siempre toca el corazón de la gente.

Otra cosa que hace el maestro es enseñar toda la Escritura

Lucas 24:25-27
27 Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

El maestro no solo toma un pasaje de la Escritura sino que va por toda para que las personas puedan entender la verdad en ella.

Veamos el verso 27 en otras versiones para entender un poco más la unción del maestro.

Arcas y Fernández
Y, empezando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les EXPLICÓ a cada uno de los pasajes de las Escrituras que se referían a él mismo.

Biblia al Día
Entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les EXPLICÓ lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Biblia en Lenguaje Sencillo
Luego Jesús les EXPLICÓ todo lo que la Biblia decía acerca de él. Empezó con los libros de la ley de Moisés y siguió con los libros de los profetas.

Biblia Latinoamericana
Y les INTERPRETÓ lo que se decía de él en todas las Escrituras, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas.

Castillian 2003
Y comenzando por Moisés, y continuando por todos los profetas, les fue INTERPRETANDO todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.

Estos versos nos muestran más claramente el maestro, explica e interpreta lo que dice la Biblia en su conjunto acerca de un tema.

Una cosa que he visto en el don del maestro, que es uno los que tengo, es que el don de profecía opera fuertemente en su ministerio, y que muchas veces al compartir la Palabra la enseñanza llega por inspiración trayendo revelación de lo que está escrito en la Palabra a los oyentes

Algo más es que aunque trae revelación, la fuente de la revelación es la Biblia y nunca trae revelación fuera de ella.

Podemos ver las siguientes características del maestro:

    1.   Tiene la unción de enseñanza en su ministerio
2.   Su fuente de enseñanza es la Biblia y no se sale de ella
3.   En su ministerio explica e interpreta la Biblia
4.  Fluye con el don de profecía mientras enseña para edificar, consolar y exhortar a la gente


Creo que estas pautas nos ayudaran a descubrir cuál es nuestro llamado y en que unción nos movemos.