lunes, 24 de junio de 2013

La Guerra Espiritual 8 - El Calzado de la Predicación del Evangelio de la Paz

El Calzado de la Predicación del Evangelio de la Paz

Y calzados vuestros pies con el celo por anunciar el mensaje de la paz.
- Efesios 6:15 (Arcas y Fernández)

La Biblia Expandida de Fe lo traduce así: “Y calzados los pies con la disposición (solicitud y prontitud) para proclamar (predicar, anunciar) el Evangelio de la paz.”

El calzado del soldado romano tenía 2 partes, el zapato y el escarpín.

Los escarpines eran hechos de un metal formado alrededor de sus piernas; eran muy ajustados y muy bellos que bajaban desde las rodillas hasta los pies.

Los zapatos eran de cuero con suela de metal y se ataban con tiras de cuero; la planta del zapato tenía púas, como los chimpunes de los futbolistas de hoy pero mucho más peligrosos. En las ciudades con calles de piedra medían 3 cm. Pero en el campo de batalla 8 cm.

Esto tenía 2 razones principales, poder darles estabilidad y a la vez era un arma muy eficaz; un solo pisotón de esos zapatos causaba mucho daño.

Mucho se habla de la pax romana (en español, “paz romana”), que en realidad era una paz armada, porque los emperadores conservaron las fronteras del Imperio gracias a la fuerza de sus armas.

En tiempos modernos hemos visto esto, durante la Segunda Guerra Mundial, después que Alemania invadió Francia, mantuvo este país bajo la fuerza de su ejército y armamento.

Lo mismo sucedió más recientemente con la invasión de Estados Unidos a Irak, Irak después de ser derrotado se mantiene dominado bajo las armas de Estados Unidos.

Nosotros ya tenemos la victoria, por medio de Cristo ya hemos conquistado nuestro territorio, pero en esta batalla espiritual que nos enfrentamos con los ejércitos del enemigo.

En Efesios 1:19-23 dice: “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Reina Valera 1960).

Jesús ya derrotó al ejercito enemigo y lo puso bajo sus pies, y esa victoria nos la dio a nosotros y como somos el Cuerpo de Cristo también está bajos nuestros pies.

Pero cuando hablamos acerca de la disposición para predicar el Evangelio de la Paz, no solo hablamos de la victoria que ya tenemos sino de la urgencia para ir y predicar el evangelio a todas las naciones.

En Isaías 52:7 dice: “¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!” (Reina Valera 1960).

Hemos sido llamados a predicar el Evangelio, como un ejército conquistador debemos ir y salir a todas las naciones para llevar las buenas nuevas acerca de Jesucristo.

En Mateo 28:19-20 Jesús nos encomendó lo que es llamada como la Gran Comisión: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Nueva Versión Internacional).

En Marcos 16:15-16 también nos habla de nuestra responsabilidad como creyentes: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado” (La Biblia de las Américas).

Aquí Jesús está dando una orden clara: “Vayan por todo el mundo para predicar el Evangelio a todas las personas.” Esta es la disposición para predicar el Evangelio; hay un mundo perdido que está esperando por escuchar las palabras de vida que van a darles la salvación.

El apóstol Pablo, hablando de esta Gran comisión nos dice lo siguiente: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad,  la comisión me ha sido encomendada. ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio” (1 Corintios 9:16-18, Reina Valera 1960).

Hemos sido llamados a predicar gratuitamente el evangelio de Cristo, es una comisión que nos ha sido encomendada y que debemos colocar todo nuestro empeño.

En 2 Timoteo 4:1-2 Pablo instruyo a Timoteo acerca de la importancia y necesidad de predicar la Palabra: “En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo: Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno  corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar” (Nueva Versión Internacional).

Es una necesidad para todo creyente el predicar el evangelio, prácticamente desde que nací de nuevo he tenido ganas de llevar a otros a los pies de Cristo, persona a persona, en los parques, en los autobuses, en todo lugar donde tuviera una oportunidad.

Tenemos un mensaje que llevar al mundo, un ministerio que Cristo nos encomendó.

Veamos 2 Corintios 5:17-20: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura (nueva creación) es; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas. Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió con El mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; es decir, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con El mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios!” (Nueva Biblia de los Hispanos).

Somos embajadores de Dios, un embajador es la persona que representa a la persona misma del gobernante del país que lo envía; y eso es lo que somos nosotros, somos los representantes aquí en la tierra de la misma persona de Dios, gente con una misión, gente con un mensaje.

Se nos ha dado un ministerio, el ministerio de la reconciliación, es como si Dios mismo estuviese rogando al mundo a través nuestro: “Reconcíliense con Dios.” 

En Romanos 10:8-17 podemos ver más acerca de esto:

Romanos 10:8-17 (Reina Valera 1960)
8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;
13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito:¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz,  de los que anuncian buenas nuevas!
16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
17  Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

En el griego dice: “La fe es por el oír, y el oír por la palabra de Cristo.” 

El término “palabra” es “rhema”, que como vimos anteriormente es la parte vital o experimental de la escrituras, es una porción específica de la Palabra de Dios, no toda la Biblia en su conjunto; es la información específica que necesitamos para enfrentar una situación determinada.
.
Y lo que tenemos que llevarle a la gente es la revelación acerca de Cristo, como es que el vino a la tierra a tomar nuestro lugar y morir por nuestros pecados en la cruz.

El apóstol Pablo entendía estoy muy claramente, el le dijo a la iglesia de Corinto: 

1 Corintios 2:1-5 (Reina Valera 1960)
1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
3 Y estuve entre vosotros con debilidad,  y mucho temor y temblor;
4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,
5  para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Su mensaje era uno solo, Jesucristo muriendo en la cruz y completando la obra de la salvación por nosotros.

Y el sabía que su mensaje estaba lleno del poder de Dios; como dice en Romanos 1:16: “Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego” (La Biblia de las Américas).

Este mensaje que predicamos es el mismo poder para traer la salvación a todo aquel que cree.

La Biblia Expandida de Fe lo dice de esta manera: “Porque no me averguenzo del Evangelio de Cristo (el Ungido), porque es el poder (milagroso) de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos en primer lugar, y también de los griegos. Porque en el Evangelio se revela la justicia de Dios, por la fe y para la fe, conforme a lo que dice la Escritura: El justo vivirá por la fe” (Romanos 1:16-17).

El evangelista Felipe entendía esto claramente:

Hechos 8:5-8
5 Entonces Felipe,  descendiendo a la ciudad de Samaria,  les predicaba a Cristo.
6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8 así que había gran gozo en aquella ciudad.

Notemos que el mensaje que predicaba Felipe era acerca de Cristo, y el evangelio era confirmado con señales, milagros y prodigios.

Veamos nuevamente Marcos 16 para entender el poder de Dios que se mueve cuando predicamos:

Marcos 16:15-20 (Nueva Versión Internacional)
15 Les dijo: "Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura.
16 El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.
17 Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán en nuevas lenguas;
18 tomarán en sus manos serpientes; y cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno;  pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos recobrarán la salud."
19 Después de hablar con ellos, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
20 Los discípulos salieron y predicaron por todas partes, y el Señor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra con las señales que la acompañaban.

Tenemos un mensaje que llevar a la gente y es el mensaje de Jesucristo; la salvación eterna de la gente depende de lo que haga con Jesucristo, no sabes si tú eres la última oportunidad para alguien.

Es por eso que debemos tener la disposición y la urgencia para predicar el evangelio de la paz; llevarles a la gente el mensaje que Dios ya no tiene nada contra ellos, que en la cruz de Cristo el precio ya fue pagado, Dios ya hizo paz con ellos y ahora les corresponde a ellos recibir o rechazar esta oferta de paz que Dios les dio.

De cada uno depende ir al cielo o al infierno, el precio ya fue pagado la decisión es nuestra.

Al predicar el evangelio no lo hacemos sin ayuda divina, Dios nos ha dado armas espirituales para poder predicar el evangelio.

Veamos la primera parte de Marcos 16:17 en varias versiones:

Biblia en Lenguaje Sencillo
Los que confíen en mí y usen mi nombre podrán hacer cosas maravillosas. . .

Biblia del Pueblo de Dios
Y estos prodigios acompañarán a los que crean. . .

EUNSA
A los que crean acompañarán estos milagros. . .

Traducción Literal de la Santa Biblia (en inglés)
Y señales milagrosas seguirán a los que creen estas cosas. . .

Palabra de Dios para Todos
Los que crean podrán hacer todo esto para demostrar el poder de Dios. . .

El término griego usado para “señal” es “semeión” que Vine define como: “Señal, marca, prenda, signo (relacionado con semaino, dar una señal; sema, signo). Se utiliza de milagros y señales como signos de la autoridad divina.”  

Estas señales que nos acompañan son milagros y ayudas sobrenaturales que nos ayudan en la predicación del Evangelio.

Es lo que pasaba con el evangelista Felipe; los milagros que habían en su ministerio llamaban la atención de la gente y hacía que se congregasen para recibir la Palabra.

Veamos nuevamente Hechos 8:6: “Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.”

Un milagro nos sirve para que la gente esté atenta a lo que vamos a decirles.

Hace años hicimos un viaje misionero con nuestra iglesia en la ciudad de Arequipa, en el Perú. Vino un grupo de 50 norteamericanos, y unas 70 personas de la iglesia viajamos como traductores y otros para predicar en las calles; el cabo de una semana se habían convertido más de 5 mil personas.

Un día estábamos en medio de la Plaza de Armas de Arequipa predicando, mi amigo el Evangelista Martín Valdez vio a una mujer ciega, que no tenía ojos, por los años la abertura de los ojos se le había pegado a la piel, y por eso tampoco tenía pestañas.

Cuando él oró por ella, se le empezó a formar una línea en la zona de los ojos, se formaron pestañas, se formaron los ojos y ella empezó a ver.

La gente alrededor que la conocía empezó a acercarse para ver que pasaba, y al ver tan poderoso milagro estuvieron atentos para escuchar la Palabra; a los pocos minutos más de 50 hombres adultos recibieron a Jesús en plena calle.

Si estas señales seguirán a los que creen, ¿para que? Para confirmar el Evangelio que predicamos.

Veamos que dice Marcos 16:20 en la versión Arcas y Fernández: “Los discípulos salieron en todas direcciones a anunciar el mensaje. Y el Señor mismo les ayudaba, y confirmaba el mensaje acompañándolo con señales milagrosas.”

Las señales milagrosas confirman el mensaje que predicamos, son el sello que el mensaje que predicamos es el correcto; y una cosa que vemos es que el Señor Jesús nos ayuda cada vez que predicamos; en griego dice: “El Señor trabajaba juntamente con ellos.”

Cuando salimos a predicar no estamos solo, es Cristo juntamente con nosotros, salimos con Su ayuda, con Su habilidad, con Su poder; recordemos que somos embajadores en nombre de Cristo, no nos representamos a nosotros mismos, estamos representando a Dios mismo aquí en la tierra y lo hacemos con la autoridad de Cristo.

En Hechos 3 podemos ver esta gran verdad, como un solo milagro fue suficiente para que 5 mil personas se convirtieran.

Hechos 3:1-11
1 Cierto día subían Pedro y Juan al templo a las tres de la tarde, que es la hora de la oración.
2 Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento, al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.
3 Cuando éste vio que Pedro y Juan iban a entrar, les pidió limosna.
4 Pedro, con Juan, mirándolo fijamente, le dijo: — ¡Míranos!
5 El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo.
6 —No tengo plata ni oro —declaró Pedro—, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda!
7 Y tomándolo por la mano derecha, lo levantó. Al instante los pies y los tobillos del hombre cobraron fuerza.
8 De un salto se puso en pie y comenzó a caminar. Luego entró con ellos en el templo por sus propios pies, saltando y alabando a Dios.
9 Cuando todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios,
10 lo reconocieron como el mismo hombre que solía pedir limosna sentado junto a la puerta llamada Hermosa, y se llenaron de admiración y asombro por lo que le había ocurrido.
11 Mientras el hombre seguía aferrado a Pedro y a Juan, toda la gente, que no salía de su asombro, corrió hacia ellos al lugar conocido como Pórtico de Salomón.

Un solo milagro llamó la atención de la gente; fue tal el impacto que empezaron a correr hacia donde estaban los apóstoles, fueron para escuchar las palabras de vida, el Evangelio de Jesucristo.

He visto esto a lo largo de los años, es más fácil que la gente reciba a Jesús después de ver un milagro, ya que están viendo que el Dios que predicamos es el Dios verdadero.

Finalmente no debemos de olvidar la ayuda del Espíritu Santo a la hora de la predicación.

Esto lo hace de 3 maneras principales, convenciendo al hombre de su pecado; dirigiéndonos donde, como y cuando predicar; y a través del Bautismo con el Espíritu.

En Juan 16 podemos ver como nos ayuda el Espíritu Santo a la hora de predicar.

Juan 16:7-11 (Reina Valera 1960)
7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.
8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
9 De pecado, por cuanto no creen en mí;
10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;
11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Es bien claro lo que dice aquí, al momento de predicar el Espíritu Santo empieza a predicar a las personas inconversas (al mundo) de su pecado.

¿Cuál es su pecado? No creer en Jesús.

Durante los años he visto numerosas personas venir a los pies de Cristo convencidas de su pecado al creer que había muerto por sus pecados.

Siempre que predicamos contamos con su ayuda, por eso no tengamos temor de predicar a otros, al hablar la Palabra de Dios la gente será convencida.

Otra forma como el Espíritu Santo es guiándonos a la hora de la predicación.

En Hechos 16 podemos ver esto claramente:

Hechos 16:6-10 (Reina Valera 1960)
6 Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia;
7 y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.
8 Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas.
9 Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.
10 Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.

Pablo quería predicar el evangelio pero no sabía donde, quería ir a Asia, pero el Espíritu se lo impidió, a Bitinia y tampoco, el Espíritu Santo quería otra cosa, y los envió a Macedonia.

Lo interesante es que de ese viaje se formaron las iglesias de Filipenses, Tesalónica, Corinto y Éfeso, a las cuales les dirigió 6 de las Epístolas del Nuevo Testamento.

Smith Wigglesworth tenía por costumbre predicarle cada día por lo menos a una persona, según el Espíritu Santo lo dirigiese.

Un día su mamá le pregunto “¿Qué fue lo que hiciste con el Señor Fulano?”

Él le respondió: “¿Por que mamá?”

“Ayer partió con el Señor pero nos contó que hace unas tres semanas sabiendo que iba morir salió a pasear por última vez y que un hombre se subió a su carruaje y le predicó el Evangelio y recibió al Señor, y supuse que fuiste tú.”

“Si mamá fui yo, vi a una persona en un carruaje y el Espíritu Santo me urgió para subir a su carruaje y predicarle, no sabía que esa era su última oportunidad.”

Debemos estar atentos a la dirección del Espíritu Santo, siempre nos guiará a predicarle a la gente en el momento indicado.

Y también nos ayuda con el Bautismo con el Espíritu.

En Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Reina Valera 1960).

Veamos este verso en otras versiones:

Versión de Arcas y Fernández
Vosotros recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que os capacitará para que deis testimonio de mí en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta el último rincón de la tierra.

Biblia Amplificada
Pero ustedes recibirán poder (habilidad, eficiencia y fuerza) cuando haya venido el Espíritu Santo sobre ustedes y serán mis testigos en Jerusalén y en toda Judea y Samaria y hasta los confines (los mismos límites) de la tierra).

Biblia del Pueblo de Dios
Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra".

El Bautismo con el Espíritu nos da el poder para ser testigos.

Yo lo experimenté en mi propia vida. Me convertí en un grupo paraeclesiástico de corte tradicional, no creían en el Bautismo con el Espíritu Santo, sin embargo a los 2 meses de creyente yo lo recibí, y algo pasó en mi vida.

Hasta ese momento solo había ganado a una persona para el Señor, pero en los siguientes meses gane 24 más, y de ahí no paré, y no les hablo de predicaciones, empecé haciéndolo persona a persona, era lo más fácil ganar a alguien para Jesús,

Miren, era solo un joven de 17 años, no conociendo mucho de la Palabra pero teniendo el poder de Dios dentro de mi para testificar.

Para concluir, debemos tener la disposición y urgencia de predicar el Evangelio, no lo hacemos solos, tenemos ayuda sobrenatural, tenemos la Palabra de Dios, el Espíritu Santo, las señales que nos acompañan y especialmente a Jesús que trabaja juntamente con nosotros.

Tenemos la comisión y el equipo para cumplirla. 

viernes, 21 de junio de 2013

La Guerra Espiritual 7 - La Coraza de la Justicia

La Coraza de la Justicia

. . .y vestidos con la coraza de justicia.
- Efesios 6:14

La coraza era una parte vital en el armamento de todo soldado romano, debido a que protegía sus órganos vitales del ataque de los ejércitos con los que se enfrentaban.

Por lo general la coraza que cubría al soldado romano estaba hecha de bronce; pero si el soldado pertenecía a una clase próspera podía ser una cota de malla; un material mucho más fino. Ese tipo de coraza lo protegía no solo de la espada pero también de los dardos que venían en diferentes direcciones. En esto hay una verdad que debe ser afirmada. Si algo debe ser hecho con un material resistente es la coraza de justicia para confrontar el ataque del adversario.

Esta figura de la coraza de la justicia se ve también en el Antiguo Testamento; en Isaías 59:16-17 podemos ver que dice: “El vio que no había nadie, se sorprendió de que nadie interviniera. Entonces su brazo lo socorrió y su justicia lo sostuvo. El se puso la justicia por coraza y sobre su cabeza, el casco de la salvación; se vistió con la ropa de la venganza y se envolvió con el manto del celo” (Biblia del Pueblo de Dios).

La pregunta aquí es de que justicia está hablando; ¿será acaso de nuestra propia justicia?

Definitivamente no, Porque en Isaías 64:6 dice: “Si bien todos nosotros somos como suciedad,  y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia;  y caímos todos nosotros como la hoja,  y nuestras maldades nos llevaron como viento” (Reina Valera 1960).

La versión Palabra de Dios para Todos nos da una visión más gráfica de lo que está hablando: “Todos nosotros nos volvimos como alguien impuro, todas nuestras obras justas son como una toalla higiénica sucia. Todos nosotros como una hoja nos marchitamos y caemos. Nuestros pecados nos arrastran como el viento.”

Para Dios todas nuestras justicias son algo sucio como el trapo donde caía la sangre muerta de una mujer que estaba menstruando.

La Biblia Amplificada nos da más luces de lo que dice este verso: “Porque todo nos hemos vuelto como alguien que es inmundo [ceremonialmente, como un leproso], y todas nuestras justicias (nuestras mejores obras de rectitud y justicia) son como sucios trapos de una tela contaminada, todos caímos como hojas, fuimos alejados como el viento [lejos del favor de Dios, corriendo hacia la destrucción].” 

Este pasaje nos muestra claramente que dios no acepta nuestra propia justicia ni rectitud como un medio para poder justificarnos delante de él.

En Romanos 3:19-24 podemos ver esto de manera más clara: “Pero sabemos que todo lo que la ley dice,  lo dice a los que están bajo la ley,  para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él;  porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora,  aparte de la ley,  se ha manifestado la justicia de Dios,  testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,  para todos los que creen en él.  Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia,  mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Reina Valera 1960).

Veamos este pasaje en la Biblia Expandida de Fe:

Romanos 3:19-24 (Biblia Expandida de Fe)
19 Ahora bien, nosotros sabemos que todo lo que dice la Ley es válido para los que están bajo la Ley, a fin de que toda boca se calle y nadie pueda alegar inocencia y todo el mundo sea condenado bajo el juicio de Dios.
20 Porque ante los ojos de Dios, ningún ser humano será justificado (declarado inocente y hecho justo) por medio del cumplimiento de las obras de la Ley, ya que la Ley se limita a hacernos conocer completa y conscientemente el pecado.
21 Pero ahora, aparte e independientemente de la Ley, se ha manifestado abiertamente la justicia de Dios que es testificada y confirmada por la Ley y los Profetas;
22 la justicia de Dios, que es por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no existe ninguna distinción ni diferencia
23 porque todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, 
24 pero son justificados (declarados inocentes y hechos justos) gratuitamente por medio de su gracia (que es el favor y la buena voluntad de Dios hacia nosotros) provista por medio de la redención cumplida en Jesucristo (el Salvador Ungido).

No es nuestra justicia propia lo que nos declara inocentes y hace justos delante de Dios, sino la justificación gratuita que Dios nos dio basada en los méritos de la obra de Jesucristo por nosotros.

En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado,  por nosotros lo hizo pecado,  para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (Reina Valera 1960).

Veamos este pasaje en otras versiones para entender mejor lo que pasó en la cruz:

2 Corintios 5:21 (Versión de Arcas y Fernández)
21 Cristo fue del todo inocente; más, por nosotros, Dios le trató como al propio pecado, para que por medio de él experimentemos nosotros la fuerza salvadora de Dios.

2 Corintios 5:21 (Biblia al Día)
21 Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.

2 Corintios 5:21 (Biblia Latinoamericana)
21 Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no cometió pecado, para que así nosotros participáramos en él de la justicia y perfección de Dios.

2 Corintios 5:21 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
21 Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.

2 Corintios 5:21 (Biblia del Pueblo de Dios)
21 A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.

2 Corintios 5:21 (Biblia Castilian)
21 Porque Dios tomó a Cristo, que de sí mismo no conocía el pecado, y le hizo cargar con el nuestro como si fuera suyo; de esta forma, a nosotros, libres ya de toda culpa, Dios nos declara justos.

Al ver todas estas versiones podemos tener una idea más clara de lo que sucedió.

Jesús no conocía pecado, porque nunca había pecado, pero Dios lo trató como si fuera un pecador; y le hizo cargar nuestro pecado como si fuera suyo, el justo se identificó con nosotros, los injustos, y tomó nuestra propia naturaleza pecaminosa, para así poder liberarnos de toda culpa y de ese modo declararnos inocentes y hacernos justos delante Dios.

Hace años me dieron un ejemplo que muestra esta verdad.

Habían 2 hermanos gemelos en China que tenían caracteres totalmente opuestos, el uno era un delincuente, mientras que el otro era considerado una buena persona.

Un día el hermano malo llegó a la casa del hermano bueno con la ropa completamente ensangrentada, había asesinado a un hombre y estaba huyendo de la policía.

Este le dijo a su hermano: “Dame tu camisa ensangrentada y escóndete por unos días”. 

Cuando se fue el hermano malo, el otro se puso la camisa ensangrentada y se sentó esperando a la policía, cuando llegaron lo llevaron directamente a la prisión y a los pocos días lo llevaron ante el juez; el cual ante las evidencias y los testimonios lo condenó a la pena de muerte.

Luego de ser ejecutado, su hermano se enteró y arrepentido fue ante el juez, diciéndole: “Han ejecutado a un inocente, yo fui el asesino, ahora ejecútenme a mi.”

El juez le dijo: “No podemos, la ley dice que no se puede juzgar a dos personas por el mismo delito, tu hermano dio su vida por ti, eres completamente libre.”

Eso fue lo que hizo Jesús, el pagó el precio del castigo de nuestro pecado, ahora somos justos delante de Dios, libres y completamente inocentes.

En Cristo Jesús hemos sido hechos la justicia de Dios.

Esta es la justicia a la que se refiere la coraza de la justicia; la obra de Cristo en la cruz para declararnos completamente inocentes y hacernos justos. No por nuestros propios méritos sino por la obra de Jesús.

Es en esta verdad que tenemos que pararnos, ya que el diablo quiere que coloquemos nuestros ojos en nosotros mismos, con todos nuestros pecados fracasos y errores en lugar de vernos en la obra de Cristo en la cruz; porque él sabe que cada vez que saquemos los ojos de Cristo seremos vencidos.

Debemos vernos como lo que somos, justos e inocentes delante de Dios.

Hay una vieja frase que es repetida constantemente por muchos cristianos; que parece muy correcta y humilde pero que no es más que una mentira del diablo para mantenernos atados: “Soy un pecador salvo por gracia.”

¡No! Ya no somos pecadores, fuimos pecadores pero ya no lo somos.

Estaba predicando en una iglesia donde asistieron un grupo de ex drogadictos cristianos que decían: “Soy un drogadicto salvo por gracia.”

Al final se me acercó uno que me dijo: “Ayúdeme, tengo ocho meses de cristiano pero aún continúa este sentimiento horrible de necesidad por las drogas, no se que me pasa.”

Yo le respondí: “¿No has estado diciendo que eres un drogadicto salvo por gracia?” El me respondió que si. Por lo que le dije: “Mientras continúes diciendo que eres un drogadicto, te seguirás viendo como un drogadicto y ese deseo continuará en ti. Tu ya no eres un drogadicto salvo por gracia, eres un santo salvo por gracia.” 

Cuando se dio cuenta de esto pude ministrarlo y quedó completamente libre.

En 1 Corintios 6:9-11 dice: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (Reina Valera 1960).

Al decir “erais”, significa que ya no somos, no somos más pecadores porque ya hemos sido lavados, santificados y justificados.

Mientras el diablo los mantenga en el pasado podrá derrotarnos todo el tiempo, porque no sentiremos la suficiente confianza para resistirlo porque nos sentiremos “muy pecadores”.

Cada vez que quieras levantarte y caminar con Dios el diablo vendrá para engañarte y condenarte diciéndote: “¿Realmente piensas que Dios quiere usarte? ¿Recuerdas lo que hiciste ayer? No eres más que un pecador que no sirve para Dios.”

Yo he estado ahí, lamentándome por las cosas que he hecho, sintiéndome deprimido y humillado, pensando que Dios nunca me usaría; sintiendo una fuerte condenación que me impedía levantarme; hasta que descubrí la verdad.

En Romanos 8:1-2 dice: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,  los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Reina Valera 1960).

Ya no hay ninguna condenación en mi porque estoy en Cristo Jesús, la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Si la justicia de Dios dependiese de mis propias obras estaría en problemas, pero no es así, no depende de mi, depende de la obra de Jesús en mi; y puedo decir como el apóstol Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado,  y ya no vivo yo,  mas vive Cristo en mí;  y lo que ahora vivo en la carne,  lo vivo en la fe del Hijo de Dios,  el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20, Reina Valera 1960).

Hemos sido justificados gratuitamente, hemos sido declarados y hechos justos, por eso es que libres ya de culpa podemos caminar en la vida victoriosa que Dios nos proveyó. 

En Romanos 5:17 vemos algo más de esta justicia: “En efecto, si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquellos que han recibido abundantemente la gracia y el don de la justicia” (Biblia del Pueblo de Dios).

Veamos la Biblia Expandida de Fe para poder explicar esto de manera más clara: “Porque si por la transgresión de un solo hombre (Adán) reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán como reyes en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo (el Salvador Ungido), aquellos que han recibido superabundantemente la gracia y el don gratuito de la justicia (que los declaró inocentes e hizo justos).”

El hecho de haber recibido superabundantemente la gracia y el don de la justicia nos capacita para vivir como reyes en esta vida.

La coraza de la justicia es importante tenerla puesta todo el día, no solo porque nos permite resistir todos los ataques que el diablo trae contra nosotros para hacernos sentirnos condenados y derrotados, sino porque nos permite caminar como reyes en esta vida.

La falta de conocimiento de esta verdad ha hecho que los cristianos vivan en esclavitud durante mucho tiempo, pero al conocer la verdad de que son justos e inocentes delante de Dios, esa verdad los hace libres para caminar como reyes en esta vida.

En Isaías 51:7-8 dice: “Escuchadme, vosotros que conocéis la justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis el oprobio del hombre, ni os desalentéis a causa de sus ultrajes. Porque como a vestido se los comerá la polilla, y como a lana se los comerá la larva. Pero mi justicia durará para siempre, y mi salvación por todas las generaciones” (La Biblia de las Américas).

Nosotros hemos conocido la justicia de Dios, sabemos que hemos sido declarados inocentes y hechos justos, así que pongámonos nuestra coraza de justicia cada día y contrarrestemos toda mentira que el diablo use para condenarnos, derrotarnos  y volvernos inefectivos



miércoles, 19 de junio de 2013

La Guerra Espiritual 6 - El Cinturón de la Verdad

El Cinturón de la Verdad

Manténganse firmes,  ceñidos con el cinturón de la verdad. . . .
- Efesios 6:14 (Nueva Versión Internacional)

La Traducción Kadosh de la Biblia cita Efesios 6:13 así: “Tengan el cinto de la verdad abrochado alrededor de sus cinturas. . . .”

En este pasaje empezamos a ver las cosas que tenemos que hacer para mantenernos firmes, y lo primero es ceñir nuestros lomos con el cinturón de la verdad.

Un cinturón siempre es algo importante a la hora de vestirnos, pues permite que nuestro pantalón esté bien ajustado y no se caiga.

Como hemos visto en el estudio, la armadura de Dios representa el armamento con el que estaba vestido el soldado romano; una de las partes principales que tenía era el cinturón, el cual mantenía todas las partes de la armadura en su lugar para no tener problemas al marchar o al luchar, y además para sujetar la espada en su sitio correcto.

Lo primero que Pablo coloca en la lista de este equipo es el cinturón. Este cinturón no era un simple adorno para el soldado, sino una parte esencial de su equipo. Pasaba alrededor de su espalda y el final de la coraza (que era el apoyo de la espada), era de uso especial para el soldado porque mantenía las otras partes de la armadura en su lugar; y a la vez garantizaba la actitud correcta del soldado y le daba libertad de circulación.

En Isaías 11:5 podemos ver una referencia a este verso: “Y estará de justicia ceñido su lomo, y en verdad envueltos sus costados” (Septuaginta).

La referencia a la verdad es algo muy importante en este pasaje, ya que que la verdad nos habla tanto de Jesucristo como de la Palabra de Dios.

En Juan 14:6 dice lo siguiente: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Reina Valera 1960).

En Juan 17:17, por otro lado, podemos ver esto: “Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad” (Nueva Versión Internacional).

La Palabra de Dios es la verdad de Dios.

¿Cómo relacionamos a Jesucristo y la Palabra de Dios?

Debemos entender que Jesús y la Palabra de Dios son uno.

Juan 1:1,14
1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

En este pasaje la palabra verbo es logos que significa: palabra; lo cual podemos verlo en otras versiones de la Biblia:

Juan 1:1 (Arcas y Fernández)
1 Cuando todas las cosas comenzaron, ya existía aquel que es la Palabra. Y aquel que es la Palabra vivía junto a Dios y era Dios.

Juan 1:1 (Biblia Latinoamericana)
1 En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios.

Juan 1:1 (Biblia del Pueblo de Dios)
1 Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

Juan 1:1 (Biblia de Jerusalén)
1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.

Juan 1:1 (Nueva Biblia de los Hispanos)
1 En el principio ya existía el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Juan 1:1 (Reina Valera 2000)
1 En el principio [ya] era la Palabra, y [aquel que es] la Palabra era con el Dios, y la Palabra era Dios.

La Palabra hecha carne es un titulo del Hijo de Dios, el cumplimiento del titulo logos, es la manifestación personal de toda la deidad, no solo una parte de la naturaleza divina.

En 1 Juan 1:1 dice: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida” (Reina Valera 1960).   

La Biblia del Pueblo de Dios lo pone de esta manera: “Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.”

Aquí Jesús es llamado el logos o la Palabra de vida. 

Podemos concluir que Jesucristo y la Palabra de Dios son uno.

Entonces este cinturón de la verdad que mantiene unida toda la armadura de Dios son Jesucristo y la Palabra de Dios.

Esto es de suma importancia porque si queremos mantener unida toda la armadura de Dios debemos poner a Jesucristo y la Palabra de Dios como lo primero en nuestras vidas.

En Gálatas 3:27 dice: “Porque todos los que fueron bautizados en Cristo, de Cristo se han revestido” (Nueva Biblia de los Hispanos).

¿Cuándo fuimos bautizados en Cristo?

En 1 Corintios 12:12-13 podemos encontrarlo: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (Reina Valera 1960).

Evidentemente no fue en el bautismo de agua, sino lo diría claramente, está hablando del nuevo nacimiento, el día que pasamos a formar parte del Cuerpo de Cristo.

Por eso en el nuevo nacimiento es que fuimos revestidos de Cristo; y por ese motivo es que el hecho de estar en Cristo permite que podemos usar esta armadura espiritual.

Pero hemos visto que hay otro aspecto de la verdad necesario para tener sujeta y poder utilizar la armadura de Dios y está es la Palabra de Dios.

Para el uso correcto de esta armadura debemos edificar nuestras vidas sobre la Palabra de Dios.

Jesús nos mostró esto claramente en Mateo 7 cuando dijo la parábola de los 2 fundamentos:

Mateo 7:24-27
24  Cualquiera,  pues,  que me oye estas palabras,  y las hace,  le compararé a un hombre prudente,  que edificó su casa sobre la roca.
25  Descendió lluvia,  y vinieron ríos,  y soplaron vientos,  y golpearon contra aquella casa;  y no cayó,  porque estaba fundada sobre la roca.
26  Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace,  le compararé a un hombre insensato,  que edificó su casa sobre la arena;
27  y descendió lluvia,  y vinieron ríos,  y soplaron vientos,  y dieron con ímpetu contra aquella casa;  y cayó,  y fue grande su ruina. 

Jesús nos muestra aquí claramente que la clave para la victoria espiritual se encuentra en el fundamento sobe el cual edificamos nuestra vida; y el fundamento se encuentra en oir y hacer lo que dice la Palabra de Dios.

Pablo en su despedida a la iglesia de Efeso les dijo estas impactantes palabras: “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Reina Valera 1960).

La Biblia del Pueblo de Dios lo dice de esta manera: “Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.”

Hay un edificio que debe ser construido que es nuestra propia vida, y esa es la importancia de la Palabra de Dios en nuestras vidas.

Hay dos aspectos de la Palabra de Dios que son el logos y el rhema; que son el aspecto legal y vital o experimental de la Palabra de Dios en nuestras vidas.

El logos es la parte legal de la Biblia, es toda la Biblia en conjunto, desde Génesis hasta Apocalipsis. Nos muestra la verdad escrita de Dios, y las cosas que legalmente nos pertenecen. 

El rhema es la parte vital o experimental de la escrituras, es una porción específica de la Palabra de Dios, no toda la Biblia en su conjunto. Nos muestra la verdad revelada de Dios a nuestras vidas acerca de asuntos específicos; es el apropiarnos de las cosas legales que Dios proveyó para nosotros.

Para entender el logos y el rhema imaginemos que vamos a una biblioteca para encontrar un libro específico de física.

Vas a la base de datos, buscas primeramente el tema de física, buscas el nombre del autor y finalmente el título del libro; de ahí recibirás el código del libro; entonces vas con el código donde el bibliotecario y le das la información para que pueda tráete el libro; finalmente va ha buscarlo entre todos los libros y te trae el ejemplar que necesitas.

Todos los libros de la biblioteca equivalen al logos; el libro específico que recibes equivale al rhema.

El rhema no es toda la información de la Biblia sino la específica que tú necesitas para enfrentar una situación determinada.

Necesitamos el logos y el rhema en nuestras vidas; el logos para saber todo lo que Dios nos ofrece, el rhema para poder disfrutarlo en nuestras vidas.

En particular, en el logos encontramos todos los versos e información necesaria para tener toda la armadura de Dios en su sitio; en el rhema nos apropiamos de toda esta información específicamente para el área en que la necesitamos.  

Necesitamos colocarnos este cinturón de la verdad para mantenernos firmes en la victoria que Dios proveyó para nosotros por medio de Cristo.