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jueves, 7 de mayo de 2020

El Nombre de Jesús - Clase 1 - Introducción


El Nombre de Jesús - Clase 1 - Introducción


Clase 1
Introducción

En este curso veremos la importancia del nombre de Jesús y su aplicación nuestra vida diaria.

Tan solo hace unos días mientras conversaba con 6 amigos a la salida de un seminario, fuimos testigos de un accidente automovilístico, una camioneta 4x4 negra salió disparada en el aire hacia nosotros, solamente dijimos al unísono, “en el nombre de Jesús”, y la camioneta se detuvo en el aire y dio media vuelta regresando parada a la pista.

Como no voy a valorar el poder que hay detrás de ese nombre.

Por ese motivo es de suma importancia que como creyentes sepamos acerca del poder que tiene ese maravilloso nombre y saber que relación tiene con nosotros.

Un ejemplo que me quedó grabado cuando estudiaba en el Centro de Entrenamiento Bíblico acerca de esto es uno de E. W. Kenyon.

Él relata en su libro “El Maravilloso Nombre de Jesús”.

Una  tarde, mientras yo daba una introducción sobre “El Nombre de Jesús”, un abogado me interrumpió y me preguntó:

“¿Usted quiere decir que Jesús nos delegó el poder legal de usar Su Nombre?”  Le dije: “Hermano, usted es abogado y yo soy una persona común. Dígame ¿Jesús nos dio ese poder legal?”  

El me dijo: “Si el lenguaje significa algo, entonces Jesús dio a la Iglesia el poder legal”      

 Entonces, le pregunte: “¿Cuál es el valor de este Poder legal?”  

Él respondió: “Depende de cuanto hay por detrás de él, cuanta autoridad, cuanto poder este Nombre representa”.

Esto me hace recordar cuando vivía mi abuela y le dio a mi padre un poder legal para poder cobrar su pensión..

Ellos fueron donde el notario y firmaron un documento mediante el cual mi padre representaba a mi abuela y con su firma podía hacer transacciones en su nombre.

 Cada fin de mes iba al banco y cobraba la pensión de mi abuela.

Eso es lo que pasó con el nombre de Jesús; Todo poder y autoridad que Jesús tenía ha sido delegado a Su Nombre.

La Palabra de Dios nos enseña que tenemos el derecho legal de usar Su Nombre.  

Dice que podemos usar ese nombre para enfrentarnos con los demonios; dice que podemos usarlo para ministrar sanidad, dice que podemos usarlo en la oración.

Todo lo que esta incluido y se le ha otorgado a este Nombre nos pertenece, porque Jesús nos dio el uso incondicional de Su Nombre.


El Nombre de Jesús en Oración

Jesús dice del uso de Su Nombre en la oración:

Juan 16:24 (RV1960)
24 Hasta ahora nada habéis pedido EN MI NOMBRE; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Hasta ahora quiere decir hasta el mismo momento que Jesús dijo estas palabras. En otras palabras, hasta ese mismo momento en que Jesús hablaba sus discípulos, nada habían pedido en Su Nombre.

Juan 16:24 (Nueva Versión Internacional)
24 Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.

Él les está hablando acerca de un “nuevo día” sobre la tierra, y está diciéndoles: Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría se cumpla.

Cuando pedimos en Su Nombre estamos pidiendo a favor de nosotros mismos. Nosotros somos los que necesitamos sanidad; somos los que necesitamos las cosas que nos faltan.

Aquí en Juan, Jesús no solamente nos está dando el uso de Su Nombre en la oración para el Nuevo Pacto.

Juan 16:23 (RV60)
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

Juan 16:23 (Castilian)
 23 Cuando llegue ese día no tendréis necesidad de preguntarme nada, sino que directamente podréis dirigiros al Padre, y todo lo que le pidáis en mi nombre os lo concederá.

Mira lo que Jesús nos esta diciendo: “Si pides al Padre en Mi Nombre; yo  endosare (aprobaré, legalizaré) tu pedido; y el Padre te lo dará a ti."

Hace unos meses me llegó un cheque del extranjero, como no tenía oficinas en mi país, yo lo endosé a una institución que cobraba cheques en cualquier parte del mundo, al colocar mi firma (acompañada de mi nombre y número de mi documento de identidad) ellos pudieron cobrar ese dinero en mi nombre.

Eso es lo que hace Jesús, cada vez que presentamos una oración a Dios y usamos Su Nombre, Ese Nombre es el respaldo o la firma que endosa ante Dios la petición que le estamos haciendo.

El problema es cuando no entendemos lo que Jesús nos dice porque en vez de haber aprendido el Nuevo Testamento hemos aprendido tradiciones religiosas que se han convertido en vacas sagradas que han diluido las promesas de Dios. 

Añadimos cosas que Jesús nunca dijo, y por eso es que mucha gente dice: “Dios lo hará si es Su voluntad; pero, puede que no sea su voluntad”.

Esto no es algo que se encuentra en el Nuevo Testamento. Las personas se han conformado con que sus oraciones se queden sin respuestas, diciendo: “De cierto, no era Su voluntad, porque no lo hizo. Si hubiera sido su voluntad, Él lo habría hecho”.  

Jesús declaro la voluntad de Dios aquí en Juan 16:23,24.

Juan 16:23-24 (La Biblia de las Américas)
23 En aquel día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre, os lo dará en mi nombre.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.

Debemos aprender a orar la oración de fe y recibir lo que queremos de Dios.

Nadie puede, ni por la oración, ni por la fe, conseguir para otra persona algo que no quiera. Si pudiéramos, haríamos que todos fuesen salvos sin necesidad que ellos quieran. Cuando se trata de orar por otras personas, la voluntad de ellas está involucrada; y su duda puede anular los efectos de nuestra fe. La incredulidad de otras personas, por otro lado, no pueden afectar mis oraciones por mis necesidades.

Cuando hacemos una oración por nosotros mismos la respuesta de Dios siempre es “si”.

Algunas personas dicen: “Dios siempre responde las oraciones. A veces dice si y a veces dice no". Nunca encontrarás esto en la Biblia, es puro razonamiento humano.
           
Jesús no dijo: "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, sin embardo, a veces Dios dirá: ¡No!  a veces dirá ¡Si!, y a veces dirá: espera un poco".  

Hemos  añadido cosas así a la Biblia para tratar de explicar a la gente el porque la oración no funciona para ellos.  Sin embardo, la razón por la que no les funciona es porque no hicieron funcionar la palabra. Si no funciona para mi, es porque no estoy en armonía con la Palabra.

Una persona puede ser un buen creyente, santificado, separado y santo y  aun así no tener respuesta a sus oraciones. 

Creemos que las personas deben de vivir una vida correcta, pero no podemos venir a orar alabándonos a nosotros mismos.

No podemos acercarnos al trono de la gracia diciéndole a Dios todo lo que hemos hecho, jactándonos en ello y obtener una respuesta.

Nosotros vamos al trono de la gracia llevando el Nombre de Jesús. Y la palabra de Dios funciona hoy,  tal como  funcionó en el pasado. Jesús dijo: “Pedid al Padre en mi Nombre; Yo endosare (aprobaré, legalizaré)  aquello y el Padre os lo dará.”

Esto le da a la oración una base completamente legal, porque Jesús nos dio el derecho legal de usar Su Nombre.

A medida en que tomamos nuestros privilegios y derechos en el Nuevo Pacto y oramos en el Nombre de Jesús, el asunto pasa de nuestras manos a las manos de Jesús, entonces; asume la responsabilidad de esa oración, y sabemos que Él siempre dice: “Padre gracias Te doy porque me oyes; Yo se que Tú siempre me oyes”.

En otras palabras, sabemos que el Padre siempre oye a Jesús, y cuando oramos en Nombre de Jesús, es como si el propio Jesús estuviese orando; Él toma nuestro lugar. Esto no solamente coloca a la oración en una base legal, más sino en una transacción practica.

Cuando oramos, nosotros tomamos aquí el lugar de Jesús para cumplir Su voluntad, y  El toma nuestro lugar delante del Padre.


El Nombre en Batalla

El Nombre de Jesús debe de ser usado en batalla contra las fuerzas invisibles de maldad que nos rodean. Tenemos autoridad en el Nombre de Jesús contra todos los poderes de las tinieblas.

Marcos 16:17-18 (RV60)
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;   
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Esto se ve más claro en La Biblia de las Américas:

Marcos 16:17-18 (La Biblia de las Américas)
17 Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas;
18 tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien.

Cuando decimos “estas señales seguirán” es como si alguien nos siguiese caminando detrás nuestro, pero si alguien nos acompaña esta caminando a nuestro lado.

En el griego, Marcos 16.17 dice literalmente: “Estas señales acompañaran a los creyentes; EN MI NOMBRE harán…”

Cada hijo de Dios es un creyente. Puesto que estas señales son hechas EN MI NOMBRE, deben pertenecer a todo hijo de Dios, porque el Nombre de Jesús pertenece a todo hijo de Dios.

EN MI NOMBRE, echarán fuera demonios; hablaran nuevas lenguas, tomarán serpientes; y, si bebieren alguna cosa mortífera, no les hará daño alguno; e impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán.

Veamos Mateo 28:18-20 y Marcos 16:15-20 que veamos la parte de Dios y la nuestra:

Mateo 28:18-20 (RV60)
18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Marcos 16:15-20 (RV60)
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.
20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén. 

Nuestra parte es predicar el evangelio, la parte de Dios es confirmar la Palabra con señales, sanidades y prodigios.

La versión Reina Valera de 1960 usa el término potestad en Mareo 28:18;  pero según Vine y viendo otras traducciones que una palabra más exacta es autoridad.

Mateo 28:18 (Nueva Versión Internacional)
18 Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.

Mateo 28:18 (Castilian)
18 Pero él, acercándose, les dijo: Yo he recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra.

Mateo 28:18 (La Biblia de las Américas)
18 Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.

En este pasaje podemos ver claramente que Jesús ha recibido toda la autoridad, pero si vamos al siguiente veremos que dice: “Por tanto, Id. . . “ , es decir Jesús recibió toda la autoridad y nos la dio a nosotros; es decir, Jesús autorizó a Su iglesia para usarla.

Resumiendo, esto es lo que Jesús dice: “Toda la autoridad me fue dada en el cielo y en la tierra.  Ahora los autorizo a ustedes.  Estoy enviándolos para hacer discípulos  en todas las naciones… Y yo estaré con vosotros siempre…”

Veamos en Mateo 18:19-20 como es que él está con nosotros siempre

Mateo 18:19-20 (RV60)
19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Para entender la oración de acuerdo debemos entender el verso 20; la gente piensa que está hablando del número mínimo para una iglesia, pero lo que realmente nos habla que cuando 2 o 3 personas están de acuerdo en oración, Jesús está ahí para respaldar esa oración.
  
Nuevamente, Jesús está ahí presente para garantizar que lo que esas personas pidieron de acuerdo suceda.

Ahora volvamos a Mateo 28, donde dice que está con nosotros todos los días.

¿Como es que esta con nosotros? Como acabamos de ver en Mateo 18 cuando 2 o 3 personas están de acuerdo acerca de cualquier cosa que pidan en Su nombre.

Aquí está el secreto. ¡Él esta con nosotros en el poder y la autoridad de Su nombre!


Los recursos de Jesús

Cuando Jesús nos dio el derecho legal de usar este Nombre, el Padre sabía todo acerca de este Nombre y el resultado que produciría cuando un creyente lo use.

Por eso, las posibilidades y riquezas que hay en este Nombre están más allá de nuestro entendimiento, de modo que cuando Jesús le dice a la Iglesia: “Cualquier cosa que pidieren al Padre en Mi Nombre”,  El nos está dando un cheque firmado en blanco respaldado con los recursos del cielo, el cual nos invita a llenarlo.

Por ese motivo es que Iglesia debería comenzar un estudio exhaustivo de los  recursos de Jesús para poder valorar la medida de las riquezas que este Nombre nos ofrece hoy.

La mayoría de los cristianos están donde están, porque llenaron sus propios cheques para llegar hasta ese mismo lugar.

La  mayoría de ellos llenaron cheques pequeños porque tenían una visión pequeña de Jesús y de Su Nombre.

Muchos creyentes nacidos de nuevo y llenos del Espíritu viven en un bajo nivel de vida, vencidos por el diablo. Lo que pasa es que hablan más del diablo que de cualquier otra cosa. Cada vez que cuentan un problema están exaltando al diablo. Cada vez que cuentan lo enfermos se sienten, están exaltando al diablo (él es el autor de las dolencias y de las enfermedades y no Dios). Cada vez que dicen: “Parece que no lo vamos a conseguir” están exaltando al diablo.

Pero debemos cambiar nuestra forma de hablar ¡Debemos hablar de Jesús! ¡Debemos hablar del Nombre de Jesús!

Jesús nos dio a cada uno de nosotros un cheque firmado en blanco, diciéndonos: “Llénalo”. Nos dio un cheque firmado en blanco para ser cobrado con los recursos del cielo.

La pregunta es que recursos hay en el cielo.

Dios dijo en Hageo 2:8: “Mía es la plata,  y mío es el oro,  dice Jehová de los ejércitos.”

En el salmo 50:10 dice: “Porque mío es todo animal del bosque, y el ganado sobre mil colinas” (La Biblia de las Américas).

Esto si que es sorprendente, Dios no solo es dueño del oro y la plata sino también del ganado de mil colinas.

Cuando leo esto me imagino cuantas vacas pueden caber en mil colinas; yo creo que millones de vacas; por lo menos más de un millón en cada colina.

Dios no es nadita pobre, el tiene abundancia y es dueño de todo lo que hay en la tierra.

El Salmo 24:1 es más que claro: “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.”

Es por eso que podemos ir a Filipenses 4:19 y declarar confiadamente: “Mi Dios,  pues,  suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”

Así que al usar el nombre de Jesús podemos ir confiados sabiendo que Dios tiene la capacidad para respaldar todas las cosas que pidamos en el Nombre e Jesús.

lunes, 23 de abril de 2018

La Fe, la Sanidad Divina y los Sentidos Físicos
















La Fe, la Sanidad y los Sentidos Físicos
Por Ricardo Botto

Hoy les quiero compartir el papel de la fe, la sanidad y los sentidos físicos.

Muchas veces cuando ministro sanidad divina le pregunto a la gente: "¿Cuando vas a creer que estas sano?" Y muchos me responden: "Cuando me sienta sano." Yo les vuelvo a preguntar: "Si ya te sientes sano que necesidad tienes de creer que ya los estás."

Esto no tiene ningún sentido lógico, una persona cree antes de ver.

Jesús dijo en Marcos 11:24: "Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas" (La Biblia de las Américas).

La Versión Amplificada de la Biblia lo pone así: "Por esta razón te digo, cualquier cosa que pidas en oración, cree (confía y ten confianza) que te es concedido, y lo será [lo tendrás]"

Kenyon dijo: "No deberíamos necesitar la evidencia de los sentidos. Descansemos en la Palabra. La fe se aferra a la confesión de la Palabra. El conocimiento de los sentidos se aferra a la confesión de la evidencia física. Si acepto evidencia física en contra de la Palabra de Dios, anulo la Palabra en lo que a mí respecta,"

Muchas veces ponemos nuestra confianza en lo que dice nuestro cuerpo, nuestros 5 sentidos físicos (el gusto, el tacto, el oído, la vista, el olfato), y lo convertimos en la realidad de nuestras vidas, al final no solo no tenemos el resultado deseado sino todo lo contrario.

Un ejemplo de poner los sentidos físicos como la prioridad en nuestras vidas lo encontramos en el lugar donde Tomás colocó su fe; veamos en el Evangelio de Juan:

Juan 20:24-29
24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 
25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. 
26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 
27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 
28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 
29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. 

En este pasaje es bien obvio donde estaba la fe de Tomas. Los otros discípulos lle dijeron: "Hemos visto a Jesús." Y Tomás les dijo: "No voy a creer hasta que mis sentidos físicos me lo demuestren, sino lo veo y lo toco no voy a creer"

Tomás necesitaba "algo más" que el simple creer, necesitaba tener la evidencia de sus sentidos físicos.

Jesús se apareció y le dio en otras palabras: "¿Necesitas la evidencia de tus sentidos físicos para creer? Ven, mira y toca, y no seas incrédulo sino creyente."

Que fuerte lo que dio Jesús, el caminar por la evidencia de los sentidos físicos no es creer sino tener incredulidad.

Tanta gente me dice: "Yo tengo la fe de Tomás, debo ver para creer."

Bueno, en primer lugar Jesús dijo que eso no es fe sino incredulidad; y en segundo lugar si ya lo puedes ver, ya no tienes que creer sino saber que ya es tuyo.

Jesús terminó dando una bienaventuranza para los que creen antes de ver, fijo: "Bienaventurados los que no vieron y creyeron." ¿Por qué? Por lo que dice en Marcos 11:24 de que todo lo que oramos y pedimos debemos creer que ya se nos ha concedido y lo tendremos.

Esto es muy cierto en la sanidad divina.

F. F. Bosworth escribió:
En la medida en que basamos la fe en nuestra mejoría, o somos afectados por lo que vemos o sentimos, en lugar de por solo la Palabra de Dios, de esa manera mostramos que nuestra fe no es real. Estar ocupado en lo que vemos o sentimos es exactamente revertir la condición que Dios establece para que podamos seguir. "Todo aquel que lo mire vivirá", significa simplemente que todo aquel que, como Abraham, se ocupa de la promesa de Dios de que ya no está afectado por los síntomas, "se recuperará". Significa que la Palabra de Dios (no lo que vemos o sentimos) será la base de nuestra fe. Nuestro "mirar hacia la promesa de Dios" debe ser mantenido hasta que seamos sanados.
A diferencia de Tomás, Abraham colocó su fe en un lugar diferente, no en lo que sus sentidos físicos le decían sino en la Palabra de Dios. Veamos esto en el libro de Romanos:

Romanos 4:16.22
16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros. 
17 (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes)  delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. 
18 El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. 
19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto  (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. 
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 
21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; 
22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Pablo dice que es por fe para que sea por gracia. ¿Está hablando de la fe de Tomás que se basa en los sentidos físicos o de una fe diferente?

Aquí nos habla de una fe diferente, de la fe que tuvo Abraham.

Si Abraham hubiera tenido la fe de Tomas hubiera visto su edad casi de 100 años, su cuerpo físico que ya estaba viejo y casi como muerto, que su esposa era estéril y tenia 90 años. Habría dicho que era imposible.

Pero el considero dos cosas, Dios da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fuesen.

En 2 Corintios hablando del contexto del espíritu de fe dice:

2 Corintios 4:13, 17-18
13 Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos, 
17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 
18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. 

Es evidente que Abraham tenía el espíritu de fe; él no considero las circunstancias adversas, ni el hecho de que estaba en un lugar en el que no había esperanza, ni mucho menos la voz de sus sentidos físicos, él considero la promesa de Dios.

Lo que Dios le dijo fue la base para su correcto creer.

Andrew Murray habló de esto en cuanto a la sanidad y los sentidos físicos:
Considerar el cuerpo da lugar a las dudas, mientras que aferrarse a la promesa de Dios y estar ocupado sólo con Él da entrada al camino de la fe, el camino de la sanidad divina, que glorifica a Dios.
Cuando estamos pasando por enfermedad, el aferrarnos a lo que sentimos y lo que vemos nos alejará del camino de la sanidad, nuestros ojos deben estar puestos en lo que Dios nos dio en Su Palabra.

Lo que Dios dijo es el punto final de todo asunto.

Me acuerdo hace unos años, viendo, tocando, oliendo y oyendo a los doctores, acerca de una herida en la planta del pie.

Solo aferrándome a la realidad de la Palabra que en la cruz Jesús tomó mis enfermedades, sufrió mis dolores, llevó mis dolencias y que por su llaga fui curado (Isaías 53:4-5, Mateo 8:17 y 1 Pedro 2:24). Y ver el fruto de poner mis ojos en lo que Dios y Su Palabra decían, y recibiendo mi sanidad.

Consideremos las palabras de una gran ministra de sanidad divina acerca de los sentidos físicos y la sanidad divina, la evangelista Maria Woodworth-Etter:
En la búsqueda de la curación para nuestros cuerpos, somos tan aptos para mirar sensaciones, o síntomas; Y creemos que estamos curados justo en proporción a la cantidad que vemos y sentimos. Cuando en realidad estamos curados cuando creemos. "Las cosas que deseéis, cuando oréis, creed que las recibisteis, y las tendréis".
La obra fue terminada en el Calvario. En la cruz del Calvario se encuentra el remedio que sanará todas las enfermedades y dolencias del alma y del cuerpo... A veces se realiza al instante en el cuerpo, pero más a menudo es una liberación gradual, que nos obliga a salir en fe antes de ver cualquier signo de tenerlo.
La fe desvía la mirada de lo natural, de las cosas de los sentidos, y ve el cumplimiento de la promesa, a través de la obra completa de Cristo en el Calvario. Ve cada necesidad suministrada por medio de la expiación...
Debemos aferrarnos a las promesas de Jesús en vez de mirar nuestros sentimientos, o pasar por ellos, porque nuestros sentidos son un falso testimonio para nosotros cuando salimos en fe. Si estamos mirando y andando por nuestros sentimientos, estamos creyendo en ellos en vez de creerle a Dios.
Nuestra confianza no está en lo que nuestros sentidos físicos nos dicen, nuestra confianza está en esa palabra que Jesús dijo en la cruz: Tetelestai, todo está cumplido.

Así que saca tus ojos de lo que tus sentidos físicos te dicen, y ponlos en Jesús, el autor y consumador de la fe, y recibe hoy tu sanidad.





sábado, 29 de julio de 2017

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 16

En esta lección Kenyon nos explica los beneficios que tenemos a causa de la justicia y que recibimos por fe.


LA JUSTICIA POR LA FE

La Iglesia no aprecia lo que es tal como lo declara la Palabra. Se nos ha dicho que éramos indignos e injustos, que éramos débiles y no teníamos fe, tanto que se ha convertido en una enfermedad crónica. Miramos con temor mensaje que traiga alivio, a menos que sea un mensaje sobre obras.

Si pudiéramos sacrificar algo, si pudiéramos orar mucho y lo suficientemente duro, si pudiéramos confesar nuestros pecados lo suficiente, entonces de algún modo podríamos enderezar nuestra vida espiritual.

Todo eso está mal.

La justicia viene por la fe. No es ganada por obras, por arrepentimiento, por llanto o por gritos. Tampoco viene por la manera de suplicar.

Sólo viene por medio de la fe.

El hombre siempre ha buscado conseguir la justicia por obras. Si pensáramos que pudiéramos volvernos la justicia de Dios por orar un cierto número de horas, lo haríamos.

Si nos dijeran que alguien obtiene justicia por confesar todos sus pecados desde la infancia y por hacer la restitución de ellos, estaríamos deseosos de hacer el esfuerzo.

La justicia no viene de esa manera.

Viene por la fe. No por sus obras, sino por la obra de Cristo. No por sus lágrimas, sino por las lágrimas de Cristo.

Si cada uno de nosotros supiéramos que tenemos justicia en nosotros, nos convertiremos totalmente independientes de las circunstancias. Si fuésemos tan conscientes de ser la justicia de Dios como somos conscientes de ser débiles e indignos, no estaríamos más enfermos, no estaríamos atrapados en la esclavitud de la necesidad y la miseria.

Si fuésemos tan conscientes de nuestra identificación con Jesucristo y de nuestra unidad con Él como somos conscientes del dolor físico y de la necesidad física, nunca tendríamos dolor y nunca mencionaríamos nuestras necesidades nuevamente.

Este nuevo sentido de Justicia, este nuevo hecho de Justicia, este nuevo descubrimiento de ser Justicia de Dios, nos da un sentido de libertad en Cristo.

Esto explícitamente destruye la conciencia de pecado, la conciencia de debilidad y la conciencia de necesidad de Cristo.

Sabemos que Él es nuestra justicia y que somos justicia de Dios en él.

Él está con nosotros en toda su capacidad y fuerza, en toda su plenitud y complemento. No tenemos miedo de las circunstancias.

Él nos susurra: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

Él está con nosotros. Él es el Dios de la nueva creación.

No podemos fracasar. No podemos ser puestos en esclavitud.

Esto nos da una nueva libertad en la oración, un nuevo sentido de autoridad como hijos e hijas de Dios para usar el nombre de Jesús, una nueva alegría en comunión con el Padre.

Hay una nueva frescura en la Palabra. Esta se convierte literalmente en Su Palabra para nosotros.

Su totalidad cautiva nuestros corazones.

Podemos no haber percibido esto antes, pero el Padre y Jesús nos están hablando.

La Palabra es la voz del Padre. No está hablando a multitudes. Él está hablando a cada uno de nosotros.

Él declara que nos convertimos en la justicia de Dios en él.

Sabemos que somos lo que Él declara que somos.

Entonces viene un nuevo sentido de dominio. Entramos a nuestros derechos, nuestros derechos legales en Cristo.

Nuestros pasos están seguros ahora. No hay más incertidumbres.

No tenemos miedo de lo que un día pueda traer más adelante.

Sabemos lo que esto significa cuando Él dice: "Más grande es el que está en nosotros que el que está en el mundo”.

Sabemos lo que esto significa cuando Él dice: "Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido." Él está hablando de nosotros.

El sentido de dominio, la nueva extraña dignidad de filiación, se extiende por nuestro corazón.

Entendemos lo que eso significa, estar bajo órdenes del cielo.

Somos embajadores. Estamos investidos con la autoridad del cielo.

Lucas 24:49 dice: "Pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto."

Ahora entendemos lo que Jesús quiso decir cuando Él dijo que los demonios y las fuerzas de las tinieblas serían sujetas a nosotros.

Debilidad, miedo al fracaso; los pequeños reino que una vez gobernaron al mundo fueron subordinados a Jesús.

Jesús venció a Satanás. Toda fuerza gobernada por Satanás, está sujeta a su nombre.

Él puso a Satanás y todas sus obras debajo de nuestros pies.

Ahora sabiendo lo que significa la redención. Sabemos que nos convertimos en "la plenitud de aquel que todo lo llena en todos."

Sabemos que "de su plenitud hemos recibido gracia sobre gracia."

Sabemos que hemos recibido "la abundancia de la gracia y el don de la justicia."

Reinábamos como reyes en el reino de la vida a través de Jesucristo.

Comenzamos a entender 1 Corintios 12:3: "Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo".

Ahora somos vistos como nuevas creaciones conscientes de nuestra posición y de nuestros derechos.

El dominio de Satanás fue deshecho.

Nada nos faltará porque somos uno con Él, Él es la vid, nosotros los pámpanos. Somos la porción que da fruto de la vid.

¡Somos sus labios! ¡Somos sus manos!

Estamos viviendo con Él. Él está viviendo con nosotros; invisible, pero real.


Andando con él. Todo esto nos da la justicia.


Traducido del libro "Dos Clases de Justicia" de E. W. Kenyon

Puedes leer los capítulos anteriores siguiendo estos enlaces:


Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 1
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 2
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 3
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 4
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 5
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 6
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 7
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 8
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 9
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 10
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 11
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 12
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 13
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 14
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 15


jueves, 20 de julio de 2017

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 15

En este capítulo Kenyon nos muestra como es que debido a que tenemos la justicia de Dios en nosotros podemos caminar como Jesús anduvo, en amor.


LA IGLESIA; SU CUERPO POSEYENDO LA JUSTICIA

Efesios 1:4 dice: "Así como nos escogió en él ante la fundación del mundo, para que pudiéramos ser santos y sin fallas ante Él, en amor, nos predestinó para tener la posición de hijos" (traducción literal).

Esta es la declaración de Dios que, en esta vida presente, Él planeó que seamos santos y sin fallas ante Él. Esto no es después de morir, sino hoy.

Esta santidad y belleza de la vida es de gracia, no es de nosotros mismos. Lo único que hacemos es recibirla, aceptarla con alegría.

Efesios 5:25 hablando de Cristo y de la Iglesia y usando el matrimonio como una ilustración dice: "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.”

Él no habla de que la Iglesia será vencedora después de ir al cielo, sino que es vencedora ahora. No será santificada después de ir al cielo, sino ahora.

La Palabra es lo que trae conocimiento. La ignorancia de la Iglesia sobre la Biblia es asombrosa. Es por la predicación textual. La exposición de la Palabra hace hombres espirituales. Ella los hace tan hambrientos de la Palabra que estudian la Palabra por su cuenta.

Esta Iglesia "sin mancha o arruga" es la Iglesia que fue purificada por la Palabra de Dios. No es purificada sólo por la oración sino por la Palabra. Es el Espíritu que usa la Palabra para construir la vida de Cristo en nosotros.

Colosenses 1:21-22, nos da otra figura de la Iglesia.

"Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él."

Esta es una hermosa figura del cuerpo recreado; reconciliado, santo, sin falla, sin reprobación, permaneciendo ante el Padre, no sólo vestido de la Justicia de Cristo, sino siendo realmente participantes de Su Justicia. Esta es una foto de nuestra presente caminata en Cristo.

Efesios 4:23-24 dice: "Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”

La justicia es naturaleza del Dios Padre. Somos participantes de esa justicia; la naturaleza de Dios.

Debemos debemos conducirnos como el nuevo hombre en nuestra vida diaria. No hablar más como el viejo hombre. El viejo hombre vivió en el fracaso, el egoísmo, la codicia, el miedo. El nuevo hombre vive en la plenitud del amor. Él es como Cristo, dominado por el cielo y el dulce Espíritu celeste.

La vieja creación y la nueva están tan separadas como Dios y Satanás.

Hebreos 13:20-21 dice: "Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

El propósito del Cristo resucitado es "hacernos perfectos en toda buena obra para hacer Su voluntad."

Su trabajo es operar en nosotros Su agradable voluntad, haciéndonos bellos en la visión del Padre.

Filipenses 1:6 nos da un paso más adelante.

"Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo".

Él comenzó su obra. Él comenzó en el nuevo nacimiento. Ahora Él está tomando las cosas de Jesús y edificándolas en nosotros.

La gran vida de Cristo se construye en nosotros. Esto es hecho por nuestra vivencia en la Palabra y la Palabra dominando diariamente nuestro caminar.

La naturaleza del amor debe ganar prominencia en nosotros hasta que nuestras palabras empapadas en amor, hasta que todo nuestro espíritu esté en una solución como si fuera la naturaleza del amor del Padre.

Filipenses 2:13 se convierte en una realidad gloriosa.

"Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad".

Es Dios mismo reproduciéndose en nosotros. Debemos vivir caminar y hablar de amor.

1 Pedro 5:10 tiene otro dulce mensaje para nuestro corazón.

"Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca".

Tú puedes estar en lugares difíciles. Puedes estar sufriendo. Puede que no haya mucha felicidad para ti en esta vida, pero puede haber alegría.

La felicidad viene de nuestro alrededor, el gozo viene de nuestro corazón recreado.

Lo tenemos en nuestros corazones. Él nos fortalecerá, nos estabilizará hasta que nuestras vidas se conviertan en la vida de Jesús.

Efesios 5:1-2 dice: "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados (O HIJOS DEL AMOR)”.

¿Qué haríamos si imitáramos a Dios?

Nos amaríamos.

"Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros."

Debemos entregarnos como un olor, una dulce fragancia de regalo de amor al mundo. Ellos pueden criticar y odiarnos, pero nosotros los amamos.

Andamos en amor hacia Él. Hasta que nos amemos como Él nos ama, no lo representamos.

Él nunca respondió. Él nunca dijo cosas que no fueran buenas. Él nunca criticó. Él nunca hizo chismes. Él habló palabras amorosas. Él ayudó a hombres y mujeres. Él dijo cosas bonitas.

Este caminar en amor es la cosa más bonita del mundo. Dios es Amor. Somos nacidos del amor. El amor es la regla y la ley de nuestras vidas. El amor es la fuerza de nuestra vida. El amor es la cosa más bella de nuestra vida.

Andamos como Él anduvo. Esta es la justicia de Dios en nosotros. Es una realidad de nuestra vida en Cristo.

En 1 Juan 4:17 dice: "En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.”

En 1 Juan 4:18 dice: "En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor."

No hay temor en el amor, vivimos en el amor. Hemos llegado a creer en el amor. Sabemos que Él es amor. Sabemos que estamos permaneciendo en el amor. Sabemos que el amor permanece en nosotros. Este es el secreto de la fe.

Esta Revelación a Pablo y Juan es una serie de imágenes de nosotros que nuestro Padre ha puesto en su álbum.


Nos encontramos completos en él.

En Colosenses 2:9-10 dice: "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad."

Así es como nos presentamos a nuestro Padre. Así es como el amor nos ve, tal como lo vio. Nos ve como Nuevas Creaciones de Amor, gobernadas por el amor, viviendo en el amor, y dejando que el amor viva en nosotros. 

Todo esto es posible. Todo esto es nuestro.


Traducido del libro "Dos Clases de Justicia" de E. W. Kenyon
Puedes leer los capítulos anteriores siguiendo estos enlaces:

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 1
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 2
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 3
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 4
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 5
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 6
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 7
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 8
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 9
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 10
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 11
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 12
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 13
Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 14