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jueves, 6 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 4 - La Unción del Espíritu Santo En el Creyente


Clase 4
La Unción del Espíritu Santo En el Creyente

Muchos creyentes piensan que cuando reciben a Jesús, reciben toda la experiencia que tendrán en su vida con el Espíritu Santo que tendrán en su vida. Nada más lejos de la verdad.

Al momento de recibir a Jesús recibimos al Espíritu Santo; que viene a ser las arras de nuestra herencia; es decir la garantía que tenemos la vida eterna

Efesios 1:13-14 (RV60)
13  En él también vosotros,  habiendo oído la palabra de verdad,  el evangelio de vuestra salvación,  y habiendo creído en él,  fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14  que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida,  para alabanza de su gloria.

Efesios 1:14 (BL95)
14  Que es el anticipo de nuestra herencia. Por él va liberando al pueblo que hizo suyo, para que al fin sea alabada su Gloria.

Efesios 1:14 (PDT)
14  El Espíritu es como un adelanto o una garantía de que recibiremos lo que Dios prometió. La promesa de Dios llegará cuando se complete nuestra liberación, y así podremos alabar a Dios por su grandeza.

Efesios 1:14 (BLS)
14  Lo recibieron como prueba de que Dios cumplirá su promesa cuando haya liberado totalmente a los que formamos su pueblo. Por eso, alabamos la grandeza de Dios.

Estas arras son un adelanto, anticipo y prueba que nos garantiza que recibiremos la herencia que nos ha prometido.

Tener el Espíritu Santo es lo que nos hace hijos de Dios.

Juan 4:13-14 (RV60)
13  Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua,  volverá a tener sed;
14  mas el que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás;  sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:14 (Castillian)
14  En cambio, nunca más tendrá sed aquel que beba del agua que yo ofrezco, porque el agua que yo le daré se convertirá en su interior en una fuente inagotable de vida eterna.

Juan 4:14 (DHH)
14  Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna.

La primera obra del Espíritu Santo en el creyente es el nuevo nacimiento, el el cual el Espíritu Santo viene a vivir en el interior del creyente.

Juan 14:15-17 (RV60)
15  Si me amáis,  guardad mis mandamientos.
16  Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre:
17  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Jesús les dijo a sus discípulos que el Espíritu Santo moraba con ellos pero que muy pronto iba a estar dentro de ellos.

Ezequiel 36:26-27 (RV60)
26  Os daré corazón nuevo,  y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros;  y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,  y os daré un corazón de carne.
27  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu,  y haré que andéis en mis estatutos,  y guardéis mis preceptos,  y los pongáis por obra.

Esta es la promesa que Dios había hecho a través del profeta Ezequiel, que el Espíritu Santo iba a vivir en los creyentes.

El hombre estaba muerto espiritualmente debido al pecado, su corazón estaba muerto y era como una piedra, pero Dios prometió un cambio el corazón del hombre iba a ser renacido.

Esto fue lo que Jesús le explicó a Nicodemo en Juan 3:

Juan 3:1-8 (RV60)
1  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo,  un principal entre los judíos.
2  Este vino a Jesús de noche,  y le dijo: Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él.
3  Respondió Jesús y le dijo: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de nuevo,  no puede ver el reino de Dios.
4  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?  ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre,  y nacer?
5  Respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios.
6  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8  El viento sopla de donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Evidentemente Nicodemo no entendió lo que le estaba diciendo Jesús. Pensaba que Jesús estaba hablando de un nacimiento físico; pero Jesús le empieza a explicar que estaba hablando del renacimiento del espíritu humano.

Jesús le siguió explicando más del plan de salvación

Juan 3:9-15 (RV60)
9  Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?
10  Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel,  y no sabes esto?
11  De cierto,  de cierto te digo,  que lo que sabemos hablamos,  y lo que hemos visto,  testificamos;  y no recibís nuestro testimonio.
12  Si os he dicho cosas terrenales,  y no creéis,  ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
13  Nadie subió al cielo,  sino el que descendió del cielo;  el Hijo del Hombre,  que está en el cielo.
14  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,  así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

Aquí encontramos el plan de salvación; primero le dice que Él es el enviado, el Hijo de Dios, que descendió del cielo para traer salvación a los hombres.

Luego le dice que Él tenía que tomar la naturaleza pecaminosa y satánica del hombre a fin de poder ser nuestro substituto y morir por nosotros en la cruz.

El toma la figura de la serpiente de bronce que Moisés hizo en el desierto para salvar al pueblo de Israel de la picadura de las serpientes.

Números 21:4-9 (NVI)
4  Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del Mar Rojo, bordeando el territorio de Edom.  En el camino se impacientaron
5  y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés: ¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida!
6  Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran,  y muchos israelitas murieron.
7  El pueblo se acercó entonces a Moisés, y le dijo: Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti.  Ruégale al Señor que nos quite esas serpientes. Moisés intercedió por el pueblo,
8  y el Señor le dijo: Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren, vivirán.
9  Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos,  miraban a la serpiente de bronce y vivían.

La serpiente de bronce colgada de un hasta tiene varias simbologías: la serpiente es un tipo de Satanás, el asta en que fue colgada significa la maldición y el bronce nos habla de la naturaleza humana.

Gálatas 3:13 (Castillian)
13 Pero Cristo nos ha liberado de la maldición de la ley mosaica, cargando sobre sí mismo, al morir en la cruz, la maldición que a nosotros nos correspondía, porque dicen las Escrituras: "Maldito el que muere colgado en un madero".

Gálatas 3:13 (JER)
13 Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: “Maldito todo el que está colgado de un madero.”

Jesús en la cruz tomó nuestra naturaleza de pecado, que era la naturaleza del diablo y se hizo maldición por nosotros para poder darnos vida.

2 Corintios 5:21(BL95)
21  Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no cometió pecado, para que así nosotros participáramos en él de la justicia y perfección de Dios.

2 Corintios 5:21(BLS)
21  Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.

2 Corintios 5:21(Castillian)
21  Porque Dios tomó a Cristo, que de sí mismo no conocía el pecado, y le hizo cargar con el nuestro como si fuera suyo; de esta forma, a nosotros, libres ya de toda culpa, Dios nos declara justos.

2 Corintios 5:21(LXX)
21  Al que no conocía pecado, por nosotros pecado hizo, para que nosotros nos hiciésemos justicia de Dios en él.

2 Corintios 5:21(DHH)
21  Cristo no cometió pecado alguno; pero por causa nuestra, Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Cristo.

Jesús que nunca conoció ni cometió pecado, Dios hizo que por nosotros tome, cargue y se haga pecado, para de esa manera nos declare inocentes y justos, para poder participar de su justicia y perfección.

Eso ocurrió cuando Jesús fue levantado en la cruz como la serpiente de bronce en el asta; Él tomó nuestra naturaleza en si mismo y se hizo pecador para poder declararnos justos delante de Dios.

Volvamos a Ezequiel 36:

Ezequiel 36:26-27 (NBLH)
26  "Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
27  "Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas.

En el nuevo nacimiento, al recibir nuestra justificación, Dios coloca su Espíritu en nosotros y recibimos un nuevo espíritu eso fue lo que sucedió con los apóstoles:

Juan 20:19-22 (Castillian)
19 Aquel mismo día primero de la semana, al caer la noche, se reunieron los discípulos. Tenían las puertas cerradas por temor a los dirigentes judíos, pero de pronto se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ¡Paz a vosotros!
20  Después les mostró las manos y el costado, y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Él siguió diciéndoles:
21  Del mismo modo que el Padre me envió, también yo os envío a vosotros.
22 En seguida sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos y les dijo “Recibid el Espíritu Santo”, ellos recibieron el Espíritu Santo.

En ese momento ellos nacieron de nuevo.

En la segunda obra el Espíritu Santo hace que de nuestro interior corran ríos de agua viva, es decir ya esta dentro.

Esta obra iba a ocurrir después que Jesucristo fuese glorificado, es decir, muerto resucitado, ascendido al cielo y sentado a la diestra de Dios.

Pedro lo explicó de esta manera:

Hechos 2:33 (RV60)
33  Así que,  exaltado por la diestra de Dios,  y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo,  ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Hechos 2:33 (PDT)
33  Jesús fue llevado al cielo y ahora está a la derecha de Dios. El Padre, según su promesa, le dio el Espíritu Santo. Jesús lo ha derramado sobre nosotros; eso es lo que ustedes ven y oyen ahora.

Jesús ya fue llevado al cielo y sentado a la diestra de Dios, por eso el Padre le dio el Espíritu Santo según su promesa y Él lo derramó sobre los creyentes.

Vayamos a Juan 7:38:

Juan7:38 (BLS)
38  Ríos de agua viva brotarán del corazón de los que creen en mí. Así lo dice la Biblia.

Juan7:38 (NBLH)
38  El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.

Juan7:38 (LXX)
38  El que cree en mí, según dijo la Escritura; ríos de su vientre fluirán de agua viva.

Juan7:38 (LXX)
38  Las Escrituras dicen que del interior del que cree en mí saldrán ríos de agua viva.

Vemos que del corazón, interior, vientre, de lo más profundo del ser de los creyentes iban a correr, brotar, salir y fluir ríos de agua viva.

En Lucas 24:49 vemos para qué son esos ríos de agua viva que iban a correr de los creyentes:

Lucas 24:49 (RV60)
49  He aquí,  yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros;  pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén,  hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Lucas 24:49 (NVI)
49  Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre;  pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.

Lucas 24:49 (Scio)
49  Y yo envío al prometido de mi Padre sobre vosotros. Mas vosotros permaneced aquí en la ciudad, hasta que seais vestidos de la virtud de lo alto".

Estamos viendo que la promesa del Padre es el Bautismo con el Espíritu Santo,

En este pasaje nos dice que ellos iban a ser investidos, vestidos y revestidos del poder y la virtud que vendría de lo alto.

Veamos primero la palabra que define poder y virtud

δύναμις dúnamis; de G1410; fuerza (lit. o fig.); espec. poder milagroso (por lo general por impl. un milagro en sí mismo):-eficacia, fuerza, impetuoso, maravilla, milagro, capacidad, dar, poder, poderosamente, potencia, potestad.

Esta palabra dunamis nos habla de tener capacidad para  poder para hacer milagros.

Veamos la palabra para investidos, vestidos y revestidos:

νδύω endúo; de G1722 y G1416 (en el sentido de hundir en un vestido); investir con ropa (lit. o fig.):-poner, revestir, vestir, investir.

Me parece que cuando habla de hundirse en un vestido, es como ponerse un vestido más grande que uno, de manera que se es cubierto completamente.

Luego vemos que este poder nos habla de una obra exterior, que nos cubre.

Antiguamente se decía que ciertos ministros tenían “mantos” que los cubrían, hablando de la unción específica que tenían para realizar el ministerio que Dios les había encomendado, recordando el manto de Elías que cayó sobre Eliseo para ser su sucesor en el ministerio.

Eso es lo que ocurre cuando recibimos el bautismo con el Espíritu Santo, el poder milagroso de Dios nos cubre como un manto que nos rodea completamente.

Los 4 evangelios relatan como Jesús recibió el bautismo con el Espíritu:

Mateo 3:13-17 (RV60)
13  Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán,  para ser bautizado por él.
14  Mas Juan se le oponía,  diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti,  ¿y tú vienes a mí?
15  Pero Jesús le respondió: Deja ahora,  porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.
16  Y Jesús,  después que fue bautizado,  subió luego del agua;  y he aquí cielos le fueron abiertos,  y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma,  y venía sobre él.
17  Y hubo una voz de los cielos,  que decía: Este es mi Hijo amado,  en quien tengo complacencia.

Este relato lo encontramos en: Marcos 1:9-11, Lucas 3:21-22 y Juan 1:32-33.

En Lucas 4 podemos ver como Jesús recibió este poder dunamis luego que fue bautizado por Juan en el Jordán.

Lucas 4:14 (RV60)
14  Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea,  y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Aquí la palabra poder es dunamis; veamos en que consistía este dunamis:

Lucas 4:16-21 (RV60)
16  Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.
17  Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18  Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19  A predicar el año agradable del Señor.
20  Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21  Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

En el verso 18 vemos que el Espíritu Santo estaba sobre Él para ungirlo para que realice el ministerio que Dios le había encomendado.

Otra cosa que vemos es que Jesús no hizo ningún milagro hasta ser Bautizado con él Espíritu Santo. Jesús fue vestido con el manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo; nosotros también seremos vestidos con ese manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo.

Ese es el mismo poder que viene sobre nosotros cuando recibimos el Bautismo con el Espíritu Santo

Hechos 1:8 (RV60)
8  Pero recibiréis poder,  cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo,  y me seréis testigos en Jerusalén,  en toda Judea,  en Samaria,  y hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8 (Castillian)
8 Sin embargo, cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis la fuerza necesaria para ser mis testigos en todas partes: en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta el último rincón de la tierra.

Hechos 1:8 (EUNSA)
8  Sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.

Cuando recibimos el Espíritu Santo recibimos el poder milagroso de Dios sobre nosotros, el dunamis, para ser testigos.

Notemos que no dice dentro sino sobre, no es algo interior sino algo exterior.

En Hechos 2 podemos ver como los discípulos recibieron el bautismo con el Espíritu:

Hechos 2:1-4 (RV60)
1  Cuando llegó el día de Pentecostés,  estaban todos unánimes juntos.
2  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,  el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
3  y se les aparecieron lenguas repartidas,  como de fuego,  asentándose sobre cada uno de ellos.
4  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablasen.

Mientras ellos oraban en el Aposento Alto el Espíritu Santo se asentó sobre ellos, y todos fueron llenos (o bautizados) con el Espíritu Santo.

Como dijo Pedro más adelante eso fue lo que profetizó el profeta Joel.

Hechos 2:14-18 (RV60)
14  Entonces Pedro,  poniéndose en pie con los once,  alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos,  y todos los que habitáis en Jerusalén,  esto os sea notorio,  y oíd mis palabras.
15  Porque éstos no están ebrios,  como vosotros suponéis,  puesto que es la hora tercera del día.
16  Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:
17  Y en los postreros días,  dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños;
18  Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu,  y profetizarán.

Esta profecía se encuentra en Joel 2:28-32:

Joel 2:28-32 (RV60)
28  Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne,  y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas;  vuestros ancianos soñarán sueños,  y vuestros jóvenes verán visiones.
29  Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
30  Y daré prodigios en el cielo y en la tierra,  sangre,  y fuego,  y columnas de humo.
31  El sol se convertirá en tinieblas,  y la luna en sangre,  antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
32  Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo;  porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación,  como ha dicho Jehová,  y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Joel estaba profetizando que habría un gran mover de Dios en los últimos tiempos; que el Espíritu Santo y como consecuencia de eso habría un gran mover de salvación.

Eso es lo que estaba ocurriendo, el poder de Dios para testificar estaba siendo derramado y ese día se convirtieron tres mil personas.





lunes, 14 de octubre de 2019

El Hablar en Lenguas - Tercera Parte


Siete Razones Por Las Que Todo Creyente Debería Hablar En Lenguas

Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros
- Primera de Corintios 14:18

Al leer el libro de Corintios lo que más nos salta a los ojos es ver el deseo de los corintos por hablar en lenguas.

Si Pablo habló en lenguas más que ellos, debe haberse despertado hablando en lenguas, irse a la cama hablando en lenguas, y hablar en lenguas entre comidas. Todo el día se la pasaba hablando en lenguas.

Veamos las razones por las que todo creyente debe hablar en lenguas:


Razón 1
Las Lenguas Son La Señal Inicial

Cuando recibimos el Bautismo con el Espíritu Santo hablamos en otras lenguas según el Espíritu nos da las palabras.

Esta es la evidencia o señal inicial de la segunda obra del Espíritu Santo en nosotros.

Hechos 2:4 (RV60)
4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen

Este fue el patrón en el Libro de Hechos, cuando los creyentes eran Bautizados con el Espíritu hablaron en lenguas.

Hechos 10:44-46 (RV60)
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.

Los judíos se dieron cuenta que los gentiles habían sido bautizados con el Espíritu Santo porque los oyeron hablar en lenguas.

Pedro contando lo que pasó en la casa de Cornelio en el concilio de Jerusalén dijo lo siguiente:

Hechos 11:15-17 (RV60)
15 Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.
16 Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.
17 Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?

Pedro cuenta que cuando vio que el Espíritu Santo se derramó en la casa de Cornelio tal como sucedió en Pentecostés, es decir, al oírlos hablar en lenguas, se dio cuenta de que habían recibido el Bautismo con el Espíritu Santo.

La forma que podemos saber que una persona ha recibido el Bautismo con el Espíritu Santo es cuando lo oímos hablar en lenguas.

Concluimos que la evidencia inicial de haber recibido el Bautismo con el Espíritu Santo es el hablar en lenguas.


Razón 2
Las Lenguas Son La Oración Perfecta

El orar en lenguas es la oración perfecta, solo Dios la entiende.

1 Corintios 14:2
2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.

Cuando oramos en lenguas nadie nos entiende ni los hombres, ni el diablo, ni los ángeles, porque estamos hablándole misterios a Dios, y solo Él nos entiende.

La traducción The Message (El Mensaje) lo traduce de esta manera:

1 Corintios 14:2 (MSG)
2 Si tú le alabas en el lenguaje privado de las lenguas, Dios te entiende pero nadie más lo hace, porque estas compartiendo intimidades entre tú y Él.

Cuando oramos en lenguas nadie más que Dios nos entiende porque estamos compartiendo un tiempo de intimidad con Él.

Moffat lo traduce así:

1 Corintios 14:2 (Moffat)
2 Porque el que habla en una “lengua” se dirige a Dios y no a los hombres; nadie le entiende; esta hablando secretos divino en el Espíritu.

Podemos concluir que Dios nos ha dado un medio sobrenatural para poder comunicarnos con Él.

1 Corintios 14: 14
14 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.

Veamos como lo dice la Versión Amplificada

1 Corintios 14:14 (AMP)
14 Porque si yo oro en una lengua (desconocida), mi espíritu (por el Espíritu Santo que está dentro de mi) ora, pero mi menta es improductiva (no lleva fruto ni ayuda a nadie)

Al orar en lenguas es nuestro espíritu el que ora, por el Espíritu Santo que está morando dentro de él.

Juan 4:23-24 (RV60)
23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Dios Es espíritu, y en este periodo de la iglesia nos ha dado un medio para poder adorarlo en espíritu, las lenguas.

La oración en lenguas es la oración perfecta porque es hecha en el espíritu, nadie la entiende pues hablamos secretos divinos, y es un momento de comunión íntima con el Señor.


Razón 3
Las Lenguas Son Para Nuestra Edificación

Una segunda razón para hablar en lenguas es que sirven para nuestra edificación personal y crecimiento espiritual.

1 Corintios 14: 4
4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

La palabra edificación es el término griego oikodomeo, que es la palabra que se usa para construir una casa.

1 Pedro 2:5
5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Nosotros como casa espiritual recibimos nuestra edificación espiritual cuando oramos en lenguas.


Razón 4
Las Lenguas Nos Recuerdan La Presencia Del Espíritu Viviendo En Nosotros

El hablar en lenguas es una demostración sobrenatural que el Espíritu Santo vive en nosotros. 

Jesús dijo en Juan 14:15-17: “Si me amáis,  guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad,  al cual el mundo no puede recibir,  porque no le ve,  ni le conoce;  pero vosotros le conocéis,  porque mora con vosotros,  y estará en vosotros. 

Jesús dijo que el Espíritu Santo es él consolador que iba a venir a vivir en nosotros.

Como hemos visto en Hechos 10:46, los judíos supieron que la salvación eran también para los gentiles “porque les oían que hablaban en lenguas”. 

Ellos sabían que había una evidencia exterior de que una persona tenía el Espíritu Santo viviendo en él.

El hablar y orar continuamente en lenguas nos ayuda a estar conscientes de la presencia del  Espíritu, lo cual influirá en mi vida. 


Razón 5
Al Orar En Lenguas Oramos La Voluntad Perfecta De Dios

Romanos 8:26 (RV60)
26 Y de igual manera  el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué  hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Es un hecho que muchas veces no sabemos como orar ó por que orar; en ese momento de debilidad es que el Espíritu Santo viene en nuestra ayuda

P.C. Nelson, un connotado maestro bíblico y un erudito del idioma griego.  Le decía a los jóvenes ministros  que el griego decía literalmente: “El Espíritu Santo mismo hace intercesión por nosotros con gemidos que no pueden ser expresados en lenguaje articulado” (lenguaje  articulado es la clase ordinaria de lenguaje).  El les dijo que el griego confirma que esto no sólo incluye “gemidos” en oración, sino también “otras lenguas”.  

El Espíritu Santo que vive en nosotros es quien nos da las expresiones;  Nosotros solo hablamos lo que sale de nuestro espíritu.  De ese modo el Espíritu  Santo nos ayuda a orar de acuerdo a la voluntad de Dios.

Cuando dice la frase el Espíritu mismo intercede por nosotros”; la palabra “por” es el término griego juper cuyo significado en Strong es:

ὑπέρ jupér; prep. prim.; sobre, i.e. (con el gen.) de lugar, encima, más allá, a través, o causal, por causa de, en lugar de, respecto a; con el ac. superior a, más que:-por amor a, a favor, con gran insistencia, en lugar de, sobrepasar. [En composición retiene muchas de las aplicaciones indicadas.]

Una de las traducciones es “a través de”.

En el griego este término juper es un pronombre personal en primera persona, de caso genitivo y en forma plural.

Veamos la palabra “genitivo” en el Diccionario de la Real Academia Española:

Gram. Uno de los casos de la declinación de algunas lenguas, generalmente de valores muy variados que puede denotar propiedad, posesión o pertenencia, el objeto sobre el que recae o que produce la acción transitiva expresada por un nombre, la cualidad o la cantidad de alguien o algo, el precio de lo que puede venderse, el todo del cual se menciona una parte, la naturaleza de algo, etc.

La palabra transitiva es: “(algo) Que pasa y se transfiere de uno a otro” (DRAE).

El objeto sobre el que recae somos nosotros, el que produce la acción transitiva es el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es quien da las palabras o “gemidos indecibles” y las transfiere a nosotros quienes realizamos la acción.

El Espíritu Santo no gime ni ora en lenguas sin nosotros. Esos gemidos vienen de nuestro interior y salen por nuestros labios. 

Es lo que dice en Primera de Corintios 14:14: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu  ora, pero mi entendimiento queda sin fruto”. O como dice la Versión Amplificada: “Mi espíritu ora (por el Espíritu Santo que está en mi).

El Espíritu Santo ora con nosotros, no lo hace por si mismo, el da las palabra, nos las transfiere y nosotros hacemos la acción de orar.


Razón 6
Orar En Lenguas Nos Ayuda A Orar Por Lo Desconocido

Esta razón es consecuencia de la anterior

Romanos 8:26 (BAD)
26 Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

Romanos 8:26 (Castillian)
26 De igual manera, el Espíritu Santo nos ayuda a superar nuestra humana debilidad; porque ni siquiera sabemos qué debemos pedir ni cómo pedirlo, y es el Espíritu Santo el que ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

A veces no sabemos que cosa orar ni como orar. Hay cosas que ni nos imaginamos que están sucediendo, pero el Espíritu Santo si lo sabe, en ese momento el nos mueve a orar en lenguas.

Cuando en el Centro de Entrenamiento Bíblico, una tarde como a las seis tuve una impresión de orar por una persona, no sabía que le pasaba, por tanto no sabía que orar.

Así que empecé a orar en lenguas por una hora, hasta que se levantó esa carga de oración.

Al día siguiente le pregunte que le había pasado ayer entre las seis y siete de la noche; ella me respondió que durante esas horas había tenido unas ganas muy fuertes de suicidarse, pero a las siete esas ganas cesaron y desde entonces no volvió a tenerlas.

¿Cómo podía yo saber eso? No había manera, pero el Espíritu Santo me guió y me dio las palabras para que las hable en lenguas.

El orar en lenguas nos ayuda a orar por situaciones que nadie conoce o se imagina; así que seamos sensibles al Espíritu Santo y oremos en lenguas cuando el Espíritu Santo nos guíe.


Razón  7
Orar En Lenguas Sobreedifica Nuestra Fe

Judas 20
20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo. 

El orar en lenguas ayuda y estimula nuestra fe. El orar en lenguas nos  ayuda a aprender a confiar en Dios más plenamente. El hablar en lenguas ayuda a mi fe. 

Veamos lo que dice la versión The Message (El Mensaje).

Judas 1:20 (MSG)
20 Pero ustedes, queridos amigos, edifíquense cuidadosamente en esta santísima fe por medio del orar en el Espíritu Santo. 

Aquí la término que se usa para edificar es epoikodomeo, veamos su significado en Strong:

epoikodoméo; construir sobre, i.e. (fig.) criar:-sobreedificar, edificar encima.

Al orar en lenguas construimos encima de algo que ya tenemos, sobreedificamos; el orar en lenguas no me da fe sino ayuda y edifica a mi fe.

El hecho de que cada vez que hablo en lenguas tengo que usar mi fe; y creer que seguiré hablando una y otra vez; esto me sirve de ejercicio espiritual.

El hecho de que mi fe funciona en esta área me ayudará a creer que mi fe funcionará en otras.