viernes, 16 de enero de 2015

El Evangelio de Jesucristo Sí, la Ley de Moisés No


Gálatas 2:1-6 (Biblia Expandida de Fe)
1  Luego, al cabo de catorce años, subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo también a Tito;
2 siguiendo una revelación, para exponerles el evangelio que anuncio (predico) a los Gentiles (personas que no son judías). Me entrevisté con los dirigentes (los que tenían reputación y autoridad) en una reunión privada, no sea que estuviese haciendo o hubiera hecho un trabajo que no sirve [y para asegurarme de que no corría ni había corrido en vano].
3 A tal punto les pareció bien [lo que estaba haciendo], que ni siquiera exigieron (obligaron) que mi compañero Tito se circuncidase, a pesar que sabían que era griego, es decir, de origen Gentil;
4 ni tampoco se dejaron arrastrar por la opinión de algunos falsos hermanos, que con disimulo (secretamente) se habían introducido (infiltrado) en la iglesia para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús (el Ungido) y para tratar de reducirnos a la esclavitud (servidumbre) de la ley mosaica;
5 a los cuales ni por un momento accedimos a someternos (les prestamos atención),  para que la verdad del evangelio permanezca en ustedes.
6 Además debo decirles que los más importantes dirigentes (los que tenían reputación y autoridad) de la iglesia (de los que no me preocupa la importancia que hayan tenido, porque delante de Dios somos todos iguales) no vieron necesario añadir nada nuevo [ni dieron nuevas sugerencias ni hicieron ninguna corrección] al contenido de mi mensaje (Evangelio).

Pablo nos sigue hablando de su testimonio.

Él había recibido por revelación de Jesucristo el evangelio que le predicaba a los gentiles acerca de la justificación por la fe.

En medio de su ministerio se había encontrado con los falsos hermanos infiltrados que intentaban hacer que la iglesia se sometiera a la ley de Moisés.

En Hechos 15:1-2 podemos ver lo que proponían estos judaizantes: "Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión."

Este es el evangelio diferente del que hablaba Pablo; sustituir la salvación por medio de la fe en Jesucristo a una salvación por medio de obras.

Pablo se fue directamente a los que dirigían la iglesia de Jerusalén; el cuerpo de apóstoles (encabezados por Pedro) y de ancianos (encabezados por Jacobo), para discutir el problema.

Los que dirigían le dieron la razón a Pablo; la prueba de eso es que ni siquiera Tito que era un cristiano gentil fue obligado a circuncidarse.

Además tampoco añadieron nada nuevo ni les dieron sugerencias para que cambie el evangelio que predicaba.

Pablo nos muestra en este pasaje que la iglesia aprobó la predicación del evangelio de Jesucristo para salvación sin necesidad del cumplimiento de la ley.