viernes, 30 de enero de 2015

Muertos para la ley, vivos para Cristo

En estos tiempos en que las iglesia mesiánicas tratan de imponernos la ley como la manera de justificarnos ante Dios es bueno saber lo que Pablo pensaba al respecto.


Gálatas 2:15-21
15 Nosotros que somos judíos por nacimiento; y no pecadores procedentes de los Gentiles (personas no judías, pueblos paganos);
16 sabemos muy bien que nadie (ningún hombre) puede ser justificado (considerado justo) por obedecer a la ley mosaica, sino únicamente por la fe en Jesucristo (el Ungido). Nosotros, que hemos creído en Jesucristo, somos justificados (hechos justos) por esa fe en Cristo y no por haber obedecido a la ley de Moisés. ¡Nadie es justificado (hecho justo) por cumplirla!"
17 Pero, si al buscar ser justificados (hechos justos) en Cristo, nosotros somos también hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro del pecado? ¡De ninguna manera!
18 porque si me pongo a reconstruir (edificar) lo que he destruido [, que la práctica de la ley mosaica no es necesaria para ser justificado delante de Dios], me declaro a mí mismo trasgresor de la Ley.
19 Porque mediante la ley he muerto [por la muerte de Jesús por mi] a la ley y sus demandas, a fin de vivir para Dios.
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo (el Ungido) vive en mí. Y esta vida verdadera que ahora vivo en la carne es el resultado de mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.

21 No hago nula (ni desecho, ni invalido) la gracia (el favor y la buena voluntad) de Dios, porque si la justificación (el ser hechos justos) viene por medio [del cumplimiento] de la Ley, entonces Cristo (el Ungido) murió en vano [, Su muerte fue inútil y no tuvo sentido pues no sirve para nada].

Pablo continúa con su reprensión a Pedro mostrando la inutilidad de tratar de justificarse ante Dios por medio de la ley.

Para iniciar definamos lo que es la justificación: Es el acto legal por medio del cual una persona es declarada inocente y hecha justa.

El propósito de la ley nunca fue hacer justo al hombre

Romanos 3:19-20
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

La ley no puede justificar al hombre sino que muestra su culpabilidad.

Dios muestra su justicia por medio de la fe en Jesucristo no por medio de la ley:

Romanos 3:21-23
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Como la ley no puede justificarnos ya que todos los hombres han pecado, Dios ha manifestado Su justicia por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que en el creen.

Por eso Pablo dice que estaba muerto para la ley y vivo para Cristo.

Los judaizantes venían con su doctrina que el hombre se justificaba por medio de la ley y sus demandas pero Pablo les dice que no es así.

Es por la obra de Cristo, por aquel que fue crucificado por mi:

Romanos 3:24-26
24 Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Fue en esa cruz que fuimos justificados, no por algo que hagamos, no por cumplir la ley, sino gratuitamente, por la obra de Cristo en la cruz.

Nosotros hemos creído en esa obra, y hemos recibido la justificación, así que  podemos decir confiadamente:

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.