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miércoles, 11 de marzo de 2020

Como Ser Dirigido Por el Espíritu Santo - Clase 9

Como Ser Dirigido Por el Espíritu Santo - Clase 9


Clase 9
¿Está en línea con la Palabra?

En otras ocasiones, la voz interior nos habla. Cuando recibimos dirección a través de esta voz interior, siempre será conforme a la Palabra; cuando el Espíritu de Dios se mueve, siempre se mueve en acuerdo con la Palabra, si no está en acuerdo con la Palabra, no es el Espíritu de Dios. La Biblia es inspirada por el Espíritu, y será conforme a la Palabra, si es que está hablándote el Espíritu.

Recuerda que la Biblia dice que hay muchas voces en este mundo. Conozco gente que dice haber oído algún tipo de voz; para mi es fácil saber si están en lo correcto o no en el mismo instante que comienzan a decir lo que han oído. Conozco la Palabra, por consiguiente sé si es conforme a la Palabra o no.

Escuché de una hermana que había sido una cristiana maravillosa y una gran bendición para la iglesia. 

Esa mujer le dijo a un ministro acerca de una revelación que el Señor le había dado. El ministro le respondió: "No puedo aceptar eso porque no está en acuerdo con la Palabra".

"Pero sé que el Señor me habló", le dijo ella; "Yo lo escuché". Entonces, habló de una visión que había visto.

El ministro le repitió: "Pero no es bíblico", y comenzó a citar escrituras que contradecían lo que ella estaba diciendo. Al final le pregunté: "¿Puedes darme algún verso para respaldar tu revelación?"

Ella le dijo: "Bueno, no, no puedo".

El ministro le dijo que abriera su Biblia en cierto pasaje de la Escritura. Pues sabía que si leía ese capítulo contradeciría todo lo que ella estaba diciendo. Ella leyó los versos, cerró la Biblia y le dijo: "Esta bien, pero con Biblia o sin Biblia, sé que Dios me habló y me dio esta revelación; me voy a quedar con ella".

El ministro le dijo: "Dios no te habló; si lo hubiera hecho, te habría hablado en línea con la Palabra; y no tiene que asumir que es así porque yo lo diga, puedes leerlo en tu Biblia".

Ella persistió: "Con Biblia o sin Biblia, me voy a quedar con mi revelación".

"Muy bien", le contesto el ministro finalmente, "quédate con tu revelación, pero yo voy a quedarme con la de Dios".

Hay personas muy queridas que se han alejado por oír voces; hay muchas voces en el mundo. No debemos aceptar nada sin examinarlo a la luz de la Palabra.

Dios se comunica con nosotros por medio de nuestros espíritus, pero no se trata de escuchar voces; no se trata de orar para escuchar algo. Si Él nos habla audiblemente, bien; pero si no lo hace, tenemos su Palabra, y podemos caminar a la luz de ella.

jueves, 5 de marzo de 2020

Como Ser Dirigido Por El Espíritu Santo - Clase 7

Como Ser Dirigido Por El Espíritu Santo - Clase 7





Clase 7
El Testigo Interior


Si entrenáramos nuestros espíritus, sabríamos con exactitud en el interior qué hacer en cada área de la vida con un "si" o con un "no"; aún en cosas secundarias. 

Prácticamente, pasamos toda nuestra vida en el reino mental y físico; muchas veces, hemos desarrollado nuestra cabeza a costa de nuestro corazón, el conocimiento intelectual ha tomado el trono en nuestra vida. Y nuestro espíritu, que debe guiarnos, es mantenido en prisión bajo llave, y no le permitimos funcionar.

Este testigo interior busca dirigir nuestra mente. Todos sabemos que hay muchísimas cosas que nunca habríamos hecho si hubiéramos escuchado ese testigo interior.

No habríamos invertido y perdido dinero en ciertas empresas arriesgadas; no habríamos escogido a ciertas personas como compañeros. (No solo me estoy refiriendo a la pareja en el matrimonio, sino también a cierta gente con la que nos involucramos). Si hubiéramos escuchado nuestro testigo interior, nunca habríamos hecho negocios con ciertas personas.

Para definir este testigo interior en pocas palabras, a medida que oramos acerca de algo y pensamos que hacer, si hay una alto en nuestro espíritu; un "algo en nuestro interior" que te dice que no hagas algo, ese es el testigo interior. Sin embargo, algunas veces tenemos que esperar un rato para tener la quietud suficiente para reconocerlo.

¿Cómo podemos distinguir si es mi espíritu o el Espíritu Santo el que me está diciendo que haga algo?

Como vimos anteriormente. en Proverbios 20:27 dice: "Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre". Dios dijo que Él iba a usar nuestro espíritu.

Debemos ser capaces de distinguir si es la carne; el hombre exterior, la que quiere hacer algo, o si es el hombre interior, nuestro espíritu.

Si es el hombre interior estamos en la dirección correcta porque el hombre interior es renacido y es una nueva criatura. 'Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas' (2 Corintios 5:17). El hombre interior tiene la naturaleza y la vida de Dios en él; si es nacido del Espíritu o nacido de nuevo, el hombre interior tiene al Espíritu Santo morando dentro. El hombre interior del cristiano no es el que quiere obrar mal; sino el hombre exterior.

Juan en su epístola habla acerca de la simiente de Dios permaneciendo en este hombre interior, el cual no puede pecar. "Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios" (1 Juan 3:9). Este hombre interior tiene la naturaleza y vida de Dios en él, pues es nacido de Dios.

Físicamente, nosotros nacimos de nuestros padres humanos y participamos de su naturaleza. La gente suele decir: "él es como su padre", o "ella se parece a su madre".

Espiritualmente, somos nacidos de Dios y participamos de Su naturaleza.

"Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina..." (2 Pedro 1:4). Pedro también dijo que somos nacidos de la Palabra de Dios: "Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre" (1 Pedro 1:23).

Somos nacidos de la Palabra de Dios; por eso, a medida que nos alimentamos de la Palabra de Dios, somos participantes de la naturaleza divina. Sabemos que el obrar mal no es la naturaleza de Dios; por lo tanto, si una persona es realmente un cristiano, el deseo de obrar mal no está en su espíritu.

Veamos una ilustración bíblica de este testigo interior. En Hechos 27 está el relato de Pablo a bordo de una nave con rumbo a Roma. "Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba, diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas" (versos 9 y 10).

Pablo no dijo: "El Señor me dijo"; tampoco dice que el Espíritu de Dios se lo dijo. Pablo dijo: "Veo"; ¿Quién es el verdadero "Yo"?, el hombre espiritual, el hombre en el interior. Pablo no lo vio mentalmente, tampoco lo vio físicamente, sino tuvo testimonio en su espíritu.

Hace unos años, tenía que hacer un viaje largo en autobús y sentía cierta intranquilidad de ir, así que decidí suspender el viaje para una fecha posterior, llamé a mi amigo que era administrador de la agencia y le dije que le diga al conductor que tuviese cuidado pues algo podía pasar, y efectivamente paso algo, hubo un accidente pero como estaban advertidos no le paso nada a nadie. Tal como pasó con Pablo, pude hacer algo al respecto.

Pablo simplemente dijo lo que había percibido. En Hechos 27:20-21 leemos: "Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído..." Esta fue una declaración osada.

Observemos que Pablo les dijo: "Debieron haberme escuchado". El no les dijo: "debieron haber escuchado al Señor"; no, él no había dicho: "El Señor me dijo", sino: "Veo".

"Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave... Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho" (versos 21, 22 y 25).

Pablo percibió el peligro, y si ellos lo hubieran escuchado, podrían haber evitado el naufragio, pero no lo hicieron; por lo cual perdieron toda la mercancía y la nave. A pesar de eso, Pablo les aseguró que no se perdería ninguna vida: "porque yo confío en Dios...", y la vida de cada persona fue salvada.

Veamos algo en Hechos 13 que nos ayudará más en cuanto al recibir dirección de Dios. "Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros... Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado." (Hechos 13:1,2).

Ellos estaban ministrando al Señor, habían tomado una decisión de pasar tiempo con el Señor y recibieron la dirección del Espíritu Santo.

Es evidente que esto fue una confirmación de lo que ellos ya tenían dentro.

Así que separemos tiempo con el Señor, ministrándole y preparando un ambiente en el que podamos escuchar en nuestro interior la dirección que llega por el testigo interior.

viernes, 21 de febrero de 2020

Como ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 3

Como ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 3






Clase 3
Siendo Dirigidos por el Hombre Interior

El hombre interior, nuestro espíritu, tiene una voz, que llamamos conciencia, intuición, guía interior, o testigo interior. Esta voz se hará más clara, a medida que el creyente renacido ejercite y desarrolle su espíritu; convirtiéndose en una guía más y más segura.

Algo que nos detiene es que seamos más conscientes del mundo físico (conscientes del cuerpo) y más conscientes del mundo mental (conscientes del alma). Hemos desarrollado el cuerpo y el alma; pero, hemos dejado de lado nuestro espíritu.

Nuestro espíritu puede educarse, tal como nuestra mente. Puede ser desarrollado en fortaleza y entrenado tal como nuestro cuerpo.

Claro que una persona no renacida, no podrá seguir la voz de su espíritu porque no esta regenerado; su conciencia le permitirá hacer lo que quiera. Pero, al tener la naturaleza y la vida de Dios en nosotros, nuestra conciencia no nos permitirá hacer lo que queramos.

Si eres un cristiano renacido, el Espíritu Santo está viviendo y morando en tu espíritu. El no se comunica directamente con tu mente porque no está en tu mente; está en tu espíritu, El se comunica contigo por medio de tu espíritu.

Jesús dijo: "Y vendremos a él, y haremos morada con él" (Juan 14:23). Pablo dijo: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" (1 Corintios 3:16); escribiendo a los corintios en la Segunda carta, él dijo de nuevo: "Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo" (2 Corintios 6:16). Si Dios está morando en nosotros, entonces, allí es donde El va a hablar con nosotros.

1 Juan 3:19-20 
19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; 
20 pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. 
21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios.

Tu espíritu, no el Espíritu Santo, es quien te reprende si obras mal siendo cristiano. 

Juan 16:7-9  
7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 
8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 
9 De pecado, por cuanto no creen en mí.

Aún recuerdo cuando golpeó mi mente la realidad de este pasaje. Asistía a una iglesia donde enseñaban que el Espíritu Santo redarguye de pecado al creyente; y ahí estaba yo escuchando en el estudio bíblico este error doctrinal.

Al final de la clase fui con una lista de pasajes bíblicos que refutaban esa teoría, y ver a esa maestra, de ser su alumno estrella a bajar de nivel a los ojos. La pobre quedó tan traumada que fue y me acusó con el pastor. Y como dicen el resto es historia.

Esta mala interpretación de las Escrituras ha hecho mucho daño a los creyentes, llevándolos a un estado de condenación y conciencia de pecado, y terminando echándole la culpa al Espíritu Santo de algo que él no hace.

La verdad es que el Espíritu Santo no convence de sus pecados al creyente; Jesús dijo que Espíritu Santo convencería al mundo de pecado, y que ese pecado es el de rechazar a Jesús. Tu propio espíritu es el que es consciente desde el preciso momento en que obras mal.

Démonos cuenta de eso, y tomemos ventaja de esa guía.

Nuestro espíritu es un semáforo interior que nos muestra que camino seguir.

En 1 Pedro 3:11, citando al Salmo 34:14 dice: "Busca la paz y síguela".

Es decir, si tu corazón te reprende, es como una luz roja interior, que te dice que no vayas por ese camino. Pero si tu corazón no te reprende y tienes paz en lo que haces, sigue adelante, Dios te está guiando por ese camino.

viernes, 15 de junio de 2018

Como Ser Dirigido Por el Espíritu Santo - Clase 9


¿Está en línea con la Palabra?

En otras ocasiones, la voz interior nos habla. Cuando recibimos dirección a través de esta voz interior, siempre será conforme a la Palabra; cuando el Espíritu de Dios se mueve, siempre se mueve en acuerdo con la Palabra, si no está en acuerdo con la Palabra, no es el Espíritu de Dios. La Biblia es inspirada por el Espíritu, y será conforme a la Palabra, si es que está hablándote el Espíritu.

Recuerda que la Biblia dice que hay muchas voces en este mundo. Conozco gente que dice haber oído algún tipo de voz; para mi es fácil saber si están en lo correcto o no en el mismo instante que comienzan a decir lo que han oído. Conozco la Palabra, por consiguiente sé si es conforme a la Palabra o no.

Escuché de una hermana que había sido una cristiana maravillosa y una gran bendición para la iglesia. 

Esa mujer le dijo a un ministro acerca de una revelación que el Señor le había dado. El ministro le respondió: "No puedo aceptar eso porque no está en acuerdo con la Palabra".

"Pero sé que el Señor me habló", le dijo ella; "Yo lo escuché". Entonces, habló de una visión que había visto.

El ministro le repitió: "Pero no es bíblico", y comenzó a citar escrituras que contradecían lo que ella estaba diciendo. Al final le pregunté: "¿Puedes darme algún verso para respaldar tu revelación?"

Ella le dijo: "Bueno, no, no puedo".

El ministro le dijo que abriera su Biblia en cierto pasaje de la Escritura. Pues sabía que si leía ese capítulo contradeciría todo lo que ella estaba diciendo. Ella leyó los versos, cerró la Biblia y le dijo: "Esta bien, pero con Biblia o sin Biblia, sé que Dios me habló y me dio esta revelación; me voy a quedar con ella".

El ministro le dijo: "Dios no te habló; si lo hubiera hecho, te habría hablado en línea con la Palabra; y no tiene que asumir que es así porque yo lo diga, puedes leerlo en tu Biblia".

Ella persistió: "Con Biblia o sin Biblia, me voy a quedar con mi revelación".

"Muy bien", le contesto el ministro finalmente, "quédate con tu revelación, pero yo voy a quedarme con la de Dios".

Hay personas muy queridas que se han alejado por oír voces; hay muchas voces en el mundo. No debemos aceptar nada sin examinarlo a la luz de la Palabra.

Dios se comunica con nosotros por medio de nuestros espíritus, pero no se trata de escuchar voces; no se trata de orar para escuchar algo. Si Él nos habla audiblemente, bien; pero si no lo hace, tenemos su Palabra, y podemos caminar a la luz de ella.

miércoles, 6 de junio de 2018

Como Ser Dirigido Por El Espíritu Santo - Clase 7



Clase 7
El Testigo Interior

Si entrenáramos nuestros espíritus, sabríamos con exactitud en el interior qué hacer en cada área de la vida con un "si" o con un "no"; aún en cosas secundarias. 

Prácticamente, pasamos toda nuestra vida en el reino mental y físico; muchas veces, hemos desarrollado nuestra cabeza a costa de nuestro corazón, el conocimiento intelectual ha tomado el trono en nuestra vida. Y nuestro espíritu, que debe guiarnos, es mantenido en prisión bajo llave, y no le permitimos funcionar.

Este testigo interior busca dirigir nuestra mente. Todos sabemos que hay muchísimas cosas que nunca habríamos hecho si hubiéramos escuchado ese testigo interior.

No habríamos invertido y perdido dinero en ciertas empresas arriesgadas; no habríamos escogido a ciertas personas como compañeros. (No solo me estoy refiriendo a la pareja en el matrimonio, sino también a cierta gente con la que nos involucramos). Si hubiéramos escuchado nuestro testigo interior, nunca habríamos hecho negocios con ciertas personas.

Para definir este testigo interior en pocas palabras, a medida que oramos acerca de algo y pensamos que hacer, si hay una alto en nuestro espíritu; un "algo en nuestro interior" que te dice que no hagas algo, ese es el testigo interior. Sin embargo, algunas veces tenemos que esperar un rato para tener la quietud suficiente para reconocerlo.

¿Cómo podemos distinguir si es mi espíritu o el Espíritu Santo el que me está diciendo que haga algo?

Como vimos anteriormente. en Proverbios 20:27 dice: "Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre". Dios dijo que El iba a usar nuestro espíritu.

Debemos ser capaces de distinguir si es la carne; el hombre exterior, la que quiere hacer algo, o si es el hombre interior, nuestro espíritu.

Si es el hombre interior estamos en la dirección correcta porque el hombre interior es renacido y es una nueva criatura. 'Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas' (2 Corintios 5:17). El hombre interior tiene la naturaleza y la vida de Dios en él; si nacido del Espíritu o nacido de nuevo, el hombre interior tiene al Espíritu Santo morando dentro. El hombre interior del cristiano no es el que quiere obrar mal; sino el hombre exterior.

Juan en su epístola habla acerca de la simiente de Dios permaneciendo en este hombre interior, el cual no puede pecar. "Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios" (1 Juan 3:9). Este hombre interior tiene la naturaleza y vida de Dios en él, pues es nacido de Dios.

Físicamente, nosotros nacimos de nuestros padres humanos y participamos de su naturaleza. La gente suele decir: "él es como su padre", o "ella se parece a su madre".

Espiritualmente, somos nacidos de Dios y participamos de Su naturaleza.

"Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina..." (2 Pedro 1:4). Pedro también dijo que somos nacidos de la Palabra de Dios: "Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre" (1 Pedro 1:23).

Somos nacidos de la Palabra de Dios; por eso, a medida que nos alimentamos de la Palabra de Dios, somos participantes de la naturaleza divina. Sabemos que el obrar mal no es la naturaleza de Dios; por lo tanto, si una persona es realmente un cristiano, el deseo de obrar mal no está en su espíritu.

Veamos una ilustración bíblica de este testigo interior. En Hechos 27 está el relato de Pablo a bordo de una nave con rumbo a Roma. "Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba, diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas" (versos 9 y 10).

Pablo no dijo: "El Señor me dijo"; tampoco dice que el Espíritu de Dios se lo dijo. Pablo dijo: "Veo"; ¿Quién es el verdadero "Yo"?, el hombre espiritual, el hombre en el interior. Pablo no lo vio mentalmente, tampoco lo vio físicamente, sino tuvo testimonio en su espíritu.

Hace unos años, tenía que hacer un viaje largo en autobús y sentía cierta intranquilidad de ir, así que decidí suspender el viaje para una fecha posterior, llamé a mi amigo que era administrador de la agencia y le dije que le diga al conductor que tuviese cuidado pues algo podía pasar, y efectivamente paso algo, hubo un accidente pero como estaban advertidos no le paso nada a nadie. Tal como pasó con Pablo, pude hacer algo al respecto.

Pablo simplemente dijo lo que había percibido. En Hechos 27:20-21 leemos: "Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído..." Esta fue una declaración osada.

Observemos que Pablo les dijo: "Debieron haberme escuchado". El no les dijo: "debieron haber escuchado al Señor"; no, él no había dicho: "El Señor me dijo", sino: "Veo".

"Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave... Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho" (versos 21, 22 y 25).

Pablo percibió el peligro, y si ellos lo hubieran escuchado, podrían haber evitado el naufragio, pero no lo hicieron; por lo cual perdieron toda la mercancía y la nave. A pesar de eso, Pablo les aseguró que no se perdería ninguna vida: "porque yo confío en Dios...", y la vida de cada persona fue salvada.

Veamos algo en Hechos 13 que nos ayudará más en cuanto al recibir dirección de Dios. "Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros... Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado." (Hechos 13:1,2).

Ellos estaban ministrando al Señor, habían tomado una decisión de pasar tiempo con el Señor y recibieron la dirección del Espíritu Santo.

Es evidente que esto fue una confirmación de lo que ellos ya tenían dentro.

Así que separemos tiempo con el Señor, ministrándole y preparando un ambiente en el que podamos escuchar en nuestro interior la dirección que llega por el testigo interior.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Como ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 3






Clase 3
Siendo Dirigidos por el Hombre Interior

El hombre interior, nuestro espíritu, tiene una voz, que llamamos conciencia, intuición, guía interior, o testigo interior. Esta voz se hará más clara, a medida que el creyente renacido ejercite y desarrolle su espíritu; convirtiéndose en una guía más y más segura.

Algo que nos detiene es que seamos más conscientes del mundo físico (conscientes del cuerpo) y más conscientes del mundo mental (conscientes del alma). Hemos desarrollado el cuerpo y el alma; pero, hemos dejado de lado nuestro espíritu.

Nuestro espíritu puede educarse, tal como nuestra mente. Puede ser desarrollado en fortaleza y entrenado tal como nuestro cuerpo.

Claro que una persona no renacida, no podrá seguir la voz de su espíritu porque no esta regenerado; su conciencia le permitirá hacer lo que quiera. Pero, al tener la naturaleza y la vida de Dios en nosotros, nuestra conciencia no nos permitirá hacer lo que queramos.

Si eres un cristiano renacido, el Espíritu Santo está viviendo y morando en tu espíritu. El no se comunica directamente con tu mente porque no está en tu mente; está en tu espíritu, El se comunica contigo por medio de tu espíritu.

Jesús dijo: "Y vendremos a él, y haremos morada con él" (Juan 14:23). Pablo dijo: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" (1 Corintios 3:16); escribiendo a los corintios en la Segunda carta, él dijo de nuevo: "Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo" (2 Corintios 6:16). Si Dios está morando en nosotros, entonces, allí es donde El va a hablar con nosotros.

1 Juan 3:19-20 
19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; 
20 pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. 
21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios.

Tu espíritu, no el Espíritu Santo, es quien te reprende si obras mal siendo cristiano. 

Juan 16:7-9  
7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 
8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 
9 De pecado, por cuanto no creen en mí.

Aún recuerdo cuando golpeó mi mente la realidad de este pasaje. Asistía a una iglesia donde enseñaban que el Espíritu Santo redarguye de pecado al creyente; y ahí estaba yo escuchando en el estudio bíblico este error doctrinal.

Al final de la clase fui con una lista de pasajes bíblicos que refutaban esa teoría, y ver a esa maestra, de ser su alumno estrella a bajar de nivel a los ojos. La pobre quedó tan traumada que fue y me acusó con el pastor. Y como dicen el resto es historia.

Esta mala interpretación de las Escrituras ha hecho mucho daño a los creyentes, llevándolos a un estado de condenación y conciencia de pecado, y terminando echándole la culpa al Espíritu Santo de algo que él no hace.

La verdad es que el Espíritu Santo no convence de sus pecados al creyente; Jesús dijo que Espíritu Santo convencería al mundo de pecado, y que ese pecado es el de rechazar a Jesús. Tu propio espíritu es el que es consciente desde el preciso momento en que obras mal.

Démonos cuenta de eso, y tomemos ventaja de esa guía.

Nuestro espíritu es un semáforo interior que nos muestra que camino seguir.

En 1 Pedro 3:11, citando al Salmo 34:14 dice: "Busca la paz y síguela".

Es decir, si tu corazón te reprende, es como una luz roja interior, que te dice que no vayas por ese camino. Pero si tu corazón no te reprende y tienes paz en lo que haces, sigue adelante, Dios te está guiando por ese camino.






jueves, 13 de noviembre de 2014

Como ser Dirigido por el Espíritu Santo - 4

Andando por los sentidos



Notemos lo que Pablo dijo en Romanos 8:16: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios". Muchas veces la gente piensa que este testimonio del que él está hablando es algo físico; no lo es. La Biblia no dice que el Espíritu da testimonio a nuestro cuerpo.

Los sentidos son la voz del cuerpo. La razón es la voz del alma o mente. La conciencia es la voz del espíritu.

Si andamos por nuestros sentidos, ¡estaremos en problemas! Mucha gente dice cuando ora: "Sentí que el Señor me escuchó". No interesa si sentiste o no; si la Palabra de Dios lo declara, es verdad; si Dios dice que escuchó y contestó tu oración, Él lo hizo.

Debemos basar nuestra fe en la Palabra; no en nuestros sentidos. Este verso no dice que el Espíritu da testimonio a nuestros cuerpos o a nuestros sentidos; dice: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu". La Palabra y el Espíritu concuerdan; El Espíritu tomará esa Palabra y le dará testimonio a su corazón.

Jesús dijo: "Pero cuando venga el Espíritu de verdad... tomará de lo mío, y os lo hará saber" (Juan 16:13,14). El le dijo a sus discípulos: "El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Juan 14:26). El también dijo: "Os hará saber las cosas que habrán de venir" (Juan 16:13); El Espíritu Santo te dirige dándole testimonio a tu espíritu. Romanos 8:14 dice: "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios".

No nos corresponde decirle al Señor como debe guiarnos. En Hechos de los Apóstoles y en otros lugares en la Biblia vemos cómo, algunas veces, algunos recibieron guía por medio de una visión. Otros recibieron guía de un ángel que se apareció y les dijo ciertas cosas.

Muchas veces buscamos guía de esa forma, en vez de escuchar lo que la Biblia dice; con todo, esos fenómenos tampoco sucedieron cada día en las vidas de estas personas, ocurrieron una o dos veces en toda la vida de algunos de ellos.

Muchas veces, cuando Dios está tratando de dar testimonio a nuestros espíritus - tratando de guiarnos - no escuchamos porque queremos algo dramático; como una visión o un ángel.