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miércoles, 12 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 8 - Como Incrementar la Unción

Clase 8
Como Incrementar la Unción

Si una persona está llamada a un oficio habrá una unción sobre ella aunque no la reconozca; y sin importar en que oficio esté llamado, uno puede hacer algo para determinar el grado de unción que tenga.

Uno puede prepararse para la unción; si no viene sobre uno es que no se ha preparado. Incluso la unción puede llegar a incrementarse.

Uno incrementa la unción al estudiar la Palabra y orar; también la unción puede decrecer si uno es negligente en estudiar la Palabra y orar.

2 Timoteo 2:15
15  Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado,  como obrero que no tiene de qué avergonzarse,  que usa bien la palabra de verdad.

Me gusta la Versión King James que dice: “Estudia para presentarte aprobado a Dios....”

Un ministro que no estudia será avergonzado, porque la gente se dará cuenta de ello, y él perderá la unción o no estará en manifestación. Pero si hace su parte, esto no sucederá.

Cuando estudias y oras, cuando te levantas en fe, la unción vendrá.

En mi vida me he dado cuenta que cuando me levanto y empiezo en fe, la unción viene; por lo general, sencillamente empiezo con mis notas y de pronto la unción está ahí, sea para enseñar o predicar. Yo empiezo en fe y aunque no sienta nada especial la unción nunca falla en manifestarse.

Estoy seguro que te has dado cuenta de que has visto ministros pararse en su oficio que estén más o menos ungidos que otros con el mismo oficio; y has visto ministros que estén más ungidos en algunas ocasiones.

Esto sucede porque hay áreas y grados de unciones.

Por ejemplo, recordemos la historia de Elías y Eliseo.

Elías y Eliseo fueron dos profetas del Antiguo Testamento; cuando Elías estaba por partir, Eliseo le pidió recibir una doble porción de su unción; eso no significaba tener dos Espíritus Santos, ya que solo hay uno.

Esta doble porción a la que se refería Eliseo era una doble porción de la unción que tenía Elías para pararse en el mismo oficio.

Eliseo podía hacer este pedido ya que también estaba parado en el oficio del profeta. Esta medida de unción no estaba disponible para alguien que no estuviese llamado a ese oficio.

Por ejemplo, si eres llamado para ser pastor no necesitas la unción de un profeta, sino la de otro ministro que esté parado en el mismo oficio.


Como Recibir un Manto

En los círculos cristianos se habla mucho de recibir el manto de otro ministro; cuando parte un ministro a la presencia del Señor, los ministros se preguntan: ¿Quién recibirá su manto? ¿De qué están hablando?

En 1 Reyes 19:19 encontramos la respuesta: “Partiendo él de allí,  halló a Eliseo hijo de Safat,  que araba con doce yuntas delante de sí,  y él tenía la última.  Y pasando Elías por delante de él,  echó sobre él su manto.”

En este pasaje el manto era el símbolo de ese oficio; era como un sinónimo de la unción del Espíritu Santo; era una muestra que el Espíritu Santo venía sobre Eliseo, pero no era la unción en si misma; era un símbolo del Espíritu Santo y el poder de Dios.

El manto cubre al ministro para que pueda ministrar bajo la unción que va con el oficio o llamado que Dios le dio.

A veces la unción viene como si vistiera un abrigo, aunque no lo lleve puesto; es el poder de Dios que te envuelve y te hace sentir así.

Sigamos viendo la historia para ver cómo obtener un manto.

1 Reyes 19:20
20  Entonces dejando él los bueyes,  vino corriendo en pos de Elías,  y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre,  y luego te seguiré.  Y él le dijo: Ve,  vuelve;  ¿qué te he hecho yo?

Elías le estaba diciendo: “Si vas a poner otras cosas primero, sin importar lo legítimas que sean, no disfrutarás de la plenitud de la unción de Dios.”

Eliseo no regresó para darles un beso de despedida a sus padres; sino que tomó su yugo de bueyes, los mató y cocinó y dio de comer a la gente con ellos; después de eso se fue tras Elías para servirlo.

2 Reyes 20:21
21  Y se volvió,  y tomó un par de bueyes y los mató,  y con el arado de los bueyes coció la carne,  y la dio al pueblo para que comiesen.  Después se levantó y fue tras Elías,  y le servía.

Lo que hizo Eliseo fue quemar sus puentes, se colocó en una posición de no poder volver atrás, rompió con su pasado a fin de poder servir a Elías y cumplir su ministerio.

Sigamos con la historia:

2 Reyes 2:1-2
1  Aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo,  Elías venía con Eliseo de Gilgal.
2  Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí,  porque Jehová me ha enviado a Bet-el.  Y Eliseo dijo: Vive Jehová,  y vive tu alma,  que no te dejaré.  Descendieron,  pues,  a Bet-el.

Eliseo estaba siguiendo muy de cerca a Elías; Elías intentaba de convencerlo para que se aleje; Dios estaba probando a Eliseo, a través de Elías, con un propósito; quería asegurarse que Eliseo tenía lo que se necesitaba para recibir la unción. Pero vemos aquí lo que Eliseo le dijo: “Vive Jehová,  y vive tu alma,  que no te dejaré.”

Finalmente Eliseo llegó al lugar que quería, veamos el verso 9:

2 Reyes 2:9
9  Cuando habían pasado,  Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti,  antes que yo sea quitado de ti.  Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.

Eliseo quería una doble porción de la unción de Dios para levantarse en el oficio de profeta. Dios unge hombres y mujeres para el ministerio, pero algunos pueden ser más ungidos que otros.

En el verso 10, Elías le dijo: “Cosa difícil has pedido.  Si me vieres cuando fuere quitado de ti,  te será hecho así;  mas si no,  no.”

Sigamos viendo la historia:

2 Reyes 2:11-13
11  Y aconteció que yendo ellos y hablando,  he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos;  y Elías subió al cielo en un torbellino.
12  Viéndolo Eliseo,  clamaba: ¡Padre mío,  padre mío,  carro de Israel y su gente de a caballo!  Y nunca más le vio;  y tomando sus vestidos,  los rompió en dos partes.
13  Alzó luego el manto de Elías que se le había caído,  y volvió,  y se paró a la orilla del Jordán.

Eliseo se mantuvo firme al lado de Elías y estaba con el cuando fue subido al cielo.

En el verso 12 vemos algo muy interesante, antes de tomar el manto de Elías, Eliseo se quitó su ropa y la partió en dos partes; luego levantó el manto de Elías y se lo puso, porque ese manto cubría a toda la persona.

Así que Eliseo vio cuando Elías fue llevado al cielo y obtuvo la doble porción del Espíritu de Elías para levantarse en el oficio de profeta.

Si leemos el relato de la vida de Eliseo veremos que en su vida hubo el doble de milagros que los que ocurrieron con Elías

Al estudiar esta historia aprendemos algo acerca de obtener la unción; Eliseo permaneció con Elías; no dejo que el profeta se aleje de su vista; lo siguió muy de cerca; obtuvo el mismo espíritu de Elías.

La misma unción o el mismo espíritu, vienen por asociación; estar en el mismo entorno o por influencia.

Es estar asociado junto a un hombre de Dios nos permite obtener el mismo tipo de unción que tiene; no puedes estar junto a alguien sin que se te peguen sus características.

Otra forma es por estar en el mismo entorno o ambiente, si vas a las mismas reuniones del hombre de Dios que sigues, y bajo sus enseñanzas, tarde o temprano se te pegará lo que tiene.

Una tercera manera es por influencia, puede ser que no estés cerca del ministro por no estar asociado o no poder estar en sus reuniones, pero puede influenciar tu vida estudiando sus libros, oyendo los audios o viendo los videos de sus prédicas.

Entonces, ¿cómo es que Eliseo obtuvo la doble porción de Elías? Por seguirlo muy de cerca.

Es un hecho que serás guiado a seguir a ciertos ministros, pero hay ciertas cosas que los ministros deben ser advertidos en esto.

Si vas a seguir a alguien, asegúrate que está siguiendo al Señor; si ellos se apartan tan solo un poquito, no sigas eso; aprende de la fe de ellos, pero no los sigas tan de cerca.

Recuerda estas tres cosas:

Primero: Ten el llamado de Dios en tu vida.

Segundo: Sigue al Señor Jesús, quien es la cabeza de la iglesia, muy muy de cerca.

Tercero: Si quieres el mismo tipo de ministerio que otro tiene, sigue ese ministerio muy de cerca.

Si el deseo por eso está en tu corazón, por lo general Dios lo puso; pero el manto no caerá automáticamente sobre ti.

Necesitamos ser cuidadosos de a quien seguimos en el ministerio; un joven que sigue muy de cerca a otro hombre, cometerá los mismos errores. Aprende lo que puedas pero mira siempre su doctrina.

Recuerda lo que dijo Pablo en 1 Corintios 11:1: “Sed imitadores de mí,  así como yo de Cristo.”

Mientras el ministro que sigas, siga a Cristo, eso será seguro par

jueves, 3 de agosto de 2017

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 17

En esta lección Kenyon nos muestra que si personas que vivieron bajo el Antiguo Pacto que tenía una justicia limitada hicieron grandes logros y prodigios, cuanto más nosotros que vivimos bajo un mejor pacto de justicia ilimitada


LA JUSTICIA EN LOS PACTOS

Me emocioné cuando percibí qué grandes logros fueron hechos por hombres que tenían sólo una justicia limitada bajo el primer pacto.

Pensé en Abraham. Tan pronto como fue circuncidado e hizo el pacto, Dios le dio una justicia limitada.

Piense en su desafío de permanecer en la presencia de Dios y litigar por Sodoma y Gomorra con esa gran falta de miedo que no es igual en los días modernos con hombres que no conocen su justicia ilimitadas y sus derechos en Cristo.

Pensé en los poderosos actos de Moisés, que sólo tenía el lugar de siervo delante de Jehová, con todo él se atrevió a obedecer a Dios y realizó esas maravillosas victorias por esa nación esclava, Israel.

Pensé en Josué que se atrevió a obedecer a Jehová, y guió a esa nación a las orillas del Jordán cuando oye una inundación. Él se atrevió a decir a los sacerdotes: "Tomen el arca y bajen y hundan vuestros pies en el agua, y cuando lo hagan un camino será abierto para para que pasen con los calzados secos." Y con todo, este hombre Josué sólo tenía una justicia limitada; la justicia de un siervo.

Nosotros lo vemos parado ante los ejércitos y clamar al sol: "Detente ahí hasta que la nación se vengue de sus enemigos."

Aquel hombre dominó el universo, y con todo sólo tenía una justicia limitada.

Vemos Elías en la batalla de los dioses en el monte Carmelo clamando fuego del cielo, trayendo lluvia a una tierra arrasada por la sequía.

Él era un absoluto dominador de las leyes de la naturaleza. Y con todo, él era sólo un siervo con una posición de siervo y la justicia limitada de un siervo.

El espacio no nos permite hablar sobre Daniel y los tres jóvenes hebreos, o de los poderosos hombres de David en la guerra.

Sólo tenía justicia limitada, y aún así que prodigios hicieron.

Sus justicias fueron atribuidas a ellos bajo el fundamento del valor que Dios puso en la sangre de toros y carneros, bajo la santidad de su pacto con Abraham.

Ellos no eran hombres y mujeres recreados como nosotros. Sólo eran siervos bajo una ley que debían ser dejada de lado por otra que tomaría su lugar, que se basaría en un mejor sacrificio y una mejor sangre.

Nuestros corazones se emocionan cuando leemos de su obediencia al mandato de un ángel.

Ellos no andaban por fe como nosotros andamos. Ellos andaban por vista. Ellos vieron el ángel. Ellos oyeron su voz. Ellos vivieron en el reino de los sentidos.

miércoles, 29 de enero de 2014

La Segunda Prueba: Elías

La Segunda Prueba: Elías


Romanos 11:2-4 (Biblia Expandida de Fe)

2 No, Dios no ha repudiado ni rechazado al pueblo que de antemano había conocido y reservado para sí. ¿Acaso no saben lo que relata la Escritura acerca del profeta Elías cuando se quejaba, acusaba e interpelaba a Dios en contra de Israel?
3 Señor, han asesinado a tus profetas y han derribado, demolido y destruido tus altares. Yo soy el único profeta que ha quedado con vida, y aun así acechan contra mí para también matarme.
4 Pero ¿cuál fue la respuesta divina? Me he reservado siete mil hombres que nunca han adorado ni doblado la rodilla ante el dios Baal.

En el primer versículo vemos que Pablo se presentaba como la primera prueba de que Dios no había rechazado a Israel.

Ahora nos va a presentar su segunda prueba, el profeta Elías y los siete mil hombres que no se habían postrado ante Baal.


1 Reyes 19:9-18 (Dios Habla Hoy)
9 Allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Llegó a él palabra de Jehová, el cual le dijo:  –¿Qué haces aquí, Elías?
10 Él respondió:  –He sentido un vivo celo por Jehová, Dios de los ejércitos, porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida. 
11 Jehová le dijo:  –Sal fuera y ponte en el monte delante de Jehová.  En ese momento pasaba Jehová, y un viento grande y poderoso rompía los montes y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Tras el viento hubo un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. 
12 Tras el terremoto hubo un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego se escuchó un silbo apacible y delicado. 
13 Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto, salió y se puso a la puerta de la cueva. Entonces le llegó una voz que le decía:  –¿Qué haces aquí, Elías? 
14  Él respondió:  –He sentido un vivo celo por Jehová, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida.  
15 Jehová le dijo:  –Ve, vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Llegarás y ungirás a Hazael como rey de Siria. 
16 A Jehú hijo de Nimsi lo ungirás como rey de Israel, y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, lo ungirás como profeta para que ocupe tu lugar. 
17 Al que escape de la espada de Hazael, Jehú lo matará, y al que escape de la espada de Jehú, Eliseo lo matará. 
18 Pero haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal y cuyas bocas no lo besaron. 

Después de su gran triunfo ante los profetas de Baal, Elías se sentía frustrado, creía que era el último de los profetas de Dios.

Dios le pregunta: "¿Qué estás haciendo?"

Y Elías empieza a quejarse de Israel ante Dios: "He sentido un vivo celo por Jehová, Dios de los ejércitos, porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida." 

Y Dios le responde: "En Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal y cuyas bocas no lo besaron."

Dios le está diciendo, no estás solo, no he desechado a Israel, me he guardado un remanente.

Pablo utiliza esta historia como una prueba de que Dios no ha rechazado a Israel.

En ese momento de crisis nacional, en medio del momento de mayor angustia y declinación de la religión, cuando han ocurrido que muchas cosas desalentadores en el mismo período de tiempo. Los profetas de Dios habían sido asesinados, la nación entera estaba corriendo hacia la idolatría, y los gobernantes eran criminalmente malvados y líderes de la apostasía general. Cuando todas las influencias de la riqueza y el poder estaban puestas en contra de la religión verdadera para destruirla Dios no había desechado a Israel.

Y eso les dice Pablo, si en un momento así Dios no desechó a Israel, cuanto más ahora.

Elías y los siete mil hombres son la segunda prueba que Dios no rechazó a Israel.