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domingo, 4 de marzo de 2018

La Superioridad de la Promesa a Abraham sobre la Ley de Moisés

La Superioridad de la Promesa a Abraham sobre la Ley de Moisés


Gálatas 3:15-18 (Biblia Expandida de Fe)
15 Hermanos, voy a ponerles un ejemplo de la vida cotidiana (una práctica humana común y corriente), cuando dos personas hacen un pacto (un contrato, un acuerdo), y lo ratifican (respaldan) con su firma, no puede luego ser invalidado ni modificado (nadie puede anularlo ni agregarle nada).
16 Ahora bien, las promesas (los pactos, los acuerdos) se le hicieron a Abraham y a su descendencia (su simiente, su heredero). La Escritura no dice: “y a los descendientes", como si hablara de muchos, sino: "y a tu descendencia (tu simiente, tu heredero)", dando a entender que es uno solo, que es Cristo (el Ungido).
17 Lo que les quiero decir es esto: la Ley que fue promulgada [y llegó] cuatrocientos treinta años después, no puede anular un testamento (pacto, contrato) formalmente establecido [y ratificado] por Dios, dejando así sin efecto (anulando, aboliendo) la promesa.
18 Porque si la herencia dependiera de la Ley [como los judaizantes quieren que ustedes crean], ya no procedería de la promesa, y sin embargo, Dios se la concedió gratuitamente a Abraham por medio de la promesa.

Aquí Pablo nos muestra la superioridad de la promesa respecto a la ley de Moisés.

Lo primero que Pablo hace es tomar el ejemplo de lo que es un pacto ratificado. Dice que cuando dos personas hacen un acuerdo o contrato y lo ratifican no lo pueden anular ni quitar nada.

Luego nos dice que el pacto tuvo dos partes (o participantes), Abraham y su simiente, la cual es Cristo.

Los judaizantes venían diciendo que ellos eran esa simiente por ser los descendientes de Abraham, y para alcanzar la salvación ellos debían adoptar la circuncisión y cumplir la ley para estar en pacto con Dios y recibir la salvación.

Pero aquí vemos que la simiente no era un pueblo sino una persona, Cristo.

Luego les dice algo que los golpeó, la ley, que fue promulgada 430 años después del pacto, no anula la promesa hecha a Abraham y su simiente.

Luego les dice, que si el recibir la herencia dependiera de la ley de Moisés, ya no vendría de la promesa.

Y termina diciendo que Dios concedió gratuitamente la herencia por medio de la promesa que le hizo a Abraham.

Que nos dice esto hoy a los creyentes, que nuestra herencia, la redención y todas las bendiciones que tenemos en Cristo, no provienen del cumplimiento de la ley de Moisés sino de la promesa que Dios le hizo a Abraham, y la recibimos por medio de la fe en Jesucristo. 

jueves, 6 de marzo de 2014

Enemigos Íntimos

Enemigos Íntimos


Así que desde el punto de vista del evangelio, que es el mensaje de salvación, los israelitas son considerados enemigos de Dios para provecho y beneficio de ustedes; pero, por causa de la elección que Él hizo de sus antepasados, es decir los patriarcas, siguen siendo muy amados por Dios.
- Romanos 11:28 (Biblia Expandida de Fe)

Dios no ha cambiado su actitud de amor a Israel, pero debido a su rechazo al Evangelio, son considerados como enemigos de Dios.

Su actitud en relación con el remanente que creyó en él Evangelio es que aquellos a quienes él considera como enemigos por causa de su rechazo al Evangelio, son amados, y esto, por causa de los padres de Israel, Abraham, de Isaac y de Jacob, con quien hizo un pacto eterno.

Dios no cambia, sigue siendo el mismo, por ese motivo es que Israel debe creer, no es suficiente tener un pacto con Dios, ellos deben entrar por la fe en el Evangelio. 


domingo, 2 de marzo de 2014

Acerca de los dones y el llamamiento divino

Acerca  de los dones y el llamamiento divino 


Porque como Dios no se arrepiente, Sus dones de gracia y Su llamamiento divino tampoco son sujetos a cambio pues son irrevocables.
- Romanos 11:29 (Biblia Expandida de Fe)

Romanos 11:29 siempre fue un poco confuso para mi,pero al ver el contexto podemos dar una interpretación correcta. 

¿De que está hablando Pablo? Desde el versículo 1 se pregunta si Dios ha rechazado a Israel. 

Romanos 11:1
1 Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.

Y empieza a responder de que no, primero hablando de que él era la prueba de que Dios no había rechazado a Israel ya que el era un israelita.

Y en segundo lugar hablando de la respuesta de Dios a Elías, declara de que de que siempre habrá un remanente que crea en Él.

Romanos 11:5
5 Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. 

Luego nos empieza ha hablar del Israel espiritual de Dios representado en el olivo natural, y que junto con el olivo silvestre injertado, que son los gentiles convertidos formas parte de la iglesia.

Luego les dice a los gentiles que no se ensoberbezcan, porque el Evangelio llego a ellos durante el tiempo de los gentiles y que cuando llegue la plenitud de ellos entonces todo Israel, los que hayan quedado después de este tiempo creerán.

Concluye que esto sucederá porque Dios no olvido su pacto con los patriarcas.

Romanos 11:25-28
25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 
26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad.
27 Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. 
28 Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. 

Y todo esto es porque sus dones, que son el favor de Dios y promesas del pacto y su llamamiento divino como nación son irrevocables, porque Dios no se arrepiente de Sus promesas ni de su llamado o invitación. 

Es el hombre el que los rechaza, como pasó con el Israel incrédulo o los acepta como el remanente de Israel.



lunes, 10 de febrero de 2014

Un pequeño resbalón

Un pequeño resbalón

Aún tengo más que preguntar: ¿Habrán tropezado y caído los israelitas a su ruina espiritual de tal manera que ya no puedan levantarse? ¡De ningún modo! Su paso en falso, es decir, su desobediencia, transgresión, y caída han servido, más bien, para que las demás naciones puedan salvarse, provocando así que Israel tenga celos y envidia.
Y si su mal paso y caída ha enriquecido y sido provechosa para el mundo entero, si su fracaso y disminución ha contribuido a la riqueza y grandeza de las demás naciones, díganme: ¿cuánto más beneficioso será cuando todos los israelitas se conviertan y lleguen a su plena restauración futura?
- Romanos 11:11-12 (Biblia Expandida de Fe)

Pablo continúa aquí con el tema de Israel.

Como hemos visto antes, Israel tropezó con la piedra de tropiezo que es Cristo. Ellos trataban de justificarse mediante el cumplimiento estricto de la Ley, pero nunca podían llegar a conseguirlo; y habiendo escuchado de la obra de Cristo en la cruz, no hicieron caso, prefirieron seguir con la Ley, y tropezaron.

Israel había puesto su confianza y seguridad en la Ley y habían rechazado la salvación gratuita que Dios había provisto para ellos, y solo había quedado un remanente que había decidido creer en Jesús como Señor de sus vidas.

La pregunta es si esa actitud de Israel iba a determinar el rechazo de Dios para siempre.

Pablo dice que no, que solo había sido un tropezón de Israel, que Dios tenía un plan futuro para ellos, su plena restauración.

Además este rechazo de Israel había sido una gran bendición para todas las naciones gentiles ya que el Evangelio fue predicado entre ellos y llegó gran salvación.

Dios no ha desechado para siempre a Israel, pero un pequeño resbalón, trajo una gran salvación.




domingo, 9 de febrero de 2014

La Mesa Entrampada

La Mesa Entrampada

Romanos 11:7-10 (Biblia Expandida de Fe) 
7 ¿Qué significa todo esto? Pues que no todo Israel ha conseguido lo que buscaba. En cambio, lo ha logrado el remanente, que son los elegidos por Dios, mientras que los demás se han enceguecido, entercado, encallecido y endurecido.
8 tal como dicen las Escrituras: Dios les dio un espíritu de adormecimiento, aturdimiento, entorpecimiento, estupor y embotamiento, ojos con los que no ven y oídos con los que no oyen, hasta el día de hoy.
9 Y David dice: Que su mesa de banquete se convierta en lazo y en trampa, y en piedra de tropiezo donde se caigan y arruinen ellos mismos, y en retribución y castigo merecido para ellos.
10 Que sus ojos se nublen y oscurezcan al punto de no ver, y que se les encorve la espalda para siempre.

Continuando con la discusión acerca del remanente de Israel, Pablo nos da el motivo por el cual la mayoría de Israel no entró en él.

Israel había puesto su confianza en la Ley, su mesa de banquete eran las promesas que Dios les había hecho como nación y su confianza en ser la nación elegida por Dios.

No se dieron cuenta que eran el instrumento por medio del cual entraría el Mesías al mundo, no se dieron cuenta de su importancia y solo pusieron sus ojos en el cumplimiento de la Ley.

Al hacer esto desecharon la justicia que Dios había provisto por medio de la obra de Cristo, y solo un remanente creyó que Jesús era su Mesías.

El resto, los que pusieron su confianza en la  Ley, no llegaron a alcanzar la salvación que Cristo había ganado para ellos.

¿Que nos dice eso hoy eso a nosotros?

La importancia de saber donde estamos poniendo nuestra confianza, ¿en nuestras acciones? ¿en nuestras obras? 

Israel colocó su confianza en las obras de la Ley y fracasó completamente.

El remanente puso su confianza en la obra de Cristo y alcanzó la salvación.

Ese es el lugar de tu confianza, la obra de Cristo en la cruz, en la cual el obtuvo tu salvación y todos los beneficios que vienen con ella.

miércoles, 29 de enero de 2014

La Segunda Prueba: Elías

La Segunda Prueba: Elías


Romanos 11:2-4 (Biblia Expandida de Fe)

2 No, Dios no ha repudiado ni rechazado al pueblo que de antemano había conocido y reservado para sí. ¿Acaso no saben lo que relata la Escritura acerca del profeta Elías cuando se quejaba, acusaba e interpelaba a Dios en contra de Israel?
3 Señor, han asesinado a tus profetas y han derribado, demolido y destruido tus altares. Yo soy el único profeta que ha quedado con vida, y aun así acechan contra mí para también matarme.
4 Pero ¿cuál fue la respuesta divina? Me he reservado siete mil hombres que nunca han adorado ni doblado la rodilla ante el dios Baal.

En el primer versículo vemos que Pablo se presentaba como la primera prueba de que Dios no había rechazado a Israel.

Ahora nos va a presentar su segunda prueba, el profeta Elías y los siete mil hombres que no se habían postrado ante Baal.


1 Reyes 19:9-18 (Dios Habla Hoy)
9 Allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Llegó a él palabra de Jehová, el cual le dijo:  –¿Qué haces aquí, Elías?
10 Él respondió:  –He sentido un vivo celo por Jehová, Dios de los ejércitos, porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida. 
11 Jehová le dijo:  –Sal fuera y ponte en el monte delante de Jehová.  En ese momento pasaba Jehová, y un viento grande y poderoso rompía los montes y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Tras el viento hubo un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. 
12 Tras el terremoto hubo un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego se escuchó un silbo apacible y delicado. 
13 Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto, salió y se puso a la puerta de la cueva. Entonces le llegó una voz que le decía:  –¿Qué haces aquí, Elías? 
14  Él respondió:  –He sentido un vivo celo por Jehová, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida.  
15 Jehová le dijo:  –Ve, vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Llegarás y ungirás a Hazael como rey de Siria. 
16 A Jehú hijo de Nimsi lo ungirás como rey de Israel, y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, lo ungirás como profeta para que ocupe tu lugar. 
17 Al que escape de la espada de Hazael, Jehú lo matará, y al que escape de la espada de Jehú, Eliseo lo matará. 
18 Pero haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal y cuyas bocas no lo besaron. 

Después de su gran triunfo ante los profetas de Baal, Elías se sentía frustrado, creía que era el último de los profetas de Dios.

Dios le pregunta: "¿Qué estás haciendo?"

Y Elías empieza a quejarse de Israel ante Dios: "He sentido un vivo celo por Jehová, Dios de los ejércitos, porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida." 

Y Dios le responde: "En Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal y cuyas bocas no lo besaron."

Dios le está diciendo, no estás solo, no he desechado a Israel, me he guardado un remanente.

Pablo utiliza esta historia como una prueba de que Dios no ha rechazado a Israel.

En ese momento de crisis nacional, en medio del momento de mayor angustia y declinación de la religión, cuando han ocurrido que muchas cosas desalentadores en el mismo período de tiempo. Los profetas de Dios habían sido asesinados, la nación entera estaba corriendo hacia la idolatría, y los gobernantes eran criminalmente malvados y líderes de la apostasía general. Cuando todas las influencias de la riqueza y el poder estaban puestas en contra de la religión verdadera para destruirla Dios no había desechado a Israel.

Y eso les dice Pablo, si en un momento así Dios no desechó a Israel, cuanto más ahora.

Elías y los siete mil hombres son la segunda prueba que Dios no rechazó a Israel.








martes, 28 de enero de 2014

¡Yo Soy La Prueba!

¡Yo Soy La Prueba!



Y ahora pregunto: ¿Habrá Dios repudiado y rechazado totalmente a su pueblo?
 ¡De ningún modo! 
(Recuerden) Que también yo soy israelita, descendiente de Abraham y originario de la tribu de Benjamín. 
- Romanos 11:1 (Biblia Expandida de Fe)

Durante siglos se ha considerado al pueblo de Israel como un pueblo desechado, perseguido, sin tierra, maltratado y sin fin de cosas. La gente ha considerado que Dios rechazó a su pueblo.

Pero, al final del capítulo 10 de Romanos hemos visto que no fue Dios quien rechazó a Israel sino que ellos mismos se negaron a escuchar la Palabra que fue predicada en todo el mundo acerca de Jesucristo.

Aquí Pablo responde a la pregunta, ¿Habrá Dios repudiado y rechazado totalmente a su pueblo?,de la manera más enfáticamente posible (en el griego): ¡De ningún modo!

Pablo les dice:

"No, Dios no ha rechazado ni repudiado a Israel y yo soy la prueba: (Recuerden) Que también yo soy israelita, descendiente de Abraham y originario de la tribu de Benjamín."   

Pablo mismo es la prueba de que Dios no rechazó a Israel porque el mismo es israelita.

Wuest dice: "Un israelita es un judío tal como se le ve como un miembro de la teocracia y por lo tanto un heredero de las promesas que Dios le dio a esa nación. Este es el título más augusto de los tres nombres, un hebreo de lengua hebrea como en contra de un Judío de habla griega o un Judío griego, mientras que un Judío es un judío en su distinción nacional de un gentil. Pablo también es hijo de Abraham, y él viene de la tribu de Benjamín "

Jamieson, Fausset y Brown amplían más esta verdad: "de la simiente de Abraham—descendiente directo del padre de los fieles. de la tribu de Benjamín la cual, cuando se rebelaban las diez tribus, constituyó con Judá el reino fiel de Dios, y después del cautiverio fué, junto con Judá, el corazón de la nación judaica."

En Filipenses 3:4-5 Pablo reafirma esto: "Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo."

Pablo les dice nadie puede atreverse a decir que Dios rechazó a Israel cuando yo que soy un israelita de la más alta clase me he convertido y he sido llamado por Dios.

¡Yo soy la prueba!

sábado, 25 de enero de 2014

No se dieron cuenta quien es el Pueblo de Dios

No se dieron cuenta 
quien es el Pueblo de Dios


Romanos 10:18-21 (Biblia Expandida de Fe)
18 Pero yo pregunto: ¿Será entonces que no han tenido la oportunidad de oír el mensaje? ¡Por supuesto que sí! La Escritura dice: El sonido de la voz de los mensajeros se ha difundido en todo el mundo y hasta el último rincón de los confines de la tierra han llegado sus palabras.
19 Y añado: ¿Acaso Israel no sabía ni se dio cuenta de ese mensaje? Para empezar, cito a Moisés que fue el primero que dijo: Yo provocaré sus celos con un pueblo que realmente no es un pueblo; con un pueblo vano, ignorante y sin entendimiento encenderé su ira.
20 Y luego Isaías se atrevió a decir aún más claramente: Hombres que no me buscaban me descubrieron y me encontraron; me manifesté, me revelé y me di a conocer a hombres que no preguntaban por mí.
21 Pero en cambio, de Israel dice: Todo el día he extendido mis manos tendidas a un pueblo incrédulo, desobediente, terco y rebelde.

Es sorprendente que el pueblo de Israel no se haya dado cuenta de que los gentiles, es decir, todos los no judíos estaban también incluidos en el plan de Dios para la humanidad.

En las Escrituras Dios ya les había hablado desde el tiempo de Moisés que la salvación no era exclusiva de ellos:

Deuteronomio 32:21  
21 Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, los provocaré a ira con una nación insensata.

Como dice Pablo, Isaías lo dijo de manera más clara:

Isaías 65:1-2  
1 Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí. 
2 Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos.

El orgullo nacional les impidió ver que Dios no era exclusivo de ellos, sino que Dios es ahora nuestro Dios y nosotros somos Su pueblo.

Como Pedro dijo más adelante:

1 Pedro 2:9-10
9  Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 
10  vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

No se dieron cuenta que la iglesia, la cual es formada por judíos y gentiles, es el pueblo de Dios.

Nosotros somos el pueblo de Dios


domingo, 29 de diciembre de 2013

Acerca del Libre Albedrío

Acerca del Libre Albedrío 



El libre albedrío es la habilidad que tiene cada persona para tomar sus propias decisiones. Aunque no encontramos la frase "libre albedrío" en la Biblia si podemos verlo en la práctica en varias ocasiones.

Desde la creación misma del hombre vemos que Dios le dio al hombre la oportunidad de decidir su propio destino. 

Génesis 2:15-17
15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 

Dios puso al hombre dentro del huerto con un trabajo y una responsabilidad. Además le dio el libre albedrío, es decir, la responsabilidad y capacidad de decidir su propio destino.

Algunos piensan que el hombre está subordinado a la soberanía de Dios, sujeto a Sus caprichos y sin tener oportunidad de decidir su destino, pero vemos que desde el mismo principio Dios le dio al hombre la opción de elegir.

En Génesis 4:6-7 podemos ver nuevamente como Dios le habló a Caín acerca de la capacidad que tenía de decidir su camino: “Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.”

Dios había acabado de rechazar su ofrenda y aceptado la de Abel, y la amargura había entrado a su corazón, por eso Dios le dijo que el tenía la capacidad de hacer el bien y el mal.

Antes de asesinar a Abel, Caín tuvo la oportunidad de decidir si lo hacía o no, no era una decisión que Dios tomase por él. Caín fue señor de su destino.

Más adelante vemos que Dios le dio también la oportunidad de decidir al pueblo de Israel:

Deuteronomio 30:15-19
15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;
16 porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
17 Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres,
18  yo os protesto hoy que de cierto pereceréis;  no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais,  pasando el Jordán,  para entrar en posesión de ella.
19  A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros,  que os he puesto delante la vida y la muerte,  la bendición y la maldición;  escoge,  pues,  la vida,  para que vivas tú y tu descendencia.

Que claro es este pasaje, Israel tenía la oportunidad de decidir entre la vida y la muerte, no era Dios el que debía decidir por ellos, la responsabilidad era de cada uno de ellos.

Lo cierto es que el hombre no quiere tomar su responsabilidad, buscan excusas en frases como: “Era la voluntad de Dios”; “Dios en Su soberanía lo quiso así”; y otras similares, pero la verdad es que cada persona tiene el derecho de decidir su libre albedrío y decidir su destino.

En Juan 8:11 Jesús le dijo a la mujer adúltera: “Vete y no peques más”; es decir, Jesús le estaba diciendo; "De ahora en adelante depende de ti, la decisión es tuya, tu puedes seguir pecando o dejar de hacerlo".

Fue lo mismo que le dijo en Juan 5:14 al hombre que fue sanado en el estanque de Betesda: “Mira,  has sido sanado;  no peques más,  para que no te venga alguna cosa peor.”

Lo que hagamos ya no depende de Dios sino de nosotros mismos.

En Hechos 17:30-31 Pablo dijo esto en su prédica en Atenas: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.”

Es interesante lo que dice aquí de que Dios manda a todos los hombres que se arrepientan. Pero vemos que no todos los hombres le han obedecido. Por medio de Cristo Dios proveyó la salvación a todos los hombres pero ahora depende de los hombres tomar la decisión de aceptarla o rechazarla.

Apocalipsis 3:20 es un versículo que muchas veces hemos usado mal a la hora de predicarle el evangelio a otros. En realidad se está refiriendo a los miembros de la iglesia de Laodicea, pero el principio es el mismo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

Había personas que iban a oír la voz de Jesús y no le iba a abrir la puerta.

Cuántas veces hemos escuchado de gente que cuando un cobrador toca la puerta de su casa le dicen a sus hijos: “Dile que no estoy.”

Ellos están ejerciendo su libre albedrío para no recibir a la persona en su casa. ¡Eso es libre albedrío!

El hombre tiene la capacidad de elegir su destino.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Como Servir a Dios En Tu Iglesia Local 10 - La Creación Del Ministerio De Ayudas

La Creación Del Ministerio De Ayudas


Éxodo 18:13–26
13 Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. 
14 Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? 
15 Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. 
16 Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes. 
17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. 
18 Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. 
19 Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. 
20 Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. 
21 Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. 
22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. 
23 Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar. 
24 Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo. 
25 Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez. 
26 Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.

Aquí vemos la creación del ministerio de ayudas.

En el verso 13 vemos a Moisés aconsejando él solo a los israelitas, que se calcula eran entre dos y seis millones de personas.

Moisés estaba pastoreando la iglesia más grande del mundo, y lo hacía solo. Día y noche se la pasaba aconsejando a la gente.

Para darnos cuenta de su trabajo, si Moisés usara un minuto para aconsejar a cada persona durante las 24 horas del día, hubiera necesitado tres años y diez meses para hacerlo.

En los versos 14 al 18 Jetro, el suegro de Moisés, se dio cuenta de la situación y le dijo: “Si continuas así vas a volverte loco o morir en el intento.”

Jetro le dijo a Moisés: “No podrás hacerlo solo.”

En los versos 19 al 23 Jetro aconsejo a Moisés y le dijo: “Tienes que organizarte.”

Un pastor debe aprender a usar los recursos humanos que tiene.

Un ministro no puede hacer el trabajo solo, si no tiene ayuda terminara agotándose. Todo ministro necesite gente que lo apoye.

En el verso 23 Jetro le dijo: “Si haces esto y Dios te lo dice.”

Jetro le estaba diciendo: “Yo te estoy dando un plan pero tú tienes que buscar a Dios para que te diga si debes implementarlo y como hacerlo.”

Siempre debemos buscar la dirección de Dios, y por más que necesitemos apoyo debemos preguntarle que plan debemos seguir.

En el Salmo 127:1 dice que si Jehová no edifica la casa, en vano se afanan los que la edifican. Dios debe ser el que edifique nuestra casa y no nosotros.

En los versos 24 al 26 vemos que Dios aprobó el plan de Jetro y Moisés lo realizó, con lo cual alivio su trabajo.

En el verso 21 vemos los requisitos mínimos de un ministro de ayudas:

1. VARON DE VIRTUD: Es decir una persona capaz; no debemos presionar para estar en un lugar para el cual no estamos capacitados, mas bien debemos prepararnos.

2. TEMEROSO DE DIOS: Debe de caminar en comunión con Dios. Deber ser alguien que ore, lea la Biblia, se congregue y camine en la Palabra.

3. VARON DE VERDAD: Debe tener un buen testimonio.

4. QUE ABORREZCA LA AVARICIA: Su motivación debe ser siempre la correcta. No buscar un cargo para beneficio y gloria personal sino para servir y hacer la voluntad de Dios.

Éxodo 17:8–13
8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. 
9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 
10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. 
11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. 
12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. 
13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. 

Aquí vemos el ejemplo más claro que hay en el Antiguo Testamento. Moisés tenía que hacer el trabajo que Dios le dio; pero no podía hacerlo solo. Cada vez que el bajaba los brazos el pueblo de Israel era derrotado.

Tuvieron que venir dos ministros de ayudas Aarón y Hur para que el pudiera apoyar sus brazos; y al sentir alivio, pudo terminar con la obra. Ese día la batalla fue ganada por tres hombres: un ministro y dos ministros de ayudas.