miércoles, 20 de junio de 2018

La Autoridad del Creyente - Clase 1



Clase 1
Quien es Quien en el Reino Espiritual

Cuando era niño se publicaba en el Perú un anuario que se llamaba “Quien es quien en el Perú”, en el se veían las mayores personalidades del Perú y lo que estaban haciendo en ese tiempo junto con una pequeña biografía.

Estaban los principales y mejores políticos, actores, empresarios, abogados, deportistas, médicos, artistas, profesionales; en fin, lo mejor de lo mejor en mi país.

Siendo un niño, había un nombre que me enorgullecía, que era el de mi abuelo César Cayo Murillo, al que yo como nieto mayor bautice como “Papún”, él era reconocido como el mejor ingeniero peruano de su generación, y para mi era uno de mis héroes.

A las personas se les reconoce por lo que son y lo que hacen; pero en el mundo espiritual también podemos reconocer quien está a favor nuestro y quien es nuestro enemigo.

Aprendamos a reconocer quien es nuestro enemigo.  

Veamos 2 Corintios 4:4 en varias versiones de la Biblia.

La Biblia al Día
El dios de este mundo ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

La Biblia Latinoamericana
Se niegan a creer, porque el dios de este mundo los ha vuelto ciegos de entendimiento y no ven el resplandor del Evangelio glorioso de Cristo, que es imagen de Dios.

La Biblia en Lenguaje Sencillo
La buena noticia nos habla de la grandeza de Cristo, y Cristo a su vez nos muestra la grandeza de Dios. Ese mensaje brilla como la luz; pero los que no creen no pueden verla, porque Satanás no los deja.

Nueva Biblia de los Hispanos
En los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento (la mente) de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.

En este pasaje vemos cual es el enemigo con el que tenemos de tratar.

Satanás es el dios de este siglo o mundo presente

El término siglo o mundo es “aion” que según Vine significa: “Una edad, era, significa un período de duración indefinida, o tiempo contemplado en relación con lo que tiene lugar en el período. El sentido que tiene la palabra no es tanto el de la longitud misma de un período, sino el de un período marcado por características espirituales o morales.”

Satanás es el “dios” de este periodo marcado desde la caída del hombre hasta el tiempo de la Segunda Venida de Jesús en que será derrotado y encadenado por mil años.

En ese periodo Satanás ha cegado la mente o entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz de Cristo.

Pero lo que no se da cuenta (o por lo menos se resiste a reconocer) es que Dios nos ha dado las armas para la victoria sobre él.

Efesios 6:10-17
10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,
15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;

No tenemos por que ser vencidos Dios nos ha dado las armas para la victoria, solo debemos tomarlas y caminar en la victoria que Él nos dio.

Kenneth E. Hagin contaba esta historia que nos da una clara idea de lo que estamos hablando.

En la época de las grandes campañas en carpa en los Estados Unidos, un predicador tenía una carpa que albergaba 20 mil personas.

Al ponerla en Texas vino un tornado y se la llevó.

Estando en una reunión para levantar fondos para una nueva carpa, este predicador dijo: “No se si fue Dios o el diablo quien se llevó mi carpa.”

Este predicador no se dio cuenta que no es Dios quien está en el negocio de llevarse las carpas; es el diablo; Dios está en el negocio de que se predique el evangelio no de estorbarlo.

Hay gente que piensa: “Si, pero Dios lo permitió.”

¡No! Satanás es el Dios de este mundo presente como vimos en 2 Corintios 4:4; y las leyes que gobiernan este mundo vienen en su mayoría de la caída del hombre.

Por ese motivo la gente no se da cuenta y acusa a Dios de todas las cosas malas que ocurren, tales como accidentes, catástrofes, terremotos, tsunamis, epidemias, enfermedades, muertes de nuestros seres queridos.

Cuando mi hermano se fue al cielo, mi papá me preguntaba por que se lo había llevado Dios y yo con mucha tristeza le dije que Dios no estaba manejando el carro en el que se accidentó.

No deberíamos echarle la culpa a Dios de las cosas malas que nos pasan.

Marcos 4:35-39
35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.
36 Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.
37 Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.
38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?
39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

Aquí están los discípulos en medio de una gran tormenta, ¿quién envió la tormenta? Definitivamente no fue Dios.

Si hubiera sido Dios quien envió la tormenta, ¿por qué motivo Jesús la detuvo? Si Dios envió la tormenta y Jesús la detuvo, entonces Jesús se levantó en contra de la voluntad de Dios.

En Juan 14:10 dice: “¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.”

Lo que Jesús está diciendo aquí es que las palabras que Él habla y las obras que Él hace no las hace por si mismo sino que el Padre que vive en Él las hace a través Suyo.

Si Dios envió esa catástrofe y Jesús la detuvo Él se estaba rebelando abiertamente contra el Padre.

Veamos lo que dice Marcos 3:24-25: “Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer.  si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.”

Algo no debe estar bien con esta forma de pensar.

Debemos reconocer quien es nuestro enemigo.

Veamos lo que dice Juan 10:10: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”

Veamos lo que Jesús dijo al contrastar las obras de Dios con las obras del diablo en varias versiones de Juan 9:4

La Biblia al Día
Mientras sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió. Viene la noche cuando nadie puede trabajar.

Biblia del Pueblo de Dios
Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar.

Palabra de Dios Para Todos
Durante el día debemos hacer el trabajo del que me envió porque cuando viene la noche nadie puede trabajar.

En otra ocasión mientras Jesús hablaba con Felipe, hizo una declaración asombrosa:

Juan 14:7-11
7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo,  pues,  dices tú: Muéstranos el Padre?
10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

Jesús está diciendo que el que lo veía estaba viendo al Padre, es decir; si queremos saber como es Dios debemos ver a Jesús.

Volviendo a Juan 10:10, la pregunta es: ¿Quién es el ladrón?

Evidentemente Jesús no es el ladrón, porque Él vino a traer vida; y como Él hacía lo que el Padre le decía, entonces Dios es el Padre tampoco es el ladrón; entonces solo nos queda la posibilidad de que el diablo es el ladrón; el es quien está aquí para robar, matar y destruir.

La pregunta es: ¿Cuando es que Satanás se volvió el dios de este mundo?

Lucas 4:5-8
5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.
6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; PORQUE A MÍ ME HA SIDO ENTREGADA, y a quien quiero la doy.
7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.
8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.

Muchos dirán: “Satanás estaba mintiendo, nunca fue dueño de la tierra.”

Lo que no se dan cuenta es que Jesús estaba siendo tentado; Satanás no lo iba a tentar con algo de lo que no era dueño, Jesús se abría reído; por otro lado, si no fue una tentación real entonces la Palabra de Dios nos mintió, porque dice claramente que Jesús fue tentado.

¿Cuándo se hizo dios de este mundo?

Cuando Adán cometió alta traición contra Dios y le entregó la tierra al pecar en el huerto de Edén.

Pero nosotros no tenemos porque preocuparnos, ya que Satanás no tiene autoridad para dominar a la iglesia, ni derecho a dominarnos, somos nosotros los que tenemos la autoridad y eso es lo que veremos en este curso.

Entonces, hemos establecido que la raíz de nuestra oposición es Satanás y no Dios, pues Dios está de nuestro lado.

Debemos reconocer quien es el que se opone a nosotros para no ser derrotados.

¿Qué debemos hacer ahora?

Volvamos a Efesios 6:10

Biblia Expandida de Fe
Por lo demás, fortalézcanse continuamente en el Señor y en el poder activo de Su potente fuerza.

Biblia Latinoamericana
Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con su energía y su fuerza

Castilian
Dicho esto, os recuerdo también que vuestra fortaleza ha de emanar del gran poder del Señor, que está en vosotros.

Mucha gente lee este verso hasta la mitad y dice: “Debo ser fuerte.”

Pero aquí no dice que nos hagamos más fuertes; dice que nos fortalezcamos EN EL SEÑOR, y en el poder de su fuerza.

Es lo que dice en Romanos 8:37 cuando dice que somos más que vencedores en Cristo, no son nuestras fuerzas ni nosotros mismos, es la unión que tenemos con Cristo lo que nos da la victoria.

Un ejemplo de esto sucedió en 1937, tal como lo narra Kenneth Hagin en su libro: Que hacer cuando la fe parece débil y la victoria perdida.”.

El ejército de Estados Unidos estaba experimentando con dirigibles, zeppelines y maquinarias más ligeras que el aire.

Estaban tratando de anclar una de estas naves en una torre de acero en Akron, Ohio.

Cerca de 200 soldados estaban sosteniendo la nave con sogas para amarrar la nave. De pronto, sin motivo aparente la nave se disparó en el aire. Algunos soldados se dieron cuenta y se soltaron inmediatamente, pero otros no. Empezaron a subir con la nave. Cuando ya no podían más caían al suelo. Como consecuencia de esto cerca de 30 murieron y varios quedaron gravemente heridos.

Pero había un joven que se mantenía en el aire. Se veía como un soldadito de juguete dando vueltas en el aire.

Las mujeres se desmayaban, los niños gritaban, la gente pensaba que en cualquier momento se caería y moriría. Pero después de una hora y cuarenta y cinco minutos, cuando lo rescataron, él estaba completamente bien.

Los periodistas le preguntaron: “¿Cómo lograste sostenerte tanto tiempo?”

Él les respondió: “En realidad yo no me sostuve, fue la soga quien me sostuvo; yo sencillamente cuando vi que estaba muy arriba para saltar me amarre la soga alrededor de mi cuerpo y dejé que me lleve por el aire.”

No eran sus propias fuerzas lo que le salvó la vida, fue la fuerza de la soga a la que estaba amarrado.

De eso se trata cuando dice: “... fortaleceos en el Señor,  y en el poder de su fuerza.” No son nuestras propias fuerzas, no es nuestro propio poder, es el poder de la fuerza del Señor.

Debemos amarrarnos de las promesas del Señor como lo hizo este joven con la soga, y caminar en la libertad que Dios nos dio.

No luchemos más sino dependamos de Dios.

Y finalmente debemos mantenernos firmes en las promesas que hemos creído.

Efesios 6:13-14
13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia.

Debemos reconocer quien es nuestro enemigo, fortalecernos en el Señor y mantenernos firmes.



martes, 19 de junio de 2018

Como Ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 10


Clase 10
Cómo Entrenar al Espíritu Humano

Lámpara de Jehová es espíritu del hombre....
- Proverbios 20:27

El Señor nos ilumina y guía a través de nuestros espíritus. Por eso necesitamos volvernos más conscientes de nuestro espíritu. Debemos estar más conscientes de la realidad de que somos seres espirituales y no sólo seres mentales o físicos. Necesitamos entrenar a nuestro espíritu de manera que se convierta en una guía cada vez más segura.

Algo que nos detiene a los creyentes es que somos más conscientes del mundo físico (conscientes del cuerpo) y más consciente de la mente (conscientes del alma) que del espíritu. Hemos desarrollado el cuerpo y el alma, pero casi no hemos tocado el espíritu del hombre.

Tu espíritu puede ser educado del mismo modo que tu mente. Tu espíritu puede ser fortalecido y entrenado del modo que tu cuerpo. 

Aquí has cuatro reglas que te ayudarán a entrenar y desarrollar tu espíritu:

1. DEBES  MEDITAR LA PALABRA DE DIOS.

Josué 1:8
8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Parafraseando esta verdad en el lenguaje del Nuevo Testamento, podríamos decir: "Nunca se apartará de tu boca la Palabra de Dios; particularmente el Nuevo Testamento, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito, porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien".

Si alguna vez deseas lograr algo grande en la vida; tome tiempo para meditar la Palabra de Dios. Empieza con 10 o 15 minutos diariamente como mínimo - luego incrementa el tiempo.

No se apartará de tu boca la Palabra de Dios. Habla la Palabra. Sino que meditarás en ella. Piensa en la Palabra. 

La palabra hebrea traducida como meditarás incluye la idea de murmurar. Murmura la Palabra. Háblala.

Una versión de Josué 1:8 dice en la última frase: "... serás capaz de actuar sabiamente en los asuntos de la vida". No puedes tener éxito si no sabe actuar con sabiduría en los asuntos de la vida.

¿De qué manera se puede saber cómo actuar con sabiduría en los asuntos de la vida?. Se puede saber por meditar en la Palabra de Dios y caminar en la luz de esa Palabra.


2. PONER EN PRACTICA LA PALABRA .

El poner en práctica la palabra quiere decir ser un hacedor de la Palabra.

Santiago1:22
22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores....

Empieza a ser un hacedor de la Palabra haciendo lo que la Palabra te dice que hagas en todas las circunstancias.

Algunos creen que ser hacedores de la Palabra quiere decir guardar los Diez Mandamientos. Eso no es lo que Santiago 1:22 quiere decir. Después de todo, bajo el Nuevo Pacto tenemos sólo un mandamiento; el mandamiento del amor. Jesús dijo: "un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros" (Juan 13:34).

Un hacedor de la Palabra hará eso. Si uno ama a una persona, no le robará. No dirá mentiras de él. El Nuevo Testamento dice que el amor es el cumplimiento de la ley. Si uno camina en amor no quebrantará ninguna ley dada para refrenar el pecado.

Debemos hacer lo que Dios dice en Su Palabra


3. DAR A LA PALABRA EL PRIMER LUGAR.

El entrenamiento, el desarrollo y la educación de nuestro espíritu se logra por dar a la Palabra de Dios el primer lugar en nuestra vida.

Proverbios 4:20-22
20 Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. 
21 No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón;
22 Porque son vida a los que las hayan, y medicina a todo su cuerpo.

Dios dice en este pasaje: "... está atento a mis palabras, [préstales atención, considérelas en primer lugar], inclina tu oído a mis razones [escucha lo que tengo que decir]; No se aparten de tus ojos, [siempre mira a la Palabra de Dios]; guárdalas, [mis Palabras] en ... tu corazón".

Hay gran ganancia por hacer esto. ¿Por qué nos dice Dios que pongamos su Palabra en primer lugar, que escuchemos lo que Él tiene que decir, que nos mantengamos mirando su Palabra y guardemos su Palabra en nuestro corazón?. Porque ". . . ellas [Sus Palabras] son VIDA a los que la hayan, y MEDICINA a todo su cuerpo". 

Debemos entrenarnos en preguntarnos, con relación a cualquier área: "¿Qué es lo que la Palabra de Dios dice al respecto?". Debemos preguntarnos, qué es lo que Dios dice respecto a cualquier cosa que acontezca en nuestra vida - y luego poner a la Palabra en primer lugar.

A veces la familia y los amigos intentarán presionarte para que hagas ciertas cosas; pero debes pensar en lo que la Palabra de Dios dice. Pon la Palabra de Dios en primer lugar en toda área de la vida.

4. OBEDECE INMEDIATAMENTE LA VOZ DE TU ESPÍRITU.

El espíritu humano tiene una voz que llamamos conciencia . A veces la llamamos intuición, una voz interior o guía. El mundo la llama presentimiento. Pero, lo que es, es la voz de tu espíritu hablándote. El espíritu de todo hombre, salvo o no, tiene una voz.

El espíritu humano, es el hombre espiritual, el hombre interno y oculto. Él está oculto a los sentidos físicos. No se le puede ver con los ojos físicos, ni tocar con las manos físicas. Es el hombre que se ha convertido en una nueva criatura en Cristo (2 Corintios 5:17). Cuando un hombre nace de nuevo, su espíritu se convierte en un nuevo espíritu.

Dios profetizó por medio de Ezequiel y de Jeremías que llegaría el tiempo en que sacaría del hombre el corazón de piedra y le daría uno nuevo. Dijo que pondría Su propio Espíritu dentro de nosotros. Bajo el Nuevo Pacto, este nuevo nacimiento está disponible.

El nuevo nacimiento es el renacimiento del espíritu humano. Como dice en Segunda de Corintios 5:17, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; todo lo que era viejo en tu espíritu, la antigua naturaleza, ha sido quitado y todas las cosas han sido hechas nuevas.

"Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre...." (Pr. 20:27). Tu espíritu recién nacido tiene la vida y la naturaleza de Dios. El Espíritu Santo mora en su espíritu. "... mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo" (1 Juan 4:4). El Espíritu Santo mora en tu espíritu. Dios tiene que comunicarse contigo a través de tu espíritu porque es allí donde Él se encuentra. Tu espíritu recibe su información a través de Él.

Aprende a obedecer a la voz de su espíritu.

Por supuesto, no lo lograrás rápidamente si no estás acostumbrado a hacerlo. El espíritu puede ser edificado y fortalecido del mismo modo que lo hacemos con el cuerpo y el alma. Del mismo modo que no empezaste el primer grado de la escuela en una semana y te graduaste de último año en la siguiente, tampoco tu espíritu será educado y entrenado de la noche a la mañana.

Pero si sigues estos cuatro puntos y los pones en práctica, después de un tiempo podrás conocer la voluntad de Dios el Padre, incluso en los más mínimos detalles de tu vida. Recibirá dirección y tendrás inmediatamente un sí o un no. Sabrás en tu espíritu lo que debes hacer en los asuntos de la vida.

viernes, 15 de junio de 2018

Como Ser Dirigido Por el Espíritu Santo - Clase 9


¿Está en línea con la Palabra?

En otras ocasiones, la voz interior nos habla. Cuando recibimos dirección a través de esta voz interior, siempre será conforme a la Palabra; cuando el Espíritu de Dios se mueve, siempre se mueve en acuerdo con la Palabra, si no está en acuerdo con la Palabra, no es el Espíritu de Dios. La Biblia es inspirada por el Espíritu, y será conforme a la Palabra, si es que está hablándote el Espíritu.

Recuerda que la Biblia dice que hay muchas voces en este mundo. Conozco gente que dice haber oído algún tipo de voz; para mi es fácil saber si están en lo correcto o no en el mismo instante que comienzan a decir lo que han oído. Conozco la Palabra, por consiguiente sé si es conforme a la Palabra o no.

Escuché de una hermana que había sido una cristiana maravillosa y una gran bendición para la iglesia. 

Esa mujer le dijo a un ministro acerca de una revelación que el Señor le había dado. El ministro le respondió: "No puedo aceptar eso porque no está en acuerdo con la Palabra".

"Pero sé que el Señor me habló", le dijo ella; "Yo lo escuché". Entonces, habló de una visión que había visto.

El ministro le repitió: "Pero no es bíblico", y comenzó a citar escrituras que contradecían lo que ella estaba diciendo. Al final le pregunté: "¿Puedes darme algún verso para respaldar tu revelación?"

Ella le dijo: "Bueno, no, no puedo".

El ministro le dijo que abriera su Biblia en cierto pasaje de la Escritura. Pues sabía que si leía ese capítulo contradeciría todo lo que ella estaba diciendo. Ella leyó los versos, cerró la Biblia y le dijo: "Esta bien, pero con Biblia o sin Biblia, sé que Dios me habló y me dio esta revelación; me voy a quedar con ella".

El ministro le dijo: "Dios no te habló; si lo hubiera hecho, te habría hablado en línea con la Palabra; y no tiene que asumir que es así porque yo lo diga, puedes leerlo en tu Biblia".

Ella persistió: "Con Biblia o sin Biblia, me voy a quedar con mi revelación".

"Muy bien", le contesto el ministro finalmente, "quédate con tu revelación, pero yo voy a quedarme con la de Dios".

Hay personas muy queridas que se han alejado por oír voces; hay muchas voces en el mundo. No debemos aceptar nada sin examinarlo a la luz de la Palabra.

Dios se comunica con nosotros por medio de nuestros espíritus, pero no se trata de escuchar voces; no se trata de orar para escuchar algo. Si Él nos habla audiblemente, bien; pero si no lo hace, tenemos su Palabra, y podemos caminar a la luz de ella.

martes, 12 de junio de 2018

Como Ser Dirigido Por el Espíritu Santo - Clase 8

Clase 8

La Voz Interior


El Espíritu Santo también nos guía por medio de lo que es conocido como la voz interior. Cuando el Espíritu Santo habla en nuestro interior, esto será con un poco más de autoridad que el testigo interior. Cuando la voz del Espíritu Santo habla, esta es aún una voz interior, pero es tan real, que casi podemos voltearnos para mirar para ver quien nos habló. 

El nos habla con lo que parece ser una voz audible, aunque puede no ser audible para nadie alrededor nuestro; en realidad, no la escuchamos con el oído físico.

En el Antiguo Testamento leemos del joven Samuel, que tenía tan solo 12 años de edad, y escuchó una voz hablándole en la noche. "Samuel", llamó la voz; él pensó que era Elí quien le estaba llamando, de modo que se levantó y fue a la habitación de Elí para preguntarle que quería. Elí le dijo que él no estaba llamándolo. Samuel regresó a la cama, en seguida, pero escuchó otra vez -"Samuel". El se levantó y fue de nuevo donde Elí; estaba seguro que Elí estaba llamándole, entonces, Elí entendió que Dios estaba hablándole a Samuel y le dijo que respondiera a la voz la próxima vez que la oyera. Cuando lo hizo, el Señor comenzó a hablarle.

Esa no fue una voz audible; le pareció audible a Samuel, pero no lo era. Si lo hubiera sido, Elí también la habría escuchado, pues no se encontraba lejos de Samuel. Era Dios quien estaba llamando a Samuel (1 Samuel 3).

A veces, hay una similitud entre el testigo interior y la voz interior. Algunas veces el testigo es más claro, y algunas veces menos claro. El testigo, es simplemente una señal de alto o de siga adelante; a veces, es como un detector sonoro interno para obtener nuestra atención.

miércoles, 6 de junio de 2018

Como Ser Dirigido Por El Espíritu Santo - Clase 7



Clase 7
El Testigo Interior

Si entrenáramos nuestros espíritus, sabríamos con exactitud en el interior qué hacer en cada área de la vida con un "si" o con un "no"; aún en cosas secundarias. 

Prácticamente, pasamos toda nuestra vida en el reino mental y físico; muchas veces, hemos desarrollado nuestra cabeza a costa de nuestro corazón, el conocimiento intelectual ha tomado el trono en nuestra vida. Y nuestro espíritu, que debe guiarnos, es mantenido en prisión bajo llave, y no le permitimos funcionar.

Este testigo interior busca dirigir nuestra mente. Todos sabemos que hay muchísimas cosas que nunca habríamos hecho si hubiéramos escuchado ese testigo interior.

No habríamos invertido y perdido dinero en ciertas empresas arriesgadas; no habríamos escogido a ciertas personas como compañeros. (No solo me estoy refiriendo a la pareja en el matrimonio, sino también a cierta gente con la que nos involucramos). Si hubiéramos escuchado nuestro testigo interior, nunca habríamos hecho negocios con ciertas personas.

Para definir este testigo interior en pocas palabras, a medida que oramos acerca de algo y pensamos que hacer, si hay una alto en nuestro espíritu; un "algo en nuestro interior" que te dice que no hagas algo, ese es el testigo interior. Sin embargo, algunas veces tenemos que esperar un rato para tener la quietud suficiente para reconocerlo.

¿Cómo podemos distinguir si es mi espíritu o el Espíritu Santo el que me está diciendo que haga algo?

Como vimos anteriormente. en Proverbios 20:27 dice: "Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre". Dios dijo que El iba a usar nuestro espíritu.

Debemos ser capaces de distinguir si es la carne; el hombre exterior, la que quiere hacer algo, o si es el hombre interior, nuestro espíritu.

Si es el hombre interior estamos en la dirección correcta porque el hombre interior es renacido y es una nueva criatura. 'Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas' (2 Corintios 5:17). El hombre interior tiene la naturaleza y la vida de Dios en él; si nacido del Espíritu o nacido de nuevo, el hombre interior tiene al Espíritu Santo morando dentro. El hombre interior del cristiano no es el que quiere obrar mal; sino el hombre exterior.

Juan en su epístola habla acerca de la simiente de Dios permaneciendo en este hombre interior, el cual no puede pecar. "Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios" (1 Juan 3:9). Este hombre interior tiene la naturaleza y vida de Dios en él, pues es nacido de Dios.

Físicamente, nosotros nacimos de nuestros padres humanos y participamos de su naturaleza. La gente suele decir: "él es como su padre", o "ella se parece a su madre".

Espiritualmente, somos nacidos de Dios y participamos de Su naturaleza.

"Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina..." (2 Pedro 1:4). Pedro también dijo que somos nacidos de la Palabra de Dios: "Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre" (1 Pedro 1:23).

Somos nacidos de la Palabra de Dios; por eso, a medida que nos alimentamos de la Palabra de Dios, somos participantes de la naturaleza divina. Sabemos que el obrar mal no es la naturaleza de Dios; por lo tanto, si una persona es realmente un cristiano, el deseo de obrar mal no está en su espíritu.

Veamos una ilustración bíblica de este testigo interior. En Hechos 27 está el relato de Pablo a bordo de una nave con rumbo a Roma. "Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba, diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas" (versos 9 y 10).

Pablo no dijo: "El Señor me dijo"; tampoco dice que el Espíritu de Dios se lo dijo. Pablo dijo: "Veo"; ¿Quién es el verdadero "Yo"?, el hombre espiritual, el hombre en el interior. Pablo no lo vio mentalmente, tampoco lo vio físicamente, sino tuvo testimonio en su espíritu.

Hace unos años, tenía que hacer un viaje largo en autobús y sentía cierta intranquilidad de ir, así que decidí suspender el viaje para una fecha posterior, llamé a mi amigo que era administrador de la agencia y le dije que le diga al conductor que tuviese cuidado pues algo podía pasar, y efectivamente paso algo, hubo un accidente pero como estaban advertidos no le paso nada a nadie. Tal como pasó con Pablo, pude hacer algo al respecto.

Pablo simplemente dijo lo que había percibido. En Hechos 27:20-21 leemos: "Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído..." Esta fue una declaración osada.

Observemos que Pablo les dijo: "Debieron haberme escuchado". El no les dijo: "debieron haber escuchado al Señor"; no, él no había dicho: "El Señor me dijo", sino: "Veo".

"Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave... Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho" (versos 21, 22 y 25).

Pablo percibió el peligro, y si ellos lo hubieran escuchado, podrían haber evitado el naufragio, pero no lo hicieron; por lo cual perdieron toda la mercancía y la nave. A pesar de eso, Pablo les aseguró que no se perdería ninguna vida: "porque yo confío en Dios...", y la vida de cada persona fue salvada.

Veamos algo en Hechos 13 que nos ayudará más en cuanto al recibir dirección de Dios. "Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros... Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado." (Hechos 13:1,2).

Ellos estaban ministrando al Señor, habían tomado una decisión de pasar tiempo con el Señor y recibieron la dirección del Espíritu Santo.

Es evidente que esto fue una confirmación de lo que ellos ya tenían dentro.

Así que separemos tiempo con el Señor, ministrándole y preparando un ambiente en el que podamos escuchar en nuestro interior la dirección que llega por el testigo interior.

sábado, 2 de junio de 2018

Como Ser Dirigido Por El Espíritu Santo - Clase 6

Clase 6
Esperando en el Señor


Como vimos en la clase anterior mucha gente quiere las cosas fáciles colocándole pruebas al Señor, que como hemos visto producen el efecto contrario.

Lo que pasa es que las personas no quieren tomar su responsabilidad. Es más fácil deshacerse de ella y decirle al Señor: "Si quieres que haga eso, entonces, abre la puerta. Si no, entonces, ciérrala". Es más fácil hacer esto que esperar en el Señor hasta que sepan la respuesta en su interior; y algunas veces, esto requiere de tiempo para escuchar al testigo interior.

Estamos tan ocupados física y mentalmente que las cosas espirituales llegan a sernos inciertas. Es más fácil calmar nuestro cuerpo que nuestra mente. ¡Podemos hacer tanto ruido con la mente como con las manos y pies! Algunas veces, cuando tratamos de dormir, el cuerpo esté relajado, pero la mente sigue inquieta, aún está revuelta con las actividades, ideas, y planes del día, o preocupaciones y ansiedades con relación al futuro.

Esta es un área en que el orar en lenguas es de gran ventaja. "Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto" (1 Corintios 14:14).

¿Alguna vez, su mente ha vagado hacia otras cosas mientras oras? A veces, me tomaba un poco de tiempo acallar mi mente; pero ahora, he descubierto que orar en otras lenguas es la mejor manera. Cuando oramos en otras lenguas, nuestra mente se calma, una vez que está en silencio, nos hacemos más consciente de nuestro espíritu y de las cosas espirituales.

Al orar en otras lenguas y adorar a Dios, nuestro espíritu está en contacto directo con Dios, quien es Espíritu y Padre de los espíritus. Nuestro lenguaje de oración no viene de la cabeza sino del corazón, ya que nuestra mente está inactiva.

Hace años un amigo mío viajo a Estados Unidos y conoció a un hombre de negocios llamado Joe Ninowski, según nos contó, que en 30 años no había perdido un solo dólar a la hora de invertir en sus negocios.

Mi amigo le preguntó: "Y como así".

Este hombre le contó que había aprendido a desarrollar su espíritu en el área de buscar dirección del Señor. Le contó que cada vez que alguien le traía una idea de negocios no le respondía inmediatamente, sino que le decía que en unos días le respondería, que iba a orar y preguntarle al Señor.

Luego se iba a su cuarto de oración para orar en lenguas y buscar la dirección del Señor. El oraba entre 30 minutos y a veces hasta tres días buscando al Señor. Luego salía y si tenía paz, entraba al negocio, pero si estaba intranquilo se metía.

Le contó a mi amigo que a veces era una idea descabellada de negocios, pero tenía paz, e invertía; otras veces parecía algo seguro, pero no tenía paz, y decía que no. Cada vez que invirtió el negocio fue un éxito, y donde no invirtió fueron fracasos.

La Biblia nos dice: "Busca la paz y síguela," (Salmo 34;14, 1 Pedro 3:11). Así que es una buena práctica orar en el espíritu y buscar la paz cuando tengas que tomar una dirección.

Así que te animo que tomes tiempo en oración mientras esperas recibir la respuesta del Señor.

viernes, 1 de junio de 2018

Como Ser Dirigido Por El Espíritu Santo - Clase 5



Clase 5
Probando al Señor

Jueces 6:36-38 
36 Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho,
37 he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho.
38 Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua.

Para recibir dirección del Señor, algunas personas utilizan el método de Gedeón: ponerle un "vellón" o “prueba” al Señor. Dicen: “Si pasa esta cosa es que el Señor quiere que haga esto.” Otros dicen: “Si abro la Biblia y me sale tal cosa entonces esa será la voluntad de Dios.” 

Ponen a prueba al Señor y al final terminan probados.

Me acuerdo de cierto grupo donde asistía que una hermana tenía el ministerio de “Partidora Oficial de Biblia”; es decir, el que venía buscando dirección del Señor, venía a la hermana, oraban y ella abría la Biblia. Una vez un joven vino a consultar si debía ser novio de una hermana, oraron partieron la Biblia y salio que si, oraron de nuevo para buscar la “confirmación” y salio que no. Que pasó, ¿el Señor se equivocó la primera vez? ¡No!, esa no es la manera bíblica de buscar la voluntad de Dios.

Yo he hecho todas estas cosas; he probado al Señor, he seguido la prueba ¡y he salido probado! Quedé curado.

El Nuevo Testamento no dice: "Porque todos los que son guiados por pruebas, estos son hijos de Dios". 

Por supuesto, Gedeón puso un vellón (una prueba); pero nosotros no estamos viviendo en el día que él vivió, no estamos viviendo bajo el pacto que él vivió. Nosotros tenemos un Nuevo Pacto, establecido sobre mejores promesas.

Él no tenía el Espíritu Santo en su interior, nosotros si.

En ninguna parte del Nuevo Testamento dice que Pedro, Pablo o alguno de los Apóstoles jamás le hayan dicho a la gente que le pusieran vellones al Señor. En realidad, esta práctica es muy peligrosa, porque estamos poniendo el vellón en el mundo de los sentidos, cuyo dios es Satanás (2 Corintios 4:4).

Cada vez que ponemos un “vellón” o “prueba” al Señor, Satanás va ha escucharte y te va a dar todo lo que tu pides para que no sigas la dirección correcta del Señor.

Por eso, deja de poner pruebas al Señor y empieza a seguir la dirección del Espíritu Santo.