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martes, 20 de marzo de 2018

De Esclavo a Hijo

De Esclavo a Hijo


Gálatas 4:1-7 (Biblia Expandida de Fe)
1 Voy a ser más explícito: el heredero, mientras es menor de edad (un niño), aunque sea propietario (dueño) de todos sus bienes, en nada se diferencia de un esclavo.
2 Y no entrará en posesión de ellos (todos sus bienes) mientras no llegue a la edad señalada por el padre [para el fin de su minoría de edad], sino que deberá estar sujeto a la autoridad de tutores (guardianes, mayordomos) y administradores (gobernador, supervisor de los bienes).
3 Así también nosotros, cuando éramos menores de edad (en la etapa de niñez), estábamos permanentemente sometidos a la esclavitud (servidumbre) de las leyes, las normas y los principios del mundo en que vivimos.
4 Pero cuando llego la plenitud (el cumplimiento) de los tiempos [, es decir, el día señalado por Dios],  Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido en sujeción a [las reglas y regulaciones de] la Ley,
5 para redimir (pagar el rescate y liberar) a los que estaban sujetos a la Ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos [y podamos ser colocados en nuestra posición de hijos adultos].
6 Y debido a que ustedes son hijos, Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo dentro de nuestros corazones (espíritus), el cual clama [con intensidad]: "¡Abba! ¡Padre!" (Papá, Papito amado).
7 Así que ya no eres un esclavo (siervo) sino un hijo; y como eres un hijo, Dios te ha hecho también [Su] heredero por medio de Cristo (el Ungido).

En este pasaje Pablo nos va a mostrar la inferioridad de la ley respecto a la fe en Jesucristo dándonos el ejemplo de un heredero.

Dice cuando el heredero es niño, aunque es dueño de todo, no se diferencia en nada de un esclavo.

El termino niño aquí es nepios, que literalmente significa "un pequeño niño sin el poder del habla".

Según la costumbres romanas, que son a las que se refiere este pasaje, estaba bajo el cuidado de la servidumbre, es decir, tutores y administradores que velaban por él.

El niño no podía recibir su herencia hasta el tiempo señalado por su padre. Esto es, hasta que tuviera la edad en la que tuviere la capacidad de tomar decisiones por si mismo.

Luego nos dice que nosotros también pasamos por esta etapa cuando vivíamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo, es decir, bajo las normas y reglas de este mundo, y más específicamente cuando habla de Israel bajo la ley de Moisés.

Pero llegó el día señalado por el Padre, cuando Jesucristo vino al mundo y dio su vida por nosotros en la cruz.

Jesús mismo nació bajo la ley y la cumplió por nosotros de modo que nosotros fuéramos redimidos, recibamos la vida eterna y podamos tomar nuestra posición de hijos y herederos de Dios.

Aquí la palabra adopción es huiothesia, que significa: "Ser colocado en la posición de un hijo."

Dios nos colocó en la posición de hijos, no de un niño pequeño que no puede recibir su herencia sino un hijo maduro, plenamente capaz de recibir todo lo que Dios proveyó para él a través de la obra de Cristo en la cruz.

En Romanos 8 nos muestra esta misma verdad:

Romanos 8:15-17
15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Nuestra posición no es la de un esclavo que teníamos antes de estar en Cristo, sino que ahora somos hijos De Dios, pero no solo hijos sino también herederos de Dios y coherederos juntamente con Cristo.

Es la obra de Cristo en la cruz la que nos traslado de la posición de esclavos en la que vivíamos para llevarnos a la posición actual que tenemos como hijos y herederos por medio de la fe en Jesucristo.

La ley de Moisés solo puede producir esclavos, pero la fe en Jesucristo produce hijos.

domingo, 4 de marzo de 2018

La Superioridad de la Promesa a Abraham sobre la Ley de Moisés

La Superioridad de la Promesa a Abraham sobre la Ley de Moisés


Gálatas 3:15-18 (Biblia Expandida de Fe)
15 Hermanos, voy a ponerles un ejemplo de la vida cotidiana (una práctica humana común y corriente), cuando dos personas hacen un pacto (un contrato, un acuerdo), y lo ratifican (respaldan) con su firma, no puede luego ser invalidado ni modificado (nadie puede anularlo ni agregarle nada).
16 Ahora bien, las promesas (los pactos, los acuerdos) se le hicieron a Abraham y a su descendencia (su simiente, su heredero). La Escritura no dice: “y a los descendientes", como si hablara de muchos, sino: "y a tu descendencia (tu simiente, tu heredero)", dando a entender que es uno solo, que es Cristo (el Ungido).
17 Lo que les quiero decir es esto: la Ley que fue promulgada [y llegó] cuatrocientos treinta años después, no puede anular un testamento (pacto, contrato) formalmente establecido [y ratificado] por Dios, dejando así sin efecto (anulando, aboliendo) la promesa.
18 Porque si la herencia dependiera de la Ley [como los judaizantes quieren que ustedes crean], ya no procedería de la promesa, y sin embargo, Dios se la concedió gratuitamente a Abraham por medio de la promesa.

Aquí Pablo nos muestra la superioridad de la promesa respecto a la ley de Moisés.

Lo primero que Pablo hace es tomar el ejemplo de lo que es un pacto ratificado. Dice que cuando dos personas hacen un acuerdo o contrato y lo ratifican no lo pueden anular ni quitar nada.

Luego nos dice que el pacto tuvo dos partes (o participantes), Abraham y su simiente, la cual es Cristo.

Los judaizantes venían diciendo que ellos eran esa simiente por ser los descendientes de Abraham, y para alcanzar la salvación ellos debían adoptar la circuncisión y cumplir la ley para estar en pacto con Dios y recibir la salvación.

Pero aquí vemos que la simiente no era un pueblo sino una persona, Cristo.

Luego les dice algo que los golpeó, la ley, que fue promulgada 430 años después del pacto, no anula la promesa hecha a Abraham y su simiente.

Luego les dice, que si el recibir la herencia dependiera de la ley de Moisés, ya no vendría de la promesa.

Y termina diciendo que Dios concedió gratuitamente la herencia por medio de la promesa que le hizo a Abraham.

Que nos dice esto hoy a los creyentes, que nuestra herencia, la redención y todas las bendiciones que tenemos en Cristo, no provienen del cumplimiento de la ley de Moisés sino de la promesa que Dios le hizo a Abraham, y la recibimos por medio de la fe en Jesucristo. 

martes, 13 de febrero de 2018

La Maldición de la Ley

La Maldición de la Ley


Gálatas 3:10-12 (Biblia Expandida de Fe)
10 En cambio, los que para salvarse se aferran a la Ley mosaica [pensando que podrán justificarse por obedecerla], están bajo la maldición de Dios, como dicen las Escrituras: "Maldito (separado y consagrado para la destrucción, condenado para el castigo eterno) todo aquel que no se mantenga cumpliendo y practicando [todas y] cada una de las disposiciones (preceptos y mandamientos) escritas en el libro de la Ley".
11 Ahora bien, es evidente que por la ley nadie es justificado (declarado y hecho justo) delante de Dios,  porque  [la Escritura dice:] " el [que es declarado y hecho] justo [por Dios] vivirá por la fe”.
12 Sin embargo, la Ley no se basa  en la fe [no procede de la fe, no da lugar a la fe, y es contraria a la fe];  sino que,  "el que practica estas cosas [que están prescritas en la Ley] vivirá por ellas".

Pablo acaba de decirnos que Abraham fue justificado por la fe, y que los hijos de Abraham son los de la fe en Jesucristo; pero ahora va a decirnos lo que sucede con aquellas personas que quieren justificarse por medio del cumplimiento de la ley.

El verso 10 nos dice: "En cambio, los que para salvarse se aferran a la Ley mosaica [pensando que podrán justificarse por obedecerla], están bajo la maldición de Dios, como dicen las Escrituras: "Maldito (separado y consagrado para la destrucción, condenado para el castigo eterno) todo aquel que no se mantenga cumpliendo y practicando [todas y] cada una de las disposiciones (preceptos y mandamientos) escritas en el libro de la Ley""

El día de hoy hay grupos como los mesiánicos que nos dicen que la fe en Jesucristo no es suficiente sino que el hombre es justificado por medio del cumplimiento de la ley de Moisés.

Pero aquí Pablo les recuerda que los que se aferran a la ley de Moisés para justificarse ante Dios están bajo maldición; porque para lograrlo deberían cumplir sin excepción todos los puntos de la ley.

Pablo les cita Deuteronomio 27:26: "Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén."

Esto me recuerda la historia del joven rico:

Marcos 10:17-22
17 Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
19 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
20 El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
22 Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. 

Este joven era evidente que era un buen judío, desde su juventud había guardado la ley, pero Jesús le dice: "Una cosa te falta."

Al que intenta justificarse por medio de la ley siempre le va a faltar una cosa; y esa es la maldición de la ley que nadie es capaz de cumplirla a su cabalidad.

En el verso 11 Pablo nos sigue hablando de la imposibilidad de justificarse por el cumplimiento de la ley: "Ahora bien, es evidente que por la ley nadie es justificado (declarado y hecho justo) delante de Dios,  porque  [la Escritura dice:] " el [que es declarado y hecho] justo [por Dios] vivirá por la fe”.

Pablo nos cita un verso del Antiguo Testamento que está en Habacuc 2:4 y que él repite en Romanos 1:17 y Hebreos 10:38, donde dice que el justo vivirá por la fe.

Es evidente, no hay lugar a dudas que la ley no justifica al hombre, tal como sucedió con Abraham, es por la fe en Jesucristo que somos justificados por Dios.

En el verso 12 vemos: "Sin embargo, la Ley no se basa  en la fe [no procede de la fe, no da lugar a la fe, y es contraria a la fe];  sino que,  "el que practica estas cosas [que están prescritas en la Ley] vivirá por ellas".

La ley mosaica es un sistema que se basa en las obras del hombre para lograr la salvación, la dependencia ya no es de Dios sino de nuestras propias acciones; el único problema es que para el hombre le es imposible cumplirla.

Esa es la maldición de la ley, el hombre, por más que quiera cumplirla siempre fallará en algún punto. Como pasó con el joven rico, siempre te faltará una cosa.

Tu eres el que decide vivir bajo la maldición de la ley y nunca jamás ser justificado por Dios o hacer las cosas a la manera de Dios y ser justificado por la fe en Jesucristo. 

martes, 6 de febrero de 2018

La gran tontería de querer justificarse ante Dios por medio de la ley

La gran tontería de querer justificarse ante Dios por medio de la ley

El día de hoy muchos creyentes son seducidos con la idea de que pueden ser justificados mediante el añadir el cumplimiento de la le ley de Moisés a la obra de Cristo.

Pablo les dio una respuesta en Gálatas 3:1-5: "No sean tan necios."


1 ¡Oh, gálatas tontos (irreflexivos, insensatos, torpes, necios)! ¿Quién los ha seducido (hechizado, embrujado, fascinado) a ustedes, ante cuyos ojos Jesucristo (el Ungido) fue presentado clara y públicamente como crucificado?
2 Esto es lo único que quiero averiguar (saber) de ustedes [, por lo que les pido que respondan esta pregunta:] ¿Recibieron el Espíritu [Santo] por [hacer] las obras de la Ley, o por el oír con fe [el mensaje del Evangelio]?
3 ¿Tan tontos (irreflexivos, insensatos, torpes, necios) son? Habiendo comenzado por el Espíritu [Santo], ¿van a terminar ahora por la carne [pretendiendo perfeccionarse dependiendo de los esfuerzos humanos]?
4 ¿Han padecido (sufrido) y experimentado tantas cosas en vano (sin ningún propósito)? ¡Si es que en realidad fue sin ningún propósito y en vano!

5  Aquél, pues, que les suministra el Espíritu [Santo en medida abundante] y [constantemente] hace milagros (maravillas y obras poderosas) entre ustedes, ¿lo hace por [hacer] las obras de la Ley o por el oír con fe [el mensaje del Evangelio]?

Luego de haber encarado a Pedro por su hipocresía, ahora Pablo esta listo para darle un tremendo jalón de orejas a los Gálatas.

Les empieza a decir: tontos, irreflexivos, insensatos, torpes, necios.

Ese lenguaje es bastante gráfico, Pablo estaba buscando algo en el cerebro de los gálatas y parece que no lo encontró. 

Les pregunta: "¿Quién los ha seducido (hechizado, embrujado, fascinado) a ustedes, ante cuyos ojos Jesucristo (el Ungido) fue presentado clara y públicamente como crucificado?"

Alguien había llegado con una idea que los había seducido y ellos habían sucumbido como un joven se va tras una joven bonita.

Ellos habían recibido de Pablo claramente la enseñanza acerca de la obra de Cristo en la cruz, acerca de la justificación por la fe; pero llegaron los judaizantes con un evangelio diferente que los había hecho retroceder en su creer.

El versículo 2 nos habla acerca de esa seducción: "Esto es lo único que quiero averiguar (saber) de ustedes [, por lo que les pido que respondan esta pregunta:] ¿Recibieron el Espíritu [Santo] por [hacer] las obras de la Ley, o por el oír con fe [el mensaje del Evangelio]?"

El cumplir con la ley para recibir el Espíritu fue la mentira seductora. La fe no era suficiente había que cumplir con la ley con la ley para recibir la vida eterna.

Pero Pablo les pregunta: "¿Recibieron el Espíritu por estar cumpliendo con la ley mosaica o por el oír la Palabra con fe?"

Esa era la trampita de los judaizantes, la fe en Jesucristo no es suficiente, es necesario cumplir con la ley.

Sigue Pablo: "¿Tan tontos (irreflexivos, insensatos, torpes, necios) son? Habiendo comenzado por el Espíritu [Santo], ¿van a terminar ahora por la carne [pretendiendo perfeccionarse dependiendo de los esfuerzos humanos]?"

Les dice usen su cerebro un poquito; comenzaron bien, recibieron el Espíritu Santo por oír con fe; ¿y ahora pretender depender de los propios esfuerzos humanos que trae el cumplimiento de la ley de Moisés?

El día de hoy esa pregunta sigue vigente, con grupos judaizantes como los mesiánicos que proclaman que no es suficiente la fe para ser justificado sino que es necesario el cumplimiento de la ley. Es decir, la obra de Cristo en la cruz no fue suficiente.

¿Seremos tan necios para creer a estos judaizante modernos que nos quieren seducir del mismo modo que lo hicieron con los gálatas?

En el versículo 5 concluye: "Aquél, pues, que les suministra el Espíritu [Santo en medida abundante] y [constantemente] hace milagros (maravillas y obras poderosas) entre ustedes, ¿lo hace por [hacer] las obras de la Ley o por el oír con fe [el mensaje del Evangelio]?"

¿Qué es lo que hace los milagros en nuestra vida? ¿El oír con fe la Palabra o el hacer las obras de la ley?

¿Donde está nuestra confianza? ¿En lo que Cristo hizo en la cruz por nosotros o en nuestro propio esfuerzo humano por cumplir las obras de la ley?

No nos dejemos engañar como los gálatas, dependamos de lo que Cristo hizo en la cruz por nosotros.

lunes, 8 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 22

Esta lección es muy importante porque habla de nuestro caminar. Como creyentes hemos recibido el amor ágape en nuestros corazones, y debemos dejar que ese amor fluya hacia la gente.


Capítulo 22
ABUNDANCIA DEL AMOR

El HOMBRE tenía una abundancia de muerte espiritual. Reinaba sobre él. Era su amo despótico. Todos los pecados, crímenes y guerras han surgido de esa terrible cosa llamada Muerte Espiritual. Era la naturaleza misma de Satanás. Romanos 5:12-21 es el comentario de Dios sobre él. Se llama Ley del Pecado y de la Muerte (Romanos 8:2-3). Incluso los Diez Mandamientos son llamados la Ley del Pecado. Esta ley del pecado forjada en la familia humana.
En Juan 10:10 dice: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (o tengáis abundancia de ella)". La Vida Eterna es la Naturaleza de Dios (2 Pedro 1: 4), y la muerte espiritual es la naturaleza de Satanás. Hay un combate entre la vida y la muerte, entre la naturaleza de Dios y la naturaleza de Satanás en el hombre.
Así como la muerte espiritual tragó a la raza humana, igualmente ahora Dios dará Vida Eterna en tal abundancia que tragará la muerte. En 2 Corintios 5:4 dice: "Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida". Esta palabra Vida es Zoe. Way lo traduce así: "ahogado en un mar de vida", mostrando la abundancia de Vida. En el mundo de hoy hay una abundancia de enfermedad. Hay la misma plenitud de Satanás. Es tan evidente en todas partes. Los hombres están llenos del diablo.
Sin embargo, está llegando un nuevo orden. El hombre debe ser lleno de Dios, lleno de su naturaleza, su vida, su ser debe ser como Él, influido por Él, gobernado por Él.

La naturaleza del amor
Dios es amor. 1 Juan 4:8 nos muestra que el hombre debe ser lleno de "ágape", el nuevo tipo de amor. Nunca se ha enseñado. La iglesia nunca lo ha especializado en sus enseñanzas o credos. ¿Puedes concebir un cuerpo de creyentes llenos de la Vida y la Naturaleza de Dios?
En Colosenses 2:9-10 dice: " Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos (llenos) en él, que es la cabeza de todo principado y potestad". Estamos llenos de la naturaleza de Dios, llenos de Dios. Eso explica Juan 1:16: "Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia". De Su abundante Naturaleza, vida abundante, todos hemos recibido. Eso significa que hemos recibido de Su Vida de Amor. 1 Juan 4:16 dice: "Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él".
Permanecemos, vivimos en nuestro caminar diario, en la Vida y la Naturaleza de Dios. La Naturaleza de Dios nos domina, nos gobierna. Vivimos en el reino del Amor. La Naturaleza del Amor domina nuestras vidas tal como Jesús en Su caminar sobre la tierra vivió en el reino del Amor. (1 Juan 4:17-18).
Ahora "hemos sido trasladados del reino de las tinieblas (de la naturaleza satánica) al reino de Su amado Hijo" (Colosenses 1:13). Esa Naturaleza de Amor de Dios se ha tragado, nos ha dominado tanto para que actuemos como amantes, hablamos como amantes, y nuestro curso de conducta se rija por esta Naturaleza de Dios, esta nueva Naturaleza dada a los hombres.
¿Puedes visualizar a un hombre que vive en Dios, caminando en Dios? Así como caminas en la niebla densa y pesada de la madrugada que satura tu ropa y gotea de tu sombrero, estás caminando en Dios hasta que estás saturado de amor, hasta que el amor se escurre de tus palabras. Todo tu ser está saturado de amor.
Podemos entender 1 Juan 4:6: "Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error". Somos de Amor y el que conoce el Amor nos escuchará. Mira, "Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios" (1 Juan 4: 7). La prueba del Nuevo Nacimiento es esta Vida de Amor. Qué hermoso sería si en realidad fuésemos tragados por el amor. Eso es lo que significa; tragado por la vida, y la vida es amor. Podrías resolver los problemas de la casa, ¿no? No habría peleas ni amargura. En qué ambiente celestial crecerían los niños; nunca escucharían una palabra desagradable o una crítica amarga.
Puedes leer 1 Juan 5:13: "Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios".
Podemos leerlo de esta manera: "Sabemos que hemos recibido la Naturaleza de Dios, esta Vida de Amor. Sabemos que estamos en la familia del amor, la abundancia de Su Vida nos domina, somos gobernados por la abundancia de Dios." De Hebreos 11:1-3 entendemos que los mundos fueron creados por la palabra de Dios. Entonces Dios no es sólo un Dios de Amor, sino que es un Dios de Fe.
Tenemos en nosotros esta fe, la naturaleza de Dios, para que la fe se convierta en un hecho inconsciente en nuestras vidas, tal como lo fue en la vida de Jesús. Jesús no tenía conciencia de necesidad o falta de fe. No tenía conciencia de necesidad o falta de amor. Vivía en el reino de la Vida. Él tenía esta Vida en abundancia. Él tenía amor y fe en abundancia.
Eso arroja nueva luz sobre aquella frase en Santiago 1:22-23: "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos".

"Pero sed hacedores"
La Palabra es Amor expresado. El amor ha hablado, y tenemos un registro de ello. Me convierto en un hacedor de la Palabra, entonces me convierto en un hacedor de Amor. Me hago un hacedor de fe. Me convierto en un hacedor de esta vida abundante que está en mí. La estoy viviendo, dejándola suelta en mí. Vive en mí y me gobierna. No me estoy engañando ahora con una mera profesión vacía porque acepto un credo o las doctrinas de una iglesia. Eso significa muy poco para el mundo y para el Padre. Pero ahora esa Palabra se ha convertido en una parte de mi ser. Está construyendo en mí la Naturaleza del Amor del Padre. Recuerdas lo que Jesús dijo en Mateo 7:24: "Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca". Y entonces lo contrasta con el hombre necio en El vigésimo sexto versículo que no hizo la Palabra, y construyó su casa sobre la arena. Es el hacedor del amor, el hacedor de la fe quien es el hacedor de la Palabra. Recuerda 1 Juan 2:29. Es un verso asombroso, "Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él". ¿Qué es la justicia? Bueno, es actuar en el reino del Amor. Es hacer el amor como Jesús lo hizo. El amor nos da una santa osadía, como se menciona en 1 Juan 4:18, "En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor."

El amor nos hace amos
El amor nos permite entrar en el Salón del Trono en la misma presencia del Padre. (Hebreos 4:16.) El amor nos hace amos sobre la enfermedad y la falta, la debilidad y fracaso. El amor nos hace vencedores. Dejar el amor suelto en mí es dejar a Dios suelto en mí, porque Dios es Amor.
Efesios 3:19 es una emocionante escritura en este sentido: "Y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios." El Conocimiento aquí es Conocimiento de los Sentidos. Este amor de Cristo es el amor del Padre. Es la abundancia de la Naturaleza del Padre. Es la abundancia de Dios revelada en Cristo Jesús.
La Escritura dice: "Para que conozcamos" este amor; es decir, hablarlo, entrar en él. También debemos ser llenos de toda la plenitud de Dios. (1 Juan 3:14-21.)
Eso nos pertenece, es nuestra herencia. Esa es una de las cosas que nos trae Efesios 1:3: " Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo". ¡Cómo emociona esto el corazón! Él nos ha bendecido con Su plenitud.
Como el aire está saturado de humedad, así tu espíritu y cuerpo están saturados con Dios. Has recibido el don de la gracia que significa la revelación del propósito del Padre en ti en tal abundancia que la gente se verá afectada por lo que dices. Tú estás arraigado y cimentado en el amor. Los hombres son afectados por ello; el egoísmo encoge y arruga ante la presencia de esta vida de amor que hay en ti.
Estás viviendo Efesios 4:13: "Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo". Esa es la sustancia de Dios. Esa es la abundancia de Vida. Eso está siendo arraigado y cimentado en la vida amorosa, la naturaleza amorosa del Padre mismo. Esto arroja luz sobre Efesios 4:7: "Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo". Esta vida abundante nos ha sido dada según la medida de la gracia de Dios revelada en Jesús. Romanos 15:1-2 se hace ahora inteligible para nosotros: "Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación". Luego lo ilustra: "Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo".
El nuevo yo que ha entrado en nosotros es un yo de Jesús, un yo amoroso. Es un Ser de Vida Eterna, gobernado por Dios y dominado por Dios. Estamos tomando la sobrecarga de hombres alrededor nuestro.
Efesios 6:2. Estamos tomando el lugar de Jesús en la tierra. Están soportando las debilidades de los hombres en vez de encontrar sus faltas y criticarlos. Jesús está emocionado por tu conducta hacia los hombres, y puedo oírle susurrar: "Padre, ¿no estamos contentos de haber hecho el sacrificio? Mira cómo están respondiendo a tu naturaleza y tu llamado de amor".
Qué maravillosamente se cumple Efesios 5:18-19 en esta vida: "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu (llenen su espíritu recreado con esta naturaleza de amor), hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones".
Tu ser entero está saliendo de la órbita de la auto-búsqueda en alabanza y adoración. Entonces el versículo 20 se convierte en una realidad: "Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo". Ahora nos movemos hacia el reino al que hemos sido trasladados, al reino de Su Amado Hijo (Colosenses 1:13). Estamos viviendo en ese nuevo reino.

Ramas de la vid
 Los hombres nos reconocen como ramas de la Viña, y dicen: "Observen maravilloso fruto, los grandes racimos de frutos maduros que están en las vidas de estos hombres y mujeres”. (Juan 15: 5). Es el fruto del amor, el fruto de la vida abundante, el maestro ha ganado el dominio ahora, Jesús es coronado como el Señor del corazón tal como lo encontramos en 1 Pedro 3:15: "Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones". Santificar significa separar, y luego lo leemos: "Separemos a Dios el Señor en vuestros corazones". El Señor de amor. Colosenses 2: 6-7 lo hace aún más manifiesto: "Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias." Aquí está el crecimiento completo: aquí está la abundante vida haciéndonos triunfar, coronando a Jesús como el Señor de nuestro ser, para que su corazón se llene de gozo por nosotros. 1 Corintios 12:24 dice: “Pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba". Aquí hay una demostración de Amor. El Padre sabía que habría algunos miembros del cuerpo que nunca recibirían ningún honor ni gloria especial de parte de los hombres, así que Él mismo los glorifica, "para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan."
1 Corintios 10:24 se ha convertido en una realidad: "Ninguno busque su propio bien, sino el del otro". En el 10:33 Pablo dice: "Como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos." "Sed imitadores de mí, como yo también soy imitador de Cristo”. (Colosenses 3:16.) Hasta que la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales, no lo glorificaremos. Ahora nuestras palabras están llenas de amor. La abundancia de vida fluye de ellas. Nuestros cuerpos están llenos de vida. Las enfermedades y dolencias son expulsadas. El gozo del Señor nos llena. Esta es la vida abundante. Esto es Dios realmente siendo desatado en nosotros.

Preguntas
1. ¿Entre qué dos naturalezas hay combate?
2. ¿Cuál es la Naturaleza de Dios? ¿La naturaleza de Satanás?
3. En 2 Corintios 5:4, ¿cuál es el significado de "Vida"?
4. ¿Cómo vivimos si poseemos la Vida y la Naturaleza de Dios?
5. ¿Qué nos muestra 1 Juan 4:8?
6. ¿Cuáles son los significados de Efesios 3:19 y 4:13?
7. ¿Qué se entiende por "vida abundante"?
8. ¿Cuál es el fruto de esta vida?
9. ¿Cuándo practicaremos 1 Corintios 10:24?

10. Cuando estamos llenos de vida abundante, ¿qué sucede con la enfermedad y la enfermedad?

domingo, 7 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 21

Si has llegado a esta lección ya no debes ser la misma persona luego de aprender lo que eres en Cristo y saber lo que puedes hacer desde tu posición de hijo, todavía nos queda camino por recorrer en este aprendizaje así que sigamos conociendo quienes somos en Cristo.

Esta vez veremos que Jesús ya no tiene que sufrir nuevamente, Él ya terminó Su obra y se sentó a la diestra del Padre. Cuando creímos en Él fuimos hechos nuevas criaturas, fuimos hechos hijos de Dios y podemos disfrutar de todo lo que Él ganó para nosotros.

Disfrutemos de esta clase:


Lección 21
JESÚS NO NECESITA SUFRIR OTRA VEZ

LA EXPRESIÓN, "Se sentó", ocurre unas veinte veces en el Nuevo Testamento. Hebreos 3:1 es un buen ejemplo: "Ahora bien, acerca de las cosas que estamos diciendo, el punto principal es este: Tenemos un sumo sacerdote que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, Ministro del santuario y del verdadero tabernáculo, que el Señor instaló, no el hombre”. ¿Por qué se sentó? Porque Su obra estaba terminada. En Juan 17:4, Él dijo: "He acabado la obra que me diste que hiciese." Y otra vez dijo en la cruz: "Consumado es" (Juan 19:30). ¿Qué quiere decir con eso? Su obra de redención no terminó hasta que se sentó a la diestra de la Majestad en lo alto. Había terminado la obra de Hijo.
Recuerda que dos veces Dios dice: "Tú eres mi Hijo, en quien me complazco"; y: "Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia" (Lucas 9:35 y Mateo 3:17). Nunca hubo antes nadie en la tierra que hubiera complacido perfectamente al Padre, haciendo Su voluntad en amor, y que fuera una gran bendición y consuelo para Él (Juan 6:38). Las palabras que Él pronunció en la Cruz tienen un significado mucho más profundo. Había venido como el Mesías judío; había venido como el Hijo de Abraham; había venido como miembro del Pacto Abrahámico. Había sido circuncidado en él; y cuando fue a la cruz, había terminado la obra como un hijo de Abraham, un hebreo. Él había cumplido el pacto. Él había satisfecho todas las demandas de la Ley y del Pacto.
Todas ellas se han cumplido y ahora el Antiguo Pacto puede dejarse a un lado junto con la Antigua Ley del Pacto. Ahora un nuevo pacto puede tomar su lugar con una nueva ley y un pueblo de una Nueva Creación. (Lucas 22:20 y 1 Corintios 11:24.)
Que pocos de nuestros teólogos han reconocido esto. Cuando Jesús resucitó de los muertos, llevó Su sangre al Lugar Santísimo Celestial, Él había satisfecho todas las demandas de la Corte Suprema del Universo, y trajo el sello rojo para colocarlo sobre el documento de esa redención. Hebreos 9:12 dice: "Con su propia sangre". Todas las cosas están listas para un nuevo Pacto en Su sangre, una Nueva Ley basada en el nuevo tipo de Amor que Jesús trajo al mundo y le da a los hombres en la Nueva Creación. Ese nuevo tipo de Amor es la Naturaleza del Padre, y sobre la base de la obra terminada de Cristo, Dios es capaz de dar legalmente al hombre Su Naturaleza, Su Naturaleza de Amor. Así que, "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es" (2 Corintios 5:17), y la Nueva Creación tiene la Nueva Naturaleza en ella.
Ahora tenemos un Nuevo Pacto para la Nueva Creación, y tenemos una Nueva Ley para la Nueva Creación. Tenemos una Nueva Creación que debe guardar el Nuevo Pacto y caminar en su Nueva Ley. Ahora podemos entender cómo Jesús, después de haber terminado Su obra, podía entrar en Su reposo. En Hebreos 4:1 dice: "Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado". ¿Qué quiere decir con esto? Bueno, Cristo ha entrado en su reposo.
Recuerda que Dios terminó la obra de la creación, y que en el séptimo día descansó de toda Su obra. Jesús vino ahora por la Nueva Creación; ha hecho provisión para la Nueva Creación. Hizo esa obra poderosa. Él ha vencido a Satanás. Él quitó el pecado por el sacrificio de sí mismo. Sufrió todo lo que la Justicia exigía que la humanidad sufriera por su unión con Satanás en Adán. Después de haber terminado esa obra y satisfecho las pretensiones de la Justicia, se sentó a la diestra de la Majestad en lo alto.
Repitamos Hebreos 1:3: "El cual, siendo el (eclipsante) resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra (logos) de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas". Me gusta esa traducción. Está más cerca del griego. Jesús descansa, pues, de su obra. Entonces es mi asunto entrar en ese descanso yo mismo, y detener todas mis obras y mis luchas. Descanso en su obra terminada. Me establezco en ella. Pero dirás: "Eso no está de acuerdo con la enseñanza moderna que, por ejemplo, los creyentes están luchando con su naturaleza pecaminosa".
La Nueva Creación es obra de Dios. Ellos nunca han reconocido que han sido trasladados del reino de las tinieblas al reino de Su Hijo amado. Ellos creen que están medio vivos, medio recreados, pero que están bajo el dominio de su vieja naturaleza. Nunca han salido de su vida de niñez.
1 Corintios 3:1-3 nos da una imagen de ellos. "Y yo, hermanos, no podía hablarles como a espirituales, sino como carnal (o gobernados por los sentidos), como a niños en Cristo".
En otras palabras, "Yo no podría escribirles como espirituales, sino como creyentes gobernados por los sentidos". "Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”
Estos hombres se comportaban como simples hombres naturales, gobernados por el adversario, gobernados por el derrotado, hombres gobernados por los sentidos. Él mantiene sus cuerpos llenos de enfermedades. Tal vez mantenga tus finanzas en una condición confusa. Te roba tu fe y tu confianza en el Señor. Nunca has entrado en tu descanso. Nunca has dejado de pensar en sus antiguos hábitos de vida que son gobernados por el adversario. Estás gobernado por el derrotado. "Sí", usted dice, "Pero ¿qué voy a hacer? No tengo fe". 1 Corintios 3:21 ilustra esto para nosotros: "Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro (en Cristo)".
La misma riqueza del cielo te pertenece, pero nunca te has aprovechado de ella. Estás viviendo como si la Corte Suprema del Universo no te hubiera otorgado las riquezas reveladas en Cristo (Efesios 1:3), no sabes nada acerca de las inescrutables riquezas de Cristo mencionadas en Efesios 3:8. No estás familiarizado con “el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios".
Pero dirás: "Bueno, ¿qué pasa con mis enfermedades?” Leamos Isaías 53:3 (interpretación marginal): "Fue despreciado y rechazado de los hombres, un hombre de enfermedad y dolor; y como uno de quien los hombres esconden sus rostros, era despreciado; y no lo estimamos. Ciertamente él ha soportado nuestras enfermedades y ha sufrido nuestras dolencias; y hemos llegado a considerarlo como el que fue golpeado, herido de Dios, y afligido." Tú dirás: "Eso lo resuelve. No necesita volver a llevarlos. Él las soportó una vez. No necesita estar enfermo nuevamente con mi enfermedad. Cuando lo acepté como mi Salvador y lo confesé como mi Señor, Dios me dio la Vida Eterna, Su misma Naturaleza. Él sopló en mí su propia sustancia y ser. Soy participante de Su naturaleza de amor.”
Cristo no necesita morir de nuevo por ti, su obra es aceptada, y si eres una Nueva Creación, Satanás no tiene dominio sobre ti.
1 Juan 4: 8 declara que Dios es amor y que es esa naturaleza de amor la que se ha convertido en nuestra nueva naturaleza. Él es un Dios de fe, y nos hemos convertido en hijos de fe y de amor. Él es justo. También somos hijos justos. Hemos llegado a ser hijos sanos y buenos. (Efesios 4:24.) Él no necesita volver a sufrir nuestras enfermedades, pero tú dices: "¿Cómo deshacerse de sus enfermedades?" Si Satanás ha sido lo suficientemente hábil para engañarnos y para traer un ramillete de enfermedades y colocarlas en nuestra puerta y decirnos que son nuestras enfermedades, que tienen nuestros nombres en ellas, y somos lo suficientemente imprudentes para firmarlas y recibirlas, eso es lamentable. Sin embargo, ahora estamos instruidos, y sabemos la verdad. Le preguntamos: “Satanás, ¿de quién son estas enfermedades?"
Él nos dice: "Son tuyas". Nosotros le decimos: "¿Disculpa? Nuestras enfermedades fueron soportadas por Jesús. Si tienes alguna enfermedad, señor, es tuya; y en el Nombre de Jesús, te mando que te la lleves." Nos aferramos a nuestra confesión de que "ciertamente Él ha llevado nuestras enfermedades y ha sufrido nuestros dolores", y como Él lo hizo, está bien y perfectamente hecho; así que nos aferramos a esa confesión. Pero tú dirás: "¿No dijo Santiago: '¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. La oración eficaz del justo puede mucho’?”
Sí, lo recuerdo, pero ¿a quién está escribiendo Santiago? Está escribiendo a los niños en Cristo, personas descritas en I Corintios. Encontrarás otra foto de ellos En Hebreos 5:12, " Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal." Santiago 1:5-7 Esto es un bebé en Cristo.
Al entrar en nuestras iglesias ortodoxas y escuchas a estos bebés llorando por fe, por sabiduría, por oración por la liberación, por sanación, por esto y por eso. ¿Qué les pasa? Nunca han leído la Revelación paulina, no saben casi nada de ello. Pablo recibió de Dios una revelación de Su Hijo y de la posición de Hijo. Es una revelación de lo que Dios hizo en Jesús por el hombre, y lo que el Espíritu Santo en toda la Palabra hace en el hombre que acepta a Cristo como Salvador. Como bebés necesitamos tener a alguien para que crea por nosotros, nuestro receptor. Alguien tiene que hacer todo el trabajo por nosotros.
Entonces, como nos quedamos como niños, tenemos que tener a alguien a orar por nosotros cuando estamos enfermos.
Este bebé en Cristo se mantiene bajo el dominio de los sentidos. Él es gobernado por los sentidos. Cuando los ancianos entran en la habitación, puede verlos. Puede sentir el aceite sobre su cabeza; puede sentir las manos sobre su cabeza. No tiene fe en sí mismo. Los ancianos reconocen su justicia para orar por él y el Señor oye su oración y el hombre es sanado. Este bebé actúa como si el Señor no hiciera Su obra, así que tiene que ser sanado por la fe de alguna otra persona. 1 Corintios 1:30 nos dice que Jesús nos ha hecho sabiduría de Dios. Colosenses 1: 9-12 dice: "(Para) que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual."
Esto le pertenece al creyente “para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios". Esto es hablar de sabiduría. Hay dos clases de sabiduría que se menciona en Santiago 3. Una es la sabiduría que viene de arriba, y la otra es la sabiduría del diablo. Pero tienes la sabiduría que viene de Dios. Estás confiando completamente en Él. Aquí está Su Palabra viva, la cual, en realidad, es la sabiduría de Dios que se convierte en una parte de tu propio ser. Descansas en ella. Cuando alguien golpeaba la puerta o llamaba por teléfono, solía decir: "Padre, dame sabiduría". Ahora digo: "Padre, te doy gracias porque Jesús me ha sido hecho sabiduría". "He sido levantado de la vieja vida, de la vieja creación a la Nueva Creación. En mi espíritu está la naturaleza de Dios."
Cada uno de ustedes puede decir eso, porque han sido hechos una Nueva Creación en Cristo Jesús. Puedes entender esta escritura en Hebreos 1:3. No voy a pedirle que se levante para darme la victoria sobre mis enemigos, para librarme de las manos de mis enemigos, porque he sido librado. "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados" (Colosenses 1: 13-14). Él no tiene que redimirte de nuevo. No tiene que hacer el trabajo otra vez. El trabajo ha sido aceptado. ¿Qué haces? Descansa en Su reposo. Descansa en la confianza de que ya está hecho. Pero me dirás: "Sr. Kenyon, es tan difícil reconocer que está hecho, es tan difícil de entender". Bueno, el Espíritu que resucitó a Cristo de los muertos le dará claridad a tu mente si lo practicas. Comienza a vivir la Palabra. Comienza a tomar tu lugar ahora mismo como hijo o hija en la familia. Susurran: "Padre, yo soy lo que dices que soy, puedo hacer lo que dices que puedo hacer en Cristo, todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13).
Dios es la fuerza misma De tu ser ahora. (Salmos 27:1, Filipenses 4:13)
Efesios 3:20 nos muestra lo que hemos estudiado tanto en este curso. "Ahora bien, a aquel que puede hacer mucho más superabundantemente por encima de todo lo que pedimos o pensamos, según la habilidad de Dios que obra en nosotros". No debes olvidar que lo tienes dentro de ti, el que resucitó a Jesús de entre los muertos. Él está realmente allí. Lee la Versión Estándar Americana de Efesios una y otra vez hasta que prevalezca en su vida; entonces susurra: "Dios está obrando en mí según su habilidad (porque esa palabra significa poder). Su gracia, Su amor, Su Vida está obrando efectivamente en mí". ¿Puedo darte otra escritura? "Yo he venido para que tengas vida y la tengas en abundancia" (Juan 10:10). El Padre quiere que tengas la abundancia de Su Naturaleza. Él quiere que todo tu espíritu y tu alma sean tragados en Su Vida. (2 Corintios 5: 4). Él quiere que estés tan dominado por su naturaleza que Satanás no puede ganar ventaja sobre ti. Recuerda ahora que toda la obra ha sido realizada para ti, y es toda tuya en el momento en que aceptas a Cristo. No hay lucha para conseguirlo. Está descansando en Su reposo.

Preguntas
1. ¿Cuándo se completó el trabajo de redención?
2. ¿Qué tiene la Nueva Creación en Cristo en lugar del Antiguo Pacto?
3. ¿Necesitan los cristianos luchar con la conciencia del pecado?
4. ¿Qué se entiende por "vivir y caminar como hombres naturales"?
5. ¿Cuál debe ser nuestra actitud hacia la enfermedad a la luz del sacrificio sustitutivo de Cristo?
6. ¿Qué tipo de cristiano está siempre suplicando, llorando y orando por  fe?
7. ¿Cuál es la revelación de Cristo de Pablo?
8. Explica los dos tipos de Sabiduría.
9. ¿Por qué puedes descansar con confianza en la obra terminada de Cristo?

10 ¿Qué puede significar Juan 10:10 en tu vida actual?

sábado, 6 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 20

En esta lección veremos como Satanás fue vencido por Jesús y como esa victoria es nuestra por estar en Cristo


Capítulo 20
SATANÁS, EL DERROTADO

JESÚS VENCIÓ SATANÁS, no por sí mismo, sino por el hombre. Su victoria sobre Satanás fue puramente un acto sustitutivo. Así que la victoria de Cristo es nuestra victoria, porque todo lo que Él hizo en sustitución por nosotros. La Corte Suprema del Universo considera la obra sustitutiva de Jesús como si fuera realmente nuestra. Dios no la necesitaba, Jesús no la necesitaba, los ángeles no la necesitaban, pero la humanidad necesitaba la victoria que Él hizo. Dios ve a Jesús como nuestro Redentor perfecto y a nosotros como perfectamente redimidos. Nos ve entrar en los frutos de la victoria de Jesús, vencedores absolutos de todas las fuerzas de la oscuridad.
Hebreos 2:14, "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo". El Camino lo traduce: "Él hizo esto para que poder morir, y por su muerte aniquilar el poder de aquel que sacudía el cetro del terror de la muerte, es decir, el diablo, y así poder transferir a una nueva existencia a aquellos que a través del temor de la muerte, durante toda su vida, se postraron bajo el yugo de la verdadera esclavitud”. Colosenses 2:15: "Despojó de sí todos los obstáculos de los principados y potestades, los hizo desfilar sin parar, los hizo aclamarlo en su triunfo".
Estas dos escrituras describen la victoria del Maestro antes de Su resurrección.
Gálatas 2:20 describe nuestro lugar: "Con Cristo estoy juntamente crucificado". No es lo mismo que dice la versión antigua, porque en la mente de la Justicia cada uno de nosotros fue clavado en esa cruz en Cristo. Entonces, cuando murió, morimos con él. Su muerte fue una muerte sustitutiva. Fue nuestra muerte. El pecado lo mató, nuestro pecado lo mató. Supongo que, si se conociera la verdad, nosotros lo matamos. Entonces Jesús, llevándonos a nosotros y nuestros pecados con Él, fue al lugar donde debíamos haber ido, y allí sufrió hasta que todas las demandas de justicia fueron cumplidas. Recuerda 1 Timoteo 3:16, que nos dice que "Él fue justificado en espíritu". Había sido condenado en espíritu. Había sufrido en nuestro lugar en espíritu. Significa que Él fue engendrado de Dios tal como Hechos 13:33 declara: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy".
Pedro nos dice en 1 Pedro 3:18 que Él fue vivificado en espíritu; es decir, recibió la Vida de Dios. Había muerto espiritualmente. Había participado de la naturaleza de Satanás que teníamos. Él llegó a ser uno con nosotros en Su muerte, y ahora Él es justificado. Ha cumplido con las pretensiones de la Justicia. Él ha cumplido con todas las demandas que la Justicia tenía contra nosotros. Pero eso no es todo. "Porque somos Su obra creada en Cristo Jesús". Cuando Jesús fue recreado, llamado Hijo de Dios, entonces, en la mente de la Justicia, nuestra Nueva Creación se hizo realidad. Mira qué pasó. Estaba justificado en espíritu. Él fue vivificado en espíritu; y en esa justificación vemos Romanos 4:25: "El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación".
Entonces Él fue recreado, se convirtió en el primogénito de la muerte; la Cabeza de la Nueva Creación, y somos Su obra, creados esa mañana en ese ese espantoso lugar como Nuevas Creaciones en Jesucristo. Entonces nuestro Maestro, Cabeza y Señor hicieron lo asombroso que se encontró primero en Hebreos y luego en Colosenses. Se encontró con el adversario que había reinado sobre la raza humana por más de cuatro mil años. Él lo despojó de su autoridad allí en el infierno: Él entró en la casa del hombre fuerte y lo conquistó, lo derrotó, rompió su dominio sobre la raza humana. ¡Qué hora debe haber sido! ¡Qué cosa debe haber sido cuando Jesús realmente paralizó el poder mortal de Satanás! Apocalipsis 1:18 llegó a ser un hecho: "Y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades".
¿Recuerdas que Jesús dijo en Lucas 12: " Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno"? Cuando el creyente sabe que Satanás ha sido derrotado y que es una fuerza vencida hoy, comenzará a levantarse y tomar su lugar en Cristo. Hebreos 9:12 dice: "Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención". No podría haber ninguna Redención Eterna sin Satanás eternamente derrotado para la Nueva Creación. Mira, Jesús venció al diablo, lo derrotó en su propio terreno, y le quitó la autoridad que Adán le había dado en el jardín.
Ese pasaje en Apocalipsis 1:18 es una imagen gráfica de Jesús paralizando el poder mortal de Satanás.
La traducción de Hebreos 2:14 de Rotherham dice: "Él paralizó la autoridad de muerte del diablo". Eso dejó a Satanás, en lo que concierne al creyente, un paralítico; y eso es absolutamente cierto cuando caminas en el amor como nos lo dice. 1 Juan 2:6,10 dice: "El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo... El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo".
Mientras yo camine en amor, Satanás es un ser derrotado por lo que a mí concierne. Cuando salgo del amor, paso a tierra de nadie, donde Satanás tiene acceso a mí. Cuando camino en la luz como Él está en la luz, Satanás no tiene dominio sobre mí. Tú entiendes que en Él no hay tinieblas, y que si camino en tinieblas estoy jugando en las manos del diablo. (1 Juan 1: 5-6.) Satanás no puede poner enfermedades sobre ti como tampoco podría ponerlas sobre Jesús. Mientras tomes ventaja de tu lugar en Cristo a la primera indicación del toque de Satanás, tienes la autoridad para ordenar que su poder se rompa de sobre ti. Satanás es un enemigo derrotado. En Colosenses 1:13-14 dice: "El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas (o Satanás) y trasladado al reino de su amado Hijo". Satanás no tiene autoridad sobre la Nueva Creación en el reino del amado Hijo de Dios. Jesús es Señor y Cabeza de esa Nueva Creación. Jesús es la vid y nosotros somos las ramas. ¿Crees que Jesús tendría al diablo gobernando una de las ramas y restringiría la habilidad fructífera de ella? No puedo aceptar eso, porque Satanás no tiene derecho legal para gobernar una rama de esa Vid.
"En quien tenemos nuestra redención". ¿De qué has sido redimido? ¡De Satanás, por supuesto! ¿Fue sólo un asunto temporal? No, es una eterna Redención. Durará hasta la venida del Maestro. Leemos en Efesios 1: 7: "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia". ¿Y qué clase de redención es? Es " según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia". Es una Redención del tamaño de Dios. Es una redención arreglada por Dios, y es una redención de la propia posesión de Dios. Tú eres Su posesión. Ustedes son sus hijos y sus hijas. Satanás no tiene derecho a reinar sobre ustedes como tampoco tiene derecho a reinar sobre Jesús.
Me pregunto si habéis leído cuidadosamente Hebreos 1:2-3: "En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”. Él se sentó porque su obra estaba terminada. Venció al adversario. Tenía el anillo del premio, y la gran pelea de las edades tuvo lugar. Él puso a Satanás totalmente fuera de combate.
Pero quizás la cosa más grande que alguna vez se ha dicho en relación con esto fue dicho en Juan 14:30: "Viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí." Hoy lo traduciríamos, "El príncipe de este mundo viene a mí, pero él no tiene nada en mí."
¿Qué significa eso? Significa que Satanás no encontró nada en Jesús que fuese suyo o tuviera derecho alguno. Jesús era absolutamente justo. No había nada en Jesús que Satanás pudiera poner su mano sobre y decir, "Esto es mío". Ahora, ¿qué pasa con la Nueva Creación? En 2 Corintios 5: 17-21 leemos: " De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo... ". ¿De quién está hablando el Espíritu aquí? Del hombre que ha tenido la naturaleza satánica una vez en él, el hombre por quien Jesús murió, sufrió y venció al diablo.
Su estado anterior se describe en Juan 8:44: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira". Jesús murió, venció a Satanás y realizó la redención para aquel hombre habitado por demonios, ese hombre con la naturaleza del diablo en él. En 1 Juan 3:10 dice: "En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios". Y en 1 Juan 5:19 leemos: "Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno (o en la relación del maligno)".
Ahora vuelvan conmigo a la Escritura en 1 Corintios. Quiero que aceptes todo lo que Dios ha hecho en Cristo. Es una Redención perfecta que está esperando a la humanidad. No sólo es una redención perfecta, sino una redención de una Nueva Creación perfecta; y con esa Nueva Creación está una justicia perfecta. Con esa perfecta justicia está la comunión perfecta, y con esa perfecta comunión está dominio absoluto sobre el adversario en el Nombre de Jesucristo. "De modo que si alguno está en Cristo..." Cada hombre que está en Cristo lo ha reconocido como Salvador y Señor. Esa expresión, "en Cristo", es una frase legal. Significa que he recibido la Naturaleza y Vida de Dios en mi espíritu y que ahora soy una rama de la vid. Significa que las cosas viejas de mi vida pasada han dejado de ser y que todas las cosas se han vuelto nuevas; y todas estas cosas son de Dios que se ha reconciliado conmigo.
No podría haber reconciliación sin una Nueva Creación. Dios puso mis enfermedades, mis pecados y a mí mismo en Jesús. Él se las llevó lejos. Ahora acepto eso; y cuando lo hago, recibo una nueva naturaleza que hace salir a la vieja naturaleza. El mundo fue justificado, o aceptado, o se le atribuyó la justificación, en la obra sustitutoria de Cristo. Esta justicia atribuida se convierte en verdadera justicia en el momento en que recibimos la Vida Eterna y nos convertimos en hijos e hijas de Dios. Ahora nota que "no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”. ¿Por qué? Porque "nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo". Vamos al mundo y diciendo: "Dios puso tus enfermedades y pecados y a ti mismo sobre Jesús, y 'Aquel que no conoció pecado por nosotros lo hizo pecado' con el fin de que por confesarle como tu Salvador pudieras ser la justicia de Dios en Él, ustedes han aceptado, se han convertido en la justicia de Dios. Estás vivos en Cristo."
El Camino dice: "Jesús no conoció pecado, pero Dios lo hizo ser el pecado del mundo por nosotros cuyo pecado que Él había asumido, para que así lleguemos a ser por nuestra unión con Él la misma justicia de Dios (en Cristo)". Ahora bien, Satanás puede venir a ti cuando llegas a Jesús; Y tú puedes decir: "Satanás ha venido a mí, pero él no tiene nada en mí. Él no tiene nada en mí." Eres una Nueva Creación. Si solo hubieras tenido perdón de pecados, Satanás podría reclamarte para él. Podría decirte: "Tú eres mío". Pero ahora ha sido derrotado. Él te mira como una Nueva Creación, una rama de la vid, Jesús, que lo venció. Lo único que puede hacer ahora es impedir que esa rama dé fruto.
En Mateo 5:10 dice: " Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos."
Los hombres no te perseguirán por tu justicia; será Satanás. Él traerá escándalo a tu vida. Él te hará parecer injusto. Cuando no pueda hacer que seas injusto, él te escandalizará. Pero recuerda Isaías 54:17: "Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio". Descubrirás que la gente por medio de la cual Satanás te persigue por causa de la justicia sufrirá. Tú les sobrevivirás a ellos. Sera algo amargo verlos caer uno tras otro, pero no pueden tocarte. Pueden robarte tu reputación, pero no pueden tocar tu espíritu.
Tú eres invencible. Eres la justicia de Dios en Cristo.
Satanás te tentará; pero recuerda Efesios 6:10: "Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza (o hazte poderoso en el Señor)". ¿Quién puede hacerte más poderoso? Bueno, el Señor mismo. Eres partícipe de Su Divina Naturaleza. Él es tu suficiencia; Él es tu habilidad; Él es la fuerza de tu vida. Ahora estas hecho en la fuerza de su poder, y la tienes en la armadura de Dios. Eres capaz de sostenerte en contra de todos los artificios astutos del diablo. No necesitas el Conocimiento de los Sentidos. Jesús te ha sido hecho sabiduría. Usted tiene la capacidad de vencer, y usted es un amo. La espada de tu espíritu recreado es la Palabra de Dios, y puedes vencer demonios en el Nombre de Jesús. Puedes liberar hombres y mujeres de su mano. Puedes sanar a los enfermos. Puedes fortalecer a los débiles. Puedes satisfacer cada necesidad. Eres más que vencedor a través de Aquel que nos amó.

Preguntas
1. Cuando Jesús venció a Satanás, ¿qué clase de acto era y para quién?
2. ¿Qué dos escrituras describen la victoria del Maestro antes de Su resurrección?
3. Explica Apocalipsis 1:18. ¿Cómo debemos andar para mostrar a los hombres que Satanás es derrotado?
4. a. ¿De quién fuimos redimidos? b. ¿Tiene Satanás derecho de reinar sobre nosotros?
5. ¿Cuándo se sentó Jesús a la diestra de la Majestad en lo Alto?
6. a. ¿De quién se habla en 2 Corintios 5: 17-21? b. ¿En Juan 8: 44-7?
7. ¿Qué tipo de redención tenemos? ¿Qué tipo de justicia y compañerismo nos han sido dados?
8. ¿Quién murió y conquistó a Satanás para que el hombre sea redimido?
9. ¿Quién podría reclamar sobre nosotros si nos hubieran dado solamente el perdón de los pecados?

10. ¿Cómo podemos pararnos ante la debilidad y la enfermedad después de que Cristo nos redimió?