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miércoles, 13 de mayo de 2020

El Nombre de Jesús - Clase 4 - El Nombre de Jesús y la Iglesia Primitiva



Clase 4

El Nombre de Jesús y la Iglesia Primitiva

Como estamos viendo; toda la autoridad y todo el poder que estaba en Jesús esta en Su Nombre, y Él  le dio Su Nombre a la Iglesia.

Cuando nos paseamos por el libro de Hechos vemos que los primeros cristianos conocían acerca de la autoridad que hay en el Nombre y como lo utilizaban para la expansión del reino de Dios.

Un caso clásico es la curación del cojo que solía pedir limosna en la puerta del templo que se llamaba la Hermosa:

Hechos 3:1-8
1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.
2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.
4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.
5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.
6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;
8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

Quiero que notemos aquí la seguridad que tenía Pedro al ministrar a este hombre; él conocía la autoridad que tenía en el nombre de Jesús; la cuestión no era si iba a sanar o no, sabía claramente que al usar el nombre de Jesús ese hombre sería sano.

Pedro no esperó que el hombre se levante sino que lo tomó de la mano derecha y lo levantó y en ese mismo instante el cojo fue completamente sanado.

En las campañas de sanidad que he tenido no he tenido la menor duda que la gente recibiría su sanidad al declarar el nombre de Jesús con confianza, sin necesidad de gritar sino solo diciendo: “Sean sanos en el nombre de Jesús.”

A veces me decían que no les diga que están sanos, y más de una vez me retaron, pero yo les decía que no tenía duda porque la sanidad no dependía de mi, cuando ministro yo dependo de la Palabra y del glorioso nombre de Jesús.

Esto fue lo que Pedro le explicó al pueblo de Israel que se congregó alrededor de ellos luego de este milagro:

Hechos 3:11-16
11 Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo,  atónito,  concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.
12 Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?
13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.
14 Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,
15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
16 Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

Pedro sabía claramente que no era él quien estaba sanando  a este hombre sino que la fe en el nombre de Jesús estaba trayéndole esta sanidad a. hombre cojo.

Otra cosa que vemos es como Pedro aprovechó el milagro producido en el nombre de Jesús para testificar acerca de Jesucristo.

En Hechos 4:12 podemos ver la conclusión de su mensaje: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Pedro les esta diciendo otra cosa que el sabía que en ningún otro nombre hay salvación, solo en el nombre de Jesús.

Me parece sorprendente lo que dice mucha gente, que no les gustan las sanidades y que luego se predique, por que según dicen ellos la persona vendría por las “añadiduras.”

Pero como vemos Pedro siendo “un ignorante galileo” no conocía estas cosas, si tan solamente hubiera sido tan sabio como estos hermanos hubiera dejado al pobre hombre pidiendo limosna, en fin era su medio de vida.

Pero no hizo eso, sino que usó el nombre de Jesús, sanó al hombre y luego la multitud estaba lista para escuchar el mensaje y recibir a Jesús.

En 1988 viajamos un grupo de 120 personas entre estadounidenses y peruanos a la ciudad de Arequipa al sur del Perú.

Un día en la plaza de armas había una mujer que no solo estaba ciega sino que tampoco tenía ojos su piel se había pegado y tapado la cavidad donde habían estado antes los ojos.

Entonces mi amigo le predicó y empezó a orar por ella, en ese momento la gente empezó hacer un círculo alrededor él viendo lo que pasaba con la mujer.

Y cuando oró por ella en el nombre de Jesús, 50 personas vieron como se formo primero una línea, luego pestañas, después se separó la piel y se empezaron a formar los ojos, finalmente la mujer empezó a ver.

Luego de esto 50 personas adultas vinieron a los pies de Cristo.

Y luego me encuentro con gente que me dice que no ore por los enfermos sino que solo les predique; perdónenme. . .pero, ¡no lo voy hacer!

Seguiré orando por los enfermos porque es parte del evangelio, y las sanidades llaman la atención de la gente para que luego acepten a Cristo.

Dejemos de lado las tradiciones y posturas religiosas y hagamos confiadamente lo que la Palabra dice; tengamos plena confianza en el poder del nombre de Jesús sobre todo nombre que se nombra.

Otra cosa que vemos en cuanto al Nombre es que los enemigos de la iglesia se dieron cuenta del poder que había en él.

Hechos 4:17-18
17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre.
18 Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.

Es tal el poder de este nombre que los ancianos de Israel con tal de paralizar el crecimiento de la iglesia les prohibieron hacer uso de este glorioso nombre, cosa que no estaba dispuesto hacer la primera iglesia.

En los versos 19 y 20 vemos que Pedro y Juan decidieron no obedecer esta prohibición: “Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.”

En Hechos 4:30 vemos como es que ellos sabían claramente cual era la clave del poder en su predicación: “Mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús”.

Era bien claro para ellos que al usar el nombre de Jesús Dios extendería su mano en sanidades, señales y prodigios.

Cuanto más el uso del glorioso nombre el día de hoy nos permitirá ver este poder de Dios en acción.

Yo he visto con mis propios ojos la manifestación de sanidades, señales y prodigios al usar el nombre de Jesús.

Hace unas semanas estaba gozándome al final de una reunión con el evangelista Gilmer Mucha Meza, cuando una hermana se nos acerca en silla de ruedas; yo le dije a Gilmer; “¿Quién la levanta? ¿Tu o yo?” el me respondió: “Los dos”. 

La tomamos cada uno de una mano, la sacamos de la silla de ruedas y solo me acuerdo que le gritaba una y otra vez mientras caminaba: “¡Camina en el Nombre de Jesús!”

La misma autoridad que tenía la primera iglesia la tenemos hoy en el nombre de Jesús.

El primer evangelista, Felipe, sabía esto claramente:

Hechos 8:5-12
5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8 así que había gran gozo en aquella ciudad.
9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.
10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios.
11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

Aquí está Felipe, predicándoles acerca del Nombre de Jesús y la gente convirtiéndose y siendo sanada.

Una cosa en particular es el caso del mago Simón, quien aparentemente tenía “el gran poder de Dios”, pero ellos se dieron cuenta donde estaba ese gran poder de Dios, estaba en el Nombre de Jesús.

Es por eso que al momento de predicar no debemos dejar de lado la predicación de tan glorioso nombre ya que si queremos tener los resultados de la primera iglesia debemos usar los mismos principios espirituales que ellos usaron ya que Dios no ha cambiado ni acortado su mano para dejar de hacer milagros.

En Hechos 9 vemos la importancia del nombre en la vida del Apóstol Pablo:

Hechos 9:10-16
10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí,  Señor.
11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,
12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.
13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;
14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.
15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste,  para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;
16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.

Venía un gran cambio en la vida de Pablo, de ser un perseguidor del nombre estaba por convertirse en un predicador del Nombre de Jesús.

Hechos 9:20-22
20 En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.
21 Y todos los que le oían estaban atónitos,  y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?
22 Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

Casi al instante de convertirse Pablo ya estaba predicando acerca de la salvación que hay en el Nombre de Jesús.

En Hechos 16 podemos ver que Pablo también conocía la autoridad que tenía sobre los demonios en el nombre de Jesús:

Hechos 16:16-19
16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.
17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.
19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades

Pablo no tenía problemas en usar la autoridad que le había sido delegada, el sabía que el demonio tenía que irse al usar el nombre de Jesús.

Estos son parte de los pasajes que hablan acerca del Nombre de Jesús en el libro de los Hechos y que nos muestran claramente el uso que le dieron en esos tiempos iniciales de la iglesia.

Lo usaron para predicar el evangelio, para ministrar a los enfermos y lo usaron para echar fuera demonios; aprendamos de estos ejemplos y usemos el Nombre provechosamente.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Biblia Expandida - Gálatas Capítulo 2

En este capítulo, Pablo nos cuenta primeramente de su ministerio a los gentiles, como lo presento a las cabezas de la iglesia y como fue aceptado. Y luego como discutió con Pedro por su hipocresía cuando llegaron los judaizantes.

Termina mostrando que nuestra salvación depende totalmente de Cristo y no hacer las obras de la ley



Capítulo 2

1  Luego, al cabo de catorce años, subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo también a Tito;
2 siguiendo una revelación, para exponerles el evangelio que anuncio (predico) a los Gentiles (personas que no son judías). Me entrevisté con los dirigentes (los que tenían reputación y autoridad) en una reunión privada, no sea que estuviese haciendo o hubiera hecho un trabajo que no sirve [y para asegurarme de que no corría ni había corrido en vano].
3 A tal punto les pareció bien [lo que estaba haciendo], que ni siquiera exigieron (obligaron) que mi compañero Tito se circuncidase, a pesar que sabían que era griego, es decir, de origen Gentil;
4 ni tampoco se dejaron arrastrar por la opinión de algunos falsos hermanos, que con disimulo (secretamente) se habían introducido (infiltrado) en la iglesia para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús (el Ungido) y para tratar de reducirnos a la esclavitud (servidumbre) de la ley mosaica;
5 a los cuales ni por un momento accedimos a someternos (les prestamos atención),  para que la verdad del evangelio permanezca en ustedes.
6 Además debo decirles que los más importantes dirigentes (los que tenían reputación y autoridad) de la iglesia (de los que no me preocupa la importancia que hayan tenido, porque delante de Dios somos todos iguales) no vieron necesario añadir nada nuevo [ni dieron nuevas sugerencias ni hicieron ninguna corrección] al contenido de mi mensaje (Evangelio).
7 Sino al contrario, al ver [y reconocer] que se me había encomendado (confiado) el evangelio a los de la incircuncisión (los que no son Judíos), así como Pedro lo había sido a los de la circuncisión (los Judíos);
8 Porque el mismo que constituyó y envió a Pedro como Apóstol (mensajero, agente, enviado especial) de los Judíos, me hizo también a mí Apóstol (mensajero, agente, enviado especial) de los Gentiles (los que no son Judíos).
9 y al conocer (percibir, entender, reconocer) la gracia (el favor y la dotación espiritual) que se me había concedido, Jacobo (Santiago), Cefas  (Pedro) y Juan (que eran considerados como columnas de la iglesia de Jerusalén) nos dieron la mano a mí y a Bernabé, en señal de comunión (compañerismo), para que nosotros fuéramos y prediquemos a los Gentiles (los que no son Judíos), y ellos a los Judíos.
10 Solamente nos recomendaron (pidieron) que nos acordemos (recordemos) de los pobres, cosa que he procurado hacer con empeño.
11 Pero cuando Cefas (Pedro) vino a Antioquía, le resistí [y me opuse a él] cara a cara, porque [por su conducta] era digno de ser censurado [, reprendido y condenado].
12 Porque al principio comía con los creyentes de origen Gentil (convertidos no Judíos); pero luego que llegaron [de Jerusalén] unas personas de parte de Jacobo (Santiago), comenzó a retraerse, apartarse, y finalmente se negó totalmente a seguir comiendo con aquellos por temor a las críticas de las personas de origen Judío [, los cuales exigían la práctica de la circuncisión para los creyentes Gentiles].
13 A esta hipocresía (simulación) de Cefas (Pedro) se sumaron los demás cristianos de origen Judío [ocultando sus verdaderas convicciones y no actuando con sinceridad], de tal manera que incluso el propio Bernabé se dejó arrastrar por esa hipocresía.
14 Pero, tan pronto como vi que no andaban rectamente según la verdad del Evangelio, le dije a Cefas (Pedro) delante de todos los que estaban presentes: "Si tú, que eres Judío, vives como un Gentil (persona no judía) y no como un Judío, ¿cómo es que les obligas a los Gentiles a judaizarse1?"
15 Nosotros que somos judíos por nacimiento; y no pecadores procedentes de los Gentiles (personas no judías, pueblos paganos);
16 sabemos muy bien que nadie (ningún hombre) puede ser justificado (considerado justo) por obedecer a la ley mosaica, sino únicamente por la fe en Jesucristo (el Ungido). Nosotros, que hemos creído en Jesucristo, somos justificados (hechos justos) por esa fe en Cristo y no por haber obedecido2 a la ley de Moisés. ¡Nadie es justificado (hecho justo) por cumplirla!"
17 Pero, si al buscar ser justificados (hechos justos) en Cristo, nosotros somos también hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro del pecado? ¡De ninguna manera!
18 porque si me pongo a reconstruir (edificar) lo que he destruido [, que la práctica de la ley mosaica no es necesaria para ser justificado delante de Dios], me declaro a mí mismo trasgresor de la Ley.
19 Porque mediante la ley he muerto [por la muerte de Jesús por mi] a la ley y sus demandas, a fin de vivir para Dios.
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo (el Ungido) vive en mí. Y esta vida verdadera que ahora vivo en la carne es el resultado de mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.
21 No hago nula (ni desecho, ni invalido) la gracia (el favor y la buena voluntad) de Dios, porque si la justificación (el ser hechos justos) viene por medio [del cumplimiento] de la Ley, entonces Cristo (el Ungido) murió en vano [, Su muerte fue inútil y no tuvo sentido pues no sirve para nada].

1 El judaizarse implicaba vivir conforme a las prácticas y rituales del judaísmo en lugar de vivir en la libertad que tenían en Cristo.
2 Las obras de la Ley


lunes, 15 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 29

En esta lección veremos lo que el Espíritu Santo hizo en Pentecostés bajo la luz de la revelación que Jesús le dio al Apóstol Pablo 


Capítulo 29
EL ESPÍRITU SANTO EN EL LIBRO DE HECHOS Parte II

SIEMPRE CREÍMOS que los discípulos eran cristianos antes del Día de Pentecostés; pero un día me vino esta pregunta: ¿Alguien creyó antes del Día de Pentecostés que Jesús iba a morir por sus pecados y resucitar después de que Dios los había justificado? Fui a Mateo 16:16 y leí la confesión de Pedro: "Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Entonces fui a Juan 11:27 donde Marta hace su confesión: “Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo”. Y luego, está Juan 20:25-29, la confesión de Tomás. Tomás había dicho que no creería que Cristo había resucitado de entre los muertos a menos que: "Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.” Entonces vi que los discípulos habían creído que Jesús era el Hijo de Dios, que él era el Mesías, pero que nadie creyó según Romanos 10:9-10: "Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación".
Y la Escritura dice que "Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado".
O puede leer en 1 Corintios 15:1-3: "Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras". Mira, ninguno de los discípulos sabía que Cristo iba a morir por sus pecados, ni que iba a sufrir como su sustituto, ni  que iba a quitar el pecado; ni que Dios iba a poner sobre Él la iniquidad de todos nosotros. Ellos no sabían que "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él".
Nadie sabía que Jesús iba a bajar a las regiones oscuras y vencer a Satanás y despojarlo de su autoridad, y paralizar su poder de muerte de modo que los hombres que habían sido mantenidos en esclavitud todas sus vidas pudieran ser puestos en libertad confesando a Jesús como Su Señor y Salvador. Nadie lo sabía. Nadie sabía acerca de la justicia, lo que significaba.
Esto me enfrentó, y al principio me pregunté por qué no la habíamos visto antes. Los discípulos eran judíos bajo el Primer Pacto. Estaban bajo la sangre de toros y macos cabríos. Habían obedecido la ley acerca del sacrificio, acerca de la observancia del sábado y todo lo demás con respecto a la ley.
Tenían una justicia limitada bajo la ley como siervos. Pero no conocían nada mejor que eso. 
Sabían que iba a venir un Mesías, pero pensaron que era puramente nacional. Pensaron que los liberaría de la ley romana y les devolvería el reino que les fue establecido por David. Ninguno de ellos creyó en Cristo como nosotros creemos hoy en Él, porque ellos no tenían enseñanza. Jesús no les había mostrado eso. Lo dejo a Pablo para abrir la parte de Su obra terminada. Ustedes se acuerdan de Gálatas 1:8-11. "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema (o maldito)". Es un lenguaje fuerte, ¿no? 
El undécimo versículo es significativo: "Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo".
A Pablo se le dio la Revelación del sacrificio sustitutorio de Jesucristo; a Pablo se le dio la Revelación del Cuerpo de Cristo de la cual Jesús es la Cabeza; a él se le dio la Revelación de la unión del creyente con Cristo; y le fue dada la Revelación del ministerio del Santo Espíritu en el Cuerpo de Cristo. No conocemos cuánto le fue enseñado por la "Palabra hablada". No está registrado en el Libro de los Hechos. Entiendes que ninguna de las iglesias tuvo más de dos o tres de las epístolas de Pablo hasta después de comienzos del segundo siglo. El Evangelio de Juan no fue escrito hasta después del 110 A.D., de modo que toda la revelación que Juan tenía no se supo hasta después que el evangelio de Juan fue escrito. 
Recuerda que Pablo no fue enviado al pueblo judío, sino que fue enviado a los gentiles. Recuerda que la enseñanza de la Iglesia en Primera y Segunda Corintios, en Efesios, Filipenses y en Colosenses, sólo se conocía localmente. Es cierto que algunos de ellos tenían partes del Antiguo Testamento, pero no había imprentas en ese tiempo. Las copias tenían que ser hechas por esclavos y hombres pobres; y la mayoría de los conversos eran pobres. No tenían acceso a las escrituras hebreas; y si lo hubieran hecho, no podrían haberlas leído. Así que como ves, en el Día de Pentecostés se conocía muy poco. Lo que me asombró y me hizo pensar fue que cuando Pedro predicó, no dijo: "Arrepiéntanse y crean". De hecho, las palabras "fe" o "creer" no fueron usadas en el Día de Pentecostés.
Dios no exigió la fe de los discípulos en el Aposento Alto. Él no exigió nada de ellos, sino que se mantuvieran esperando al Espíritu Santo. Observamos algunas cosas significativas en los cuatro Evangelios donde se habla del Bautismo del Espíritu Santo. Comenzando con Mateo 3:11, leemos: "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego." Ahora note esto cuidadosamente, "Voy a sumergirte en el agua, pero Jesús viene y él va a sumergirte en el Espíritu Santo".
La inmersión en el agua era para su cuerpo. La inmersión en el Espíritu Santo fue para sus espíritus. Pero, ¿qué le hizo a sus espíritus? Los recreó. Cuando estaban inmersos en el Espíritu, recibieron Vida Eterna. Ellos nacieron de nuevo. Entonces el fenómeno del fuego se manifestó en una lengua que estaba sobre sus cabezas. Los discípulos debieron mirar con asombro. No entendieron lo que significaba. Pero sabemos que este mensaje del sacrificio sustitutorio de Jesús, del Cuerpo de Cristo, de la Iglesia, iba a ser proclamado con lenguas de fuego, un mensaje irresistible tal como el fuego es irresistible. Esa fue la razón de las grandes persecuciones que vinieron sobre la Iglesia. Me pregunto si alguna vez ha habido alguna persecución de alguna iglesia muerta y formal.
Después de que las lenguas del fuego se manifestaron, luego dice: "Y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaron en otras lenguas".
Los había recreado. Había hecho de sus cuerpos un templo, un santuario. Ahora Él entró en este nuevo hogar. Había vivido en el Lugar Santísimo, en el Tabernáculo y en el Templo. Ahora Él iba a habitar en sus cuerpos. En Romanos 12:1-2 dice: "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos", un templo de Dios. Quiero que lo presentes a Dios para su uso. Esto es lo que tenemos en 1 Corintios 6:19-20: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo". "Glorifica a Dios en tu cuerpo". Esa es una frase sorprendente. El cuerpo no es sólo un templo, sino que quiero que glorifiques a Dios con tu cuerpo.
Ahora puedo ver por qué el cuerpo necesita estar perfectamente bien, sano y fuerte; y que sea libre de todos los hábitos impuros, porque es el templo de Dios. Filipenses 1:20 arroja un poco más de luz sobre él: "Ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia". Y ustedes podrían pensar en Gálatas 2:20 dice: "Yo he sido crucificado (noten que aquí el tiempo  no es  "yo estoy crucificado", sino "yo he sido crucificado") con Cristo; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe, la fe que está en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó por mí".
La gran verdad de la morada en el interior sólo fue insinuada por Cristo en Juan 7:38-39: "Jesús dijo: De dentro de tu vida interna brotarán torrentes de agua viva." Esa es la Traducción del Siglo XX. "Pero esto decía del Espíritu que los que creían en él iban a recibir." Pero ustedes dirán: "¿Y qué hay de la frase en Lucas en la cual Jesús sopló sobre ellos y dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo’?” Esa es el caso que se registra en el Evangelio de Lucas 24:45: "Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras".
Cuando Él sopló sobre ellos, tocó sus mentes, tal como lo hicieron bajo la Primer Pacto. No fue en ningún sentido que recibieran el Espíritu Santo como ustedes y yo lo recibimos hoy, o como lo recibieron en el Día de Pentecostés: Tal vez sería bueno para nosotros pensar sólo en algunas cosas que los discípulos y otros hicieron no sabían en ese maravilloso día. Nadie había sido redimido, así que no sabían nada acerca de la redención, excepto la redención de Egipto. Eso era una redención nacional.
Nadie sabía nada acerca de la Vida Eterna. El Evangelio de Juan aún no había sido escrito. Lo que Jesús dijo, lo registró Juan. Juan 10:10, "Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia".
Ese era un nuevo tipo de Vida. La misma palabra, "Zoe", era nueva para los oídos de la mayoría de los oyentes. Nadie había sido recreado. El Nuevo Nacimiento era desconocido para ellos. La pequeña charla que Jesús tuvo con Nicodemo cuando le dijo que debía nacer de nuevo no había recreado a Nicodemo. Nicodemo no entendió lo que significaba. Había dicho: "¿Cómo puede nacer un hombre cuando es viejo?" Jesús le dijo: "Lo que es nacido de la carne (o de los sentidos) está gobernado por los sentidos, lo que es nacido del Espíritu Santo es ser gobernado por el Espíritu Santo". El cuerpo físico del hombre no nace de nuevo. El espíritu del hombre es el verdadero hombre. Es la parte que nace otra vez.
Uno debe estudiar esto muy cuidadosamente. Juan 3:3-8. Léelo como si nunca lo hubieras leído antes. No la leas con ninguna idea preconcebida. Elimina todo de tu mente; y descubrirás este hecho, que era una profecía del nacimiento de la Iglesia.
Iban de nacer del Espíritu Santo. Lo que ocurrió en el Día de Pentecostés fue el cumpleaños del Cuerpo de Cristo. Nicodemo no lo entendió. Nadie más lo entendió hasta que le fue revelado a Pablo. Como ves, nadie había hablado nunca de una Nueva Creación, una nueva clase de hombre. Era totalmente nuevo para ellos. 2 Corintios 5:17 habría caído sobre oídos sordos. Nadie había sido hecho justo. La única justicia que conocían era la  justicia atribuida que tuvo Abraham, y la justicia de la ley que tenían los que guardaban la ley.
Pero aquí hay un nuevo tipo de justicia. Un fenómeno había ocurrido en la muerte de Jesús. La cortina que había estado cerrada para los hombres en el Lugar Santísimo había sido rasgada de arriba abajo. Ya no hay ningún lugar secreto donde los hombres puedan encontrar a Dios bajo la sangre de toros y machos cabríos. Ahora ha ocurrido algo nuevo. El hombre puede entrar en la presencia de Dios sin sentimiento de culpabilidad o condenación. Hebreos 4:16 se ha convertido en una realidad: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro". El décimo capítulo de Hebreos, el segundo versículo, es efectivo. Dijo que los sacrificios que hacían continuamente no los hacían perfectos. "De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados."
En los versículos duodécimo y decimotercero muestra cómo Cristo por un solo sacrificio ha perfeccionado para siempre a los santificados. Cuando un hombre es purificado por la sangre de Cristo, puede estar en la presencia del Padre como si el pecado nunca hubiera existido. Luego está 1 Corintios 1:30. Todo creyente debe conocer esta Escritura: "Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría (de Dios), y justicia (de Dios), y santificación (de Dios), y redención". Lee Romanos 3:26, la interpretación marginal de la Versión Estándar Americana. Jesús se convierte en la justicia del hombre que tiene fe en Jesús. Nadie había sabido jamás nada acerca de su morada interior. Jesús dijo: "Mora con vosotros, y estará en vosotros" (Juan 14:17).
Nadie había tenido una verdadera amistad con el Padre bajo el Primer Pacto. Eso era prácticamente imposible. Nadie había usado el nombre de Jesús. Nadie había llamado a Dios, Padre. Ellos crucificaron a Jesús por hacerlo. Nadie sabía del Nuevo Pacto. Nadie sabía del Nuevo Tipo de Amor. Todo esto vino por el Conocimiento de Revelación luego del Día de Pentecostés, después que los hombres recibieron la Vida Eterna y recibieron en sus cuerpos el gran y poderoso Espíritu Santo.

Preguntas
1. ¿Creyeron los discípulos que Jesús era Cristo antes del Día de Pentecostés? ¿Fue según Romanos 10:9-10?
2. ¿A quién fue enviado Pablo con su revelación del sacrificio sustitutoria? 3. ¿Fueron las palabras "fe" o "creer", usadas en el Día de Pentecostés? ¿Qué debían hacer los discípulos?
4. ¿Para qué fue la inmersión en el agua? b. ¿Qué les hizo la inmersión en el Espíritu Santo?
5. Explica 1 Corintios 6:19-20.
6. ¿Alguna vez alguien había sido redimido? ¿Tuvo vida eterna? ¿Había alguna nueva creación?
7. ¿Cómo respondió Jesús a Nicodemo?
8. ¿Alguien entendió que el Cuerpo de Cristo había nacido hasta que Pablo tuvo su revelación?
9. ¿Había sido hecho justo? b. ¿Qué significa justicia? c. ¿Podría la ley hacer a alguien justo?

10. Explica 1 Corintios 1:30. b. ¿Qué vino por el Conocimiento de Revelación después del Día de Pentecostés?

domingo, 14 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 28

En esta lección veremos como el Espíritu Santo empezó a obrar en los creyentes en Pentecostés, lo que ocurrió en ellos cuando vino a habitar en ellos y nacieron de nuevo.


Capítulo 28
EL ESPÍRITU SANTO EN EL LIBRO DE HECHOS - Parte I

Hay tres grandes protagonistas que se destacan en el Libro de los Hechos: el Espíritu Santo, la Palabra Viviente y el Nombre de Jesús. Recuerda que la Palabra y Jesús son a menudo idénticos. "En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios" (Juan 1: 1 – Nueva Traducción Viviente). No puedes separar el Nombre del Hombre. Es una parte de Él. No hay un gran predicador. No hay gran hombre que eclipse a otros en este libro de maravillas. A veces pienso en el Libro de los Hechos como el Libro del Cristo sentado a la diestra del Padre, los primeros veintitrés años de su ministerio allí. Entonces lo considero como el Libro del Consolador, el Paráclito, el Superintendente de la Iglesia, el que tomó el lugar de Jesús después de sentarse a la diestra del Padre. 
Miremos primero las promesas que Jesús hizo con respecto al Espíritu Santo antes de partir. Juan 7:37-39: "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva".
Un traductor escribió: "De su interior brotarán torrentes de agua viva".
"Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado". Jesús no fue glorificado hasta que tomó su asiento a la diestra de la majestad en lo alto. Su obra de Redención no estaba disponible para el hombre hasta que fue glorificado. 
El agua viva de la que hablamos es la Vida Eterna; y Jesús dijo: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10). Desde un ángulo parecería que la razón de la venida de Jesús era que el hombre pudiera recibir la Vida Eterna; desde otro, para que el hombre sea redimido. Pero todos se mezclan uno con otro. Así que Jesús dijo: "Los que creen en mí deben recibir". No debían recibir el Espíritu Santo hasta que hubieran creído en él. ¿Qué significaba eso "creyendo en Él"? No era creer que Él era el Mesías, el Hijo de Dios; sino fue creyendo que había muerto por sus pecados según la Escritura, y que al tercer día había sido resucitado porque el problema del pecado había sido resuelto. 
La redención era un hecho. La Nueva Creación estaba disponible. Entiendes que nadie creyó en Jesús en este sentido hasta después del Día de Pentecostés. Nadie creía que había resucitado de entre los muertos. Los discípulos ridiculizaron el testimonio de las mujeres cuando les dijeron que Jesús había resucitado. Lucas 24:11 dice: "Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían". Supongo que no había nadie en toda Palestina más asombrado por la Resurrección de Jesús que aquellos que habían estado con Él durante tres años, Sus discípulos escogidos. Juan 14:16-17 dice: "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador". Este es un ayudante, un abogado. Es la palabra griega "Paráclito". 
Nota que Jesús daría este Consolador, "para que esté con vosotros para siempre". "El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros". Nota que debe ser un Consolador y un Ayudante. Él es llamado el "Espíritu de la verdad", o literalmente, el Espíritu de la realidad. El mundo no puede recibirlo, porque no puede contemplarlo. El hombre natural no puede recibir el Espíritu Santo. El Espíritu puede convencerlo. El Espíritu puede operar en él y hablar por medio de él como lo hizo con los hombres en el Antiguo Pacto; pero no pudo hacer su hogar en los cuerpos de los hombres hasta que fueron recreados, hasta que recibieron la Vida Eterna.
"Porque el mundo no lo ve, ni lo conoce."
El mundo no sabe nada del Espíritu Santo. El mundo puede conocer a Jesús. Por eso Jesús dijo en Juan 16:13: "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta (o literalmente, acerca de sí mismo). "
Nota una vez más: “Porque mora con vosotros, y estará en vosotros". "¿Cómo estaba el Espíritu Santo con los discípulos antes de que Él pudiera entrar en ellos?" Bueno, Él estaba con ellos en la Persona de Jesús. Jesús y el Espíritu Santo estaban trabajando juntos, así que Jesús podía decir: "Él está contigo en Mi presencia." Luego en Juan 14:26 dijo: "Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho."
Jesús dijo que enviaría al Consolador. Ahora Él dice que el Padre lo enviará "en Mi nombre"; Y Él será un Maestro. Él va a enseñarles a los discípulos todas las cosas, y va a traer a su recuerdo todas las cosas que Jesús les había dicho. Mira, los discípulos no entendieron al Maestro más que el hombre natural de hoy puede entender cosas profundamente espirituales. Las cosas espirituales son reveladas a aquellos que han recibido la Vida Eterna. En Juan 15:26, Él da un paso de antemano: "Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí".
Él no sólo iba a ser su maestro, sino que iba a dar testimonio del Maestro. Su negocio primordial en la iglesia es el oficio de Maestro acerca de Jesús; el revelador de lo que Jesús hizo en Su sustitución, lo que hace la Naturaleza y la Vida de Jesús al creyente en la Nueva Creación y cómo el Espíritu puede tomar las cosas de Cristo Y llevarlos a la vida del creyente hasta que el creyente viva y camine como Jesús lo hizo en su caminar en la tierra. Pero hay un nuevo desarrollo del Espíritu Santo en Juan 16:7-15: "Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros." Esto es llamativo. Estaba allí con Jesús, pero no estaba funcionando. Aún no era su maestro. Él no era su recreador. No les había hecho nacer, porque tenían que nacer del Espíritu.
Recuerda que Juan el Bautista dijo: "Yo os bautizo en agua, pero uno está aquí con vosotros, que los bautizará en Espíritu Santo y fuego". El bautismo es inmersión. Uno es puesto en el agua, y cuando son sacados del agua, nacen del agua tal como un niño nace de su madre. Pero observa que el bautismo no significa llenarse con el Espíritu Santo. Significaba simplemente que se estaba llevando a cabo otro acto. Es recibir la Naturaleza y Vida de Dios. Eso es lo que Jesús iba a hacer. Él iba a bautizar en Su Cuerpo. Eso todavía no había llegado a existir. Eso era una profecía.
Vayamos ahí. "Y cuando él venga, convencerá al mundo (los no salvos) de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado." Observa cuidadosamente, que hay una triple convicción que viene al mundo. Vamos a invertir el orden.
Él dijo que el mundo va a venir a juicio porque Satanás ha sido juzgado; y me preguntaba qué significaba eso. ¿Qué relación tenía Satanás con el hombre? Y entonces me acordé de Juan 8:44-45, " Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira".
Luego me acordé de 1 Juan 3:10: "En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo." Entonces vi que había dos familias: la familia de Dios y la familia de Satanás. Satanás no es sólo el dios de este mundo y el príncipe de este mundo (Juan 12:31 y 2 Corintios 4:4, la Versión Estándar Americana), sino que es el padre de los muertos espiritualmente. Ahora puedo entender lo que significa que Satanás sea juzgado. Su familia es juzgada en él como el creyente fue juzgado en Cristo cuando Dios puso nuestro pecado sobre Él y Él se hizo nuestro sustituto. Entonces, si Satanás es juzgado, cada uno de sus hijos es juzgado con él.
Entonces vi lo terrible del juicio. El pecador no es juzgado por lo que ha hecho, sino que es juzgado por lo que es, espiritualmente en unión con el diablo. Una segunda cosa por la que el Espíritu Santo va a condenar a los hombres por causa la justicia es, porque Jesús la ha hecho disponible en su sacrificio sustitutorio; y se ha ido al Padre y se ha sentado a la diestra del Padre. ¿Qué significa la justicia? Significa la capacidad de permanecer en la presencia del Padre sin el sentimiento de culpabilidad, de condenación, o de juicio. Jesús ha hecho una redención tan perfecta que el hombre no salvo tiene un derecho legal a la Vida Eterna y a la justicia. Dios amó tanto al mundo que le dio a Jesús al mundo; y el sacrificio sustitutorio de Cristo hace que ese regalo sea algo legal.
Ahora bien, ¿cuál es el pecado por el que el Espíritu Santo va a condenar a los hombres? Es el pecado del rechazo de la Vida Eterna, del rechazo de Su obra terminada por ellos. Ese es el único pecado que tiene juicio para el pecador. Ha cometido otros pecados, pero ese es el pecado que le cierra las puertas del Nuevo Cielo. Él ha rechazado a Jesucristo como su propio Señor y Salvador. En Juan 16:12 Jesús dijo: "Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere."
Él los guiará a la realidad de este sacrificio sustitutorio. En otras palabras, Él iba a usar a Pablo como un instrumento para dar a la Nueva Creación, este Cuerpo de Cristo, una revelación de esta gran obra sustitutoria de Cristo.
Ahora llegamos a algunas cosas sorprendentes. Este Espíritu Santo que viene llega para a estar en el cuerpo de cada creyente. No podemos entenderlo. No tenemos que hacerlo. Está más allá del Conocimiento de los Sentidos, pero es una realidad espiritual. Él va a ser el Maestro de cada uno de nosotros. Algunos de nosotros tendrán el don especial de enseñar, pero cada uno de nosotros lo tendrá en nosotros para guiarnos en el estudio de la Palabra. "Porque no hablará por sí mismo", y "no hablará de sí mismo; mas todo lo que oyere, estos hablará".
Él les hablará y declarará lo que ha de venir. Esto no es sólo conocimiento profético, sino que Él les está hablando acerca de la obra que el Padre ha hecho en Cristo; Porque Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. El Espíritu va a tomar esta verdad oculta y va a revelarla a la conciencia del espíritu de la Nueva Creación. "El me glorificará, porque tomará de los mío y os lo revelará: todo lo que tiene el Padre es mío, por lo cual dije: El tomará de lo mío y os lo revelará". Me gusta esa traducción. Ves lo muy importante que es que el Espíritu Santo tenga la oportunidad de revelar estas cosas poderosas para nosotros.
El Libro de los Hechos fue un misterio para mí durante mucho tiempo. No puedes encontrar que se enseñe casi nada acerca de la Nueva Creación, la presencia del Espíritu Santo, el Cuerpo de Cristo, el liderazgo de Jesús sobre el Cuerpo, o del Nuevo Tipo de Amor que vino a través de Jesús. Se enseña muy poco sobre la Nueva Creación, pero siempre la practican. Un grupo de hombres y mujeres se reunieron en ese Aposento Alto sin saber nada de lo que iba a suceder. Nadie sabía sobre el Nuevo Nacimiento. Nadie sabía de la morada interior. Nadie sabía hablar en lenguas. No se les exigió fe por parte de Jesús.
1 Corintios 2:14 describe totalmente a los hombres y mujeres que están en el aposento alto: "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." ¿Puede ser cierto acerca de ellos? Sí, puedes ver que lo hicieron. Ellos echaron suertes sobre quién debería ocupar el lugar de Judas. Jesús ya había planeado que Saulo de Tarso tomara su lugar.* Le preguntaron a Jesús: “¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo?" No sabían nada de lo que iba a suceder. Oh, la gracia de nuestro Padre para tomar una multitud de hombres y mujeres, como los judíos de hoy, y realizar el asombroso milagro del aposento alto.
Estos hombres estaban todos en el reino de los Sentidos. El Padre bajó a su nivel. Cuatro cosas poderosas ocurrieron en esa habitación superior esa mañana. Primero, vino el Espíritu Santo con el sonido de un poderoso viento recio (Hechos 2: 1-4); y cuando llenó esa habitación, recreó a los ciento veinte, y no supieron lo que significaba. Nadie había tenido tal experiencia antes. (1 Corintios 12:13). Una segunda cosa que sucedió fue que una lengua de fuego estuvo sobre la frente de cada uno de ellos. Miraron con asombro aquellas antorchas que no quemaban ni lesionaban, una llama lánguida que las tocaba. Pero ellos no entendieron, que la buena noticia debía ser proclamada con lenguas de fuego, que el mensaje debía quemar los mismos corazones del mundo hasta que los hombres que lo odiaban, luchaban contra él, pensando que la única manera de conseguir deshacerse de él era matar como lo hicieron con Esteban, nacieran de nuevo.
La tercera cosa que sucedió fue que todas esas personas nacieron de nuevo. El Espíritu los llenó entonces, entró en sus cuerpos, tomó posesión de ellos y habló a través de ellos con otras lenguas. Ellos hablaban como el Espíritu les daba la palabra. 2 Corintios 5:17 se convirtió en una realidad: "Por tanto, si alguno está en Cristo es una Nueva Creación (o una nueva especie)". Esto era algo que nunca había estado antes. Entonces, "las cosas viejas pasaron, y he aquí, se hicieron nuevas; y todas estas cosas son de Dios que ha reconciliado (a esos hombres y mujeres) consigo mismo" por medio de una Nueva Creación. Lee cuidadosamente el capítulo décimo. Mira cómo el Espíritu Santo está guiando a Pedro para entrar en la casa de un gentil, donde no tenía derecho a ir siendo judío. Entró y comenzó a hablar la Palabra. Y al hacerlo, el Espíritu cayó sobre ellos de la misma manera que lo hizo en el Aposento Alto. Los gentiles fueron recreados, y el Espíritu Santo habitó en ellos.

Preguntas
1. ¿Quiénes son los tres protagonistas que encontramos en el Libro de los Hechos?
2. ¿Quién tomó el lugar de Jesús después que se sentó a la diestra del Padre?
3. ¿Cuándo fue que los que creyeron recibieron el Espíritu? b. ¿En qué creían?
4. ¿Cuánto tiempo estará el Consolador con nosotros? ¿Puede Él vivir en nosotros antes de tener Vida Eterna?
5. En Juan 15:26, ¿de dónde venía el Consolador, y cuál era su misión?
6. ¿Se juzga al pecador por lo que ha hecho? b. ¿Cuál es el juicio? c. ¿Cuál es el resultado de rechazar la obra de Cristo?
7. ¿Quién recibió la revelación de la obra sustituta de Cristo?
8. ¿Qué describe 1 Corintios 2:14?

9. ¿Cuáles fueron las cuatro cosas sucedieron en el Aposento Alto?


* Nota del Traductor: Me parece que aquí Kenyon se equivoca, por varias razones; la primera, las suertes era una opción válida para Israel, ya se había usado antes. La segunda es que Pablo no cumplía con los requisitos para ser uno de los doce ya que no cumplía los requisitos ya que no estuvo con Jesús durante su ministerio, muerte y resurrección. Lo tercero es que no hubo una corrección del Espíritu Santo en el libro de Hechos. Lo cuarto es que el apostolado de Pablo fue muy diferente al de los doce. Y en quinto lugar, Pablo nunca exigió ese lugar ni en Hechos ni en las Epístolas.

sábado, 13 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 27

En esta lección veremos con más profundidad la importancia que tuvo la Palabra en el libro de Hechos y como podemos aplicarlo hoy a nuestras vidas.


Capítulo 27
LA PALABRA EN EL LIBRO DE HECHOS

LOS HECHOS FUERON ESCRITOS por Lucas entre los 63 y los 65 D. C. Es una historia de los treinta y tres primeros años de Cristo a la diestra del Padre. Es una muestra de la vida sobrenatural de los hijos de Dios realizando la voluntad de su Señor sentado. Es el único libro inacabado en el Nuevo Testamento. No se ve a un hombre en ella. Al Espíritu Santo se le da Su lugar como la personalidad regidora y gobernante de la Nueva Creación. Lucas fue llevado a Cristo por Pablo y había vivido con él durante quince o dieciocho años. Conocía la revelación que el Padre le había dado de Jesús y de Su obra acabada; y sin embargo no se puede ver ni en el Evangelio de Lucas o en este libro una sola indicación de ello. Lucas escribió cuando fue movido por el Espíritu Santo. Si hubiera escrito como hombre, como historiador, habría elogiado a Pablo. 
Pero Pablo se mueve a través del Libro de Hechos como un hombre común. Sus debilidades, su fuerza, sus fallas y sus éxitos se registran sin ninguna disculpa. El Nombre de Jesús tiene su lugar. No es el primer lugar. Tiene un lugar propio. Tiene en su interior la autoridad que Adán perdió en el Jardín. No hay nada que Jesús hizo en Su caminar sobre la tierra que el Nombre no hará hoy en los labios de la Nueva Creación. Este libro es una Revelación.
Los demonios ceden a la autoridad del Nombre. Los muertos son resucitados; los hombres son bautizados en él; los enfermos son sanados por él. Los hombres lo predicaron. El Sanedrín lo temía. El Nombre tomó el lugar del Cristo resucitado tal como la Palabra tomó el lugar del Cristo resucitado.
Estos son algunos hechos acerca de la Palabra que estos hombres predicaron: Él gobernó sus vidas privadas. Estaba magnificada. Se incrementó; creció, era un poder viviente. Se multiplicó. Los hombres fueron dominados por la Palabra. Los hombres proclamaron la Palabra. Los hombres se reunieron para escuchar la Palabra.
La Palabra creció poderosamente y prevaleció en las ciudades paganas. La Palabra de gracia es la revelación de la Capacidad de Dios para edificarse a sí mismo en la vida de los hombres. En el Libro de Hechos nadie usa el Nuevo Testamento tal como lo usamos hoy. (Estaba en curso de hacerse.) Las Epístolas Paulinas fueron escritas entre el período de 54 y 65 A.D. No estaban en circulación hasta el segundo siglo. No estuvieron unidas hasta más tarde que eso, así que la Palabra que tenemos en el Libro de Hechos es la Palabra Hablada. Jesús era la Palabra Encarnada. Los cuatro Evangelios son lo que el Espíritu Santo tiene que decir sobre el Verbo encarnado; Y tienen el registro de la palabra pronunciada por el Encarnado. 
El Libro de los Hechos es un registro de que el Espíritu Santo tomó el lugar de Jesús en la tierra por treinta y tres años. Es una revelación de Dios en el cuerpo infantil de la Nueva Creación. Es un registro del efecto de la Vida Eterna sobre el mundo pagano, sobre una nación judía apóstata. El pueblo de Dios del Antiguo Pacto había repudiado al Dios del Pacto. No hubo sustituto de la Palabra en ese día. Durante esos treinta y tres años no hubo ninguna organización del cuerpo de Cristo tal como la vemos hoy.
La Palabra ocupó el primer lugar. María, la madre de Jesús, se pierde de vista. Juan, que se apoyó en el seno de Jesús, no es más que uno de los testigos. Pedro está en primer plano un poco, pero la Palabra es mayor que Pedro. 
El Espíritu Santo toma la preeminencia sobre cualquiera de los apóstoles. Sólo la Palabra da la fe. Sólo la Palabra dio el Nuevo Nacimiento. Solamente la Palabra sanó. Solamente la Palabra unía a los discípulos. Casi se podría decir que la Palabra es Cristianismo.
Esa Palabra hablada que vemos en el Libro de Hechos fue el maná de Dios para el espíritu humano recreado. Lo sigue siendo. No se puede encontrar en el Libro de los Hechos o en el Libro de Lucas ni siquiera una sugerencia de la obra terminada de Cristo, de Su gran batalla sustitutoria, excepto en el primer sermón que Pedro predicó, y en Hechos 13:33 donde Pablo dice: "La cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy". Aquí está hablando de que Jesús nació de nuevo y su resurrección después de haber sido hecho pecado. Es muy importante que reconozcamos el poder de esta Palabra hablada y de la Palabra escrita. Hechos 6:2, 4 dice: "Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas... Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra". En el séptimo versículo dice: "Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe".
No estaban hablando del Antiguo Testamento, sino de la Palabra de Dios que vino a los apóstoles por revelación. Cuenta cómo esta Palabra aumentó y dominó al pueblo.
Hechos 8:4 dice: " Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio". 
En el versículo catorce leemos: "Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan". Nuestros corazones deben comprender la importancia de esto: que la Palabra había tomado el lugar de Jesús. Y fue la Palabra que estaba naciendo en los corazones de aquellos primeros cristianos. Hechos 11:1 dice: "Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios". No habían recibido un credo o una doctrina, sino sólo esta Palabra no escrita. Hechos 12:24 dice: " Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba". En el sexto capítulo había aumentado. Ahora se multiplicó. Estaba ganando la ascendencia rápidamente. Tenía una tremenda influencia sobre los hombres.
Hechos 14:3 dice: "Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios". Era la "Palabra de Su gracia", de Su Amor. Era la Palabra de la habilidad del Dios invisible. Es lo que obtenemos en Efesios 3:20: " Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros". Está de acuerdo con la capacidad de la Palabra que está obrando en nosotros.
Esa iglesia primitiva vivía en la Palabra. La Palabra vivía en ellos. La Palabra fue una revelación de lo que eran en Cristo; pero la verdad "en Cristo" aún no los había dominado. Si fue predicado, no hay constancia de ello en el Libro de los Hechos. Como ves, predicar la Palabra era predicar a Jesús. Es predicar lo que Cristo fue para ellos y lo que Él significaba en sus labios y en sus vidas. Vivían en la Palabra. La Palabra vivía en ellos, así que ellos llegaron a ser como el Autor de la Palabra. Es importante saber que el verdadero predicador de la Palabra es aquel a quien la Palabra ha hecho bien. Su testimonio es lo que la Palabra viva, salvadora y sanadora ha hecho en él y a través de él. Es la verdadera Palabra de Fe. Es la Fe; la Palabra de Dios. Pablo dijo: "Para mí el vivir es Cristo" (Filipenses 1:21). "Porque para mí el predicar es predicar a Cristo por medio de mí, el vivir es para que Cristo sea reproducido entre los hombres". Lenguaje fuerte, ¿no?
Él dice que Cristo vive en él. "Yo vivo porque Él vive en mí, la vida de Cristo y mi vida son una vida, yo soy una rama de la vid viviente". Ese es el lenguaje de Pablo. Hoy, las doctrinas han tomado el lugar de la Palabra. El Conocimiento de los Sentidos gobierna el cuerpo de Cristo.
Hechos 19:20 dice: "Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor". Y sin embargo, no estaba escrito. Era la Palabra viva y hablada. Hoy en día Cristo puede absorber a uno, y uno puede así absorber la Palabra, que lo que se dice será la Palabra viva. Uno puede estar tan dominado por la Palabra que las palabras de la boca y las meditaciones de su corazón serán agradables al Padre.
En Éfeso la Palabra había adquirido tal autoridad que leemos en Hechos 19:17-18: "Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús. Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos". Mira, ellos no confesaron sus acciones hasta después de haber aceptado a Cristo. Muchos de ellos eran espiritualistas, y muchos de ellos que habían hecho esto trajeron sus libros y los quemaron. Contaron el valor y eran 30.000 piezas de plata. La Palabra había prevalecido.
La personalidad de Pablo no había prevalecido. La filosofía de Pablo no había prevalecido; sino la Palabra había prevalecido. Esa Palabra es el Logos; y el Logos es Cristo. No puedes separar este Logos viviente del Cristo viviente. Sana a los enfermos; rompe el poder de los demonios sobre las vidas y llena esas vidas con una confianza sin temor para que la persecución, incluso la muerte, no los intimide. En Hechos 20:32, Pablo se despide de la iglesia de Éfeso: "Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados".
Él le dijo a los ancianos: " Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir". Él vivió la Palabra. Su predicación hubiera tenido poco efecto si la Palabra no hubiera gobernado su vida. La Iglesia nunca ejercerá la autoridad divina que le pertenece hasta que la Palabra se convierta en parte de su vida cotidiana.
Esa Palabra no escrita tenía más autoridad sobre la vida de estos hombres que la Palabra viva escrita hoy. Eso está mal. Esta Palabra debe gobernarnos hoy. Nuestros labios deben estar llenos de ella. Hemos sustituido las evidencias de los Sentido por la Palabra. Hemos sustituido la educación y la organización por la Palabra. Todos ellos son fracasos.
La Palabra en labios de fe, llenos de amor, llenos de la misma vida de Dios, tiene grande autoridad y capacidad como la que siempre hubo en la historia de la Iglesia. Debemos darnos cuenta de que Él y Su Palabra son uno; que la palabra del hombre es una palabra moribunda; y que la Palabra de Dios es una Palabra viva y duradera. Los más cultos y hermosos sermones están muerto tan pronto como se den a menos que estén llenos de la Palabra.
La Palabra es la espada del espíritu. Es decir, la Palabra es la espada del espíritu humano recreado. La Palabra en los labios del hombre que está llena de amor será tan efectiva hoy como la Palabra estuvo en los labios de Jesús, Esteban, Pedro o Pablo. Estas palabras se convierten en una realidad curativa, salvadora, presente. La Palabra es en realidad Cristo. "Las palabras que yo hablo", dijo Jesús, "son espíritu y son vida". Nosotros fuimos hechos vivos por la Palabra. Somos mantenidos espiritualmente vivos por la Palabra. Nos hemos alimentado de la Palabra; y las palabras de Jesús en Juan 6:53 se hacen realidad: "Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros".
El cuerpo y la sangre del Señor están en Su Palabra. No está en el pan y el vino. Eso no es más que un símbolo. Es en esta Palabra viva. La Palabra es una palabra muerta en la Biblia sobre la mesa. Sólo toma vida a medida que comenzamos a actuar, mientras le damos lugar, mientras la practicamos en nuestra conducta diaria. La palabra "justicia" tal como la Revelación Paulina la da, apenas se menciona en el Libro de los Hechos, pero ellos vivieron en la realidad de ella. No se dice nada acerca del Espíritu Santo en ellos, sino que todo el libro respira de la presencia interior de Aquel que vino el día de Pentecostés. Ellos no sabían nada acerca de la Nueva Creación como la Revelación de Pablo nos la da, pero la Nueva Creación fue el hecho viviente que estaba sacudiendo al Gobierno Romano.
Ellos predicaron el Nombre y lo vieron demostrar la realidad que Jesús había declarado que estaba en él. Ellos no sabían nada acerca del Señorío de Jesús como lo vemos revelado en el mensaje paulino, pero lo reconocieron; ellos lo vivieron. Los primeros quince años de la Iglesia primitiva fueron vividos en el reino de los Sentidos. No tenían la Palabra escrita. Sólo tenían lo que los apóstoles habían dicho en el Día de Pentecostés. Ellos oyeron el sonido de aquel viento recio. Vieron las lenguas de fuego en las cabezas de esos 120 hombres y mujeres. Los oyeron hablar en esas extrañas lenguas. Vieron los poderosos milagros suceder.
La nación judía fue sacudida por las evidencias físicas de la resurrección de Jesús. La Palabra lenta pero segura ganó el dominio sobre los sentidos; pero Dios trató con ellos como sólo un padre sabio podría tratar con sus hijos. Se produjo una constante revelación a través de la palabra hablada, la Palabra viva que les reveló a Jesús.
El contraste entre la verdad de Dios y la Palabra de Dios y la verdad del hombre y la palabra del hombre nos asombra. La palabra del hombre es una palabra moribunda. Su Palabra, hablada hace dos mil años, es viviente, vivificante, poderosa. La razón es porque la Palabra es una parte de Dios mismo, así como la palabra del hombre es una parte de sí mismo. La Palabra de Dios es como su Autor. Mi Palabra es como yo.
La Palabra de Dios está llena de Amor, porque Dios es Amor. Está llena de habilidad Divina. Está llena de capacidad creativa.
Tenemos la Palabra, la Palabra segura, esta Palabra viva; Y nuestros corazones pueden depender de eso. El nuevo convertido debe alimentarse de esta Palabra creativa. El creyente anciano debe alimentarse de esta Palabra que sostiene y fortalece la vida.
Es la Palabra predominante que se necesita hoy en día. Es necesario prevalecer sobre nuestro pensamiento, prevalecer sobre nuestras enfermedades, prevalecer sobre nuestra debilidad, prevalecer sobre nuestros temores, prevalecer sobre nuestras dudas. Es la Palabra imperante y viva de nuestro Maestro.

Preguntas
1. ¿Por qué no se menciona al hombre en el libro de Hechos?
2. Da al menos tres hechos acerca de la Palabra como fue predicado en el Libro de Hechos.
3. Explica la declaración: "Y la Palabra de Dios se incrementó".
4. ¿En qué forma existe la Palabra en el Libro de los Hechos?
5. Explica Hechos 14: 3.6.
6. ¿Cuál es la diferencia entre hablar la Palabra y dar una experiencia?
7. ¿Qué le da a la Palabra autoridad y habilidad hoy en día?
8. ¿Qué se revela en Juan 6: 53?
9. Explica la diferencia entre la verdad de Dios y la verdad del hombre.

10 a. ¿Qué lugar debe darse la Palabra en la vida del niño en Cristo? b. ¿En el creyente antiguo?