miércoles, 14 de marzo de 2018

¡Saca la basura de tu cerebro!

¡Saca la basura de tu cerebro!

No se amolden, ni imiten, ni vivan conforme a los criterios, conductas, costumbres, estándares, patrones y principios de este mundo actual para formar y moldear sus vidas. Cambien su forma de pensar y déjense transformar interiormente; renovando sus mentes y entendimiento de tal manera, que puedan apreciar, comprobar, conocer, discernir y experimentar cual es la voluntad de Dios para sus vida, es decir, lo que es bueno, lo que es agradable, lo que es perfecto.
- Romanos 12:2 (Biblia Expandida de Fe)

Vivimos en un mundo que continuamente nos ataca con sus modas y culturas, un mundo que convierte lo bueno en malo y lo malo en bueno. 

El bombardeo es continuo, en la TV en en la radio, en el cine, en internet y ahora hasta en nuestros celulares.

¡Están llenando de basura nuestro cerebro!

¿Qué podemos hacer?

Sencillamente contraatacar.

¿Pero de que manera podemos hacerlo?

Cambiando tu forma de pensar renovando tu mente con la Palabra de Dios.

Santiago 1:21 (Biblia Corona de Jerusalén).
21 Por eso, desechad toda inmundicia y abundancia de mal y recibid con docilidad la Palabra sembrada en vosotros, que es capaz de salvar vuestras almas. 

Desecha toda la basura que el mundo ha sembrado durante años en tu mente, y reprográmala, recibiendo la Palabra de Dios, sembrándola en tu mente y dejando que fructifique en tu vida.

Jesús nos hablo de ello en la Parábola del Sembrador:

Marcos 4:20
20 Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. 

Mateo 13:23 
23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno. 

Aquí encontramos la clave para renovar nuestra mente, debemos OÍR la Palabra, pero eso no basta, debemos RECIBIRLA, y finalmente ENTENDERLA.

Esto requiere un trabajo paciente y constante, dejando que la Palabra haga efecto en nuestra vida.

Marcos 4:26-29 
26 Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 
27 y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. 
28 Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; 
29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado. 

No hay duda de que la Palabra hará un cambio en tu vida, solo déjala entrar y permite que renueve tu mente, para que seas transformado y puedas comprobar la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios para tu vida.

¡Saca la basura de tu cerebro!

lunes, 12 de marzo de 2018

Cristianos Bipolares

Cristianos Bipolares


Gálatas 3:1-5
1 ¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?
2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?
3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?
4 ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano.
5 Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Una de las cosas más interesante en este tiempo es encontrarme con los "cristianos bipolares"; por un lado creen que la salvación viene de Jesucristo pero por otro lado piensan que deben guardar la ley para mantenerse salvos.

Es decir su mente tiene dos polos, un polo es la fe en la obra de Cristo en la cruz y la otra se encuentra la ley de Moisés.

Pablo se encontró con este mismo problema en las iglesias de Galacia; él les había predicado claramente la obra de Cristo en la cruz pero ellos se habían ido tras la enseñanza de los judaizantes quienes enseñaban que para ser salvos había que circuncidarse y guardar toda la ley de Moisés.

En los grupos de facebook me encuentro con estas personas; creen que Cristo les salvó, pero piensan que no es suficiente, que es necesario guardar la ley para justificarse.

El día de hoy el énfasis no es tanto en la circuncisión sino en el decálogo o los diez mandamientos.

Pregunté en un grupo de facebook: ¿En qué lugar de la Biblia dice que los gentiles deben guardar los 10 mandamientos? Y ninguno pudo responder, escribieron muchas cosas o versículos fuera de contexto pero ninguno pudo responder. ¿Por qué? Porque en la Biblia no existe tal cosa como que los gentiles deben de guardar los 10 mandamientos.

¿Para quien fueron dados los 10 mandamientos?

Para responder esta pregunta debemos ir a Deuteronomio 5:

Deuteronomio 5:1-3
1 Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra.
2 Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb.
3 No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos.

Moisés está en la última etapa de su vida, recordando lo que pasó hace 40 años cuando Israel salió de Egipto.

Les dice que Dios hizo un pacto con exclusivamente con ellos en Horeb. Un pacto que ni siquiera había hecho con sus padres (Abraham, Isaac y Jacob); sino como dice Moisés: "Con todos los que estamos vivos hoy."

Les está diciendo que este pacto era algo nuevo, algo que no existió antes, y les empieza a enunciar el pacto.

Entre los versos 4 y 21 vemos que ese pacto es lo que llamamos el decálogo o los diez mandamientos.

Veamos el verso 22: "Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí."

Estas leyes, que fueron escritas por el dedo de Dios en dos tablas de piedra fueron exclusivas para el pueblo de Israel.

Veamos lo que dice Pablo en Romanos:

Romanos 5:12-14
12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.
14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.

Entonces vemos que hasta Moisés no hubo ley; la ley empezó con él, así que la ley tuvo un inicio; aunque también tuvo un fin.

Romanos 10:1-4
1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.
2 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia.
3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios;
4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

Pablo está diciendo aquí que el pueblo de Israel aunque tenían celo de Dios no lo hacían correctamente, porque no tomaban en cuenta la justicia de Dios sino que procuraban establecer la suya propia mediante el cumplimiento de la ley, sin darse que el fin de la ley es Cristo.

Eso es lo que hacen muchos que se dicen cristianos hoy y que quieren justificarse ante Dios mediante el cumplimiento de la ley, están estableciendo su propia justicia por no entender que la ley llegó a su fin con Cristo.

Gálatas 3:19-26
19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.
20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.
21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.
23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.
24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.
25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,
26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

Vemos que la ley tuvo un propósito, fue añadida a causa de las transgresiones; pero también tuvo una terminación, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa.

La ley no está en contra de las promesas de Dios, pero la ley no puede dar vida, la ley lo encerró todo bajo pecado para que recibamos la promesa por la fe en Jesucristo.

Antes que llegase la fe estábamos confinados bajo la ley, es decir la ley fue como un ayo que nos llevó a Cristo.

Pero ahora que llego la fe (en Cristo) ya no tenemos la necesidad de un ayo, es decir, ya no tenemos necesidad de la ley.

Pero estos creyentes bipolares no entienden esto; la sangre de Cristo no fue suficiente, para ellos la cruz no fue suficiente, necesitan de la ley como un valor agregado.

El problema es que al hacer esto se ponen ellos mismo bajo maldición pues nadie es capaz de cumplir con la ley.

Gálatas 3:10-12
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Ellos mismo entran en la maldición de la ley porque esta exige que uno haga todo lo que está escrito en ella, sin fallar. y nadie puede. Sin darse cuenta de lo sencillo que es la solución.

Gálatas 3:13-14
13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero.
14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

La solución es Cristo, Él ya nos redimió de la maldición de la ley, ya no tenemos que estar luchando para cumplir la ley para estar bien con Dios.

Esa maldición de la que nunca podíamos salir por nuestra imperfección en cumplir cabalmente toda la ley ha sido rota por la cruz de Cristo.

Deja ya esa bipolaridad y centra tu mente y todo tu ser en una sola persona Jesucristo.

Misericordia para todos

Misericordia para todos


Pero tal como en otro tiempo ustedes eran rebeldes a Dios, mas la incredulidad y desobediencia de los israelitas ha servido para que ahora Dios tenga compasión y misericordia de ustedes.
Para que de modo semejante, ellos que son ahora los rebeldes, también puedan alcanzar compasión y misericordia por causa de la misericordia que Dios les ha concedido a ustedes.
En una palabra, Dios ha encerrado y sujetado a todos los hombres, lo mismo israelitas que gentiles, en rebeldía y desobediencia para poder tener compasión y misericordia de todos.
- Romanos 8:30-32 (Biblia Expandida)

La misericordia de Dios es tan grande, ese inmenso amor por nosotros es tan inmenso, a pesar que eramos enemigos de Él, nos extendió una invitación para poder participar de la vida eterna.

Eso fue lo que le decía a Israel en el versículo 29: "Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios." 

Todo lo que Dios les había dado gratuitamente, todas las bendiciones del pacto con Abraham, incluyendo la futura venida del Mesías en medio de ellos habían sido totalmente gratuitas, eran dones de gracia, o de Su propio favor hacia ellos.

Y el llamamiento, que en griego es klesis, y que significa la convocatoria para participar de estas bendiciones, seguían estando en pie, Dios no se había arrepentido de las promesas que hizo. Solo esperaba que le creyeran, que Cristo no fuese una piedra de tropiezo sino el motivo para que ellos participaran de esta convocatoria.

Jesús nos explicó esto claramente en Mateo 22:1-14, en la parábola de la fiesta de bodas.

La invitación primero a los judíos, y cuando estos no quisieron ir luego a los gentiles. Y luego cuando habla del invitado que fue echado porque no fue con el vestido de bodas, que nos habla que solo a través de la fe en la obra de Cristo en la cruz podemos entrar y jamás en nuestras propias acciones.

Como dice Pablo en Efesios 2:8-9: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."

Esa es la convocatoria, que pasó de los judíos a los gentiles, aunque ello no significa que para siempre serán rechazados, sino que aquellos que creyesen en el Evangelio alcanzarían la salvación.

Dios ha tenido misericordia de todos los hombres, tanto gentiles como judíos, y la convocatoria sigue en pie, el llamamiento para recibir esta compasión y misericordia de Dios es el mensaje que predicamos a todos los hombres: 

2 Corintios 5:17-20
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 
19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 

Este es nuestro mensaje: "¡Dios ha tenido misericordia de todos nosotros y se ha reconciliado con nosotros por medio de la obra de Cristo, no importa si eres gentil o judío, Dios ya hizo su parte, ahora te toca a ti, reconciliate con Dios!"

Es el mensaje que el Espíritu Santo y los creyentes te decimos hoy: "Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente" (Apocalipsis 22:17).

Dios ha tenido misericordia de todos, y ha hecho una gran convocatoria, es tu tiempo que  respondas vengas y tomes gratuitamente del agua de la vida. 

martes, 6 de marzo de 2018

¿Cuál fue el propósito de la ley?

¿Cuál fue el propósito de la ley?

Gálatas 5:19-26 (Biblia Expandida de Fe)
19 Entonces, ¿con qué propósito se promulgó la Ley? La Ley fue añadida [posteriormente] a la promesa debido a las transgresiones y pecados, para demostrarnos que, ante los ojos de Dios, todos somos culpables de haberla quebrantado. Pero la ley solo tenía una vigencia temporal: sólo podía estar en vigor hasta la llegada de aquella descendencia (simiente, heredero) prometida a Abraham. Y fue a los ángeles a quienes Dios encomendó que promulgaran la Ley y la pusieran en manos de Moisés, a fin de que él fuese el mediador (un intermediario entre Dios y los hombres) para su transmisión al pueblo de Israel.
20 Pero no existe mediador (intermediario) cuando hay una sola parte, y Dios es uno solo [, es decir, en la promesa no era necesario un mediador, pues Dios fue la única parte al dar la promesa a Abraham; mientras que la Ley necesitó de Moisés como mediador pues fue un contrato entre dos partes, Dios y el pueblo de Israel, y para tener validez necesitaba el acuerdo de ambos].
21 ¿Eso quiere decir que la Ley se opone [y es contraria] a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si hubiéramos recibido una Ley capaz de vivificarnos (impartirnos la misma clase de vida que Dios tiene), ciertamente la justicia (el ser declarados y hechos justos) provendría de la Ley.
22 Pero la Escritura encerró todas las cosas bajo el pecado, para que la promesa (la herencia, las bendiciones) fuese dada (otorgada, concedida) a los creyentes por la fe en Jesucristo (el Ungido).
23 Antes de que llegara la fe, estábamos prisioneros bajo la custodia de la Ley, encerrados en espera de la fe que debía ser revelada (serle quitado el velo, ser develada, ser descubierta, ser dada a conocer).
24 Dicho de otro modo: la Ley mosaica fue nuestro tutor (pedagogo, guía, ayo) para conducirnos a Cristo, que vino a hacernos justos delante de Dios por medio de la fe.
25 Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo tutor (pedagogo, guía, ayo),
26 porque ahora, por la fe en Cristo Jesús (el Ungido), todos nosotros somos hechos hijos de Dios.

Pablo hace la pregunta: ¿Cuál fue el propósito de la promulgación de la ley?

Dios no hace las cosas sin un propósito definido y la ley que fue dada posteriormente a la promesa tuvo su razón de ser.

En el verso 19 responde: "La Ley fue añadida [posteriormente] a la promesa debido a las transgresiones y pecados, para demostrarnos que, ante los ojos de Dios, todos somos culpables de haberla quebrantado."

Esto me recuerda lo que dice Romanos:

Romanos 3:19-20
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

La ley lo que hace es mostrarnos que ningún hombre puede ser justificado ante Dios por causa del pecado, ya que todos somos culpables de haberla quebrantado.

Por eso es ilógico tratar de intentar alcanzar la salvación por medio de ella porque ese no es su propósito.

Otra cosa que nos dice Pablo es que la vigencia de la ley es temporal, tuvo un inicio y tuvo un final; ya que "sólo podía estar en vigor hasta la llegada de aquella descendencia (simiente, heredero) prometida a Abraham."

Con la llegada de Cristo, el heredero, ya la ley cumplió su ciclo.

En tercer lugar que la ley tuvo necesidad de un mediador entre Dios y el pueblo de Israel, el cual fue Moises, mientras que la promesa no tuvo ningún mediador, ya que Dios mismo se la dio a Abraham.

Esto es explicado claramente por Pablo cuando dice: "En la promesa no era necesario un mediador, pues Dios fue la única parte al dar la promesa a Abraham; mientras que la Ley necesitó de Moisés como mediador pues fue un contrato entre dos partes, Dios y el pueblo de Israel, y para tener validez necesitaba el acuerdo de ambos."

Lo cuarto que nos dice es que la ley no es contraria a la promesa, pero la ley no tiene el poder para vivificarnos porque si lo tuviera seríamos justificados por ella.

Es en ese contexto que Dios encerró todo bajo pecado, de modo que nuestra justicia no viniese de la ley, que nos traía el conocimiento del pecado, sino de la fe en Jesucristo.

Lo quinto que nos dice es que antes de la llegada de la fe en Jesucristo eramos prisioneros de la ley: "Antes de que llegara la fe, estábamos prisioneros bajo la custodia de la Ley, encerrados en espera de la fe que debía ser revelada (serle quitado el velo, ser develada, ser descubierta, ser dada a conocer)."

Esperábamos por la fe que sería revelada, por la obra completa de Cristo en la cruz.

Y luego termina diciendo que la ley fue nuestro tutor que nos guió hacia Cristo: "La Ley mosaica fue nuestro tutor (pedagogo, guía, ayo) para conducirnos a Cristo, que vino a hacernos justos delante de Dios por medio de la fe."

La ley no tenía como propósito justificar al hombre delante de Dios, la ley fue el tutor que nos condujo a Cristo.

Como cuando un niño es llevado por su tutor al colegio; llegado al colegio no necesita del tutor.

Los versos 25 y 26 concluyen: "Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo tutor (pedagogo, guía, ayo), porque ahora, por la fe en Cristo Jesús (el Ungido), todos nosotros somos hechos hijos de Dios."

Es decir, ya no estamos bajo la ley, que fue nuestro tutor, ya que Jesucristo terminó Su obra por nosotros en la cruz, ahora solo debemos tener fe en Én para llegar a ser hijos de Dios.

lunes, 5 de marzo de 2018

Mundo Prisionero

Mundo Prisionero


Pero tal como en otro tiempo ustedes eran rebeldes a Dios, mas la incredulidad y desobediencia de los israelitas ha servido para que ahora Dios tenga compasión y misericordia de ustedes. 
De modo semejante, ellos que son ahora los rebeldes, también puedan alcanzar compasión y misericordia por causa de la misericordia que Dios les ha concedido a ustedes.
En una palabra, Dios ha encerrado y sujetado a todos los hombres, lo mismo israelitas que gentiles, en rebeldía y desobediencia para poder tener compasión y misericordia de todos.
Romanos 11:30-32 (Biblia Expandida de Fe)

Muchas veces cuando comparto con hermanos me citan Romanos 9:15-16 y me dicen: "La salvación solo es para algunos porque Dios solo tiene misericordia de quien quiere tener misericordia."

Pero el contexto de la Biblia es otro, a lo largo de Romanos nos muestra la incapacidad del hombre para salvarse a si mismo y la justificación por la fe ofrecida a todos los hombres.

Y aquí nos dice que Dios encerró a todos en desobediencia a fin de tener misericordia de todos los hombres.

El asunto es que si Dios ha tenido misericordia de todos los hombre, entonces, ¿todos los hombres son salvos?

Buena pregunta, pero con una enfática respuesta; ¡No!

En Juan 3:16 dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.": 

La clave para alcanzar esa misericordia que Dios nos concedió es creer en Jesucristo y su obra por nosotros en la cruz.

Pablo fue bien claro en Romanos 10:

Romanos 10:8-10
8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón.(B) Esta es la palabra de fe que predicamos: 
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 

La misericordia de Dios fue extendida a todos los hombres, pero se recibe por medio de la fe.

La llave para salir de esa prisión de rebeldía y desobediencia es creer en la obra que Jesucristo hizo por ti y confirmando ese creer con la declaración del señorío de Jesús en tu vida.

domingo, 4 de marzo de 2018

La Superioridad de la Promesa a Abraham sobre la Ley de Moisés

La Superioridad de la Promesa a Abraham sobre la Ley de Moisés


Gálatas 3:15-18 (Biblia Expandida de Fe)
15 Hermanos, voy a ponerles un ejemplo de la vida cotidiana (una práctica humana común y corriente), cuando dos personas hacen un pacto (un contrato, un acuerdo), y lo ratifican (respaldan) con su firma, no puede luego ser invalidado ni modificado (nadie puede anularlo ni agregarle nada).
16 Ahora bien, las promesas (los pactos, los acuerdos) se le hicieron a Abraham y a su descendencia (su simiente, su heredero). La Escritura no dice: “y a los descendientes", como si hablara de muchos, sino: "y a tu descendencia (tu simiente, tu heredero)", dando a entender que es uno solo, que es Cristo (el Ungido).
17 Lo que les quiero decir es esto: la Ley que fue promulgada [y llegó] cuatrocientos treinta años después, no puede anular un testamento (pacto, contrato) formalmente establecido [y ratificado] por Dios, dejando así sin efecto (anulando, aboliendo) la promesa.
18 Porque si la herencia dependiera de la Ley [como los judaizantes quieren que ustedes crean], ya no procedería de la promesa, y sin embargo, Dios se la concedió gratuitamente a Abraham por medio de la promesa.

Aquí Pablo nos muestra la superioridad de la promesa respecto a la ley de Moisés.

Lo primero que Pablo hace es tomar el ejemplo de lo que es un pacto ratificado. Dice que cuando dos personas hacen un acuerdo o contrato y lo ratifican no lo pueden anular ni quitar nada.

Luego nos dice que el pacto tuvo dos partes (o participantes), Abraham y su simiente, la cual es Cristo.

Los judaizantes venían diciendo que ellos eran esa simiente por ser los descendientes de Abraham, y para alcanzar la salvación ellos debían adoptar la circuncisión y cumplir la ley para estar en pacto con Dios y recibir la salvación.

Pero aquí vemos que la simiente no era un pueblo sino una persona, Cristo.

Luego les dice algo que los golpeó, la ley, que fue promulgada 430 años después del pacto, no anula la promesa hecha a Abraham y su simiente.

Luego les dice, que si el recibir la herencia dependiera de la ley de Moisés, ya no vendría de la promesa.

Y termina diciendo que Dios concedió gratuitamente la herencia por medio de la promesa que le hizo a Abraham.

Que nos dice esto hoy a los creyentes, que nuestra herencia, la redención y todas las bendiciones que tenemos en Cristo, no provienen del cumplimiento de la ley de Moisés sino de la promesa que Dios le hizo a Abraham, y la recibimos por medio de la fe en Jesucristo. 

viernes, 2 de marzo de 2018

Redimidos de la Maldición de la Ley

Redimidos de la Maldición de la Ley


Gálatas 3:13-14 (Biblia Expandida de Fe)
13 Pero Cristo nos ha redimido (liberado, comprado nuestra libertad) de la maldición de la Ley mosaica, tomando la maldición que a nosotros nos correspondía y haciéndose el mismo maldición al morir en la cruz, porque como dice la Escritura: "Maldito todo el que muere colgado en un madero".
14 a fin de que en Cristo Jesús (el Ungido) la bendición de Abraham alcanzara (viniera) a los Gentiles (las personas que no son judías), para que mediante la fe [los Judíos y los Gentiles] recibiéramos la promesa del Espíritu [Santo].

La maldición de la ley consistía en que los que buscan obtener la salvación por medio del cumplimiento de ella jamás la pueden obtener ya que la ley exige que sea cumplida totalmente y sin ninguna falla; algo que ningún hombre puede hacer.


La gente que hoy busca salvarse por su cumplimiento se encuentran con la desagradable sorpresa de que no se puede hacer, nadie es capaz de cumplirla. ¡No se puede!

Veíamos que el joven rico de Marcos 10:17-22 intentó cumplirla desde pequeño, y parecía que había tenido cierto éxito; pero Jesús le dijo: "Una cosa te falta".

Ese es el problema con la ley, siempre va ha faltar algo.

Dios tenía que hacer algo al respecto para redimir, es decir, rescatar al hombre de esta maldición, la obra completa de Cristo en la cruz.

Jesús había dicho acerca de Su muerte y el efecto de ella en las personas en el Evangelio de Juan:

Juan 3:14-15
14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Jesús Tomaría nuestro lugar en esa cruz, haciéndose maldición por nosotros, tomando nuestra naturaleza de pecado y siendo colgado en esa cruz.

En 2 Corintios 5:21 dice: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."

Para llegar a justificarnos, Él tuvo que hacerse pecado, tuvo que tomar nuestra naturaleza y morir en esa cruz, con lo cual fuimos redimidos para siempre de la maldición de la ley.

La salvación no depende de lo hagamos, no viene del cumplimiento de la ley de Moisés, sino de lo que creemos.

Del mismo modo que Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia, los que creemos y tenemos fe en la obra de Jesucristo en la cruz recibimos la justificación.

Ya no estamos bajo maldición, ya no dependemos de las cosas que hagamos para justificarnos, no es por nosotros, es por la obra de Cristo en la cruz.