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sábado, 14 de diciembre de 2013

Como Servir a Dios En Tu Iglesia Local 15 - Casos Prácticos 3

LOS CONSEJEROS


Existen dos tipos de consejeros en la iglesia:

1. El consejero de altar
2. El consejero especial

El consejero de altar es aquel que instruye a la persona que acaba de recibir a Jesús en un servicio o campaña. 

No solo debe explicarle al nuevo creyente lo que ha hecho, sino debe animarlo a que haga estas cuatro cosas:
  1. Orar
  2. Leer la Biblia
  3. Congregarse
  4. Testificar a otros de Cristo

Además debe tomar sus datos personales, tales como nombre y dirección para que la iglesia pueda hacer el seguimiento.

El consejero especial es una persona designada por el pastor de la iglesia para aconsejar a la gente que esté en problemas.

Algunos consejos para el consejero son:
  1. Debe estudiar la Palabra y conocer los versos necesarios para la consejería.
  2. Debe estar presentable.
  3. Debe ser breve, por lo general, cinco minutos son suficientes.
  4. No aconsejar a alguien del sexo opuesto a menos que este acompañado de otra persona.
  5. Demostrarle al nuevo creyente que se le ama.


EL UJIER Y EL RECEPCIONISTA


Los ujieres son las personas que se encargan del orden de la reunión. Son los guardianes de la unción, o como dijo un hermano, son los “policías de Dios.”

La labor principal del ujier es servir primeramente al ministro y luego servir a la congregación.

Hay varias cosas que hace el ujier:
  1. Cuida el orden de la reunión.
  2. Acomoda a la gente que llega.
  3. Apoya en el arreglo del local.
  4. Pasa la canasta de la ofrenda.
  5. Ayuda al ministro a la hora de ministrar a la gente. 

El recepcionista es la persona que recibe a la gente que llega a la iglesia, también es la persona que impide que gente rara entre a la iglesia.

El recepcionista siempre debe tener una sonrisa en los labios y saludar a los que llegan. 

Mucha gente recibe a Jesús debido al amor que reciben cuando entran a la iglesia.

Una recepcionista que recibía a la gente de la iglesia lo hacía con una gran sonrisa y amor que muchos años después varias personas me dijeron que se habían quedado en la iglesia por esa gran sonrisa y amor que habían recibido.

La primera impresión es para muchos la más importante.

Algunos consejos para el ujier y el recepcionista:
  1. Debe estar bien vestido.
  2. Debe tener buenos modales.
  3. Debe ser amable con la gente
  4. Debe estar con los ojos abiertos para evitar que ocurran problemas en la iglesia.
  5. Debe estar listo para obedecer las ordenes del ministro o de sus superiores. 

Siempre debemos recordar que el ujier representa a la iglesia.


Conclusión

Todo lo relacionado al funcionamiento de la iglesia o su ministerio pertenece al ministerio de ayudas.

Por ejemplo, las secretarias, los camarógrafos, los guardianes, etc., que trabajen en un ministerio, pertenecen al ministerio de ayudas.

1 Samuel 30:24
24 ¿Y quién os escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual.

En este pasaje vemos cuando los galardones sea repartidos, los creyentes que pertenecen al ministerio de ayudas recibirán la misma recompensa que el ministro debido a su fidelidad.

Dios no nos recompensa de acuerdo a la función o cargo que tengamos, sino de acuerdo a nuestra fidelidad.

Seamos fieles en aquello a lo que Dios nos ha dado.

martes, 3 de diciembre de 2013

Como Servir a Dios En Tu Iglesia Local 11 - 10 Características de un Ministro de Ayudas 1

10 Características de un Ministro de Ayudas


Hemos visto que el ministerio es un trabajo o servicio, y que el ministro es un trabajador o siervo; el ministro de ayudas es un trabajador o siervo que trabaja dentro de la iglesia local para apoyar y servir a su pastor o al ministro al que Dios llamó apoyar.

Veamos 3 cosas que Dios espera de la gente que trabaja:

1. Dios quiere que trates el servicio que haces como si fuera el más importante de tu vida.

Debemos hacer las cosas con todo nuestro corazón.

Debemos tratar nuestro trabajo como si fuera nuestro llamado final y como si fuera lo más importante que hacemos para el Señor.

2. Quiere que hagamos nuestro trabajo como esperaríamos que la hagan las personas que están bajo nuestro cargo.

En Mateo 7:12 dice: “Así que,  todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros,  así también haced vosotros con ellos;  porque esto es la ley y los profetas.”

Esa debería ser nuestra actitud, hacer por la gente lo que esperamos que ellos hagan por nosotros. 

3. Dios quiere que hagamos nuestro trabajo como si lo hiciéramos para Jesús. 

En Colosenses 3:17 dice: "Y todo lo que hacéis,  sea de palabra o de hecho,  hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús,  dando gracias a Dios Padre por medio de él.”

Debemos hacer las cosas con todo nuestro corazón como si lo hiciéramos para Jesús y no para los hombres.

Veamos ahora 2 lecciones en cuanto al llamado:

1. No somos llamados por nuestras propias obras sino por el propósito y llamado de Dios.

Si Dios esperase que fuésemos perfectos, nadie podría servirlo.

2. Hay tareas temporales en el ministerio que Dios quiere que trabajemos como si fuera nuestro llamado principal.  

Puede que la gente no vea tu trabajo, pero si eres fiel serás recompensado.

Tu actitud y responsabilidad son 2 cosas muy importantes.

Habiendo visto estas cosas veamos las características especiales que nos hacen ministros de ayudas efectivos.


1. Lealtad

Lo que más buscan los pastores y ministros de la gente que trabaja con ellos es lealtad.

La lealtad es hacer aquello con lo que nos hemos comprometido aun en medio de circunstancias cambiantes.

El DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) define la lealtad como: “Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.” Y también lo define como: “Legalidad, verdad, realidad.”

También se dice de la lealtad que es el amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo y que los hacen estar con ellos hasta el fin de sus vidas.

2 Samuel 12:27-28
27  Entonces envió Joab mensajeros a David,  diciendo: Yo he puesto sitio a Rabá,  y he tomado la ciudad de las aguas.
28  Reúne,  pues,  ahora al pueblo que queda,  y acampa contra la ciudad y tómala,  no sea que tome yo la ciudad y sea llamada de mi nombre.

Veamos aquí la actitud de Joab, él no estaba buscando hacerse un nombre para si mismo sino para David, a quien servía.

Debemos ser leales a nuestros pastores pues eso creará un lazo de confianza con ellos .


2. Una Gran Actitud

Hay muchos ministros de ayudas que tienen una gran habilidad pero poca actitud, hay otros con habilidades promedio pero con una gran actitud.

Kimball Young define así la actitud: “Se puede definir una actitud como la tendencia o predisposición aprendida, más o menos generalizada y de tono afectivo, a responder de un modo bastante persistente y característico, por lo común positiva o negativamente (a favor o en contra), con referencia a una situación, idea, valor, objeto o clase de objetos materiales, o a una persona o grupo de personas”.

Entonces, podemos decir que la actitud es nuestra respuesta emocional y mental a las circunstancias de la vida.

Los pastores por lo general buscan personas promedio pero que tengan una gran actitud.

Dios es capaz de cambiar nuestra actitud de mala a buena.

La mala actitud siempre busca justificarse culpando a otros, por eso es que no deberíamos echarle la culpa a nadie de nuestra mala actitud porque nadie puede cambiarla sin nuestro permiso.

Un sobreviviente de un campo de concentración dijo: "Todo se le puede quitar al hombre menos una cosa; la habilidad para escoger nuestra actitud ante cualquier circunstancia.”


3. Fidelidad

Fidelidad es similar a la lealtad. Una persona fiel o leal es aquella que se mantiene constante en sus afectos o en el cumplimento de sus obligaciones o en la fe que uno debe a otro. Fiel es aquél que no defrauda la confianza que se deposita en él.

El problema es que la mayoría de personas no son fieles; muchas veces no cumplen lo que dicen y eso trae frustración en otros.

Dios está buscando personas fieles y confiables.

Un ejemplo bíblico de fidelidad lo encontramos en la historia de José; a pesar de todas las cosas que le sucedieron se mantuvo fiel.

Sea en la casa de Potifar, como en la cárcel o al servicio del Faraón era una persona de confianza en cualquier lugar donde estuvo y eso lo hacía prosperar. 

HECHOS 6:1 – 7
1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 
2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 
3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 
4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. 
5 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 
6 a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.  
7 Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

Aquí la iglesia se encontraba en problemas, empezó una murmuración debido a que los apóstoles no se dieron cuenta de que las viudas griegas no eran tratadas tan bien como las hebreas.

Así que ellos tomaron la decisión de poner gente fiel para encargarles el trabajo de servir a las mesas y poder continuar con el ministerio de la Palabra.

En Mateo 24:45 vemos las palabras de Jesús acerca de la fidelidad: “¿Quién es,  pues,  el siervo fiel y prudente,  al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?”

Los pastores y ministros están siempre buscando gente fiel en quien confiar y poder encargarles los asuntos del ministerio.


4. Se lleva bien con la gente

¿Sabes jugar bien con los demás?

Deberíamos ser capaces de jugar bien con otros, es decir, saber trabajar en equipo.

Hay tres niveles de personas con las que nos relacionamos y debemos saber como trabajar con ellas.

1. Como nos relacionamos con la gente que tiene autoridad sobre nosotros.

Debemos aprender a someternos a las personas que están en autoridad sobre nosotros.

En Hebreos 13:17 dice: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría,  y no quejándose, porque esto no os es provechoso.”

Para poder ayudar a que nuestros pastores tengan un trabajo gozoso y no uno penoso y triste, los creyentes deben ser obedientes y sumisos.

2. Como nos relacionamos con la gente que trabaja con nosotros

La palabra clave para esto es trabajar en equipo.

Hay personas que en lugar de hacer que el equipo gane tratan de mostrarse como que son la “estrella”; pero el reconocimiento debe de ser para todos y no solo para uno; como decían los 3 mosqueteros: “todos para uno y uno para todos.”

Veamos el ejemplo de Juan el Bautista; cuando la gente le preguntaba acerca del ministerio de Jesús y lo que hacía, él solo dijo: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30).

El equipo es el que debe triunfar y no nosotros; no hay límite para lo que podemos alcanzar si es que nadie quiere llevarse el crédito.

3. Como nos relacionamos con la gente que está bajo nosotros

Aquí la clave es la palabra diplomacia.

Debemos tomar las situaciones difíciles y llevarlas de la mejor manera posible.

No debemos de ser como aquellos que cambian cuando entran en autoridad y se les sube a la cabeza pues luego causarán problemas. 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Como Servir a Dios En Tu Iglesia Local 10 - La Creación Del Ministerio De Ayudas

La Creación Del Ministerio De Ayudas


Éxodo 18:13–26
13 Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. 
14 Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? 
15 Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. 
16 Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes. 
17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. 
18 Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. 
19 Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. 
20 Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. 
21 Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. 
22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. 
23 Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar. 
24 Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo. 
25 Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez. 
26 Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.

Aquí vemos la creación del ministerio de ayudas.

En el verso 13 vemos a Moisés aconsejando él solo a los israelitas, que se calcula eran entre dos y seis millones de personas.

Moisés estaba pastoreando la iglesia más grande del mundo, y lo hacía solo. Día y noche se la pasaba aconsejando a la gente.

Para darnos cuenta de su trabajo, si Moisés usara un minuto para aconsejar a cada persona durante las 24 horas del día, hubiera necesitado tres años y diez meses para hacerlo.

En los versos 14 al 18 Jetro, el suegro de Moisés, se dio cuenta de la situación y le dijo: “Si continuas así vas a volverte loco o morir en el intento.”

Jetro le dijo a Moisés: “No podrás hacerlo solo.”

En los versos 19 al 23 Jetro aconsejo a Moisés y le dijo: “Tienes que organizarte.”

Un pastor debe aprender a usar los recursos humanos que tiene.

Un ministro no puede hacer el trabajo solo, si no tiene ayuda terminara agotándose. Todo ministro necesite gente que lo apoye.

En el verso 23 Jetro le dijo: “Si haces esto y Dios te lo dice.”

Jetro le estaba diciendo: “Yo te estoy dando un plan pero tú tienes que buscar a Dios para que te diga si debes implementarlo y como hacerlo.”

Siempre debemos buscar la dirección de Dios, y por más que necesitemos apoyo debemos preguntarle que plan debemos seguir.

En el Salmo 127:1 dice que si Jehová no edifica la casa, en vano se afanan los que la edifican. Dios debe ser el que edifique nuestra casa y no nosotros.

En los versos 24 al 26 vemos que Dios aprobó el plan de Jetro y Moisés lo realizó, con lo cual alivio su trabajo.

En el verso 21 vemos los requisitos mínimos de un ministro de ayudas:

1. VARON DE VIRTUD: Es decir una persona capaz; no debemos presionar para estar en un lugar para el cual no estamos capacitados, mas bien debemos prepararnos.

2. TEMEROSO DE DIOS: Debe de caminar en comunión con Dios. Deber ser alguien que ore, lea la Biblia, se congregue y camine en la Palabra.

3. VARON DE VERDAD: Debe tener un buen testimonio.

4. QUE ABORREZCA LA AVARICIA: Su motivación debe ser siempre la correcta. No buscar un cargo para beneficio y gloria personal sino para servir y hacer la voluntad de Dios.

Éxodo 17:8–13
8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. 
9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 
10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. 
11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. 
12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. 
13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. 

Aquí vemos el ejemplo más claro que hay en el Antiguo Testamento. Moisés tenía que hacer el trabajo que Dios le dio; pero no podía hacerlo solo. Cada vez que el bajaba los brazos el pueblo de Israel era derrotado.

Tuvieron que venir dos ministros de ayudas Aarón y Hur para que el pudiera apoyar sus brazos; y al sentir alivio, pudo terminar con la obra. Ese día la batalla fue ganada por tres hombres: un ministro y dos ministros de ayudas.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Como Servir a Dios En Tu Iglesia Local 7 - El Llamado Divino

El Llamado Divino


La Biblia nos enseña que existe un llamado de Dios. Un llamado para todos los hombres, así como un llamado para todos los creyentes.

Según el diccionario, un llamado se define como:
  1. Acción para atraer a alguien de un lugar a otro.
  2. Inspiración divina que mueve los corazones.
  3. Designación legitima de una persona para una sucesión o cargo.

1 Pedro 2:9
9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable

Dios nos llamó de las tinieblas a su luz admirable; nos traslado de un lugar a otro.

2 Corintios 5:18–20
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 
19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Dios está llamando a todos los hombres a la salvación. El clamor del corazón de Dios es que todos los hombres se reconcilien con El.

2 Pedro 3:9
9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

La voluntad de Dios es que todos los hombres se salven, pero la decisión final es del hombre, pues en Apocalipsis 3:20 dice: “El que oye mi voz y abre la puerta, yo entraré a el.”

El llamado de Dios siempre está disponible, pero a nosotros somos los que debemos responder.

En 1 Corintios 12:27–28 vemos que también hay un llamado divino para el creyente; pues: “...a unos puso Dios en la iglesia.”

En Éxodo 36 vemos como Dios llamó a Bezaleel y Aholiab para un trabajo específico para el cual los capacitó.

Éxodo 35:30–36:1
30 Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; 
31 y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 
32 para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, 
33 y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa. 
34 Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; 
35 y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y de invención, y de bordado en azul, en púrpura, en carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan toda labor, e inventen todo diseño.
1 Así, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.

En nuestra definición vimos que el llamado es: “La designación legitima de una persona para un cargo.” 

Dios mismo es el que designa creyentes para cumplir tareas específicas. Algunos son llamados para el ministerio quíntuple (Efesios 4:11), pero la mayoría de los creyentes son llamados para apoyar en el ministerio de ayudas.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Como Servir a Dios En Tu Iglesia Local 4 - El Ministerio

El Ministerio


Para poder entender el ministerio de ayudas debemos entender EL MINISTERIO.

2 Corintios 5:17-20
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 
19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Dios nos ha dado a los creyentes EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACION

Mateo 28:18-20
18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 
19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 
20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Marcos 16:15-20
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 
16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.  19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. 
20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

En Mateo 28:18–20 y Marcos 16:15–20 vemos como es que Jesús instituyó este ministerio, al darle a la iglesia el ministerio de la reconciliación.

Todos los creyentes están en este ministerio. Cada uno de nosotros debe ganar gente para Jesús.

Efesios 4:7–8, 11–12
7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 
8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.
11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 
12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

Aquí Jesús instituye otro ministerio, con otra misión y dirigido a otro grupo de personas, EL MINISTERIO QUINTUPLE

Estos dones que Dios dio a los hombres son personas, con oficios específicos y un llamado especial, que Dios dio a la iglesia para:

1. Perfeccionar a los santos (todos los creyentes) para la obra del ministerio (de la reconciliación).

2. Para la edificación del Cuerpo de Cristo.

Aunque no todos son llamados al ministerio quíntuple, todos somos llamados al ministerio de la reconciliación.

Habiendo explicado esto definamos la palabra MINISTERIO:

La palabra MINISTERIO en la Biblia viene de la palabra griega DIAKONIA que significa SERVICIO.

El ministerio no es algo espectacular, no es tener fama y fortuna, no es tener autoridad sobre otros, el ministerio se deletrea 

T – R – A – B – A – J – O

La mejor forma de definirlo es:

MINISTERIO = TRABAJO

Para poder definir al ministro, veamos que palabra se usa en la Biblia. La palabra griega que se usa es DIAKONOS que significa SIERVO.

Entonces:

MINISTRO = SIERVO

Mateo 20:28
28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Jesús, nuestro máximo ejemplo de un ministro, no vino para ser servido sino para servir.

Habiendo definido al MINISTERIO y al MINISTRO, vamos a definir al MINISTERIO DE AYUDAS.

1 Corintios 12:27–28
27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 
28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

Aquí encontramos otra lista de ministerios. En ella nos encontramos con el ministerio de ayudas. AYUDAS en griego es ANTILEMPSIS que significa ALGUIEN EN QUIEN SOSTENERSE.

El MINISTERIO DE AYUDAS es un servicio o trabajo que Dios puso en la iglesia para apoyar al MINISTERIO QUÍNTUPLE.

Hechos 6:1–7
1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 
2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 
3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 
4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. 
5 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 
6 a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.   7 Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

En este pasaje vemos la institución del ministerio de ayudas en la iglesia.

En los versos 2 al 4 los apóstoles dijeron: “No es justo que dejemos la Palabra de Dios para servir a las mesas. . . . Buscad hermanos, de entre vosotros, a quienes encarguemos este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y el ministerio de la Palabra.”

Un pastor no puede hacer todo el trabajo, necesita la ayuda de gente. Por este motivo Dios levanto el ministerio de ayudas. El pastor necesita tiempo para orar y para el ministerio de la Palabra.

En el verso 7 vemos el resultado de la aparición de este ministerio: “Y crecía la Palabra del Señor, y él numero de discípulos se multiplicaba grandemente. . .”

Cuando este ministerio cumple su labor en la iglesia, el pastor tiene tiempo para prepararse y cumplir su labor.

Quizás nunca seas parte del ministerio quíntuple, pero como creyente eres parte del ministerio de ayudas.


sábado, 9 de noviembre de 2013

Como Servir a Dios En Tu Iglesia Local 2 - Definiendo la Iglesia

Definiendo la Iglesia


Para poder entender el plan de Dios en este mundo debemos entender lo que es la iglesia, pues es el medio a través del cual va a realizarse su plan en este mundo.


Definición de Iglesia

La palabra iglesia viene del término griego ekklesia, esta palabra, a su vez, se compone de dos: "ek" que quiere decir "fuera del grupo" y "kaleo" que significa "llamar," de ahí podemos ekklesia definir como: “los llamados a estar fuera.” 

Desde la antigüedad se usó el término ekklesia para designar un grupo de personas que era llamado a una reunión pública, una asamblea; no importando el carácter de la reunión. Por ese motivo, cuando los creyentes del Nuevo Testamento se unieron para adorar a Dios, se llamaron ekklesia.

Vine confirma eso cuando dice: “Se usaba entre los griegos de un cuerpo de ciudadanos reunido para considerar asuntos de estado.”

En Hechos 19:23-41 podemos ver un ejemplo claro de esto durante el alboroto que ocurrió en Efeso provocado por los seguidores de la diosa Diana.

En el verso 32 dice: “Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido.” Y en los versos del 39 al 41: “Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir. Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por esto de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso. Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.”

En Hechos 7:38 se utiliza el término ekklesia para designar a la congregación de Israel: “Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos.”

En Hebreos 2:12 también vemos esto: “Diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré.”

A partir de Mateo 16:18 ekklesia se convierte en un término cristiano luego del uso que Jesús le dio en ese verso: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.”

En Efesios 1:22-23 la iglesia es llamada el cuerpo de Cristo: “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.”

En 1 Corintios 12:12-13 dice: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”

Por lo que hemos visto podemos definir a la iglesia de esta manera: “La iglesia es la comunidad, congregación o asamblea de todos los creyentes del Nuevo Testamento que han sido unidos por los lazos de la fe y la acción regeneradora del Espíritu Santo, de una manera vital a Jesucristo.”

Notemos que el término iglesia no su refiere a un templo, edificio o lugar de culto como sucede en la actualidad sino a la gente que se reúne en esos lugares. 


La Iglesia Local y la Iglesia Universal

La iglesia podemos verla en dos dimensiones: la iglesia universal, que es el cuerpo de Cristo, todos los creyentes que están sea en el cielo o que vivan en la tierra; y, la iglesia local, que son comunidades, congregaciones o asambleas que se reúnen en un lugar geográfico determinado. 

En Colosenses 1:18 vemos a Jesús como cabeza de la iglesia: “Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia.”

Jesús es la cabeza de todo el cuerpo que es la iglesia universal, a la cual todos nosotros pertenecemos, sin importar cual sea la iglesia local a la que pertenezcamos.

Notemos lo que pasó mientras Pablo perseguía a los creyentes: “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” (Hechos 9:1-5).

Pablo pensaba que perseguía a la iglesia, pero en realidad estaba persiguiendo a Jesús. La iglesia universal es el cuerpo de Cristo.

Otra definición de la Iglesia local es esta: “Una congregación de santos organizada de acuerdo con el Nuevo Testamento de un sitio.” Por ejemplo: ". . . la Iglesia en Cencrea" (Romanos 16:1), ". . . la Iglesia de los Tesalonicenses" (1 Tesalonicenses 1:1), ". . . la Iglesia en Tiatira" (Apocalipsis 2:18).

En el Nuevo Testamento hay muchos registros más de iglesias locales las cuales se reunían en lugares particulares.

Nosotros como creyentes nos reunimos en una iglesia local pero pertenecemos a la iglesia universal.


Propósito y Misión de la Iglesia

En 1 Pedro 2:9 dice: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”

El plan de Dios para la iglesia es que anunciemos a Jesús.

En 1 Timoteo 2:3-4 vemos cual es el plan de Dios para el mundo: “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”

Dios desea que todos los hombres sean salvos.

En Juan 3:16 vemos que por ese motivo vino Jesús al mundo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Jesús vino al mundo para morir por nosotros y darnos vida eterna, el precio ya fue pagado pero ahora nos toca a nosotros hacer algo.

En 1 Corintios 1:21 dice: “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.”

Nos toca ahora predicar el evangelio.

En Marcos 16:15-16 Jesús dijo: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Es nuestra responsabilidad ir al mundo y predicar el evangelio.

En 2 Corintios 5:18-20 vemos de manera más clara el propósito de Dios para la iglesia: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”

Dios le dio un ministerio a la iglesia, el consagrarse a reconciliar a los hombres a través de la predicación del evangelio.

Otra parte de la misión de la iglesia la vemos en Efesios 4:11-12: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”

Dios ha levantado el ministerio quíntuple para perfeccionar o entrenar a los santos para que hagan la obra del ministerio, es decir, equiparlos para que puedan predicar el evangelio con efectividad. 

Además para que los creyentes puedan ser edificados y crecer en la gracia de Dios.


Gobierno de la Iglesia

Dios ha levantado las iglesias locales colocando el ministerio del pastor para su dirección y cuidado.

En Mateo 24:45 dice: “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?”

En Hechos 20:28 vemos que Dios mismo, a través del Espíritu Santo es quien pone los pastores en la iglesia: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.”

Cuando la Biblia habla de obispos está hablando de pastores en su papel de supervisores del rebaño.

Dios es el que colocó el ministerio pastoral en la iglesia, recordemos que en Efesios 4:11 dice: “Y el mismo constituyó. . . pastores. . . .”

Dios es el que eligió a los pastores, no la iglesia, la iglesia solamente reconoce al pastor que Dios le dio.

La iglesia tiene la responsabilidad de reconocer a su pastor pero el pastor también tiene responsabilidades hacia la iglesia.

En 1 Pedro 5:1-4 dice: “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.”

Aquí el término anciano se refiere a los pastores, noten que al final se llama a Jesús el príncipe de los pastores.

Pedro les dice a los pastores que apacienten sus iglesias locales, cuidando de ellos porque fue Dios quien les encomendó ese rebaño.

Finalmente en Efesios 4:12 vemos un aspecto más del ministerio pastoral: “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”

Es decir, convertir a los creyentes en ganadores de almas, entrenarlos y equiparlos para que puedan realizar con efectividad la Gran Comisión.

Además, enseñarles la buena Palabra de Dios, todo el consejo de Dios para que puedan tener vidas fructíferas.

Por este motivo es que Dios preparó un equipo especial de gente llamada el ministerio de ayudas.