martes, 4 de diciembre de 2012

El Ministerio del Apóstol - Clase 11


Habiendo definido los dones del Espíritu vamos a definir cada uno de ellos:

1. La Palabra de Sabiduría
La palabra de sabiduría es una revelación sobrenatural por el Espíritu de Dios con respecto al propósito divino y la voluntad de Dios.
Notemos que no es toda la sabiduría de Dios sino solo una palabra de ella, es decir, solo la parte que necesitamos conocer.
Este don siempre nos habla de cosas futuras, y por eso es condicional.

2. La Palabra de Conocimiento
También conocido como palabra de ciencia. Este don es la revelación sobrenatural por el Espíritu Santo de hechos específicos conocidos por Dios.
Otra vez, notemos que no es todo el conocimiento de Dios sino solo lo que necesitamos conocer.
Este don habla de acontecimientos que están sucediendo en el presente o el pasado.

3. El Discernimiento de Espíritus
El discernimiento de espíritus nos da una percepción clara (nos permite ver) dentro del mundo espiritual. Tiene un campo más limitado que los otros dos dones de revelación, porque su revelación está limitada a una sola clase de objetos; los espíritus. 
Este don no es el discernimiento de demonios, sino también tiene que ver con los espíritus de Dios, los ángeles y Dios mismo.

4. El Don de Fe
Es una manifestación sobrenatural del Espíritu Santo para recibir un milagro.  Por el don de fe uno no hace un milagro, sino que pasivamente recibe un milagro.
No es la fe normal que viene por oír la Palabra de Dios, sino una fe especial que viene más allá de nuestra fe, para poder recibir un milagro de Dios.

5. El Don de Hacer Milagros
Un milagro es una intervención sobrenatural en el curso ordinario de la                                naturaleza; una suspensión temporal del orden acostumbrado a través del                                Espíritu de Dios.
El hacer milagros son hechos específicos realizados por Dios que rompen con el curso normal de la naturaleza para darnos aquello que Dios quiere.

6. Los Dones de Sanidades
Los dones de sanidades son acciones sobrenaturales hechas por Dios para la sanidad de dolencias sin medios naturales de ningún origen. 
Notemos que dones es plural no singular, es decir hay un tipo diferente de don de sanidad para cada enfermedad distinta.

7. Don de Profecía
La profecía es una declaración sobrenatural en una lengua conocida por la persona que da el mensaje y los oyentes.
En 1 Corintios 14:3 vemos que es un mensaje de Dios para los hombres para edificación, exhortación y consolación.
Una cosa para notar es  que no todo el que profetiza es un profeta, lo más probable es que no lo sea, ya que el profeta es un don del ministerio.

8. Los Diversos Géneros de Lenguas
Los diversos géneros de lenguas son una declaración sobrenatural dada por el Espíritu Santo en lenguajes nunca aprendidos por el que habla, ni comprendidos por la mente del que habla, ni necesariamente siempre entendidos por el oyente.

9. El Don de Interpretación de Lenguas
La interpretación de lenguas es la demostración sobrenatural por el Espíritu del significado de una declaración hecha en otras lenguas.

domingo, 2 de diciembre de 2012

El Ministerio del Apóstol - Clase 10

Los Dones del Espíritu
“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.” (1 Corintios 12:7-11).
El término griego que se usa para la palabra don es carisma que según W. E. Vine significa: “Don de gracia, don que involucra gracia (caris) de parte de Dios como el dador. Se usa. . . (b) de sus dones a los creyentes por las operaciones del Espíritu Santo en la iglesia.”
Hay cosas que debemos ver en cuanto a los dones.
En primer lugar debemos entender de quien son los dones.
Los dones no son propiedad de la persona, los dones son del Espíritu Santo; la persona es un canal a través del cual los dones se manifiestan.
En segundo lugar debemos entender que el Espíritu Santo y la persona trabajan juntos para la manifestación de los domes.
La persona no es un objeto inanimado a través del cual el don se manifiesta, sino que debe cederse al Espíritu para que los dones puedan manifestarse.
Es una cooperación mutua, el Espíritu es el que da, pero la persona se cede como canal para su manifestación.
En tercer lugar vemos que el Espíritu Santo reparte los dones como quiere.
Mucha gente dice: “Yo tengo tal o cual don y los puedo usar cuando quiero.” Pero esto no es así, los dones son del Espíritu Santo y el los reparte como Él quiere y cuando quiere.
En cuarto lugar vemos que hay diversidad de dones.
En la Biblia se nombran nueve dones del Espíritu o carismas, los cuales vamos a dividir en tres grupos por cuestión de estudio.
Los dones de revelación; que son los dones que nos revelan algo: la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento y el discernimiento de espíritus.
Los dones de poder; que son los dones que hacen algo: el don de fe, el don de hacer milagros y los dones de sanidades.
Y los dones de inspiración, que son los dones que dicen algo: la profecía, los diversos géneros de lenguas y la interpretación de lenguas.

jueves, 15 de noviembre de 2012

El Ministerio del Apóstol - Clase 9


Dios ha colocado en todos los creyentes una medida de fe para poder hacer aquello que les toque dentro de la iglesia local.
En el versículo 4 dice: “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros,  pero no todos los miembros tienen la misma función.”
No todos tenemos la misma función y por eso Dios nos da esa medida de fe y equipamiento para realizar nuestra labor.
Vemos aquí que Pablo da una lista de dones con la gracia con la que Dios los ha dotado para realizar su función.
Empieza con el de profecía, del cual dice: “según la gracia que nos es dada, úsese conforme a la medida de la fe.”
En segundo lugar habla del de servicio, el cual ha recibido la gracia para servir.
En tercer lugar nos habla del de el que enseña, el cual ha recibido la gracia para enseñar.
En cuarto lugar nos habla del que exhorta, el cual ha recibido la gracia para exhortar.
En quinto lugar habla del que reparte; al cual Dios ha equipado para que lo haga con liberalidad, es decir que sea mano abierta y abundante.
En sexto lugar nos habla del que preside; el cual deba hacerlo con solicitud.
Y finalmente nos habla del que hace misericordia, al cual Dios le dio la gracia para que lo haga con alegría.
Una cosa que debemos de notar es que aún estos dones tienen niveles o grados, ya que Dios reparte una medida de fe diferente a cada creyente.
Al igual que Dios ha equipado a todos los creyentes para que cumplan con su función del mismo modo a equipado a los dones del ministerio para cumplir con el propósito para el cual han sido llamados.

sábado, 10 de noviembre de 2012

(VIDEO) Los Dones de Función

En esta enseñanza que compartí el domingo 4 de Noviembre de este año comparto acerca de los dones de función.

Si no sabes lo que son estos dones te invito a que veas este video.


sábado, 3 de noviembre de 2012

El Ministerio del Apóstol - Capítulo 8



Capítulo 3
El Equipamiento Para el Ministerio
Una gran verdad en cuanto al llamado es que Dios al que llama equipa; Dios no te llama sin darte el equipamiento apropiado para cumplir con tu ministerio.
Hemos visto que los dones del ministerio son personas que son llamadas por Dios, cada uno con una función y encargo específico; es por eso que cada uno de ellos necesita del equipo específico para cumplir con su labor en el cuerpo de Cristo.

1 Corintios 3:5-10
5 ¿Qué,  pues,  es Pablo,  y qué es Apolos?  Servidores por medio de los cuales habéis creído;  y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.
6 Yo planté,  Apolos regó;  pero el crecimiento lo ha dado Dios.
7 Así que ni el que planta es algo,  ni el que riega,  sino Dios,  que da el crecimiento.
8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa;  aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada,  yo como perito arquitecto puse el fundamento,  y otro edifica encima;  pero cada uno mire cómo sobreedifica.
En este pasaje vemos que la iglesia de Corinto estaba en una lucha de poderes para ver qué grupo era superior al otro. Unos decían que eran de Pablo y otro de Apolos, pero Pablo aprovecha para explicarle que eran dos ministros que trabajaban juntos para la edificación de la iglesia. Cada uno con un equipo diferente.
Pablo era un apóstol llamado para colocar el fundamento, mientras que Apolos era un maestro llamado para edificar por encima del fundamento puesto.
Cada ministro tiene un equipo especial para cumplir con el ministerio al cual Dios le ha llamado.
Podemos ver esto en los dones de función de Romanos 12:
Romanos 12:3-8
3 Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,  sino que piense de sí con cordura,  conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros,  pero no todos los miembros tienen la misma función,
5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
6  De manera que,  teniendo diferentes dones,  según la gracia que nos es dada,  si el de profecía,  úsese conforme a la medida de la fe;
7  o si de servicio,  en servir;  o el que enseña,  en la enseñanza;
8  el que exhorta,  en la exhortación;  el que reparte,  con liberalidad;  el que preside,  con solicitud;  el que hace misericordia,  con alegría.
Los dones de función son gracias que Dios coloca en los diversos creyentes para cumplir con efectividad el ministerio al cual Dios los ha llamado a cumplir dentro de la iglesia local.

miércoles, 24 de octubre de 2012

El Ministerio del Apóstol - Clase 7


Veamos el caso de Jeremías:
Jeremías 1:4-10
4  Vino,  pues,  palabra de Jehová a mí,  diciendo:
5  Antes que te formase en el vientre te conocí,  y antes que nacieses te santifiqué,  te di por profeta a las naciones.
6  Y yo dije:   ¡Ah!   ¡ah,  Señor Jehová!  He aquí,  no sé hablar,  porque soy niño.
7  Y me dijo Jehová:  No digas:  Soy un niño;  porque a todo lo que te envíe irás tú,  y dirás todo lo que te mande.
8  No temas delante de ellos,  porque contigo estoy para librarte,  dice Jehová.
9  Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca,  y me dijo Jehová:  He aquí he puesto mis palabras en tu boca.
10  Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,  para arrancar y para destruir,  para arruinar y para derribar,  para edificar y para plantar.

En el caso de Jeremías vemos dos cosas interesantes:
La primera es que la edad no es algo relevante en el llamado; aquí Jeremías fue llamado siendo un niño; Pablo fue llamado siendo un joven y Moisés a los ochenta años; Dios elige a la persona para llevar a cabo su plan sin importar la edad.
Lo segundo es que Dios equipa al hombre para cumplir su misión en la tierra, en la vida de Jeremías es que Dios puso sus palabras en su boca.
Veamos ahora el caso de Jonás:
Jonás 1:1-3
1  Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai,  diciendo:
2  Levántate y ve a Nínive,  aquella gran ciudad,  y pregona contra ella;  porque ha subido su maldad delante de mí.
3  Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis,  y descendió a Jope,  y halló una nave que partía para Tarsis;  y pagando su pasaje,  entró en ella para irse con ellos a Tarsis,  lejos de la presencia de Jehová.

Con Jonás podemos ver que el llamado puede ser rechazado. Y es que siendo el llamado una invitación de Dios para cumplir con un propósito divino puede ser aceptado o rechazado.
Kathryn Kullman le preguntó a Dios el por qué había elegido a una mujer para llevar a cabo su ministerio de sanidad y Dios le respondió que primero había hablado con tres hombres pero todos rechazaron su llamado.
De estos casos podemos ver varias cosas respecto al llamado en el ministerio;
1. El llamado es una invitación que Dios hace al hombre para cumplir con su plan y propósito divino.
2. El llamado es específico para cada persona.
3. El llamado tiene un propósito específico asignado.
4. El llamado no es solo una invitación sino un encargo de Dios para cumplir con el propósito específico de Dios.
5. No hay una edad o periodo en la vida para cumplir con el llamado de Dios.
6. Dios equipa al hombre para cumplir con su llamado.
7. Siendo el llamado una invitación puede ser rechazado. 

martes, 16 de octubre de 2012

¿Qué es en Realidad la Medida de Fe?

Romanos 12:3

Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

El contexto de Romanos 12:3 nos muestra que la "medida de fe" no es tanto una proporción de fe que Dios reparte en el nuevo nacimiento sino la que recibe para ir realizando la función que el creyente tiene según el don (carisma) que el creyente ha recibido para bendecir al Cuerpo de Cristo.

Lo que Pablo est{a tratando de decir es lo siguiente: 

"Miren, ustedes saben que yo no me enorgullezco por la medida del don de gracia que he recibido sino que pienso de mi con cordura porque se que no fui yo sino fue Dios quien me dio la proporción necesaria de fe para realizarlo.  Asi que no tengan más alto concepto de ustedes del que debieran tener, porque no fueron ustedes sino fue Dios que les dio la medida exacta de fe para realizar la función que están realizando ustedes en el Cuerpo de Cristo para poder ser de bendición."


lunes, 8 de octubre de 2012

El Ministerio de Apóstol - Clase 6

Ahora veamos la palabra llamamiento.
Vine lo define de este modo: klesis, llamamiento. En el NT se usa siempre de aquel llamamiento cuyo origen, naturaleza y destino son celestiales; estando implicada en ello la idea de invitación. Se usa especialmente de la invitación de Dios al hombre para que acepte los beneficios de la salvación.”
En 1 Pedro 2:9 podemos ver que existe un llamado general para todos los hombres:
Dios tiene un llamamiento para todos los hombres pero también uno que específico para cada persona pero también uno que es específico en cuanto al ministerio.
Robinson dice que: Klesis también puede referirse a un llamado al servicio cristiano o ministerio. Que ese llamado es más que una profesión cristiana es claro por las experiencias con las que Pablo las asocia. Si él es “llamado… apóstol” (Romanos 1:1), la particularidad de su llamado pertinente a su conversión, es dada cuando cuenta como le agradó a Dios separarlo desde el vientre de su madre y llamarlo por Su gracia para revelar a Su Hijo en el (Gálatas 1:15-16).”
Romanos 1:1
1  Pablo,  siervo de Jesucristo,  llamado a ser apóstol,  apartado para el evangelio de Dios.
El llamamiento ministerial viene con un propósito divino, vemos que en el caso de Pablo él fue un apóstol, apartado para el evangelio de Dios.
Gálatas 1:15-16
15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,
16  revelar a su Hijo en mí,  para que yo le predicase entre los gentiles….
Vemos que Pablo tuvo un llamamiento de Dios especial que fue predicar el evangelio a los gentiles.
Pablo mismo nos habla de este llamado en el libro de Hechos 26:9-20, pero veamos los versos desde el 16 al 18 cuando Jesús le habla a Pablo de su llamado.
Hechos 26:16-18
16  Pero levántate,  y ponte sobre tus pies;  porque para esto he aparecido a ti,  para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto,  y de aquellas en que me apareceré a ti,
17  librándote de tu pueblo,  y de los gentiles,  a quienes ahora te envío,
18  para que abras sus ojos,  para que se conviertan de las tinieblas a la luz,  y de la potestad de Satanás a Dios;  para que reciban,  por la fe que es en mí,  perdón de pecados y herencia entre los santificados.
Vemos entonces que Pablo tenía un llamado de Dios puesto por Jesucristo mismo; y dentro de este llamado había un propósito divino que era predicarle a los gentiles, es decir, a los pueblos no judíos.
A lo largo de la Biblia podemos como es que Dios fue llamando gente con propósitos especiales asignados para ellos.
Veamos el caso de Moisés:

Éxodo 3:1-10
1 Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro,  sacerdote de Madián,  llevó las ovejas a través del desierto,  y llegó hasta Horeb,  monte de Dios.
2 Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza;  y él miró,  y vio que la zarza ardía en fuego,  y la zarza no se consumía.
3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.
4 Viendo Jehová que él iba a ver,  lo llamó Dios de en medio de la zarza,  y dijo:  ¡Moisés,  Moisés!  Y él respondió:  Heme aquí.
5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.
6 Y dijo:  Yo soy el Dios de tu padre,  Dios de Abraham,  Dios de Isaac,  y Dios de Jacob.  Entonces Moisés cubrió su rostro,  porque tuvo miedo de mirar a Dios.
7 Dijo luego Jehová:  Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto,  y he oído su clamor a causa de sus exactores;  pues he conocido sus angustias,
8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios,  y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha,  a tierra que fluye leche y miel,  a los lugares del cananeo,  del heteo,  del amorreo,  del ferezeo,  del heveo y del jebuseo.
9 El clamor,  pues,  de los hijos de Israel ha venido delante de mí,  y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.
10 Ven,  por tanto,  ahora,  y te enviaré a Faraón,  para que saques de Egipto a mi pueblo,  los hijos de Israel.
Moisés recibió un llamado de Dios para sacar al pueblo de Israel de Egipto y llevar a Israel a la tierra prometida.
El llamado no es solo una invitación sino un encargo de Dios para cumplir con un propósito específico de Dios.